MITOLOGÍA GUANCHE.

La religión de los antiguos canarios era animista.

La religión aborigen canaria era el cuerpo de creencias que constituía el mundo mágico-religioso de los primeros pobladores de las islas Canarias antes de la conquista europea a lo largo del siglo XV. Los indígenas creían en divinidades y rendían culto a diversos astros, espíritus de la naturaleza y a los antepasados. Hay que destacar que cada isla presentaba sus propias creencias diferentes, pero que compartían un origen y características comunes.

Independientemente del problema que plantea la existencia de idolillos y diversas divinidades, ese pueblo reconocía y adoraba a un Espíritu Supremo y Creador. En todo el Archipiélago existía un fondo común, aunque con diferencias marcadas en cada isla por el paso de varios siglos y por las influencias exteriores llegadas a unas islas y no a otras

LA TAMUSNI DEL PUEBLO GUANCHE.

La Tamusni, (historia de trasmisión oral) es el medio de trasmisión de la memoria popular mediante la cual se trasmite de generación en generación la historia ancestral del pueblo canario.

La mitología o religión aborigen guanche fue transmitida oralmente a través de la Tamusni, y mucha se perdió o fue alterada por los conquistadores cristianos. El panteón espiritual guanche es una mezcla sincretíca de los encuentros y desencuentros de los indígenas con navegantes y conquistadores a lo largo de la historia, desde el neolítico. Está claro, sin embargo, que la relativa importancia de los diferentes dioses y demonios varió según las épocas y los lugares, pero fueron los conquistadores cristianos quienes disolvieron la mayor parte de la cultura guanche. (Recomiendo el artículo de este blog: Beatriz de Bobadilla y Ossorio, «La Cazadora» en la Conquista de Canarias. para comprender el alcance de la actuación de los conquistadores hispánicos en las Islas.)

El Guadameñe, el Chaman Guanche.

Guadameñe, Guañameñe o Zahorí, era el rango más alto de sacerdote o chamán guanche (sumo sacerdote) que asesoraba a los monarcas aborígenes, llamados menceyes, en la isla canaria de Tenerife antes de la conquista castellana. Gozaban de una alta consideración social y tenían un gran conocimiento de la tradición oral, e interpretaban los fenómeos naturales y celestes. Posiblemente tenían una gran influencia en el control político.

Mencey era cómo se denominaba al antiguo rey guanche. 

La sociedad prehíspánica de Canarias estaba fuertemente jerarquizada de manera piramidal, con un máximo dirigente, el mencey, del que partían otros tres estratos por proximidad sanguínea: achimencey o alta nobleza; cichiciquitzo, correspondiente con el resto de nobles; y achicaxna o plebeyos. Esta división en castas estaba basada en un mito creacionista según el cual el Creador había hecho primero a los nobles, a los que había dado los ganados, y después a los plebeyos, a los que dijo que debían servir a los primeros para subsistir.

Según el informe que recoge el cronista real Andrés Bernáldez fue preguntando a los ancianos de Gran Canaria si tenían alguna memoria de su nacimiento, o de quién los dejó allí, y respondieron:

Nuestros antepassados nos dixeron, que Dios nos puso e dexó aquí e olvidónos; e dixéronnos, que por la vía de tal parte se nos abriría e mostraría un ojo o luz por donde viésemos.

Los Guanches son los antiguos habitantes de la isla de Tenerife antes del la conquista por los españoles y por extensión se denominan así también todos los habitantes de las islas Canarias. La religión guanche era politeísta y animista, los guanches tenían sus propios dioses, distintos en cada isla, pero ninguno común, aunque sí con conceptos comunes.
La isla de Fuerteventura, por ejemplo, fue dividida al través con una Pared de más de cuatro leguas de mar a [mar], término de dos Reyes, el de hacía Canaria llaman Ayose y el de hacía el Norte Guise; cada uno se gobernaba por una mujer, que ambas hablaban con el demonio, llamadas Tamonante y Tibiabin, éstas apaciguaban las discordias, maestras de ritos y ceremonias, avisaban de casos contingentes. (Marín de Cubas, 1993:104-5)

Según la mitología, el cuerpo físico de Achamán era el cielo. Imagén de la Wikipedia
Según la mitología, el cuerpo físico de Achamán era el cielo.

El Panteón de Dioses de la Cultura Guanche.

La cultura de los primeros canarios parte de su íntima conexión con el medio natural. La puntual aparición en el firmamento de Canopo, la estrella del sur, la más brillante de la constelación, que supera en intensidad a Siro y a nuestro Sol, sirvió a los isleños como fiel referente para fijar su particular calendario.

Achamán (dios del cielo, dios supremo).
Magec (dios del sol).
Achuguayo (dios de la luna).
Chaxiraxi (diosa madre).
Chijoraji (hijo de Chaxiraxi).
Achuhucanac (dios de la lluvia).
Guayota (demonio, dios del mal)

También creían en divinidades inferiores o domésticas guardianes de lugares específicos. Eran dioses paredros (genios, divinidades masculinas “inferiores) o domésticos, mediadores entre los humanos y la Gran Madre.

 

El Teide (Tenerife), según las creencias guanches, esta montaña era la morada de Guayota, el demonio
El Teide (Tenerife), según las creencias guanches, esta montaña era la morada de Guayota, el demonio

El Bien y el Mal enfrentado

El maniqueísmo, creencia en un doble espíritu, el del Bien y el del Mal, es frecuente en la mayoría de las religiones. El pueblo guanche, en la mayor parte de las islas, contrapone al Espíritu del Bien (Acorán) el Espíritu del Mal, (Guayota).

El dios Acorán o Achamán, en ocasiones también identificado como Acorán ostentaba el título del dios del cielo en la mitología guanche y era considerado el dios supremo. Su nombre significa literalmente «los cielos», en alusión a la bóveda celeste (el cielo). Era el dios bueno, el dios supremo del panteón guanche, el dios de la suerte y de lo benévolo.

El demonio Guayota era dios del mal, era el eterno adversario del celestial Achamán. Para los guanches, Guayota moraba en los volcanes, pero principalmente en Echeide (castellanizado como el Teide), considerado este volcán como una de las puertas que comunicaban con el mundo subterráneo (el infierno). A Guayota se lo representaba a menudo como un perro negro, acompañado de los Tibicenas o Guacanchas su huésted de demonios. En muchos tubos volcánicos del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos, por lo que se sabe que los guanches hacían ofrendas en la morada de Guayota para aplacar la ira de este demonio.

Petroglifos en las Islas Canarias, en forma de espiral idénticos que los encontradas en Galicia, Sur y Levante de Iberia
Petroglifos en las Islas Canarias, en forma de espiral idénticos que los encontradas en Galicia, Sur y Levante de Iberia.

Magec, el Culto a la Luz Solar.

Chaxiraxi, en idioma guanche, es el nombre de una diosa aborigen, que significa en castellano Madre del Sol.

La diosa Chaxiraxi era uno de los nombres por los que los guanches, primeros pobladores de la isla de Tenerife −Canarias−, denominaban a una de sus divinidades que fue sincretizada posteriormente con la imagen de la virgen de Candelaria que habían encontrado en la isla antes de la conquista europea

Chaxiraxi era la madre de Sol, el dios Magec o Magheq (que posee resplandor / es brillante), Adoraban y profesaban fe a una única divinidad femenina, a la cual llamaban Diosa Madre Universal o Chaxiraxi, la sustentadora del universo, la protectora, la nutricia, la amparadora. Además, también adoraban a dos paredros (mediadores o intermediarios entre la Diosa Madre y los humanos), un astro diurno Magek (sol) y otro nocturno Achuguayo (luna).

Magec era el dios del Sol y la luz para los antiguos pobladores de Tenerife y Gran Canaria. En todas las religiones en las que se venera a una Diosa-Tierra, siempre aparece indisolublemente asociado con ello un culto solar. Tanto entre los egipcios, como los incas, los griegos o los celtas, no hay diosa-Tierra sin dios-Sol, su complemento indispensable.

Los antiguos guanches tenían al Sol como centro del Sistema Solar, y no es casualidad que todas las capitales canarias estén orientadas hacia el Este, por donde primero se hace visible Magec, lo que no sorprende a ningún canario.

En las islas, sobre todo en Tenerife y en La Palma, se han encontrado dibujos de espirales talladas en las rocas, algunos arqueólogos creen que esas espirales simbolizan al dios sol Magec. El término mago, con el que los terratenientes castellanos denominaban despectivamente a los agricultores de origen guanche tras la conquista, tiene su origen en el culto que le rendían a Magec dichos agricultores a fin de obtener buenas cosechas.

Los guanches de Tenerife consideraban al dios Solar Magec como un ser superior por excelencia junto la diosa Chaxiriaxi, la Tierra que sostiene el Cielo y eran, por tanto, ambas deidades objeto de adoración. La actuación de Magec se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar al Sol, y cada mañana a su salida por el Este aparecían por el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente.

Según una leyenda mitológica guanche, Magec, dios de la luz y el sol, fue secuestrado por Guayota (el demonio) y encerrado en el interior del Teide en Tenerife, sumiendo a la Tierra en la oscuridad. Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios supremo. El dios supremo Achamán lo liberó, encerrando en su lugar a Guayota en el Teide. ¿Reminiscencias de una violenta erupción que ensombrecio la luz solar durante dias o del mito de Persefone ? Algunos autores defienden que Magec era una deidad femenina, hija de la diosa madre Chaxiraxi.

guimar

Las Pirámides de Güímar

En 1991, Belmonte, Esteban y Aparicio, investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias, descubrieron que el complejo principal de las Pirámides de Güímar está orientado astronómicamente. Este complejo señala, por un lado, la puesta de Sol el día del solsticio de verano y, por otro, la salida del Sol el día del solsticio de invierno. Descubrieron también el fenómeno de la «doble puesta» del sol el día del solsticio estival: el Sol se oculta primero tras un saliente del borde de la caldera de Pedro Gil, reaparece por un instante al superar dicho saliente y se oculta, finalmente, por el fondo de la caldera. Las orientaciones solsticiales hicieron pensar a algunos, que las Pirámides eran antiguos templos. No hay, no obstante, indicación alguna de ello y, en todo caso, por sí sola, la orientación solsticial, no permite concluir nada relativo a la fecha de construcción.

En 1991 el investigador Noruego Thor Heyerdahl estudió las pirámides y según su teoría no pueden ser amontonamientos casuales de piedras. Por ejemplo, las piedras en las esquinas de las pirámides están claramente talladas y el suelo ha sido nivelado antes de la construcción de las pirámides, además todas las pirámides cuentan con una escalera, que al ascenderla, nos orienta al sol naciente. El material usado para la construcción de las mismas, no son piedras de campos cercanos, sino rocas de lava. Heyerdahl defiende que fueron construidas como templo de adoración al sol, en años anteriores al descubrimiento.

Los Kankus (en Tenerife), eran los sacerdotes aborígenes responsables del culto al dios Magec y a los espíritus de los antepasados. Los Babilones (en Tenerife), eran una casta sacerdotal, tan enigmática como secreta, pues el único que los nombra en las crónicas escritas, es el Doctor Juan Bethencourt Afonso. Por lo que cuenta la tradición oral, nos inclinamos a pensar que tenían a cargo el culto Astronómico en general, relacionándolo así con las construcciones de las «morras» (construcciones como las «pirámides circulares») de la isla de Tenerife.

Los aborígenes guanches tenían una clase de sacerdotes o chamanes llamados guadameñes. Se cree que en el sacerdocio guanche se traspasaban conocimientos entre miembros de una misma familia, preferentemente de abuelos a nietos, y de tíos a sobrinos manteniendo así el culto primitivo y también los aspectos hereditarios del sacerdocio.

Reconstrucción de altar aborigen de montículos de piedras colocadas en espiral situado en la cima de Garajonay (La Gomera), con el Teide (Tenerife) al fondo. I/W
Reconstrucción de altar aborigen de montículos de piedras colocadas en espiral situado en la cima de Garajonay (La Gomera), con el Teide (Tenerife) al fondo. I/W

Los Guadameñes presidían las asambleas o Tagoror.

La palabra Tagoro en bereber significa «recinto circular de piedras» o «lugar de reunión». Era el lugar, cercano al poblado guanche, donde se reunían los ancianos y dirigentes de la comunidad para tomar decisiones que afectaban a su pueblo. Estas reuniones podían tener carácter religioso o judicial.

En la época anterior a la conquista española había numerosos tagorores a lo largo y ancho de la superficie habitable de la isla de Tenerife, que fueron desapareciendo paulatinamente después de la colonización española. A pesar de ello todavía se puede contemplar algunos en los lugares más apartados de la isla. En Gran Canaria estas reuniones recibían el nombre de «Sábor».

En la cima del Alto de Garajonay, situada a 1375 m de altura, se localiza uno de los enclaves sagrados más importantes de la isla, con al menos cuatro aras de sacrificio. y en cuyo seno se encuentra la Laguna Grande, un llano circular que surge en un claro del bosque y que desde antaño fue punto de encuentro de los diversos caminos que recorren la isla y de reuniones culturales. Éstas se celebraban en un círculo de piedras que, según la tradición oral, ha sido utilizado hasta hace muy pocos años. Cerca se alza un monolito que aún conserva las señales de su uso ritual.

La tradición refiere también la existencia en este paraje, hasta hace unas décadas, de diversos amontonamientos de piedras distribuidos en todo el claro del bosque. Túmulos que, según la hipótesis del arqueólogo Antonio Tejera Gaspar, fueron realizados por los antiguos gomeros con las piedras que cada caminante dejaba en el lugar al pasar por él. Una costumbre que entre los imazighen (bereberes) continentales tiene un carácter ritual, pues cada piedra representa al espíritu de un antepasado. En conjunto, las piedras forman altares denominados kerkús, costumbre que continua vigente en las Islas, es frecuente en las carreteras y caminos así como en otros lugares donde se haya producido una muerte violenta, ver montones de pequeñas piedras depositadas por los caminantes al lado o encima de las cruces que señalan el lugar del suceso.

La Inmortalidad del Alma.

Especialmente singular y del que hablaremos en otra sección, era el culto a los muertos «espíritus ancestrales», practicándose la momificación de cadáveres mediante técnicas de embalsamiento muy similares a las que realizaban por los antiguos egipcios. Su finalidad, vinculada a sus creencias religiosas, era proteger al cadáver y también distinguir su relevancia social. Lógicamente las momias guanches de sus reyes (Menceyes), eran las que recibían mayores cuidados en la momificación.

Está claro que un pueblo que momifica a sus cadáveres y que le hace ofrenda de objetos no lo hace sólo como veneración a su recuerdo. La idea de un viaje eterno está expresada en todo ese rito. La esperanza en otra vida es clara, y clara es, por consiguiente, su creencia en la inmortalidad del alma.

«Momia de San Andrés». Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife. I/W

FUENTES: 

POSDATA

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.

Un pensamiento en “El Panteón Espiritual Guanche y sus Mitos.

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