LA DIOSA MARI Y LAS LAMIAS.

La diosa  Mari  es la reina de todos los seres mágicos y  genios vascos, incluidas las Lamias.

Las Lamias Vascas (lamiak o laminak) son entidades mitológicas casi siempre femeninas que forman parte de la cohorte de sirvientas de Mari.  Mitad hadas, mitad sorginas, pueden ayudar al ser humano pero también ser crueles con quienes pretenden burlarse de ellas. En este artículo conocerás más de estas hermosas mujeres mitológicas

LAS LAMIAS CLÁSICAS.

Es indudable que el nombre vasco de lamia o lamia proviene del latín lamia, pero la caracterización de las lamias vascas no tiene nada que ver con las latinas. Se trata en ambos casos de seres femeninos de bella apariencia, pero las similitudes acaban ahí.

En la mitología y el folclore grecolatinos, la Lamia (en griego, Λάμια) es una criatura femenina caracterizado como asusta niños y seductora terrible. En este último aspecto, constituye un antecedente de la vampiresa moderna. Se la concibe como un personaje individual, pero también como el nombre genérico de un tipo de monstruos (las lamias). A menudo se la asocia con figuras similares de la cultura griega (Empusa) o hebrea (Lilith).

El origen, en la mitología griega, procede de la leyenda de Lamia, hija de Belo rey de Libia, quien por sostener un romance con Zeus sufrió la ira de la diosa Hera que asesinó a sus hijos y la convierte en un monstruo despiadado que mataba niños y seducía a viajeros extraviados para devorarlos y alimentarse con su sangre.

En la Antigüedad, las madres griegas y romanas solían amenazar a sus hijos traviesos con estos personaje y que vino a sumarse a la caterva de monstruos que poblaron sus relatos míticos, ya convertidos en puras narraciones literarias y fantásticas.
En el siglo II d.C, Lucio Apuleyo escribió Las metamorfosis, más conocidas como El asno de oro, la única novela latina completa que se ha encontrado. En ésta se habla de Méroe y Panthia, dos brujas hechiceras a las que se les llama lamias.

Las lamias son genios femeninos que también forman parte de la mitología vasca, asturiana, leonesa, cántabra… Herederas de la tradición clásica se encuentran en todas las literaturas populares. Junto con las sirenas y ondinas, son el mito más generalizado en las tradiciones europeas.

LAS LAMIAS VASCAS.

Las Lamias Vascas son unas entidades de la mitología vasca que se caracterizan por tener rasgos femeninos y forman parte de la cohorte de la Diosa Mari. Mari es la Dama de las altas cumbres y de las nieves de los picos de los Pirineos.

De todos los personajes mitológicos y de las muchas criaturas y seres fantásticos unidos a la mágica Euskal Herria, la más difundida de todas y posiblemente uno de los mitos mas hermosos  es Mari, una diosa muy antigua conocida por diversos nombres en todo el pais vasco, pero siempre asociados al nombre del monte en el que habita (la Dama del Anboto, Mari de Txindoki, la Dama de Aralar etc). Se dice que su morada favorita es la Cueva de Mari, en la cara Este del monte Amboto.

El imaginario vasco  confunde a veces a las lamias con ninfas o brujas (Sorginas). 

Las lamias vascas, a quienes en realidad se asemejan es a las ninfas clásicas: criaturas femeninas bellas y a menudo tímidas que habitan cerca del agua. Equivalentes a las ninfas de agua griegas, son hadas que moran en los ríos y las fuentes, donde se suelen sumergir cuando detectan presencia humana.

De las Lamias se cuenta  que han ayudado a los hombres en la construcción de dólmenes y puentes. Suelen ser amables, nobles y tienen un gran poder. A veces se dedican a hilar o cocer pan e, incluso, hacen regalos a los mortales ofreciéndoles objetos, de apariencia vulgar que, en un momento dado, pueden convertirse en oro.

A quienes les dejan ofrendas por las noches las lamias les ayudan en su trabajo diario. Las lamias, cuando reciben ayuda de sus vecinos los humanos (ya sea con favores u ofreciéndoles comida) suelen recompensarles generosamente, aunque en un principio y dada la naturaleza mágica de sus regalos no lo parezca: Así tenemos pedazos de carbón que se convierten en oro, tocino o trozos de pan duro que se transforman en plata, cenizas que se convierten en polvo de oro o a veces incluso botones de una humilde costurera que se transforman en dinero, etc.

UNA LEYENDA SOBRE LA GENEROSIDAD DE LAS LAMIAS

Para que entendais la naturaleza de estas criaturillas, os contare una leyenda que es un buen ejemplo de cómo las lamias recompensan los favores a los humanos:

Una noche la comadrona y partera de un pueblo de las montañas vascas fue llamada por un grupo de lamias,y se la requirió con bastante prisa, ya que una de ellas se había puesto de parto. Es una tradición que muchos vascos cuentan que los pies de pato de estos seres , son un problema grave para las madres, que tienen serios problemas al dar a luz a sus pequeñas haditas, así que según parece, una lamia acude a buscar a una partera humana para que ayude en estas tareas, y suelen ser muy generosas si se las guarda el secreto.

Cuando llegó al fin la partera al remanso del río donde estaba la lamia, se puso rápidamente a la tarea y de esta forma la comadrona le ayudó a dar a luz. Cuando terminó su trabajo y ya con las lamias felices lavando a la recién nacida en el rio, le pusieron delante un tarro lleno de miel y otro lleno de manteca. Las lamias le dijeron que eligiera el que quisiese en pago por su trabajo .

La comadrona pensó que la manteca le sería más provechosa, pues tenia buena mano para hornear galletas. Aunque las lamias le recomendaron que se llevase el tarro de miel., asegurándole que no hallaría mejor miel que esa en toda la comarca, la comadrona acabó por llevarse el de manteca.

Al llegar a casa, fatigada de estar media noche trabajando , metió el tarro en un armario y se fue a dormir, satisfecha por su trabajo. A la mañana siguiente abrió el armario y dispuesta a hornear galletas y vio con sorpresa que en el tarro que le habían dado ya no había manteca sino monedas de plata. Entonces comprendió porque las lamias le aconsejaron el tarro con miel, ya que si se hubiera llevado la miel se hubiera convertido en monedas de oro.

OTRA LEYENDA, PERO, SIN FINAL FELIZ.

Hay una leyenda muy similar que habla de otra partera humana que ayuda a las lamias y recibe un cesto de nueces a cambio de su trabajo.

Como sucedió en la otra leyenda, con la luz del sol, las nueces se convirtieron en enormes pepitas de oro, pero por desgracia, la avaricia de la partera, le impidió tener la boca cerrada. Se metió una en el bolsillo y salió al mercado donde adquirió un macho cabrío (un aker en la lengua hermosa de estas tierras) y con el, dos o tres cabras, y para pagar dio al sorprendido cabrero una piedra de oro puro, mucho mas de lo que valían todas las cabras.

Pero cometió el error de comentar ante el honrado campesino que le decía que aquello era demasiado pago para sus cabras, que no se preocupase, que lo dejase estar, que era un regalo de las lamias. Entonces tan rápido como lo dijo, la pepita dejo de ser pepita y se transformo en la mano del campesino en una fétida boñiga de cabra y lo mismo sucedió con el cesto lleno de oro que la partera deslenguada había escondido a buen recaudo en su casa de este modo, por su mala cabeza y su falta de compromiso con el secreto de las lamias, se quedo la partera sin nada.

LAMIAS QUE DEFIENDEN LO SUYO. 

 Como la diosa Mari a veces, se distinguen por la peculiaridad de poseer extremidades de animales, pata de cabra o pata de oca. Esta idea de mujeres con pies de animal, en forma de garras, de gallina o ganso se remonta al III milenio a.C. En la zona costera tienen cola de pez. Poseen, también una gran belleza, se las suele describir igualmente con una larga cabellera, por lo general rubia.

Por el día intentan ocultarse (ya que el sol anula su poder) y por las noches salen a lavar la ropa al río, a hilar con la rueca o entonan bellas canciones con una voz suave y melodiosa mientras peinan su larga cabellera con un peine de oro. La única forma de enfurecerla es robarle su peine. Este peine viene a simbolizar su poder, y la atracción y ambición que sufren los humanos por poseerlos los ha llevado muchas veces a sufrir la ira de las lamias. Su ferocidad puede ser tremenda cuando se sienten engañadas.

Pese a todo, las lamias no son tan vengativas como se dice, solo desean vivir en paz en sus refugios y proteger lo que las pertenece. La riqueza atrae la avaricia, y la atracción y ambición que sufren los humanos por poseer los peines de las lamias o incluso el hilo que tejen que dicen que es de oro puro, los ha llevado muchas veces a sufrir la ira de las lamias

Muchas son las leyendas que cuentan como los humanos robaban estos peines y se veían después envueltos en una serie de desgracias, encadenadas una tras de otra, hasta que los devolvían. Y que aun tras esto, muchas veces las lamias los castigaban con males como tartamudear o una media sordera o ceguera para que no rebelasen jamás donde habían encontrado a la pequeña gente del rio.

Se dice también que las lamias se alimentan con tocino y con pan de trigo y que beben sidra y leche y que sienten pasion por el queso fresco ,alimentos que les ofrecen los humanos y a cambio suelen mostrarse muy agradecidas con ellos. Este debe ser el secreto de su longevidad, porque se dice en las leyendas de todo euskadi que viven cientos de años, o algunas incluso milenios.

Algunas lamias son constructoras de puentes, como el que se encuentra en Ligi (Zuberoa), al que le falta una piedra, como explica la leyenda. En otros relatos, estos genios primitivos se muestran despiadadas con los seres humanos. Algunas leyendas cuentan cómo se enamoran de mortales.

LA LEYENDA VASCA DE LA LAMIA Y EL PASTOR.

 “La Lamia Enamorada” 

Es sabido que las lamias intentan esquivar a los humanos, pero a veces se enamoran de los mortales, aunque no pueden casarse con ellos, pues no pueden pisar tierra consagrada. En ocasiones tienen hijos con humanos. Hay una leyenda muy extendida que cuenta como un pastor y una lamia se enamoraron.

El pastor volvía a casa con su rebaño al atardecer y en medio del monte se encontró con una joven y bella lamia. Se enamoraron al instante y se comprometieron para casarse.
Al llegar a casa el pastor le comentó a su madre lo que le había pasado y a ésta le extrañó que su hijo se hubiera encontrado a una mujer sola en el monte cuando estaba anocheciendo. La madre le avisó al hijo de que podía ser una lamia y que de ser así no aprobaría el matrimonio. Le dijo que antes de casarse con ella le mirara los pies a la dama.
Al pastor le entraron las dudas y al día siguiente cuando la vio le miró los pies y descubrió que su enamorada tenía los pies de pato. Entonces rompió el compromiso de matrimonio y volvió a casa. Aún así, el muchacho seguía enamorado de la lamia y no tardó en enfermar de amor. Al poco tiempo murió.
Cuentan que la lamia asistió al funeral, pero que no pasó de la puerta de la iglesia

Estas historias de amor con los humanos siempre tienen un final imposible y desgraciado.

Existen múltiples variantes narradas en muchas localidades de España, pero hay elementos comunes a todas ellas: la protagonista (una joven de larga, rubia y hermosa cabellera), el momento temporal (la Noche de San Juan), manifestación (peinándose) y otros elementos (el espejo, el peine de oro, una boda).

En el sureste de la Península Española, existe otra leyenda llamada “La encantada”, donde los relatos son iguales a los de las Lamias Vascas.. En la mitología asturiana y leonesa nos encontramos con genios que comparten algunas características similares, las xanas, al igual que en la mitología cántabra, con las anjanas. En la mitología gallega se encuentran una Lamia llamada Moura, quien presenta características similares a las Lamias Vascas.

Hoy se habla de «lamias» brujas ó hadas como de seres imaginarios de otros tiempos. Hay personas, sin embargo, que al plantear la cuestión de la existencia de tales seres recuerdan ésta frase o sentencia tradicional del pueblo vasco: «Izena duan guztia omen da», (Cuanto tiene nombre existe»). 

En nuestro pais hay multitud de leyendas de hadas y duendes, así que, de vez en cuando os ire narrando algunas historias sobre hadas y duendecillos y otros seres mágicos de toda España.

Escultura de una Lamia en Mondragón (Guipúzcoa).
Escultura de una Lamia en Mondragón (Guipúzcoa).

FUENTES:

  • Wikipedia
  • La magia de las hadas  de Sirona Knight – Editor: Obelisco Ediciones
  • Hadas: Guía de los seres mágicos de España», Jesús Callejo
  • BARANDIARAN, Jose Miguel. Obras Completas. Tomos I y II. Bilbao: Biblioteca de la Gran Enciclopedia Vasca, 1972-73.
  • CAMPBELL, J.F. Popular Tales of the West Highlands. 1890.
  • HARTSUAGA, Juan Inazio. Euskal Mitologia Konparatua. Kriseilu, 1987.
  • Imagen Portada de Pixabay

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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