Iberia, Madre de Dragones

dragon y diosaEl dragón (del latín draco, y este del griego δρακων, drakon, «víbora» o «serpiente de gran tamaño, o serpiente de agua», que probablemente viene del verbo δρακεῖν «ver claramente») es un ser mitológico que aparece en diversas formas en varias culturas de todo el mundo, con diferentes simbolismos asociados.

En función de las diversas culturas que lo han representado, la figura del dragón juega un papel importante como dios o guardián, o como monstruo y poderoso enemigo. El mito de la existencia de los dragones en nuestra tierra se sustenta en una diversa cantidad de leyendas y representaciones, diseminadas  en toda la Peninsula Iberica.

La creencia en dragones es algo arraigado en la Península Ibérica.

La Edad Media es el período de tiempo que va desde el siglo V al XV de nuestra era. Nacieron entonces numerosas leyendas, pobladas de creencias y devociones populares, pero también florecieron trovadores, juglares y poetas y  las leyendas de dragones.

Para los celtas, el dragón era una divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos.  Creían que los dragones eran criaturas del mundo paralelo, y que su poder y presencia afectaba a la tierra. El camino de los dragones era fundamental para descubrir la corriente de energía telurica. Si había un punto que el dragón cruzaba seguido, un punto donde los caminos se cruzaban o uno donde el dragón paraba a descansar, éstos se convertían en lugares de poder.

En el relato fundacional de la ciudad de Santiago de Compostela, según consta por escrito en el conocido Códice Calixtino, aparece también un dragón. El famoso códice nos cuenta que durante el traslado de los restos del Apóstol a Santiago, sus discípulos tuvieron que matar al último dragón de Galicia, que vivía en el Pico Sacro.

El motivo fue porque la reina Lupa, una mujer poderosa de aquellas tierras, los envió a buscar unos bueyes a aquel monte para que pudieran construir un sepulcro a su maestro, sabiendo que un dragón guardaba aquel monte y los bueyes que allí había eran en realidad toros salvajes. La leyenda cuenta que el dragón al ver la señal de la cruz, estalló en mil pedazos, y los toros mágicamente se amansaron y tiraron del carro con el sarcófago del Apóstol sin ningún problema hasta que pararon en Libredón, lugar elegido para su sepulcro.

Las primeras referencias a estos seres mitológicos en la actual Galicia y norte de Portugal, vienen del puño del cronista latino Rufo Festo Avieno, del siglo IV, que recogió en su obra “Ora Marítima“, la historia de la invasión por un ejército de serpientes de la zona de Oestrimnia —que así se llamaba aquel lugar al norte de Hispania— de esta manera:

Al principio se la denominó Oestrimnis, y los habitantes de estos lugares y campos eran los oestrímnicos; posteriormente una plaga de serpientes puso en fuga a sus habitantes y logró que esta tierra quedara despojada hasta de su propio nombre.

Según algunos investigadores, las serpientes a las que se refería el cronista romano, bien podrían ser alegoría de un pueblo invasor cuyo emblema (o tótem) era una serpiente.

En algunos castros se narra que sus antiguos pobladores fueron expulsados por serpientes, lo que  pone en conexión con la obra de Rufo Festio Avieno, Ora Maritima, que describe cómo los cempsos y los saefes (pueblos celtas) invaden el territorio de los Oestrimnidos, que a partir de ese momento se denominaría Ofiussa, palabra griega que significa «País de las Serpientes». Así pues todo indica que el culto ofiolátrico fue traído por los pueblos celtas, siendo, por tanto, la figura del cuélebre de origen celta.

Los “hombres serpiente” lograron expulsar a los “oestrimni”, aquellos antiguos habitantes de lo que hoy es Galicia y gran parte de Portugal. Las leyendas de pueblos vecinos más romanizados, como las del Alto Aragón, Cataluña, La Rioja, Cantabria o Asturias, muestran una sorprendente similitud, especialmente en el área pirenaica. Toda la cordillera alberga leyendas de origen inmemorial, transmitidas a través de los tiempos y que todavía hoy perduran sobre  piedras  y cuevas mágicas, dragones y gigantes que descansan bajo las montañas..

druidstone

El Dragón Lusitano. Trebaruna, diosa del hogar, las batallas y la muerte es una divinidad lusitana poco conocida pero bastante importante en la provincia de Cáceres, en la zona de Galicia y en la Beturia portuguesa, por detrás de los dioses Ataecina y Endovélico. Trebaruna esta relacionada con el dragón lusitano representado como un dragón verde con cola serpentina. Los lusitanos usaban canoas hechas de cuero, o de un tronco de árbol y adornaban las proas de sus barcos esculpiéndolas en forma de dragón. Parece ser que éste símbolo era portado por los lusitanos contra los romanos quedando como legado en la simbología portuguesa. También entre los conquistadores celtas de Britania fue símbolo de soberanía, y durante la ocupación romana de la isla adornó los estandartes de guerra, convirtiéndose en un símbolo heráldico y luego militar. El dragón lusitano se convirtio en una criatura marina tan común en la iconografía portuguesa como lo serían en Francia el águila napoleónica, o el león entre los emblemas ingleses.  Presente en la corona del rey Jaime I , el dragón es también uno de los principales símbolos heráldicos de Cataluña y del País Valenciano, zona ibérica por excelencia.

DIOSA MARI
Sugaar y Mari

En el Pais Vasco y Cantabria, Sugaar, también llamado Sugar o Maju es una deidad de la mitología vasca precristiana consorte de la diosa Mari capaz de cambiar de forma, tomando generalmente forma humana o forma de serpiente o dragón. Una leyenda vizcaína lo vincula al origen mitológico del linaje de los señores de Vizcaya. Según esta leyenda, una princesa escocesa refugiada en Mundaca tuvo un encuentro erótico con Sugaar, de donde nacería Jaun Zuria, primer señor mitológico (no histórico) de Vizcaya.

No hay que confundir a Sugaar con Herensuge, un enorme dragón de siete cabezas de la mitología vasca, mucho mas primario y diabólico. Volaba dejando un rastro de fuego, y haciendo un sonido aterrador. Existen múltiples descripciones de este dragón mas antiguo que Sugaar, con múltiples nombres (como, por ejemplo: Erensuge, Lerensuge, Herainsuge, Errensuge, Hensuge, Edensuge, Edeinsuge, Edaansuge, Igensuge o Iraunsuge). Según unas, tiene siete cabezas, según otras, sólo una. Tendría también múltiples refugios. Hay varias historias diferentes sobre su muerte, cada una de ellas a manos de un héroe distinto, la mas tipica es la que sitúa su perecimiento en el santuario de San Miguel de Aralar a manos de San Miguel.

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El cuélebre asturiano.

En las mitologías asturiana, cántabra y gallega, el cuélebre, culebre o serpe son los nombres dados a una criatura legendaria, , descrita como un ser con forma de dragón, similar a una serpiente alada.   Descrito como un ser en forma de dragón y también rasgos de serpientes, con piel de escamas tan gruesas que no podía ser atravesadas por espadas, dos alas gigantescas de murciélago, dientes muy filosos, un aliento venenoso y además, con la habilidad de escupir fuego por la boca, sin duda armas letales.

El cuélebre era el protector de los tesoros y personajes encantados, específicamente de la mitología Asturiana y Cantabria, que, por sus características resultaba un ser muy difícil de derrotar, pues su único punto débil era el cuello, un punto casi imposible de llegar para quienes se enfrentaban a él. Se alimentaba de caballos y burros, y a veces raptaba seres humanos y los ahogaba, se los comía o, simplemente, los hacía enloquecer..

Vive en los bosques, en las cuevas y en las fuentes de gran cavidad subterránea. Otras veces en las gargantas de los ríos y arroyos, alojándose en las covachas que suelen apreciarse en los recodos de las gargantas pétreas. Ataca a las personas y a los animales. La escama que le cubre es tan dura que rechaza los impactos de las armas arrojadizas; únicamente se le puede dar muerte hiriéndole en los ojos o en una parte vulnerable de la garganta.

Las serpes gallegas tienen las mismas características que los cuélebres asturianos y por ello no veo preciso hacer aquí una descripción detallada de ellas. Sin embargo, es interesante conocer los trabajos que han hecho algunos etnólogos gallegos sobre este tema. Luis Bouza-Brey, en su trabajo Os saefes, os cempsos e a ofiolatría en Galicia, hace un repaso a todos los vestigios del antiguo culto a las serpientes en la Galicia pagana y de las leyendas que hoy en día existen sobre ellas.

Existe una historia sobre un cuélebre que supuestamente fue avistado en Felechosa, Aller, Asturias en 1965. Se dijo que entonces se había llevado a cabo la última batida oficial de la Guardia Civil contra este animal mitológico. La batida, en tono festivo, habría culminado con una espicha que un empresario local, Luciano Tejón Muñiz, organizó para las autoridades y para motivar con ello a que los periodistas con sus artículos atrajeran el turismo a esta localidad. Pero como diría uno de los vecinos Manolo Tejón «hubiérayos dio meyor sin hubieran discurrío algo con la Virgen del Carmen como fizieron en Lourdes, o Fátima».

En el simbolismo medieval la idea de lucha contra dragones sirvió para fortalecer la motivación de los reinos cristianos. Se presentaban a menudo también como representaciones de la apostasía, la herejía y la traición, pero también de cólera y envidia, y presagiaban grandes calamidades. Varias veces significaban la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos para la independencia, el liderazgo y la fuerza.

En toda Europa el mito de San Jorge y el dragón es conocido. En España, San Jorge es patrón de Aragón y Cataluña, donde se conoce y se celebra el mito desde hace cientos de años.

Según la leyenda, hace unos dos mil años vivía en un lago un dragón terrorífico que exigía sacrificios humanos. Por casualidad (o por suerte) pasó  San Jorge por el lugar en que habían atado y abandonado a su suerte a la hija del rey para aplacar las exigencias del malvado dragón. En este punto encontramos diferentes versiones de lo que allí aconteció. La primera y tal vez la más contada es que el héroe mató al dragón clavándole una lanza y en el charco de sangre que se formó en el suelo de la mortal herida, creció un rosal de rosas rojas, símbolo del amor del santo y la princesa (en Catalunya el 23 de abril se celebra la festividad de Sant Jordi en la que las damas reciben de sus amados una rosa roja)

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La leyenda de San Jorge y el dragón, muestra la otra faceta del dragón en la mitología clásica de la época caballeresca: el dragón como guardián que custodia o secuestra princesas en sus castillos.

Sant Jordi  fue declarado en 1456 patrón por las Cortes Catalanas, reunidas en el coro de la catedral de Barcelona. Es también patrón de Aragón, Inglaterra, Portugal, Grecia, Polonia, Lituania, Bulgaria, Serbia, Rusia y Georgia, entre otros países. De Sant Jordi está más documentado su culto que su existencia, pero la leyenda lo sitúa en el siglo III, nacido en Capadocia o Nicomedia, y mártir por decapitación durante la persecución de los cristianos por el emperador romano Diocleciano. Su leyenda llegó a la Peninsula en el siglo XV.

El dragón es un elemento recurrente en los pasacalles y correfocs en Cataluña. La Leyenda de Sant Jordi y el Dragón es emblemática, que se sitúa en Montblanc (Tarragona), así como la Leyenda del Dragón de Sant Llorenç del Munt (Barcelona) que, en el siglo IX, fue vencido por el conde Guifré el Pelós. Igual suerte corrio el Dragón de Vilardell que aterrorizaba Sant Celoni, entre Gerona y Barcelona, muerto por Soler de Vilardell . La «cucafera» dentro del bestiario popular catalán es un dragón monstruoso que tradicionalmente ha precedido la procesión del Corpus de algunas poblaciones catalanas.

En Barcelona puedan observarse multitud de dragones artisticos de todos los tamaños, representados como cocodrilos, serpientes, lagartos, salamandras, reptiles, dragones y saurios en general. El artista y arquitecto  Antonio Gaudí, en su obra de la puerta de la finca Güell de Barcelona plasmo a Ladón,  el fiero guardián de la entrada del jardín de las Hespérides, que fue muerto por Hércules, según se relata en  L’Atlàntida de Jacint Verdaguer. Ese dragón imponente, de más de cinco metros de envergadura, con fauces y dientes recortados, alas de murciélago y cola en espiral, sorprende a los turistas por su ferocidad.

Escultura de un dragón en la Fuente de la Cascada del Parque de la Ciudadela, Barcelona. Fuente : Wikipedia
 Escultura de un dragón en la Fuente de la Cascada del Parque de la Ciudadela, Barcelona. Imagen : Wikipedia

Andalucia se distingue por la Leyenda del Lagarto de la Malena (o Lagarto de la Magdalena, o simplemente Lagarto de Jaén) es la más famosa de la capital jiennense. Según el mito, cuya primera referencia escrita data de 1628, en una cueva junto a la fuente de la Magdalena apareció un lagarto de grandes dimensiones (Gran Sierpe o Dragón), que atemorizaba a la gente y (dependiendo de la versión) se comía a quien iba a por agua o a las ovejas de los alrededores. Los vecinos de la Magdalena, asustados, no se atrevían a salir al manantial, por lo que buscaron una solución al problema del lagarto. Un pastor, harto de que el lagarto se comiera a sus ovejas, ideó una treta para acabar con el lagarto. Tomó a una de sus ovejas y la mató, sacándole parte de la carne y rellenando el pellejo con yesca encendida. El reptil, al oler el cordero ensangrentado, lo engulló y murió al abrasarle la yesca las entrañas. De  ahí el dicho de reventar como el lagarto de Jaén.

La «La sangre del lagarto» es un brebaje que se prepara en la ciudad el Día Oficial del Lagarto de la Magdalena. Se prepara calentando sin hervir vino tinto con tres clavos, canela en rama, azucar, cascara de limón o naranja y anís. Se puede tomar frío o caliente. Durante su preparación se recita el «conjuro del lagarto».

Conjuro:
Sal Dragón ventrudo, de fogoso hocico,
sal de tu cueva y danza como ser maldito.
Volcán de Jabalcuz escucha este duelo,
erupta tu fuego lanzándolo al vuelo,
Duendes y fantasmas venid a la sangre,
escupid el odio sin hacer vinagre.
Viento de Jaén, afila silbidos,
suenen al oído como alaridos.
Pastor, caballero, preso o guerrero,
lanza tus panes, prepara el cordero.
Enciende la yesca, trágate la pena,
¡Que reviente el Lagarto de la Magdalena!

Los dragones forman parte del inconsciente colectivo del ser humano, tal vez ya no existan, tal vez en algún momento existieron, según las leyendas, pero lo cierto es que están aún en nuestros sueños, en nuestro inconsciente gravados, y cuando oímos de ellos por primera vez, es como si ya supiésemos algo de ellos, y sólo estamos recordando….

Gracias por leerme.

dragon verde


FUENTES:

9 Respuestas a “Iberia, Madre de Dragones”

    1. Me encanta que rebloqueis , porque siguiendo el procedimiento de WordPress , eso es dar visitas a mi pagina . Pero lo que ha hecho a quien no quiero pubicitar, es mantener a costa del trabajo de otros, su blog.

  1. Pues me estoy haciendo un lio, de quien es el original, porque acabo de dejar un comentario hace un momento y creo que en el sitio equivocado

  2. Carmen, yo lo subi el dia 24 y ella el 25, pero aparte edite durante una semana dentro de Word Press , como borrador. Lo cual demuestra mi autoria y que este es el original. Con lo facil que es rebloguear , como haces tu, respetando asi los derechos de autor.

    1. Entonces no tengo que hacer nada, lo dejo como lo reblogueé. Es que al principio creí que era la otra persona la autora, no sé, me hice un lío. Por supuesto que eso se debería respetar, ni siquiera sabía que uno puede cambiar el título o añadir otras imágenes, eso es tan desleal que quita todo mérito a quien mantiene un blog. Deberías, creo, darlo a conocer a wordpress. Gracias por la aclaración. Ya me parecía a mí…. un beso

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