EL ARQUETIPO DEL LABERINTO.

El mito del laberinto está en lo más profundo de la naturaleza humana.

En el origen de los tiempos, perdida ya la facilidad del instinto animal para encontrar los caminos de la Naturaleza y afrontar sus peligros, el hombre creó el arquetipo del laberinto que aparece en leyendas mitológicas y ritos religiosos de numerosas culturas antiguas y primitivas a lo largo y ancho del mundo, reflejo del miedo ancestral y de la desorientación que el ser humano experimentó ante la naturaleza hostil y, como ser racional, también y fundamentalmente, miedo ante la vida. …

El  mito y representación del laberinto.

“En el laberinto, uno no se pierde, se encuentra. En el laberinto, uno no encuentra al Minotauro, se encuentra a sí mismo”.

– Hermann Kern-

Las mitologías de los pueblos mediterráneos alcanzaron un gran dramatismo que fue expresado en el arte, las leyendas y la poesía. Bajo estos se esconden los principios morales, las leyes naturales y las transformaciones que rigen el transcurso de la vida cósmica y humana.

El simbolo del laberinto deja vislumbrar el inframundo. Es el mito griego del eterno retorno, Entrar en lo desconocido para regresar a lo conocido. Los laberintos más antiguos que aparecen mencionados en literatura , son los laberintos de Egipto y de Creta. Es Heródoto quien describe el egipcio: «3.000 habitaciones, en la casi inaccesible cámara central, estaban sepultados los reyes y los cocodrilos sagrados». Luego Plutarco narra las hazañas de Teseo en el laberinto de Cnosos construido por el genial arquitecto Dédalo. La versión atribuida a Plutarco es aparentemente una evolución del culto de las grutas de la Edad de Piedra. La civilización cretense del segundo milenio a.C. recibe su nombre del legendario rey Minos, que mandó construir el laberinto.

Minos confinó al Minotauro en un laberinto diseñado por el artista Dédalo.

EL LABERINTO CTÓNICO DE LA GRAN DIOSA.

En el antiguo Egipto, el laberinto era el camino sinuoso que tomaban los muertos en su viaje de la muerte a la resurrección, guiados por Isis.

En Las metamorfosis, de Ovidio, aparece el laberinto como ilustración, y un mapa del mundo del siglo XVI, de Hieronimus Cook, y otro del siglo XIII, de Richard Hallington, hace figurar en Creta un laberinto idéntico al de Chartres con la inscripción Laborintus id est domus Dealli. Se pueden encontrar laberintos en antiguas monedas cretenses, en jarrones etruscos, en tumbas sicilianas, en anillos de oro indonesios, así como también en las joyas de los indios de Norteamérica.

En todas las culturas el laberinto está compuesto por un espacio perfectamente definido, de calculada geometría, pero engañoso por sus múltiples posibilidades y por la similitud de los elementos que lo conforman.

En la mitología griega el término ctónico (del griego antiguo «perteneciente a la tierra» o «de tierra) hace referencia directa a los dioses o espíritus del inframundo. A veces también son llamados telúricos (del latín  tellus). La misma palabra se refiere al interior del suelo más que a la superficie terrenal o incluso a la tierra como territorio. Ademas, evoca la abundancia y la tumba.

Potnia,  se  usaba en griego antiguo para «Señora, Señora», era título de una diosa madre ctónica. La palabra fue heredada por los griegos clásicos del griego micénico con el mismo significado y se aplica a varias diosas, entre ellas Artemisa. Una palabra similar es el Despoina título, «la amante», que fue dado a la diosa sin nombre ctónico de los misterios del culto Arcadian. Más tarde fue fusionado con Kore – Perséfone, que se convirtió en la reina del Hades que  junto a su madre Demeter, son  las diosas de los misterios de Eleusis, en un ciclo de renacimiento vida-muerte que conducen al neófito de la muerte a la vida y la inmortalidad. Karl Kerényi identifica Kore con la diosa  sin nombre «Señora del laberinto», que presidió el palacio de Knossos en Creta minoica.

downloadLos Strophalos de Hécate es un antiguo símbolo mencionado en los Oráculos Caldeos. Strophalos haber sido un laberinto serpentino alrededor de una espiral central o la rueda y es representativo del poder del conocimiento y la divinidad femenina. Se asocia con un curioso diseño en forma de rueda, conocido como rueda de Hécate, o los “Strophalos de Hécate”. Es un círculo que encierra un laberinto serpentino con tres pestañas principales, que a su vez se encuentra a alrededor de un espiral de fuego central. El simbolismo se refiere al poder de la serpiente de la regeneración, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate podía guiar a la humanidad, y la llama de la vida misma, Quizá haya también alguna relación entre este laberinto o rueda de Hécate y Ariadna, a la que se consideraba «Señora del Laberinto».

La aparición de laberintos en iglesias y catedrales comenzó en la época romana al ser estos abrazados por la fe cristiana. El primer pavimento con laberinto conocido en el contexto cristiano se encuentra en la basílica de San Reparatus, en Argelia, y corresponde al siglo cuarto.

Los pensamientos -productos de la mente- son nuestro laberinto, esa comarca que debemos atravesar y cuya salida estamos buscando permanentemente. Estamos en el laberinto, el Minotauro nos acecha y hemos perdido el rumbo. En la vida diaria y en los torbellinos del insomnio, sólo el hilo del ovillo de Ariadna nos podría salvar de los vericuetos de la mente, indicándonos el camino de regreso, la meta salvadora. Lo inquietante, cuando uno está en medio del laberinto, es saber que el ovillo puede terminarse y el hilo cortarse antes de hallar la salida… ¿Qué hacemos entonces? Además, cerca de nosotros, el monstruo está vivo aún.

El Laberinto de un solo sendero tiene un principio y un final, pasear por un Laberinto activa la parte derecha de nuestro cerebro, que implica la intuición y la creatividad. Puede ayudarnos afrontar los desafíos de la vida, tener nuevas ideas y tomar mejores decisiones así como encontrar la paz y serenidad que tanto necesitamos en nuestra vida. La experiencia de muchas personas en cualquiera que sea la forma (Pintura, Mosaicos, Jardín, Dedo, etc) produce invariablemente el mismo efecto psicológico, una alteración temporal de la orientación consciente al que lo recorre, haciendo perder su camino simbólicamente, abriéndole las puertas, a un estado de Aquí y Ahora, del Presente Consciente.

  • Úsalo en tus oraciones.
  • Para saber cual es el paso siguiente.
  • Para encontrar respuestas a tus preguntas.
  • Utilízalo para la limpieza energética.
  • Para eliminar la energía negativa.
  • Como curación personal.
  • Para recibir conocimiento y poder.
  • Para el aprendizaje y la iniciación.
  • Como una celebración.

Camina con el corazón abierto, abre tu mente con total aceptación y calma, que tu cuerpo encuentre su ritmo mientras caminas por él. Descubre este nuevo renacer de los laberintos, y observa los efectos positivos que tendrán en tu vida.

Desde un origen oriental, el laberinto pasó al Mare Nostrum a través de las legendarias rutas de comunicación; y fueron los caballeros del Temple los que, desde Tierra Santa, trajeron a Occidente este signo hermético con toda su carga esotérica.

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La Catedral de Chartres de la Asunción de Nuestra Señora, (en francés: Cathédrale de l’Assomption de Notre-Dame) esta dedicado el culto a la Virgen Negra.

El CULTO A LA GRAN MADRE: NUESTRA SEÑORA – NOTRE DAME

Ciertos rituales muestran una clara relación del laberinto con la muerte y el renacimiento. El laberinto medieval es una reproducción de los antiguos, en los cuales, como hemos dicho, se trataba de alcanzar el centro, donde se celebraban los rituales en honor a la Diosa Madre, propiciando, con ello, no sólo la prosperidad y fecundidad –a través del mítico sistema de la muerte-resurrección-, sino también alcanzar el conocimiento supremo (gnosis).

La Catedral de Chartres de la Asunción de Nuestra Señora, (en francés: Cathédrale de l’Assomption de Notre-Dame) esta dedicado el culto a la Virgen Negra.  Uno de los elementos más famosos de la catedral es el laberinto trazado sobre el pavimento que data de 1205. Es un alicatado circular de 13 metros de diámetro situado en el eje de la nave central en el que baldosas blancas y negras forman un estrecho sendero con múltiples circunvoluciones que conducen al centro. Parece ser que en este círculo central existió una placa de bronce o latón con las figuras de Teseo, Ariadna y el Minotauro. Ésta fue retirada y fundida durante la Revolución francesa para fabricar cañones.

En la edad media existían numerosas iglesias con laberintos de este tipo que han ido desapareciendo en épocas posteriores. El sendero del laberinto representaba una peregrinación simbólica que el peregrino debía recorrer a pie o de rodillas hasta la roseta central, al centro sobre la cripta de la Virgen Negra, se puede apreciar en medio del laberinto la forma como de una flor de seis pétalos. La cripta de Chartres es enorme, la más grande de Francia y una de las mayores de la cristiandad tras San Pedro de Roma y la Catedral de Canterbury.

Las medidas y trazado de este tipo de laberintos tiene un profundo y complejo simbolismo numerológico y filosófico que tiene su origen al parecer en conocimientos esotéricos con origen en oriente. El laberinto tiene once círculos concéntricos y tiene la particularidad de tener el mismo diámetro que el rosetón oeste y de distar del umbral de la entrada la misma longitud que la altura de este por lo que si la fachada se extendiera sobre el suelo interior el rosetón coincidiría con el laberinto.

Existen indicios de que en el lugar que hoy ocupa la catedral existía desde tiempos anteriores a la era cristiana un altar (y según algunos autores una gruta) dedicado a la Diosa Madre de la mitología druídica, siendo esta localidad un importante centro religioso para la tribu celta de los carnutes, pueblo del que deriva el nombre de la ciudad. La catedral fue erigida donde antes se encontraba un dolmen de origen muy antiguo, en la que muchos siglos después los celtas se reunían para rendir culto a la Madre Tierra. Los pueblos primitivos vivían en conexión con la naturaleza utilizaban sus conocimientos ancestrales para construir sus lugares de culto en sitios de concentración de energías telúricas.

Normalmente, la nave de la catedral de Notre Dame está llena de sillas y una gran parte del laberinto queda tapado por ellas. Sin embargo, es tradición desde hace tiempo en la catedral de quitar las sillas y descubrir el laberinto, para que pueda ser recorrido, en el día de San Juan, el 21 de Junio.

Normalmente, la nave de la catedral de Notre Dame está llena de sillas y una gran parte del laberinto queda tapado por ellas. Sin embargo, es tradición desde hace tiempo en la catedral de quitar las sillas y descubrir el laberinto, para que pueda ser recorrido, en el día de San Juan, el 21 de Junio.

El Laberinto en la Psique.

La espiral, como estructura,

.Jung pensaba que todos los obstáculos de un laberinto se encuentran en la propia psique, con sus irregularidades, ilusiones y callejones sin salida, y que el recorrido es la posibilidad de llegar al centro en donde se encuentra el oro, la conquista del toro, de nuestros instintos más bajos para al final emerger como hombres conocedores de sí mismos.

La espiral, como estructura, simboliza tanto el camino evolutivo – en su sentido de desarrollo necesariamente gradual – como la puerta a otras dimensiones, al constituirse en la forma arquetípica por excelencia capaz de intersectar el tiempo lineal y la visión ordinaria de las cosas.
A través de la espiral tanto podemos elevarnos como hundirnos, ascender como ser aspirados, morir o nacer a una nueva vida, porque la espiral, a diferencia del círculo quieto, tiene un sentido.
Tanto la evolución de las especies como la del alma es un viaje en espiral. «El viaje del héroe» es siempre circular, o deberíamos decir, en espiral… Asimismo, el desarrollo de la psique no es un proceso lineal, sino circular.

El laberinto como imagen nos remite de cierta forma a los mandalas, aunque en éstos el individuo se centra mientras lo construye, y en el laberinto, mientras recorre lo ya construido.
Es la representación de la obra alquímica completa, con el oro al centro. Primero, nuestra naturaleza más elevada debe derrotar al Minotauro, que simboliza tanto la energía primordial, como nuestros instintos más primitivos, como el espejismo a atravesar antes de obtener el oro, cual verdadero morador en el umbral.
Aquí se desarrolla el combate entre nuestras dos naturalezas.

Todos estos obstáculos se encuentran en la propia psique, con sus anfractuosidades, ilusiones y callejones sin salida. El recorrido es la posibilidad de transformación, y en su más elevada posibilidad, la identidad del peregrino con el verdadero «Sí Mismo», en una eventual victoria de lo permanente por sobre lo temporal.
Si en el laberinto de encrucijadas el mayor desafío puede ser el de encontrar el centro, no podemos dejar de mencionar que acaso el desafío mayor del laberinto de una sola vía sea salir de él una vez alcanzado el centro, para manifestar lo alcanzado en la verdadera prueba de la vida cotidiana. La fascinación de querer permanecer en la espiral es un riesgo siempre latente.

En Europa, los ritos laberínticos adoptaban a veces la forma de danza. El hombre llegado al centro del laberinto, tras haberlo recorrido ritualmente, tras haberlo “danzado”, será un hombre transformado.

Noche de San Juan
Noche de San Juan. 

FUENTES:

  • Wikipedia
  • Biblioteca digital mundial
  • Manly P. Hall, Las enseñanzas secretas de todas las edades
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS de Juan Eduardo Cirlot, ed. Siruela
  • DICCIONARIO DE LOS SÍMBOLOS de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, ed. Herder
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS Y MITOS de J.A. Pérez-Rioja, ed. Tecnos
  • Janet Bord y Jean Clarence Lambert. Labyrinthes et dédales du monde. Paris, 1977.
  • http://cultura.elpais.com/cultura/2012/07/25/actualidad/1343214918_480116.html
  • https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero22/asterion.html
  • http://turismodepontevedra.blogspot.com.es/2009/08/el-laberinto-de-mogor-en-marin.html
  • http://www.labolab.net/simbologia/

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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