Sor Juana Inés de la Cruz

Retrato de Juana de Asbaje en 1666, posiblemente anacrónico, figurando a los quince años de edad. En esa fecha fue cuando entró a la corte virreinal tras ser sometida a un examen ante 40 doctores en teología, filosofía y humanidades.
Retrato de Juana de Asbaje en 1666, posiblemente anacrónico, figurando a los quince años de edad. En esa fecha fue cuando entró a la corte virreinal tras ser sometida a un examen ante 40 doctores en teología, filosofía y humanidades.

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651 -México, 17 de abril de 1695) fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura enespañol. Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de «el Fénix de América», «la Décima Musa» o «la Décima Musa mexicana».

Sor Juana nació de una relacion extra-matrimonial en un pueblo cerca de la Ciudad de México, en el entonces Virreinato de Nueva España. Era una joven ingeniosa, dotada intelectualmente, que amaba aprender. Las niñas de su época rara vez eran educadas. Sin embargo, Sor Juana aprendió a leer en la casa de su abuelo que estaba llena de libros. Desde pequeña demostró una inteligencia fuera de lo común, a los tres años ya sabía leer, a los siete pedía a su familia que la mandara a estudiar a la Universidad.  Sor Juana hablaba latín, náhuatl y por supuesto español.

El 24 de febrero de 1669 profesa como monja en el Convento de San Jerónimo de las hijas de Santa Paula, debido a que consideraba que“para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”.

Ingresó a la Orden de San Jerónimo, para enfundarse en un hábito que le permitió consagrarse a la única libertad que conocía: la literatura . Las hermanas jerónimas le apoyarían durante toda su producción. Le permitieron tener toda su biblioteca contenía unos 4.000 libros, y su propio vestuario. La celda de sor Juana en el convento pronto se convirtió en centro intelectual de la Ciudad de México,

En el caso del convento de Sor Juana, la vida en comunidad, propiamente dicha, era incluso mínima, ya que las monjas adineradas contaban con apartamentos donde vivían con sus criadas, y allí recibían incluso a algunas personas; y ese era el caso de Sor Juana. Por otra parte no hay que olvidar que ella, como las otras religiosas de alcurnia, pagaban dotes para ser aceptadas en la comunidad.

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Sor Juana Inés de la Cruz por Miguel Cabrera, 1750 ( Wikimedia Commons )

Cada palabra escrita por esta célebre monja era un reclamo femenino por su derecho a la educación y la interacción con la cultura; y aunque en silencio, el eco de su obra traspasó el mar y su época. Sus aclamados escritos incluyen poesía de amor lésbico.

 Entre sus amistades estaba la condesa María Luisa de Paredes, virreina de México. Las dos mujeres se hicieron amigas apasionadas. No está claro si eran lesbianas, en el sentido que entendemos el término hoy, pero María Luisa inspiró a Sor Juana para escribir poemas de amor, tales como el siguiente:

Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo.

La medicina era una ciencia que interesaba a la monja jerónima, en su gran poema Primero sueño  dedica más de cien versos a hablar de los procesos corpo­rales relacionados con el llanto. En esta obra, la poetisa utiliza el conocimiento médico de su época para describir el sentimiento amoroso que se manifiesta en forma de llanto.

En cuanto a la astronomía, Sor Juana escribió un villancico en el que considera a la Virgen María como la mejor astrónoma ya que se encuentra rodeada de estrellas y por ello las conoce mejor que nadie. Al margen de su actividad literaria, también elaboró complejas explicaciones acerca del movimiento de los cuerpos celestes, las cuales solían mezclarse con reflexiones metafísicas sobre la naturaleza del universo.

En el área de la meteorología, la décima musa escribió un poema en el que explica la forma en que la nube produce el rayo. Este último es el feto de la nube, quien al dar a luz produce gritos que se transforman en trueno. Este saber astronómico ha sido uno de los más estudiados en la obra de la poetisa novohispana.

Sufrió una persecución acérrima por parte de  su confesor, el jesuita Antonio Núñez de Miranda, quien llegó incluso a prohibirle que escribiese, ya que consideraba que no era un oficio apto para la mujer. Por otra parte, desaprobaba la enorme acogida que Sor Juana tenía dentro de la sociedad de su tiempo al ser reconocida como una verdadera intelectual.

El poema Hombres necios que acusáis, de sor Juana Inés de la Cruz, expone los temas de la desigualdad y la injusticia de los cuales es víctima la mujer a través del machismo y la discriminación femenina.

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.
Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén.
¡Por qué queréis que obren bien,
si las incitáis al mal!

Parecer quiere el denuedo,
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco,
y luego le tiene miedo.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué honor puede ser más raro
que el que falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos si os tratan mal,
burlándoos si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite es ingrata,
y si os admite es liviana.

Siempre tan necio andáis,
que con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
es una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis
queredlas cuál las hacéis
o hacedlas cuál las buscáis.

Aunque alguna vez le dedicó algunos párrafos a los temas sacramentales, sor Juana Inés definitivamente no estaba casada ni con Dios ni con sus votos, sino con el feminismo prematuro; de esa liberación de la mujer a través del erotismo. Los feministas han querido ver, en la Respuesta a Sor Filotea y en la redondilla Hombres necios, auténticos documentos de liberación femenina.

Poesía jocosa y satírica, Sor Juana Inés de la Cruz no era nueva en la retórica barroca la burla de uno mismo, corriente de la que Sor Juana participa al escribir una amplia gama de poemas burlescos. Su sátira a los «hombres necios» es el más conocido de sus poemas. Paz señala:

«El poema fue una ruptura histórica y un comienzo, por primera vez en la historia de nuestra literatura una mujer habla en nombre propio, defiende a su sexo y, gracias a su inteligencia, usando las mismas armas que sus detractores, acusa a los hombres de los mismos vicios que ellos achacan a las mujeres. En esto Sor Juana se adelanta a su tiempo: no hay nada parecido, en el siglo XVII, en la literatura femenina de Francia, Italia e Inglaterra.»

Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: FCE, 1982, págs. 399-400.

 

De acuerdo a la mayoría de los filólogos, Sor Juana abogó por la igualdad de los sexos y por el derecho de la mujer a adquirir conocimientos. Alatorre lo reconoce: «Sor Juana la pionera indiscutible (por lo menos en el mundo hispanohablante) del movimiento moderno de liberación femenina»

Primero sueño, la obra lírica más famosa de Sor Juana, incluye sendas alusiones a fluidos corporales femeninos como la menstruación o la lactancia. En la tradición literaria medieval se creía que el flujo menstrual alimentaba al feto y luego se convertía en leche materna; esta coyuntura es aprovechada por la poetisa para recalcar el importante papel de la mujer en el ciclo de la vida, creando una simbiosis que permita identificar el proceso con un don divino.

RUIDOS CON LA INQUISICIÓN

Sor Juana fue silenciada durante los últimos tres años de su vida. 

A diferencia del resto del Imperio Español, la Inquisición en la Nueva España fue mucho menos ortodoxa y más relajada en cuanto a los libros con contenidos científicos, esto favoreció que en México se conocieran pronto los avances científicos europeos dando origen a una importante comunidad de personas interesadas en la ciencia, que seguramente estuvo en contacto con Sor Juana.

No obstante, la relativa libertad de pensamiento de la Nueva España Sor Juana se cuidaba mucho de no molestar a la Inquisición, como ella misma refirió en la famosa y ya citada carta a Sor Filotea “… que yo no quiero ruido con el Santo Oficio, que soy ignorante y tiemblo de decir alguna proposición malsonante o torcer la genuina inteligencia de algún lugar. Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar (que fuera en mí desmedida soberbia), sino sólo por ver si con estudiar ignoro menos. Así lo respondo y así lo siento”.

Sin embargo, mucho más tarde la Santa Inquisición le pondría punto a su producción tras escribir la «Carta Atenagórica», obligándola a retractarse de todo lo que había escrito.

En 1692 Sor Juana dejó de escribir públicamente y se dedicó a lo que se ha llamado “el camino de la perfección” Al poco tiempo después, vendería toda su biblioteca e instrumentos musicales y científicos, para donar los fondos a la caridad; y según alegaban, la religiosa por fin había sentido «el llamado». Mando llamar a su antiguo confesor Antonio Núñez de Miranda y escribió un texto en el que se llama así misma «la más indigna e ingrata criatura».

No tardo mucho en fallecer en olor de santidad y en el punto de mira de la curiosidad literaria.  Murió a los 46 años tras haber cuidado a las hermanas del convento en un brote de peste.

Su festividad se celebra el 17 de abril.

FUENTE : Wikipedia

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