Las Fiestas Saturnales.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval en el que se producía una relajación de las normas sociales. El poeta Catulo la llamó «el mejor de los días».

SATURNO EL DIOS ROMANO

Saturno (en latín Saturnus) en la mitología romana, era un importante dios de la agricultura y la cosecha. Fue identificado en la antigüedad con el titán griego Cronos, entremezclándose con frecuencia los mitos de ambos.  En la mitología griega, Cronos era uno de los 12 titanes, descendientes divinos de Gaia, diosa de la tierra, y Urano, el dios del cielo. Con la ayuda de su madre, Cronos atacó y castró con una hoz a su déspota padre. Y así gobernó en el universo.

Cronos y su hermana-esposa Rea (que en la mitología romana está asociada a la diosa Ops) engendraron a seis de los 12 dioses y diosas del Olimpo. Sin embargo, Cronos, celoso de sus hijos y desconfiando de que hicieran con él lo mismo que hizo él con su padre, se los fue comiendo a medida que iban naciendo.  Rea engañó a Cronos al sustituir al sexto, Zeus (Júpiter en la mitología romana), por una piedra envuelta en pañales. Rea escondió a su hijo en Creta, y cuando Zeus llegó a adulto, obligó a su padre a regurgitar a sus hermanos.

Según la mitología romana, Saturno no era un dios cruel y tempestuoso, como Cronos. . La mitología romana de la Edad de Oro del reinado de Saturno difería de la tradición griega.   Saturno trató de matar a su hijo Júpiter (Zeus), pero este le venció y se apoderó del imperio del cielo.  Saturno quedó reducido a la condición de simple mortal, siendo expulsado de Grecia.  Según la tradición Saturno había sido una deidad inmigrante, recibida por Janus, el dios de los comienzos y transiciones. Los romanos consideraban Saturno como el gobernante original y gobernante del Capitolio, y el primer rey de Lacio o incluso toda Italia.  Llegó a Italia «destronado y fugitivo», pero trajo la agricultura y la civilización y se convirtió en un rey. Allí, Saturno estableció una sociedad desprovista de delincuencia, pobreza, guerras, injusticias y servidumbre que dirigió con mano dura y a veces caprichosa junto a su esposa, Ops, la diosa ctónica de la fertilidad y la abundancia que simbolizaba la nueva tierra.

En Roma, Saturno tenía un templo en el extremo occidental del Foro Romano, donde se guardaba el tesoro público, debido a que en la época de Saturno (es decir, la edad de oro) no se cometían robos, y también se depositaban numerosas leyes. Saturno es representado como un anciano con larga y espesa barba blanca, con una hoz o guadaña en la mano. Es el emblema del tiempo y lo simboliza como algo muy antiguo que todo lo destruye y acaba. Su estatua estaba sujeta con cadenas de las que no se libraba hasta el mes diciembre, época de la Saturnalia.

El séptimo día de la semana judeocristiana se llamaba en latín Dies Saturni (‘Día de Saturno’), en lo que supone la fuente del nombre de este día en idiomas como el inglés (Saturday). En astronomía, el planeta Saturno recibe su nombre del dios romano, siendo el más externo de los objetos celestes visibles sin ayuda.

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Saturno devorando a su hijo, de Peter Paul Rubens (1636).

“Io, Saturnalia”

En la antigua Roma, en diciembre se celebraba las Saturnalias, en honor al reinado del dios de la semilla y del vino, Saturno, sobre Roma en la Edad de Oro. En esa edad, la tierra en Roma producía abundantemente y no había guerras ni discordia.

Las celebraciones de Saturno eran el acontecimiento social principal del Imperio Romano. Fue creado por Jano, el dios de dos cabezas, que había recogido a Saturno cuando fue derrocado por su hijo Júpiter. Este festival romano empezaba el 17 de diciembre. Las fiestas duraban pues 7 días y se incluía el solsticio de invierno. El 17 de diciembre fue el primer día del signo astrológico de Capricornio, la casa de Saturno, el planeta llamado así por el dios. Todo empezaba, pues, el día de 17 de diciembre en el templo de Saturno, con un  banquete público (lectisternium) y al grito multitudinario de “Io, Saturnalia”. 

El 18 de diciembre y 19, que también eran días de fiesta de los asuntos públicos, las familias llevan a cabo rituales domésticos. Se bañaban temprano, y los que tienen medios sacrificaron un cochinillo, una tradicional ofrenda a una deidad de la tierra.

Las saturnales llegaban a su apogeo el 25 de diciembre, el dia de la Bruma. El nombre de  dia de la Bruma o fiestas Brumales, para unos, se deriva de Brumo o Bromio, uno de los sobrenombres de Baco, que le fue dado a causa del estrépito que hacían las bacantes. Otros lo hacen significar «fiestas de invierno», derivadas del latín bruma, que significa «el día más corto», e incluso, invierno, porque los brumales caían en esta estación. Probablemente era una derivación de las antiguas fiestas griegas de las Leneas dedicadas a Dioniso Leneo, donde también se hacían excesos en la bebida de vino y en la liberalización de las costumbre.

Por estas celebraciones los romanos posponían todos los negocios y guerras,  y liberaban temporalmente a sus esclavos.  No estaba permitida la guerra ni la ejecución de criminales, ni ejercer otro arte más que el de la cocina, se enviaban y había intercambio de regalos, y se daban suntuosas comidas. No se respiraba más que placer y alegría: los tribunales y las escuelas cerraban

La fiesta también era una celebración del fin de las tinieblas y el comienzo de un nuevo año.  Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más larga, los romanos se relajaban, colgaban la toga en el armario, se vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas que les oprimían durante el resto del año. Además, todos los habitantes de la ciudad dejaban de trabajar: la población acudía en masa al monte Aventino, para disfrutar del aire campestre.

Las fiestas saturnales, cuya institución se remontaba a mucho tiempo antes de la fundación de Roma, consistían principalmente en representar la igualdad que reinaba originalmente entre los hombres. Durante estas fiestas, se profetizaban las perspectivas para el resto del invierno.  La inversión es otro tema habitual. Originalmente celebrada por los antiguos griegos como Kronia, el festival de Cronos, se invierten los papeles de esclavo y maestro y viceversa,  lo que temporalmente revertía el orden social.  Durante estas fiestas, se suspendía el poder de los amos sobre sus esclavos, y éstos tenían derecho a hablar y actuar con total libertad.  Los esclavos celebraban un banquete antes de la fiesta, siendo atendidos por sus dueños.  Los esclavos podían criticar los defectos de sus amos, jugar contra ellos y éstos les servían en la mesa, sin importar los platos que se rompieran. Los esclavos estaban exentos de castigo, y trataban con desprecio de sus amos.

 La Saturnalia refleja la naturaleza contradictoria de la deidad misma de Saturno. Los hijos también invertían los papeles con sus padres y pasaban a ser los jefes de la casa. Además, cada familia tenía que elegir un Rey de la Saturnalia, o Señor del Desgobierno, que podía ser un niño, generalmente esclavo. Ese “rey de mentira” presidía las fiestas, y se le tenía que hacer caso, por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

En La Rama Dorada, JG Frazer interpretó un incidente de los Hechos de San Dasio, un texto martirológico temprano, como indicativo de los sacrificios humanos en relación con la Saturnalia. Dasio era un soldado cristiano que se negó a jugar el papel del rey de las Saturnales, cuando fue asignado a él, y por su negativa fue asesinado. A partir de esta anécdota, Frazer conjetura que el falso rey de las Saturnales era originalmente un chivo expiatorio víctima que moría en un sacrificio humano a Saturno al final de su festival.

La Saturnalia sufrió una importante reforma en el 217 aC, después de la Batalla del Lago Trasimeno, cuando los romanos sufrieron una de sus más derrotas aplastantes de Cartago durante la Segunda Guerra Púnica. Hasta ese momento, habían celebrado la fiesta según la costumbre romana . Fue después de una consulta de los libros sibilinos que adoptaron «rito griego», la introducción de los sacrificios realizados en la manera griega, el banquete público, y los gritos continuos de io Saturnalia que se convirtieron en característica de la celebración. Catón el Viejo (234-149 aC) recordó un tiempo antes de que los llamados elementos «griegas» se habían añadido a la Saturnalia romana. 

No era inusual para los romanos para ofrecer culto a las deidades de otras naciones con la esperanza de redirigir su favor. Robert Palmer EA ha argumentado que la introducción de nuevos ritos en este tiempo fue en parte un esfuerzo por apaciguar a Baal Hammon, el dios cartaginés que fue considerada como la contraparte del Saturno romano y griego Cronos. Los cartagineses ofrecían a Saturno el Africano (Ba’al Hammon) estos días de fiesta sacrificios humanos, concretamente niños recién nacidos. Estos sacrificios, según la tradición patrística, eran acompañados por flautas y tambores, haciendo tal ruido que los gritos del niño sacrificado no podían oírse.

En el folclore griego y chipriota se creía que los niños nacidos durante el festival se encontraban en peligro de convertirse en Kallikantzaroi los cuales saldrían de la Tierra después del solsticio para causar problemas a los mortales. Los padres y familiares dejaban regalos en sus puertas para distraerlos hasta que el sol volviera.

El poeta Catullus (84 a.C-54 a.C) decía que eran “los mejores días” y  Séneca El Joven (4 a.C-65 d.C) que “toda Roma se volvía loca” durante las fiestas: “La multitud se deja llevar por los placeres”, escribió.

Pero, como ocurre ahora con la Navidad, también había quien no quería ni oír hablar del tema: Plinio el Joven (63-113) cuenta que se aislaba en unas habitaciones de su Villa Laurentina:

“Especialmente durante la Saturnalia, cuando el resto de la casa está ruidosa por la licencia de las fiestas y los gritos de festividad. De esta forma, no obstaculizo los juegos de mi gente y ellos no me molestan en mis estudios”.

Cicerón(106 a.C-43 d.C) también se refugiaba en su casa de campo en estas fechas.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que estaban prohibidos el resto del año. Los cristianos utilizaban el término saturnalia cuando querían decir orgía.

Según Coricio de Gaza, Oración XIII, la fiesta era todavía celebrada en el siglo VI durante el reinado del emperador Justiniano I que, por otra parte, persiguió el paganismo. En el Concilio Quinisexto mantenido en Constantinopla, del año 692, en su canon 62, se prohíbe la celebración, entre otras, de las fiestas Brumales.

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Saturnalia por Ernesto Biondi (1909), en el Jardín Botánico de Buenos Aires

EL CULTO AL DIOS MITRA.

Al final de la Saturnalia, el 24 y 25 de diciembre, se celebraba la renovación de la luz y la llegada del nuevo año con el nacimiento del Sol, Dies Natalis del Sol Invictus, el «Cumpleaños del Sol Invencible»personificado en el dios Mitra.

Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas (el dios Mithra), se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados  en el tardío Imperio Romano.  Las Saturnalias terminan  con un festival de luz que conduce al solsticio de invierno, con la abundante presencia de velas que simbolizan la búsqueda del conocimiento y la verdad. En honor a Saturno (Cronos para los griegos), los niños recibían obsequios de todos los mayores.

Aquí puedes ver un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia:

«Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea.»

Durante estos días, se decoraban las casas con plantas verdes, se encendían velas para celebrar la vuelta de la luz, y se colgaban figuras de los árboles. Pero no metían árboles dentro de casa. Los romanos sólo adornaban los que estaban plantados en la tierra. La tradición del árbol de Navidad tiene sus orígenes en el siglo XVI.

Imagen de CANDICE CANDICE en Pixabay

OTRAS TRADICIONES SINCRETICAS DE NAVIDAD

Las tradiciones Saturnales se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y Año Nuevo.

La Mishná y el Talmud (Avodá Zara 8a) describen una fiesta pagana llamada Saturna que se realiza durante ocho días antes del solsticio de invierno. Es seguido por ocho días después del solsticio con una fiesta llamada Kalenda culminando con la calendas de enero. El Talmud atribuye los orígenes de este festival a Adam, que vio que los días se acortan y pensó que era el castigo por su pecado. Tenía miedo de que el mundo volvía al caos y el vacío que existía antes de la creación. Se sentó y ayunó durante ocho días. Una vez que vio que los días se alargaban otra vez se dio cuenta de que éste era el ciclo natural del mundo, por lo que hizo ocho días de celebración. El Talmud afirma que este festival se convirtió más tarde en una fiesta pagana

Estas fiestas del solsticio de invierno saturnales, fueron lo suficientemente populares como para que se prolongaran hasta la era cristiana aunque en forma alterada, alejándose de su espíritu y características originales , de forma tal que algunas de sus costumbres han influido en las celebraciones estacionales que rodean la Navidad y Año Nuevo

Fue cosa del Emperador Constantino El Grande, hace unos 1700 años, que, actuando como lo haría un creativo publicitario de esta época, creyó conveniente hacer coincidir el nacimiento de Cristo con la fiesta pagana más multitudinaria, popular y consumista del Imperio Romano, el Festival de la Saturnalia.

Las Navidades del siglo XXI se van pareciendo cada vez más a aquellas bacanales romanas.

De las Saturnales, se debería haber sincretizado el intercambio de papeles: con los niños, con los empleados, con los alumnos,… Frances Bernstein, en su libro Classical Living: Reconnecting with the Rituals of Ancient Rome, dice: “¡Agita las cosas un poco! ¡Haz lo inesperado! Porque estas acciones pequeñas recuerdan el espíritu de la Saturnalia y tienen importancia religiosa, al conectarnos directamente con la Naturaleza”.

¡¡¡FELICES FIESTAS!!! 

Io Saturnalia! Ave Sol Invictus!

¡Feliz Navidad!

FUENTES:

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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