ARQUETIPOS: La Mujer Araña

La tejedora es un arquetipo que teje, cuida y reajusta la trama sagrada de la vida. 

La palabra «woman» proviene del sánscrito, etimológicamente «man» significa Luna y la raíz «wo» quiere decir esposa. En inglés «wife» no significaba originalmente mujer casada, sino weef, que significa «hacedora» o «weaver» (tejedora).
«Woman» se lee entonces como «La tejedora de la Luna…»

La tejedora es la gran madre hacedora, la creadora. Ees un arquetipo sin tiempo ni distancias. La tierra entera habla en los tejidos y los colores éxtraidos de la naturaleza plasman ese lenguaje. El tejido es una metáfora para entender la relación entre lo cotidiano y lo sagrado, entre lo divino y lo terrenal… la tejedora enseña y transmite.. habla de la vida de antes haciendo el ahora.. lo sagrado femenino teje los hilos del nuevo tiempo

“Woman” significó, pues, la Tejedora de la Luna.

* “La sincronicidad entre el ciclo femenino y el de la luna también revelaba la conexión entre la mujer y lo divino. Durante su ciclo, la mujer albergaba el misterio de la vida dentro de su cuerpo y podía generar vida y asegurar el futuro de su pueblo, lo que equivale a decir que cada mujer poseía los poderes propios del universo: dar la vida, sustentar y crear. La imagen de la araña encerraba un simbolismo similar: del mismo modo en que esta teje su tela desde el interior de su cuerpo, la Diosa Araña creaba la red del espacio y el tiempo; era ella quien proporcionaba estructura y vida a toda la creación, y al mismo tiempo quien conocía cada una de las vibraciones que se producían en aquel tejido. Era la Dama de la Red, la tejedora de los hilos de la vida con los que luego creaba los patrones y la textura de todos los seres vivos. Con el paso del tiempo la humanidad asoció a las diosas con las artes de hilar y de tejer, y las convirtió no sólo en sus protectoras sino en las representantes del hilado de la vida y la muerte: la Diosa creaba la trama de un individuo a partir de las fibras de la vida, la Madre tejía el tapiz de la experiencia, el tiempo cortaba los hilos, y por último la Diosa Oscura deshacía el tejido hasta llegar hasta las fibras que lo conformaban para empezar a hilar otra vez.”

Miranda Gray, “Luna Roja

Sangre, luna y araña son imágenes estrechamente ligadas. El arquetipo de la araña es importante por su dualidad. La araña, por tejer y destejer, se la asocia con los principios activos de la construcción y la destrucción. La araña crea y recrea como la mujer. Y es importante también si observamos su significado destructivo. La araña construye y al mismo tiempo puede obrar y decidir sobre sus víctimas. Destruir en ella es otra forma de construir. Según varios autores, la araña es símbolo del centro del mundo y el equilibrio del cosmos.

La araña debe ser necesariamente mujer. Por un lado, es Madre y sólo las mujeres son capaces de parir. Por otro, la araña es hilandera, actividad tradicional exclusiva de las mujeres. En muchos sentidos, la araña es la esencia de lo femenino, incluido el lado oscuro del sexo, por lo que tiene de irresistible y de debilidad para el varón teóricamente dominante; placer y peligro a un tiempo. Peligro, por que la araña es una experta cazadora, un ser capaz de diseñar trampas invisibles y engaños invencibles.

Es la personificación de la astucia, de la sabiduría ancestral aplicada a la obtención del placer (sea una presa a la que devorar o un encuentro sexual… que puede acabar del mismo modo). Y es venenosa, como pronto debió descubrir el hombre primitivo. Un perfecto artefacto para matar. Un aliado frente a las plagas y sabandijas, pero también un doloroso enemigo capaz de producir la muerte. Como tantos animales venenosos, la araña deviene motivo bélico y diosa guerrera. Como hábil trampera, se convierte en diosa cazadora pero también en embustera, tramposa y engañadora. Es un animal listo capaz de conseguir lo que no puede el tamaño o la fuerza (¿el hombre?): el fuego o la propia sabiduría esencial.

El arquetipo de la Mujer Araña esta relacionado con el  Arquetipo de Atenea – Minerva – Palas . Una de las diosas principales relacionada con esta función constructora o cosmogónica es Atenea-Minerva-Palas, nacida de la cabeza de su padre Zeus-Júpiter, la cual es símbolo de la Sabiduría y la Inteligencia divina, además de regir muchas de las artes y ciencias cuyo desarrollo, escenificación y práctica han organizado la vida de nuestra civilización, siendo también la patrona de la guerra, pero no tanto en el sentido de lucha violenta, sino como estrategia y práctica de la justicia. Proclo, el director de la Academia neoplatónica de Atenas en el siglo V d. C. escribió en Lecturas del Crátilo de Platón acerca de esta misión de Atenea, de su simbólica arquetípica, relacionándola con el arte del tejido y con una de sus herramientas fundamentales, la lanzadera.

Aldea Kogi

 “Crear es hacer salir la propia sustancia”

EL MITO DE LOS INDIOS KOGI

El mito escogido a continuación, es de origen colombiano propio de los indios Kogi y se expresa así:

“La Diosa Madre, quien era la única que poseía el conocimiento del arte textil, ella, autofecundada dio origen a todas las cosas.  El macrocosmos, eran el mar y el cielo quienes se unieron en una cópula cósmica que era el huracán.  En el mito de creación la inmensa tromba, este fenómeno periódico de la región del Caribe, apareció bajo la imagen dramática de un huso que  giró estruendosamente uniendo las dos dimensiones.  Fue el huso de la Madre, con el cuál ella tuerce el hilo de la vida.  En el acto de creación al formarse la primera tierra firme, la madre clavó este huso gigantesco en el pico más alto de la Sierra Nevada, como un axis mundi, el centro, el árbol de la vida, la gran ceiba barrigona de cuyo vientre hinchado nacerá la humanidad.

 Tomando un cabo del hilo de algodón que colgó del huso, la madre trazó con él un círculo alrededor de la Sierra, delimitando así la tierra de sus hijos.  Instaló luego a un número de ellos como señores de los puntos cardinales: este, oeste, norte y sur, cenit y nadir y centro.  Dividió esta estructura en 9 estratos, nueve mundos, el quinto mundo, es decir el del medio, es el nuestro.  Creó 9 mujeres y dio así origen a la sociedad kogi”.

En todas las culturas la araña se la ha asociado con  la Gran Madre, diosa de la fertilidad y tejedora del destino. ¿Y que más creación que ocuparse del propio destino?. Los indios Kogi  de Colombia tienen una frase “Crear es hacer salir la propia sustancia”.  Y en psicología junguiana hacer salir la propia sustancia es conectarse con el proceso de individuación y en el proceso del análisis, pretendemos conectar la propia sustancia  y estamos en un continúo proceso  de creación, para de esta manera, cumplir con la entelequia, como germen que contiene dentro de sí la totalidad de las cosas y cuya meta es la síntesis del Sí Mismo. Así, la creación no sólo se refiere a un tipo de arte sino también a la vida misma.

El ser humano nace para conocer su auténtica identidad; ésta es una necesidad siempre latente, pero no todos los hombres y mujeres la hacen consciente ni eligen el camino de autoconocimiento. Muchos, haciendo uso del libre albedrío, optan por la distración, se conforman con explicaciones cómodas, parciales, fragmentadas; permanecen en el umbral de la puerta o bien amarrados a puerto por el miedo o pereza que les produce emprender el viaje. Otros sí se lanzan a la travesía, pero ante los peligros y tentaciones sucumben y se quedan complacidos o muy frustrados e insatisfechos, tejiendo y destejiendo indefinidamente el tapiz de la existencia, como la Penélope homérica, que de noche deshilaba lo trabajado durante el día para recomenzar la tarea en la jornada siguiente, y así hasta el regreso de Odiseo.

Aunque no seamos conscientes de ello, los símbolos nos envuelven en nuestra vida cotidiana. Además de que son el lenguaje onírico por excelencia, con frecuencia, recurrimos a términos simbólicos para expresar conceptos para los que no encontramos una definición exacta. Jung se dio cuenta de ello y formuló la famosa tesis del inconsciente colectivo que nos ayudará a entender el simbolismo que encierran los objetos o elementos más variopintos que nos rodean.

“Cuando se desea investigar la facultad del hombre para crear símbolos, los sueños resultan el material más básico y accesible para este fin.”

C.G. JUNG

El arquetipo de la araña se funde con el de la luna.

Las Mujeres Tejemos Sueños 

El Espíritu de la Araña: La Tejedora del Destino.

Las mujeres tejemos afectos, solidaridades, inteligencias, resistencias, comunidades, proyectos, cuidados, creaciones, mundos, desde la sabiduría de la intuición, la riqueza del matiz, el gesto la diferencia, lo sutil. Y lo hacemos a través de las herramientas aprendidas de nuestras antepasadas, nuestras abuelas, nuestras madres, nuestras hermanas: los sueños, los saberes, los abrazos, las risas, las caricias, las melodías, las ideas, las palabras.

Tejemos sueños. Porque soñar es alimento de la vida. Cuando soñamos construimos mundos. Soñar es el alimento necesario como el agua, las frutas y verduras. Cuando soñamos somos libres y aprendemos la necesidad de caminar. Cada paso caminado es un sueño realizado donde es difícil borrar la huella.

Y al incorporar en nosotras el arquetipo de la tejedora podemos hacer realidad nuestros sueños, los materializamos, creamos nuestro arte, somos arte-sanas.

El arquetipo de la araña es importante por su dualidad.

Si la araña es lunar, la telaraña es solar.  La expansión de la tela en todo su esplendor posee una analogía con los rayos del astro rey. Los círculos concéntricos de su tela tienen que ver con la elaboración de los tejidos, de las tramas. La tela que se expande y crece alejándose del centro nos da una idea de que nos encontramos frente a una emanación del propio Ser. En cambio en Grecia, la araña se observaba como una burda imitación de la divinidad. Recordemos la triste historia de la tejedora Aracne que pretendiendo rivalizar con la diosa Atenea, fue transformada en araña para los restos.

La araña, por tejer y destejer, se la asocia con los principios activos de la construcción y la destrucción. La araña crea y recrea como la mujer. Y es importante también si observamos su significado destructivo. La araña construye y al mismo tiempo puede obrar y decidir sobre sus víctimas. Destruir en ella es otra forma construir. Según Cirlot, la araña es símbolo del centro del mundo y el equilibrio del cosmos.

La mujer araña simboliza la capacidad de la energía femenina de tejer relaciones, de organizarse, de cooperar, de ayudarse mutuamente, esa energía que aflora en los círculos de mujeres, basada en la intuición, en los ciclos naturales, en la relación de la mujer con su propio cuerpo, con la naturaleza.

El arquetipo de tejedora para la mujer de hoy tiene además una importancia vital para la salud mental, ya que el hilo se vincula simbólicamente  con los lazos y vínculos, además con la creación y la vida.

Existe la canción infantil  que empieza diciendo «un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…” que repitiéndose va sumando nuevos elefantes que “ …se balanceaban sobre la tela de una araña y al ver que no rompía y que resistía fueron y llamaron a otro elefante…” y así sucesivamente en el recurrente cíclico repetirse sin fin de la incorporación de nuevos elefantes. Esta canción, que asocia a la tejedora araña un número de elefantes que crece tratando de romper su tela indestructible, parece reunir ciertas condiciones que la situarían como reminiscencia o vestigio de la antigua creencia en sobrenaturales seres encargados de tejer los destinos de los hombres.

Por otro lado, la visión misógina de la mujer puede deberse a una visión simbólica del concepto de destejer o destruir. Penélope misma, teje para decirle a sus pretendientes que esperará antes de elegir a alguien en matrimonio hasta que termine de hilar la mortaja para Laertes, el padre de Odiseo, como una preparación para su muerte. Simbólicamente, Penélope, la “velada”, teje y desteje su telar de tiempo para posponer el final de la obra. Simbólicamente también, la elección de uno de los candidatos implicaría cortar la última hebra que la une a Odiseo, como esposa. Pero Odiseo vuelve, gracias a Calipso y a Circe, diosas que tejen su destino.

Es interesante ver como la araña ha sido utilizada como símbolo en las creencias populares, en el arte y la literatura. La viuda negra también ha colaborado con esta visión misógina medieval. Esta araña captura al macho en su tela, para luego devorarlo. De aquí que el arquetipo de la mujer viuda se asocie con el arquetipo de la araña.

Cuando hilamos recuperamos nuestro poder como creadoras de nuestra propia realidad, de nuestro propio destino, creando nuestro hilo con el oro del sol, con la luz del arco iris y con el conocimiento que proviene de la oscuridad de la Madre Tierra. Cuando hilamos somos parte de un linaje que porta en sus manos la tela de la vida, que lleva creando lo que hay, poniendo y quitando, como la Mari, por los siglos de los siglos

La mujer Araña con su tela puede dominar los movimientos del sol. El héroe que llega bajo la protección de la Madre Cósmica no puede ser dañado: «el ovillo de Ariadna devolvió a Teseo sano y salvo de la aventura del laberinto», reflexiona Campbell.

Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontraremos y lo perderemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía…

Jorge Luis Borges

Como todos los años, en el mes de junio se celebra el Día Internacional de Tejer en Público; una iniciativa que pretende demostrar que el tejido no es sólo cosa de abuelas, visibilizar esta afición y promover sus múltiples beneficios.

La araña implica por consiguiente, transformación. El oficio de tejer brinda la posibilidad de tejer o y deshacer el tejido, así como la araña como animal totémico se asocia con la construcción y destrucción, esa misma red que construye es también trampa para insectos  y se realiza desde adentro hacia fuera indicando así un camino de trasformación.

Las mujeres  tejemos la vida y llenamos al mundo de nuevos seres que a su vez seguirán tejiendo.

Creas tu realidad. Tejes tu vida momento a momento.

¿Cómo empezar a tejer la propia vida y sentirse completa?

Tomate tu tiempo y elije tu madeja. Elije el color con el que vas a tejer, elije el grosor, el tipo de agujas y toma la decisión de la forma que tendrá tu tejido.

Es curioso como muchas mujeres tememos a estas peculiares criaturas de la naturaleza. Incluso nos sentiríamos gravemente ofendidas si nos llegaran a llamar «arañas»

Nada más halagador: inteligentes estrategas, pacientes y magníficas tejedoras de auténticas obras arte e ingeniería. Lo que jamás hace ninguna anciana tejedora ni ninguna mujer araña es perder el tiempo.

Cuando hilamos recuperamos nuestro poder como creadoras de nuestra propia realidad, de nuestro propio destino, creando nuestro hilo con el oro del sol, con la luz del arco iris y con el conocimiento que proviene de la oscuridad de la Madre Tierra. Cuando hilamos somos parte de un linaje que porta en sus manos la tela de la vida, que lleva creando lo que hay, poniendo y quitando, como la diosa Mari, por los siglos de los siglos.

FUENTES: 

  • Wikipedia
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS de Juan Eduardo Cirlot, ed. Siruela
  • DICCIONARIO DE LOS SÍMBOLOS de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, ed. Herder
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS Y MITOS de J.A. Pérez-Rioja, ed. Tecnos
  • De Madre Araña a demonio Escorpión: Los arácnidos en la Mitología /
  • Reichel G ,   Dolmatoff ( 1991) Indios de Colombia.  Momentos vividos y Mundos Concebidos.  Editorial Carvajal S.A. Colombia
  • IMAGEN DE PORTADA: Arachne, Predator and Prey, óleo sobre lienzo, Judy Takacs, 2019

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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2 comentarios en “ARQUETIPOS: La Mujer Araña

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