Meditación: Cultivar la paciencia

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La paciencia está entre las grandes virtudes universales, que incluso los guerreros más osados han cultivado a lo largo de la historia.

La vida esta llena de dificultades, algunas mas penosas que otras. Parecería que hay una infinidad de pruebas para todos. El problema es que muchas veces esperamos soluciones instantáneas para las dificultades, olvidando que frecuentemente es necesario que pongamos en practica la virtud celestial de la paciencia.

La paciencia se conoce a menudo como una virtud o un hábito, y la práctica de la paciencia es una acción. Por lo tanto, la paciencia es algo que se puede desarrollar. Entendí que podía cultivar la paciencia de manera accidental, cuando, hace algunos años, me propuse meditar  todos los días para mejorar la técnica de auto-control.

No tenía prisa por acabar la meditación o visualización, al contrario, intentaba alargar el máximo tiempo posible cada uno de las sesiones hasta alcanzar la media hora, cada atardecer, un horario fijo, un habito. Y así, un día, me di cuenta de que que había adquirido una paciencia extraordinaria para meditar. Una vez adquirida esta mentalidad paciente, sólo tuve que aplicarla en todos los ámbitos.

Porque en contrapunto a la paciencia esta la impaciencia: “intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar”  Para muchos, ciertamente, un defecto de marca mayor. Ejemplos diarios son:  El conductor impaciente que toca la bocina, aunque el semáforo esté en rojo; el niño con pataleta en el pasillo de algún supermercado al descubrir que no le compraran ese chocolate, la adolescente que smartphone en mano se enoja amargamente porque sus mensajes de Whatsapp acaban de ser leídos y no reciben  respuesta alguna, el oficinista que presiona y presiona el botón del ascensor creyendo, secretamente imagino, que éste aumentará así su velocidad.

A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.

La paciencia es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento.

Es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.

Cultivar la paciencia

Nadie nace esgrimiendo la virtud de la paciencia. Todo lo contrario. El bebé quiere lo que necesita y lo quiere ya. No tiene sentido de la espera, ni las herramientas intelectuales o emocionales que le permitan posponer un deseo. Crecer, entonces, está íntimamente relacionado con aprender el significado de la paciencia.

Para lograrlo, en principio, se trata de renunciar a reaccionar de manera inmediata. A veces unos cuantos segundos marcan la diferencia entre actuar de manera errática o comportarnos de forma inteligente. Básicamente se trata de un entrenamiento. Entre más practiques la paciencia, más paciente serás. Entre más adoptes el hábito de tomarte un momento antes de responder o actuar, más fácilmente vas a introducir esa orden en tu cerebro, obligándolo a razonar.

AFIRMACIÓN: 

“Todo está a mi alcance, y depende de mí paciencia alcanzarlo”.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. Recuerda que nuestro tiempo es finito, las personas exitosas saben esto y en vez de deprimirse por ello, lo utilizan a su favor como un estimulo para perseguir sus metas con mayor fervor, pasión y dedicación., y  tu  también puede comenzar a hacerlo a partir de este mismo momento.

 La respiración ayuda a que te calmes. Respirar profundo siempre es un recurso fácil, que tenemos a mano todo el tiempo. Pero también ayuda que, al tiempo que cultivas la paciencia, siembres en tu mente y en tu corazón la idea de que eres dueño de ti mismo. Que todo lo que haces o dejas de hacer es responsabilidad exclusivamente tuya. Que todo lo que ocurra dependerá de la forma como actúes.
Con esa convicción y una pizca de esperanza, lo puedes lograr. Piensa que todo en la vida tiene un principio y un final. Así como los momentos de felicidad nacen y mueren, también las adversidades, o los momentos ingratos, no son eternos. La paciencia te ayuda a que cualquier problema sea más manejable, dure menos y tenga consecuencias más controlables.

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¿Cómo se puede enseñar la paciencia en los niños?

Sólo hay un método: mediante el ejemplo. Nunca he visto a nadie enseñar bien algo que no sepa hacer, o transmitir bien algo que no ha interiorizado.
Así que, para cultivar la paciencia de los niños, hay que dar ejemplo. Es muy eficaz sentarse con ellos y hacer algo que requiera paciencia, marcando el ritmo y el tiempo de la tarea con la simple realización de ésta junto a ellos.

En cuanto a actividades para aumentar la paciencia, las actividades manuales tipo enhebrar cuentas pequeñas en un hilo para hacer un collar, o hacer ganchillo o punto, son las más adecuadas. Esto se debe a que son actividades físicamente repetitivas, que permiten relajar nuestro lado racional y «el centro de mando» encargado de las decisiones, favoreciendo la actividad del hemisferio derecho del cerebro y las ondas Alpha, tan beneficiosas en en proceso creativo.

Merece la pena cultivar la paciencia en niños y adultos, ya que es uno de los dones más escasos hoy en día que sólo aportará beneficios a quien la posea.

Feliz y plácido día, con toda la paciencia en ti!

Bendiciones siempre,

Una Respuesta a “Meditación: Cultivar la paciencia”

  1. Tengo un blog muy personal que se titula » Con la pacienicia de Claudio»… y esta ha sido para mi siempre una de mis mejores herramientas en la vida…Ser paciente. Gracias.

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