Pasado, Presente, Futuro: Aquí, ahora

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El arte de vivir implica saber cuándo aferrarse y cuándo dejar ir.  (Havelock Ellis)

Hay tres tiempos de vida pasado, presente y futuro, el quedarse anclado en el pasado o un solo tiempo, convierte la vida en un estanque donde las aguas de la vida no fluyen, y eso no es la vida.

Hablemos hoy sobre ello.

Entre las múltiples experiencias que nos permite nuestro mundo emocional se encuentra el sentimiento de nostalgia, perderse en el laberinto del tiempo sin poder salir de él sin sufrir, añorando un regreso imposible.

La nostalgia (del griego clásico nostos regreso y ἄhogar y dolor ) es descrita como un sentimiento de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado. La nostalgia es referida comúnmente como un sentimiento que cualquier persona puede atravesar en cualquier etapa biológica. Es el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido o vivido en una etapa y ahora no se tiene, está extinto o ha cambiado. La nostalgia se puede asociar a menudo con una memoria cariñosa de la niñez, un ser querido, un lugar, un juego o un objeto personal estimado, o un suceso en la vida del individuo o grupo.

No soy lo que me ha pasado, soy lo que decido ser

Del latín mens, el concepto de mente hace referencia a una dimensión o un fenómeno complejo que se asocia al pensamiento. Puede definirse a la mente como la potencia intelectual del alma. La mente puede perderse en dar vueltas a acontecimientos que han sucedido hace mucho tiempo. La persona se puede quedar anclada en vivencias, momentos, o personas del pasado que se instalan en nuestra mente sin que nos dejen espacio para que puedan entrar experiencias nuevas, como pueden ser nuevas parejas.

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“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”
-Thomas Szasz-

La mente implica un conjunto de procesos y actividades que se desarrollan en la psiquis de manera consciente e inconsciente y que, en su mayoría, son de carácter cognitivo. Se trata de una facultad del cerebro que permite al ser humano recopilar información, analizarla y extraer conclusiones.

Puede decirse que la mente es responsable de la creación de pensamientos, el raciocinio, el entendimiento, la memoria, la emoción y la imaginación. Todas las habilidades cognitivas de una persona surgen de sus procesos mentales.

Es habitual que se establezca una confusión entre cerebro y mente. El cerebro es un órgano que se encuentra en la cavidad craneal y que presenta una gran cantidad de neuronas (células del sistema nervioso). La mente, en cambio, emerge del cerebro como consecuencia del funcionamiento de este órgano.

kasia-derwinska-xvSomos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos. (José Luis Borges)

Renuncia al pasado

El pasado ya se fue y ahora lo que tiene la persona es este momento presente. No se trata de renunciar al pasado, sino evitar que se convierta en una atadura, un lastre, que nos paraliza y estorba para disfrutar del presente. Acudimos a él, a través del recuerdo. Pero sentir la necesidad de vivir en el pasado es un comportamiento poco recomendable para nuestro desarrollo personal.

La clave es renunciar a repetir el pasado no renunciar a vivir aquí y ahora. La capacidad de vivir el presente con intensidad, está en cada uno de nosotros, ubicando al pasado en su lugar estableciendo nexos con él y con el futuro, pero sin olvidar que el tiempo más importante y trascendente es aquí y ahora.

¡El tiempo es una eternidad!

2789870-ONKFUOEA-7«El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad».

 Henry Jackson van Dyke 

De la experiencia del tiempo -experiencia dolorosa de un tránsito fugaz que se lleva la vida poco a poco nace la aspiración por la eternidad.  Existe un presente necesario que, aun no siendo el tiempo, está en el corazón del tiempo; un presente eterno al que hemos de unir continuamente nuestro presente temporal y que «confiere a la banalidad de lo cotidiano la densidad de lo sagrado».

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-¿Cómo alcanzaré la vida eterna?
-Ya es la vida eterna. Entra en el presente.
-Pero ya estoy en el presente… ¿o no?
-No.
-¿Por qué no?
-Porque no has renunciado al pasado.
-¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado? No todo el pasado es malo…
-No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.

(A. De Mello)

Angustiarse hoy por lo que sucedió ayer es perder el tiempo finito del que disponemos.

Según Séneca, “La vida se divide en tres tiempos: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente fugaz; el futuro,incierto; el pasado, es pasado”. Dice un proverbio ruso que “Añorar el pasado es correr tras el viento”, mientras que el dramaturgo griego Agatón es ampliamente conocido por su frase “ni siquiera Dios puede cambiar el pasado”. Pero, sin duda, la que mejor representa lo que sucede con un abuso continuado del recuerdo es ésta frase de Enrique Múgica: “La añoranza es el camino previo a convertirse en estatua de sal”. Y es que vivir en el pasado es malgastar nuestro tiempo y energía.

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Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito. (Lao Tzu)

Esta frase  del taoísmo nos transmite una enseñanza fundamental para la vida: mientras estemos atados al pasado no seremos capaces de aprovechar las oportunidades del presente, hasta que no aprendamos a dejar ir no podremos obtener lo que realmente necesitamos “aquí y ahora” para ser felices.  Tanto en  el taoísmo como en el budismo zen  enfatizan en lo transitorio de la existencia y la dificultad que tenemos de adaptarnos mentalmente a ello.

Gran parte de la meditación oriental encuentra su fundamento en un ejercicio de desapego; soltar, dejar ir, aceptar las cosas tal y como son, aquí y ahora. El vivir el presente, ubicarnos en el tiempo cada cosa en su lugar,pasado, presente y futuro, pero tu tiempo real es el aquí y ahora.

El sufrimiento interior siempre esta enraizado en el pasado.

«Deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá» (Harold McMillan)

El sufrimiento es un dolor emocional, alimentado con toda una serie de pensamientos y emociones negativas, que aumentan su intensidad y duración. El dolor se vuelve sufrimiento cuando nuestros pensamientos y nuestra actitud ante la vida lo alimentan en lugar de vivirlo, expresarlo y manejarlo adecuadamente.

Recordar nuestro pasado es sano si sirve para vernos tal y como somos hoy. Anclarnos en los recuerdos de forma obsesiva puede llegar a doler. Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue, ya pasó. Ya no es. Ya no está excepto en la propia mente.

Aceptar y pasar página. Pasar página es una elección y pasa por perdonar, aceptar lo que pasó, lo que fue y no será, perdonar a aquella persona que nos hirió y perdonarse uno por haber colaborado en ello en alguna medida. Al darte cuenta de que el cambio depende solo de ti mismo es más fácil seguir camino y dejar atrás los lastres que impiden avanzar.

Por este motivo merece la pena el esfuerzo de “recolocarnos” en el presente cada vez que nuestra mente viaje al pasado. También cuando lo haga hacia el futuro y nos envuelva de ansiedad inservible. En cualquier caso, lo único que realmente existe es el aquí y ahora, el antes y el después solo viven en nuestras cabezas.

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“No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestro minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja” (Edmond Gouncount).

Recuerda el pasado pero no vivas en él. Aprende a disfrutar el presente, será lo que te acompañe el resto de tu vida

Mucho éxito y feliz semana


IMAGENES: Kasia Derwinska

 

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