El Sufrimiento Interior: Alma Doliente

¿Has sentido alguna vez dolor de corazón? Quizás alguna vez has dicho aquello de “me duele en el alma”.

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“Escritos sobre la espiritualidad y trascendencia” de Jung , son el reflejo de una mente siempre abierta, una mirada que siempre receptiva y sensible que intentaba mirar un poco más allá para hallar un sentido a la realidad del alma humana y su sufrimiento.

Carl Gustav Jung no creía en Dios, creía en la espiritualidad y en el modo en que cada una de sus vertientes define y traza la esencia de nuestras culturas y en resultado, a la propia humanidad.

Si hubo algo que tuvo siempre muy presente es que para entender a las personas desde sus raíces, no podíamos descuidar el plano espiritual y todos esos fenómenos y tradiciones que según él, constituyen la raíz misma de la vida psíquica.

“Las religiones, con todo lo que son y afirma se hallan tan próximas al alma humana que a quien menos lícito le sería desatenderlas es justamente a la psicología”
-Carl Gustav Jung-

Es necesario recordar que en la obra de Carl Jung esta idea del Alma, este concepto está muy presente. De hecho, tal y como explicaba el propio Jung en su propia autobiografía, ningún médico lograría curar a su paciente si no lograba primero acercarse y tomar contacto con su alma.

Esta idea ya nos da una pista de ese enfoque integral que tenía Jung sobre el ser humano, ahí donde además, concebía la infancia y la juventud como el periodo más importante del ser humano y al cual, debía prestarse mucha más atención. Así, los posibles conflictos, carencias y perjuicios vividos en el contexto familiar de un niño y la propia personalidad de los padres, determinan sin duda el bienestar o los posibles problemas psicológicos de ese pequeño el día de mañana.

Uno de los mayores sufrimientos de la naturaleza humana es el sufrimiento que se lleva en el alma. Lo llaman Sufrimiento Interior y es difícil porque aunque podamos contarlo a un amigo, nunca podemos expresarlo como realmente sucede en la experiencia.

Existe la creencia de que la felicidad viene de afuera, que depende de otros, evadiendo la propia responsabilidad. La felicidad y el sufrimiento son estados mentales y, por lo tanto, sus causas no pueden existir fuera de la mente. La verdadera causa de la felicidad es la paz interior

Sabes perfectamente, en tu profundo interior, que existe solamente una única magia, una única energía, una única salvación…el amar. Entonces, ama tu dolor. No lo resistas, no huyas de él, es tu odio lo que hiere, nada más.  

– Herman Hesse-

EL DOLOR ES INEVITABLE, PERO EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

El dolor tiene un sentido físico y el sufrimiento un sentido metafísico. Dolor no es igual que sufrimiento. Nacemos con dolor, y sufrimos por saber de nuestra muerte anticipada. Solo el sufrimiento nos abre las puertas del conocimiento profundo de la vida.

Seamos humildes y reconozcamos cuándo no podemos solos con todo. No sientas vergüenza de tu dolor porque -para otros-, éste no sea tangible.
El hecho que el dolor no se toque, no significa que no exista. No te ocultes, porque todos sentimos exactamente igual. Física y neurológicamente el ser humano está diseñado con las mismas células. Por lo tanto, lo que te pasa a ti, también me ha pasado a mi, y al de la esquina, y al de más allá. No te ocultes por algo que es común. Nada me separa de ti, ni tú de mi. Tú sientes, yo siento, él también siente. Todos somos almas «sintientes» en este Universo.

«Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe».

William Shakespeare (Poeta dramaturgo y actor inglés).

No juzgues, no ataques, no critiques nunca sabrás lo hay dentro de alguien que está viviendo un sufrimiento, puedes deducir, puedes interpretar pero saber…. solo el que lo vive.

PRIMER PASO, ESCUCHARSE

Hay múltiples maneras de comunicarnos con nuestro interior, de sentir y alimentar nuestra alma: estar en silencio, pasear por un parque o un bosque, meditar, hacer yoga, oír música o bailar; en suma, la expresión artística y creativa en el más amplio sentido de la palabra

Si damos vueltas siempre a lo que no funciona, acabaremos agotados mentalmente. Controlar los pensamientos negativos y tomar perspectiva posibilita el cambio y aminora el dolor. Y cuando no podemos solventar algún problema, podemos buscar ayuda en conversaciones que sanan, porque cuando te escuchan, te escuchas y esas conversaciones son medicina para el dolor del alma. Si es necesario busca ayuda profesional que te guie, no esperes nada de fuera sino mucho de adentro.  Ayúdate, no te pierdas, no lo hagas…

https://www.youtube.com/watch?v=EW-U_gK7XaU

Recuerda esta frase:

«Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor». William Faulkner

El dolor físico afecta el alma puesto que el alma reacciona pacientemente o con impaciencia ante la situación del cuerpo, pero el sufrimiento interior es un dolor espiritual. El dolor emocional se adhiere al alma, nos atrapa y nos asfixia, y no es tan fácil liberarnos de él solo con desearlo.  Resulta muy complicado apagar el interruptor de los pensamientos amargos y negativos para dar fin al sufrimiento.

En efecto, taquicardias, temblores, ansiedad, opresión en el pecho o un estado depresivo son manifestaciones físicas, síntomas que reclaman atención, que se dejan sentir de manera que a la persona cada vez le resulta más difícil vivir haciendo caso omiso de ellos y sin escuchar lo que siente su alma. Porque hay ocasiones en que el alma se queja, protesta y reclama atención; necesita que la escuchen aunque tratemos de hacer lo posible por no tenerla en cuenta.

Un ser que no sabe como resolver su sufrimiento interno, lo usa para destruírse y de eso nadie puede hacerse responsable, salvo el que lo vive. Las personas cercanas acompañan pero nadie puede hacer nada por ellos. Su manera de pensar, sus creencias, las ideas inconscientes, las necesidades que no se reconocen todo esto es el fértil campo del sufrimiento.

“El arte de la vida es el arte de evitar el dolor”

(Thomas Jefferson)

En el momento en que se “apague” la negatividad, llegará la calma y el equilibrio. La experimentación ha demostrado que, cuando tú aceptas la realidad tal como es, se produce un cambio interno que te libera del sufrimiento. Cuando te haces uno con el dolor; lo lloras, lo gritas y lo “abrazas” hasta llegar al fondo -creyendo que es una miseria-, es cuando en realidad se convierte en tu salvación. Y así, éste va suavizando su intensidad para que pueda ser soportado hasta buscar la vía que mejor funcione para ti, hacia la sanación.

«Una cosa he aprendido: que hay que vivir esta vida. Esta vida es el camino, el más buscado, el camino hacia lo incomprensible, que llamamos divino. Yo encontré el camino correcto: me condujo hacia ti, mi alma… «

Carl Gustav Jung – El Libro Rojo

Hoy sé que me hice mucho daño, que el alma la tengo molida y que soy la única responsable de lo pasó y de lo que suceda en adelante.

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A veces las transformaciones duelen. Pero una vez cambiados, nos damos cuenta de que el proceso era necesario.

Según la BBC, «la historia recordará a Carl Jung como uno de los médicos más grandes de todos los tiempos«, puesto que logró hacer un estudio de la mente mucho más certero que cualquier otro psicólogo, intentó adentrarse en la muerte y aquello que prosigue después del fin, pues, según Jung, la psique representada por el Alma  podría seguir existiendo más allá del tiempo y el espacio.


FUENTES:

  • Jung G. Carl (2010), El libro Rojo. Paidós.
  • https://www.eduardollamazares.com/inconscientemente-preferimos-el-dolor/
  • http://elespejodelaspalabras.com/sufrimiento-interno

Una Respuesta a “El Sufrimiento Interior: Alma Doliente”

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