LEVIATAN, LA SERPIENTE ESCAMOSA

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Si hay un monstruo marino cuya leyenda se extiende casi hasta el principio de los tiempos es la del Leviatán. Una bestia que, como ahora veremos, es una mezcla entre un ser celestial que, por los avatares del destino, pasó a servir a las fuerzas malignas de Satanás.

El Leviatán representa una de las mitificaciones y alegorías de mayor reproducción en distintas religiones, por tratarse de una figura monstruosa y demoniaca cuyo poder de destrucción ha generado terror en distintas épocas

Leviatán (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatanenrollado) significa “guirnalda”; por lo tanto, el nombre se refiere a algo “sinuoso” o “que forma pliegues”. Es una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios (Génesis). Salvo en el caso de Job 3:8,

 Leviatán es un dragón que vive en las profundidades de los mares, tiene aliento de fuego y es tan grande que puede hacer hervir el mar a su paso. Tiene un corazón duro y no le asusta el que algunos marinos quieran capturarlo. Algunos creen que Leviatán es el mar mismo

Conforme a los escritos bíblicos, Leviatán fue creado junto con su pareja por Dios en el quinto día y se les llamó Taninim, más tarde Dios decidió matar a la hembra y ofrecerla de alimento a los justos, dejando sólo a Leviatán cuyo destino será el de servir de comida en el banquete después del Armagedon.

El término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura infernal. Llamado Lotán en la mitología ugarítica, sería el monstruo caótico policéfalo vencido en la creación (cf. Sal LXXIV, 13 y ss.). Según Job, III, 8, los magos podían resucitarlo, pero Dios lo aniquilará definitivamente al fin de los tiempos.

Durante la Edad Media los demonólogos identificaban a Leviatán como un monstruo acuático que poseía a los humanos haciendo muy difícil exorcisarlos. El judaísmo por su parte, hace mención a Leviatán como un dragón capaz de adoptar la forma de hombre o mujer, y mientras adoptó su forma masculina sedujo a Eva y en su forma femenina sedujo a Adán.

Las serpientes marinas ocupan un lugar destacado en la mitología del antiguo Cercano Oriente . El 3er milenio a . c. los atestigua en una iconografía sumeria que representa al dios Ninurta venciendo a una serpiente de siete cabezas. Era común que las religiones del Cercano Oriente incluyeran un Chaoskampf : una batalla cósmica entre un monstruo marino que representa las fuerzas del caos y un dios creador o héroe cultural que impone orden por la fuerza. El mito de la creación babilónica. describe la derrota de Marduk de la diosa serpiente Tiamat , cuyo cuerpo se usó para crear los cielos y la tierra

El Leviatán es un ser temible que no tiene piedad, escrúpulos ni compasión. Es de una envergadura gigantesca y, según el Antiguo Testamento, se le ha relacionado con el mismísimo demonio y que fue derrotado por Dios para hacer prevalecer el bien sobre el mal.

La idea de que el ser humano es fundamentalmente egoísta ha sido alimentada por muchos pensadores a lo largo de los siglos, y eso en parte ha influido en el modo en el que entendemos nuestra mente.

La figura mítica del Leviatán vino a reforzar en el siglo XVII una de las ideas o teorías políticas de mayor difusión en las prácticas y procederes de los Estados: el absolutismo. De la pluma de un teórico político ingles llamado Thomas Hobbes (1588-1679), el Leviatán pasó de ser una criatura bíblica a constituir una forma de organizar políticamente el poder en una sociedad.

Defensor a ultranza del absolutismo, Thomas Hobbes consideraba que la soberanía residía única y exclusivamente en el monarca y, en virtud de ello, todo el poder debía estar concentrado en su persona. El Parlamentarismo, por su parte creía que la autoridad del Estado debía estar repartida en distintos poderes, de los cuales, el más importante era el parlamento elegido directamente por el pueblo.

El Leviathan, en inglés, o Leviatán, como se conoce popularmente, es seguramente la obra más importante y trascendental del filósofo, político y pensador inglés del siglo XVII, Thomas Hobbes. Obra capital del pensamiento político occidental, el «Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil» contiene la teoría del Estado de Thomas Hobbes, concebido metafóricamente como la gran bestia bíblica, máquina poderosa y monstruo devorador de los individuo

Haciendo referencia y escribiendo con espléndida maestría, el autor hace referencia al monstruo bíblico más temido para explicar y justificar la existencia de un Estado absolutista que subyuga a sus ciudadanos. Escrito en el año 1651, su obra ha sido de gran inspiración en las ciencias políticas y, paradójicamente, en la evolución del derecho social.

Básicamente, el Leviatán, el Gobierno, es una figura terrorífica pero necesaria que, para Hobbes, sirve para hacer que predomine una cierta paz y orden, necesarias para que la civilización progrese y los individuos no amenacen ni sufran amenazas o ataques por parte de otros individuos.

Al parecer, en Isaías 27:1 Leviatán (Septuaginta, “el dragón”) es el símbolo de un imperio: una organización de alcance internacional dominada por un personaje al que se denomina “serpiente” y “dragón”. (Rev 12:9.) Esta profecía trata del restablecimiento de Israel, y por consiguiente, el que Jehová ‘dirija su atención’ a Leviatán tiene que afectar a Babilonia. Sin embargo, los versículos 12 y 13 no solo mencionan a Babilonia, sino también a Asiria y a Egipto. De modo que el término Leviatán debe referirse en este contexto a una organización o imperio internacional que se opone a Jehová y a sus adoradores.

«La naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en sus facultades corporales y mentales…, que todos pueden pretender los mismos beneficios para sí… De esta igualdad de capacidades surge la igualdad en la esperanza de alcanzar nuestros fines; si dos hombres desean una cosa que no pueden gozar ambos, devienen enemigos, y en su camino hacia su fin (que es principalmente su propia conservación, y a veces sólo su delectación) se esfuerzan mutuamente en destruirse o subyugarse… No hay para el hombre más forma razonable de guardarse de esta inseguridad mutua que la anticipación, y esto es, dominar por fuerza o astucia a tantos hombres como pueda… Es por ello manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra, una guerra como de todo hombre contra todo hombre.»

Hobbes Thomas (1588 – 1679).

Finalmente…  para Thomas Hobbes, aun cuando el Estado-Leviatán es una figura que debe inspirar temor y admiración, es igualmente una figura creada para la protección de los ciudadanos que conviven en una república, quienes se someten a la renuncia de ciertos derechos por obtener otros en una suerte de contrato social. A la vuelta de la esquina, en este, nuestro siglo XXI, queda por entrever las formas en que los Estados nacionales ha  asumido esta forma teórica y se han constituido en verdaderas máquinas de terror que, lejos de proteger al hombre lo suprimen en sus libertades individuales básicas en todo el mundo.

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Portada del libro Leviathan, por Abraham Bosse. La frase latina que aparece en la parte superior (“Non est potestas super terram quae comparetur ei”, que se puede traducir como “No hay poder sobre la Tierra que se le compare”) es una cita del Libro de Job, tomada de: Wikimedia commons

 

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