La Dama Blanca de Aubinyà – Leyenda Andorrana

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La dama blanca o diosa blanca, es una figura que aparece en las mitologías de diferentes países celtas.

El nombre de la dama blanca se le da a los mitos o apariencias de diversas naturalezas. Pueden ser entidades sobrenaturales interpretando los roles de hadas , brujas , lavanderas de la noche o locutoras de muerte inminente, o fantasmas de mujeres fallecidas cuando son fantasmas que frecuentan castillos o  carreteras fantasmas . Cualquiera que sea su forma, las leyendas de las damas blancas se encuentran en toda Europa y América del Norte .

Las leyendas de «damas blancas» no siempre las representan como figuras de la muerte y la destrucción, aunque esta representación es común. En algunos lugares son figuras asociadas con la curación y la brujería.

En la antigua mitología irlandesa, la Dama Blanca se identifica a menudo con Morrigan, la diosa conocida por muchos como la reina de los muertos. Ella se asocia con la muerte, la destrucción y la aniquilación . Este concepto de la Dama Blanca se extiende no sólo por Irlanda y Escocia, pero también en la Bretaña Francesa y los Pirineos

En Alemania, la Dama Blanca o Weisse Frauen se deriva de los duendes de luz. Estas son guardianes de tesoros que frecuentemente eran buenas pero más poderosas que los hombres. En Holanda, se cree que las damas blancas viven en las colinas y piedras como los duendes. Estas entran de noche en las casas y revuelven los muebles. Algunas historias hablan de que raptan gente a sus colinas que nunca regresan a su hogar.

En la mitología o folclore francés, Dames Blanches (que significa literalmente damas blancas ) eran espíritus femeninos o seres sobrenaturales, comparables a las Damas Blancas de la mitología holandesa y germánica. Las Dames Blanches se informaron en la región de Lorena (Lotharingen) y Normandía . Aparecen (como Damas blancas , en occitano), en las montañas de los Pirineos , donde se suponía que debían aparecer cerca de cuevas y cavernas.

Thomas Keightley describe las Damas Blancas como un tipo de hada conocido en Normandía con un carácter menos benevolente que acechaba en lugares estrechos para bloquear el paso de los viajeros sino le presentaban sus respetos

Existe un énfasis generalizado en que la Dama Blanca es una sabia anciana que alcanza su pleno poder en la etapa avanzada de su vida. Este énfasis hace que se relacione a las sanadoras o matronas de una comunidad, que eran frecuentemente mujeres maduras y experimentadas, con la habilidad de reconocer los caminos entre la vida y la muerte y por ende se les asocie con el concepto de la la Dama Blanca.

En el legendario Pirineo , encontramos damas blancas, comparables a las personas de sangre real o principesca (o sus fantasmas), que desempeñan un papel protector. Este es el caso de Andorra , donde apareció una dama blanca cerca de la cascada de Auvinyà. Ella vivía en una torre cercana y apareció varias veces a la defensa del territorio andorrano en contra de los objetivos de un obispo de Urgel, a continuación, en contra de los ataques de un lobo monstruoso que no era otro que el obispo se transformó.

La Dama Blanca de Aubinyà

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Symphony in White, No. 1 , también conocida como La Dama blanca, es una pintura de James Abbott McNeill Whistler . El trabajo muestra a una mujer en plena figura de pie sobre una piel de lobo frente a una cortina blanca con un lirio blanco en la mano

Cuenta la leyenda que dominando el camino hacia las tierras de Urgell, existía una torre fuerte y bien construida propiedad de un noble andorrano, que al morir la dejó en herencia a su única hija, llamada por los lugareños “la Dama Blanca”, a causa de los vestidos que solía llevar de ese color.

Por esta época, era la iglesia de Urgell la que se había atribuido el control de estas tierras, avasallando a sus habitantes con fuertes impuestos y exigencias. La Dama Blanca era descrita como una mujer fuerte y con convicciones, así que inmediatamente de heredar la torre y las tierras de su difunto padre, prohibió en numerosas ocasiones la entrada del obispo de Urgell en los valles andorranos. Pero éste, haciendo alarde de su orgullo, entraba y salía con total impunidad aumentando a su vez las cargas sobre los indefensos campesinos.

Sucedió que una noche, tras un largo día de cobros y exigencias, la comitiva del obispo se dirigía de vuelta a la sede del obispado cargados de dinero y bienes de los campesinos andorranos. Era una noche de luna llena y se respiraba un ambiente de tranquilidad y desasosiego mientras el obispo cruzaba el borde de un bosque junto a Aubinyà, cuando de pronto escuchó una dulce y celestial voz de mujer que emergía de entre la arboleda.

El obispo bajó de su corcel y dejó que la comitiva siguiera unos pasos y éste se adentró en la negrura bosque, cuando de pronto vio a una hermosa mujer bañada por la intensa luz de la luna, vestida totalmente de blanco y haciéndole signos para que se acercara a ella. El obispo, seducido, se acercó a ella y ésta le cogió dulcemente de la mano; él la abrazó por la cintura y ambos se adentraron en la espesura del bosque. Ésta fue la última vez que se vio al obispo, de nada sirvieron las batidas realizadas en su búsqueda.

Cuentan también que en esas mismas fechas un gran lobo feroz comenzó a causar estragos por la zona. Pocos fueron capaces de escapar de sus fauces, y los pocos afortunados que lo consiguieron afirmaron ver en los ojos de la bestia la mirada desesperada de una persona, de un obispo… Por eso, la Dama Blanca es considerada la protectora de los valles de Andorra.

Ciertas o no, las leyendas, leyendas son y siempre me gusta creer que en parte son verdad.

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