Walt Whitman, el bardo de  Hojas de Hierba.

Considerado de forma unánime el máximo poeta de Estados Unidos, Walt Whitman es el supremo bardo del Yo y de la naturaleza, del cuerpo y del alma, de la igualdad del hombre y la mujer, de las delicias del sexo, de la fraternidad y la democracia.

IMAGEN PORTADA: Walt Whitman en una imagen de 1887: “Yo me celebro, / y cuanto hago mío será tuyo también, / porque no hay átomo en mí que no te pertenezca”

Walt Whitman (1819-1892) es una de las cumbres de la poesía universal. Su canto es panteísta, un himno a la vida, a la naturaleza y a los humanos.

Ni yo ni otro ninguno puede recorrer este camino en tu lugar; Tú, sólo tú, debes recorrerlo no es largo, está a tu alcance; Quizá, sin percatarte, te hallas en él desde que naciste; quizá está en todas partes, en el mar y en la tierra.

Walt Whitman

Walt creció en un hogar con una religiosidad cercana a las ideas de los cuáqueros, según los cuales cada persona lleva en su interior una brizna de divinidad. El poeta nunca abandonaría esa convicción.

Hijo de madre holandesa y padre británico, fue el segundo de los nueve vástagos de una familia con escasos recursos económicos. Pasó sólo ocasionalmente por la escuela y pronto tuvo que empezar a trabajar, primero, y a pesar de su escasa formación académica, como maestro itinerante, y más tarde en una imprenta.

Se ha especulado mucho sobre la homosexualidad de Walt. El encendido erotismo y la deliberada ambigüedad de sus poemas ha propiciado toda clase de rumores, pero ninguna biografía ha logrado averiguar la verdad. Al igual que en otras cuestiones, el poeta prefirió alimentar la leyenda, quizás porque su vida no le parecía suficientemente interesante.  Walt era un hombre tímido que apenas viajó por Estados Unidos y que nunca salió al extranjero.

Fue el primer poeta que experimentó las posibilidades del verso libre.  Su forma de escribir, épica, vitalista y libre, supuso una revolución en su época. Su lenguaje sencillo y cercano a la prosa, sin embargo, consigue crear poemas de un hondo lirismo. Tanto por sus temas como por la forma, la poesía de Whitman se alejaba de todo cuanto se entendía habitualmente por poético.

Hojas de hierba (Leaves of Grass) 

Hojas de hierba (Leaves of Grass) fue su gran obra lírica. Profundamente renovadora en cuanto a forma y contenido, su obra suscitó una oleada de entusiasmo y controversias. Aparecida en 1855, «Hojas de hierba» vio nueve ediciones corregidas y aumentadas en vida del poeta. En cada edición, Whitman agregaba nuevos poemas, corregía los anteriores, suprimía líneas, o inclusive poemas enteros. Su estructura es abierta: no tiene fin. Asimismo, puede tomarse en cualquier punto, y leerse hacia atrás o delante, pues es también circular.

El libro «Hojas de hierba«, que reune una colección poética entre la que se encuentra la popular composición «Canto a mi mismo«, es su obra más importante. Los poemas de Hojas de Hierba están conectados entre sí, cada uno representando la celebración de Whitman de su filosofía de la vida y de la humanidad.  Entre los textos están «Canto de mí mismo», «Yo canto al cuerpo eléctrico», «De la cuna que se mece eternamente» y, en las posteriores ediciones, la elegía al asesinado presidente Abraham Lincoln (¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!).

En la primera edición de «Hojas de hierba» el escritor hablaba de sí mismo de esta forma: Walt Whitmanamericano, uno de los duros, un cosmos, desordenado, carnal y sensual, no sentimental, no creído más importante que un hombre o una mujer aparte de ellos mismos, no más modesto que inmodesto». Este libro generó cierta polémica en su día por tratar la sexualidad de forma libre y ser tachado de inmoral y obsceno.

Bajo la influencia de Ralph Waldo Emerson y el movimiento trascendentalista, una rama del romanticismo, la poesía de Whitman elogia la naturaleza y el papel del individuo humano en ella. Sin embargo, al igual que Emerson, Whitman no disminuye el papel de la mente o el espíritu, sino que eleva la forma y la mente humana, considerando ambas algo digno de alabanza poética.

Es difícil elegir cuáles son sus versos más destacados de su obra.  Incluiré en varios artículos relacionados, mis preferidos… Pero ahora, el mas trancendental…

Hojas de hierba (fragmento)

Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena…
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes…
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(…)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(…)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco.

Y tú, mar… También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?
No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.
¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.
No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
(Háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.)
¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?
Os vais a hablar después que me haya ido, cuando ya sea muy tarde para todo?
Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
“Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos.”
Y digo a la humanidad: “No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.

Walt Whitman (1819-1892)

98674107Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Franklin Evans (1842)
  • Drum-Taps (1865)
  • Memoranda During the War
  • Specimen Days
  • Democratic Vistas (1871)
  • Hojas de hierba (Leaves of Grass, 1855)

Walt Whitman falleció el 26 de marzo de 1892 en Camden (Nueva Jersey). La noticia de la muerte de Walt Whitman tuvo un efecto llamada impresionante, que lo convirtió en un espectáculo al que acudieron más de mil personas en 3 horas, invadiendo su casa de flores y ofrendas.

De sus fuentes literarias han bebido autores de la talla de León FelipeRubén DaríoFernando PessoaWallace StevensT. S. EliotD. H. LawrenceFederico García Lorca, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges; este último se confesó fascinado por este autor.

El escritor Jorge Luis Borges ya advirtió que es inútil buscar al “vagabundo semidivino” honrado por la posteridad. No existe nada semejante. Borges subrayó en el prólogo de Hojas de hierba:

“Casi no hay página en que no se confundan el Whitman de su mera biografía y el Whitman que anhelaba ser y que ahora es, en la imaginación y en el afecto de las generaciones humanas”.

Cuando hablamos de Whitman creo que hablamos de algo que va mucho más allá de un poeta. Hablamos de un profundo sentido de la insubordinación a la sociedad y de la subordinación amorosa al orden de la naturaleza.

“Creo que una hoja de hierba –afirmaba Whitman– no es menos que el camino recorrido por las estrellas”. ¿Por qué no ser capaces, como William Blake, de ver un mundo en un grano de arena?

Poeta del Yo y del Nosotros. Poeta que invoca y recuerda la dualidad, el binomio del ser humano: hombre y Dios; cielo y tierra; inmortalidad y mortalidad; ternura y erotismo; alegría y tristeza; realidad y sueño; pasión y serenidad; rostro y máscara; prosaico y sublime; dionisíaco y apolíneo; luz y oscuridad; difícil y sutil; carnal y platónico; antiguo y presente; milagro y naturaleza…

 “Si no das conmigo al principio, no te desanimes.
Si no me encuentras en un lugar, busca en otro.
En algún sitio te estaré esperando”.

Walt Whitman, el bardo de América, uno de los últimos druidas.

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Nos leemos en el próximo post.

FUENTES:

BIBLIOGRAFIA:

  • Walt Whitman: Hojas de Hierba.

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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12 comentarios en “Walt Whitman, el bardo de América, uno de los últimos druidas.

  1. No tenía apenas referencias de este poeta americano, pero me ha encantado lo que has acercado hasta aquí. Buscaré más….gracias de nuevo.

  2. Serendipia fue encontrar este espacio.
    Al discernimiento libertario armonizando con la sensitividad intuitiva rara vez se les encuentra convergiendo con tanta elocuencia y soltura. Y menos entremezclados con consciencia y amor hacia el todo, hacia el gran espíritu.
    Ha sido un verdadero regalo.
    Volveré a leerte.
    Gracias por compartirte, por humanizar y expandir.
    Buen camino. 🙏

  3. Pingback: Cosmos ⋆

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