El Toro y la Vaca en la Cultura Celta

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La vaca y el toro  son animales totalmente terrenales, relacionados con la fertilidad terrestre, que no es lo mismo que la fértil creatividad celeste.

Una figura animal común en la mitología celta, el toro simboliza la fuerza y potencia. La mitología irlandesa incluye importantes menciones a los toros, como en el Táin Bó Cúailnge, así como en las historias del épico héroe Cúchulainn, que fueron compiladas en El libro de la vaca parda del siglo VII.

Simbolismo asociado con estos animales: estabilidad,  fuerza, provisión, seguridad, fertilidad, determinación y ayuda.

Es importante tener en cuenta la diferencia entre el toro y vaca en términos celtas.
En la superficie, la diferencia es una obviedad.

Toro = Masculino. Vaca = Mujer.

Ambos géneros abarcan los rasgos de personalidad generales de este signo. Sin embargo, en función del sexo, hay algunos matices. Por ejemplo: El signo de la vaca resuena más a la energía femenina.

  • La vaca está alineada con atributos lunares : Intuición, maternidad, fertilidad, secretismo.
  • El toro está alineado con atributos solares: Virilidad, Acción, paternidad, supervivencia y franqueza.

Dentro del esquema de pensamiento de los celtas, el toro era extremadamente viril y por ello simbolizaba fertilidad y el poder de procrear, lo que era sinónimo de extensión de vida. Los druidas asociaban al toro con la energía solar y a la vaca con la energía terrenal.

En la mitología celta y la tradición, el toro y la vaca son épicas en sentido simbólico.
¿Por qué? Debido a que el toro fue premiado por su fuerza, virilidad y resistencia.
De hecho, los toros fueron incorporados en la artesanía y el arte celta. El toro  era la marca de un guerrero fuerte y trabajador. Los toros eran a veces bordados en las hojas de la boda para asegurar la descendencia próspera.

Las vacas fueron honrados de manera similar.
También fueron apreciadas, por su durabilidad y por los regalos que trajeron a los celtas. Gran gratitud se le dio a las vacas por brindar el sostenimiento de las aldeas, con su leche.

Toros y vacas eran una especie de moneda. El toro también ha sido símbolo de gran lujo y de riqueza y provisión por la cultura celta. De hecho el ganado ha sido siempre una fuente de beneficio y de aportes para los celtas durante siglos.

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Maeve o Medb es la reina guerrera de Connacht que inicia la guerra contra el Ulster, para conseguir el famoso toro de los Ulates.

Entre los textos mitológicos irlandeses, el toro se hace protagonista en el Táin Bó Cuailnge (Robo del ganado de Cooley), la más conocida epopeya del ciclo del Ulster, cuya primera copia escrita se produjo en.los siglos VII-VIII d.C. Esta leyenda narra la
guerra de los ejércitos del rey del Ulster, Conchobar, contra los de Ailill, rey de Connacht. La causa del enfrentamiento era que la esposa de éste’poseía un gran toro blanco (Finnbennach) que era el orgullo de su reino, pero descubre que Conchobar posee un toro marrón (Donn) más poderoso. Ante la renuncia de éste a cedérselo, envía a sus guerreros a robarlo, lo que provoca la guerra, que vencerán los soldados del Ulster, capitaneados por Cúchulainn, héroe divino que guarda, en el mito, relaciones de parentesco con el dios Lug. Finalmente, Donn mata a Finnbennach y vuelve al Ulster donde también muere. En cuanto al toro Donn, puede ser un reflejo
el antropónimo galo-romano Donnotaurus (Evans, 1967: 84; Olmsted, 1994: 402).

En el Serglige Con Culainn, se cuenta como los cuatro Rí ruirech “reyes provinciales” se reunían donde se llevaba a cabo el Tarbh fess o “festín del toro”, que determinaría quien sería el nuevo Ard Rí “Gran Rey”. El ritual se describe cuidadosamente:

“Así es como aquel banquete del toro se solía hacer: se mataba un toro blanco, y se hartaba a un hombre de su carne y su caldo, y él debía dormir (envuelto en la piel del animal) después de aquella comida; y cuatro Druidas entonaban un “Encantamiento de la Verdad” sobre él. Y la forma del hombre que debía ser hecho rey solía serle mostrada en un sueño, su forma y su descripción, y la naturaleza de las acciones que él haría”

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Ciertos rituales de adivinación practicados por los druidas requerían el sacrificio de un toro blanco.

Simbología Celta del Toro ( Tarbh )

Existen algunos testimonios procedentes de las regiones célticas del occidente europeo que permiten apuntar la asociación de deidades guerreras celtas asimiladas a Marte con el toro como animal simbólico. Además de los cascos de guerrero provistos de cuernos de toro hallados en Centroeuropa y las Islas Británicas, como el descubierto el río Támesis, en el puente de Waterloo (Londres), en el norte de Britania aparecen relieves en piedra que representan guerreros armados, provistos de cuernos de bóvido, que podrían representar a Belatucadrus, deidad indígena a la que se dedicaron 29 altares, cinco de los cuáles lo relacionaban con Marte

La presencia del toro en la mitología y en la religión céltica está en consonancia con su importancia como animal de sacrificio. Un claro ejemplo lo tenemos en la descripción de Plinio el Viejo sobre la ceremonia de la recolección del muérdago del
roble realizada por los druidas, antes de su eliminación en época del emperador Tiberio: «preparan según los ritos al pie del árbol una ceremonia religiosa según la cual traen dos toros blancos cuyos cuernos son atados. Un sacerdote, vestido de blanco, sube al árbol y corta el muérdago con una hoz de oro y lo deposita sobre un sayo blanco. Entonces inmolan las víctimas» (Plinnat., XVI, 95, 250-251).

En relación a la simbología celta, el toro representa la fuerza física y el poder. Dentro del esquema de pensamiento de los celtas, el toro era extremadamente viril y por ello simbolizaba fertilidad y el poder de procrear, lo que era sinónimo de extensión de vida. Los druidas asociaban al toro con la energía solar y a la vaca con la energía terrenal.

El toro también ha sido símbolo de gran lujo y de riqueza y provisión por la cultura celta. De hecho el ganado ha sido siempre una fuente de beneficio y de aportes para los celtas durante siglos.

El toro está asociado con la salud, la potencia, la beneficencia, la fertilidad, la abundancia, la prosperidad y el poder. El número de cabezas de ganado era un indicador de la riqueza, un hecho que se traslada en el término «mercado alcista» = aumento del mercado de valores. El toro también apareció con frecuencia en monedas celtas. Los bueyes (toros castrados) fueron fuente de energía temprana.

Los cuernos de bronce y el cascabel de bronce (en forma de testículos de toro) hablaban de la sacralidad del toro. Sus cuernos se utilizan como vasos ceremoniales incluso hoy en día. Un ritual irlandés temprano («sueño de toros») hablaba del nuevo rey cuando el viejo murió. Las «ceremonias de entrada» implicaban el sacrificio ritual de toros.

Para los celtas tener el símbolo del toro en la alcoba (representado en sábanas, batas, almohadas, etc.) mejoraba su estado mental, incidiendo positivamente en la resistencia y fuerza sexual.

Siguiendo con la forma de pensar celta, se decía que el toro tenía una característica muy importante y que se ha de destacar sobre el resto, era muy cabezota y obstinado. Es también un símbolo de virilidad para los hombres y de fertilidad para las mujeres. Se dice, de acuerdo con los celtas, que ayuda a mejorar el estado mental en relación a la fuerza sexual. Debido a que este animal ha sido una gran fuente de comida para los celtas, es sencillo asociarlos con tiempos fáciles y de abundancia en los pueblos celtas.

La gran importancia del toro en el mundo de la Irlanda pagana y su carácter sagrado en determinados contextos no sólo queda reflejada en los mitos, sino que se patentizaba también en uno de los rituales políticos más relevantes: la ceremonia de elección de los nuevos reyes. Este rito, conocido como Tarbhfhess (fiesta del toro o sueño del toro), consistía en el sacrificio del animal, cuya carne era comida y sus jugos bebidos por un individuo. Posteriormente, cuatro druidas recitaban un conjuro sobre la persona y ésta, en sueños, tenía la visión del candidato destinado a
la realeza (MacCana, 1983: 117). El toro se constituye así en un símbolo del poder del nuevo rey (Vries, 1963: 250).

En el origen del toro se habla de un tipo fundacional bovino cuyo ancestro sería el denominado «aueroch» en lengua celta, que traducido al latín sería «uro». Se identifica a este bovino salvaje con el Bos taurus primigenius que determinó amplias variedades locales. o ecotipos que se diversificaron gracias a la actuación humana y del medio.

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Representación artística de un uro (Bos taurus primigenius)

Simbología Celta de la Vaca (Bò)

La vaca es consagrada a la diosa Brígid. Al nacer, la Diosa Brigit es lavada y alimentada con la leche de una vaca sagrada del Otro Mundo y es considerada la patrona del ganado. Otra leyenda cuenta que de niña no podía ingerir alimentos ordinarios, y era alimentada con la leche de una vaca blanca con las orejas rojas. Los animales blancos con orejas rojas se encuentran frecuentemente en la mitología celta como bestias del otro mundo.

En la tradición mágica Irlandesa, la vaca de Brigit se identificaba en ocasiones con la famosa vaca de los tiempo de hambre, cuyo inagotable suministro de leche no se acaba hasta que se la ordeña en un tamiz. Una historia galesa nos explica el mismo triste desenlace: Un buen día, una vaca multicolor – quizás una vaca mágica – aparece en los páramos de Denbigshire y todo el que se encuentra necesitado se aproxima a ella por su rico suministro de leche. Esto se prolonga durante mucho tiempo sin que la leche acabe. Finalmente, una mujer malvada la ordeña en una criba ( un tamiz grueso ) hasta que se acaba la leche. Inmediatamente, la vaca, bramando penosamente, desaparece bajo los aguas de un lago cercano.

La vaca de la Diosa representa la generosidad de espíritu.

Los más antiguos cuentos de Irlanda nos hablan de vacas de Otromundo cuyo inagotable suministro de leche es la envida de sus vecinos. Hace mucho tiempo, unas gentes con grandes poderes, conocidas como el “pueblo de la Diosa”, Los Tuatha Dé Danaan, habitaban Irlanda. Entre sus enemigos se encontraban los Fomorianos, una raza de demonios que habían abandonado Irlanda para vivir en Islas situadas más al norte. Su Rey podía echar mal de ojo: con una sola mirada sus enemigos caían muertos. Aunque tenía mucho ganado, envidaba a unos de los Tuatha Dé llamado Cian, la vaca maravillosa Glas Gainhleann, cuya leche nunca se agotaba y a la que su propietario vigilaba día y noche. Un día, Balor ve la oportunidad de apropiarse de la vada. Se transforma en un chico de pelo rojo y engaña a ciam para que abandone el animal por un momento. Entonces Balor recupera su propia naturaleza, se adueña de la vaca y se la lleva arrastrándola por la cola, atravesando el mar hasta la seguridad de su isla. El mito continua, pues ahora le toca a Cian robar la preciada vaca maravillosa.

Las leyendas populares de Gales e Irlanda describen vacas de inagotable caudal de leche y del mundo de las hadas que dan un ternero cada año y leche a los pobres. Ciertas hierbas se asocian con las vacas, como el arándano rojo (cowberry), la prímula y el milk-wort.

La vaca representa alimento, maternidad y la Diosa. Símbolo de sus derechos y soberanía, las reinas y Diosas Celtas guardaban celosamente sus rebaños. Tres de las cuatro fiestas sagradas estaban relacionadas con las vacas (Samhain, Beltaine e Imbolc).

En tierras celtas, las vacas han sido consideradas sagradas durante mucho tiempo. En Gran Bretaña había rebaños sagrados de ganado blanco. Irlanda estaba dotada de ganado cuando tres vacas emergieron del mar: una roja, una blanca y una negra.

La vaca también es una fuente de alimento en muchos niveles: leche, cuero, carne, cuerno. El hecho de que contribuye mucho a la vida diaria es parte de lo que lo hace tan sagrado y especial. La vaca simboliza la satisfacción, la defensa del niño interior, y la disponibilidad para las necesidades diarias.

En el folclore celta, la Vía Láctea también se llama el Camino de la Vaca, y hay Vacas de Hadas llamadas «Crodh Shith». Muchas ofrendas están hechas de leche, y el aliento y la leche de la vaca se consideran sanadores.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • http://institucional.us.es/revistas/taurinos/18/art_3.pdf
  • Seamus O Catháin, The festival of Brigit: Celtic Goddess and Holy Wonman, Blackrock, Co. Dublín: DBA Publications, 1995.
  • Jenkyn W. Thomas, The Welsh Fairy Book, Cardiff, Wales, University of Wales Press, 1995.
  • http://institucional.us.es/revistas/taurinos/18/art_3.pdf

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