Las Mujeres Celtas: Driadas, Sacerdotisas Druidas

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En el mundo celta habia mujeres sacerdotisas que actuaban de Oficiantas, Bailarinas y Músicas tocando la lira cuyo modelo era la Diosa Rigani.

Las mujeres parecen haber representado una variedad de papeles en la vida religiosa celta. 

La historia y las leyendas celtas están llenas de importantes figuras femeninas que fueron no sólo guerreras, sino también sacerdotisas y profetisas. Las mujeres celtas eran un oasis de sabiduría y muy respetadas en su sociedad. Podían ser jueces, sacerdotisas e incluso druidesas.

Las bandruis y las driadas son dos de las formas con las que se designan a las mujeres druidas, las cuales hacen exactamente lo mismo que los druidas hombres, solo que estas suelen hacer los rituales hacia diosas. El pueblo celta sabia que no se podía vivir solo de forma material sino que cada persona tenia que dedicar parte de su vida y parte de su día a la búsqueda interior a través del respeto hacia la madre naturaleza. Sus ciclos eran celebrados en cada estación y las personas celtas llevaban una vida sencilla de celebración de la vida de acuerdo a los rituales de nacimientos, las muerte, el ganado, las siembras, las cosechas, cambios de estaciones, los enlaces, etc.,. y aunque esta era una sociedad pacifica, reconocían que la fuerza y energía masculina aunque necesaria y complementaria, era diferente y que los hombres que querían servir a los dioses, tenían que aprender cosas diferentes.

La naturaleza de la mujer era respetada y valorada en todas sus formas de manifestación así como sus inquietudes y su carácter. La mujer componía la base de la tribu: la madre, la compañera, la trabajadora, la anciana sabia. En la Península Ibérica celta, también como nos lo dejó escrito Estrabón en su libro Geografía III, lo llamaba ginecocracia.

En todas las fiestas Celtas encendían hogueras dedicadas a las Diosas en las cumbres de los montes, su lugar de residencia.

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Las druidesas adoraban a las diosas y celebraban con fiestas  los diferentes ciclos  lunares y estaciones.

Las Druidesas y sus Diosas

Son varios escritores latinos y griegos los que nombran a las Driades o mujeres druidas, un tema que queda confirmado por las fuentes celtas. 

Si bien Julio César no menciona la existencia de druidas mujeres, existen algunas citas históricas, entre ellas algunas referencias de Posidonius rescatadas por Dionisio de Halicarnaso, que sugieren la existencia de organizaciones druídicas femeninas. Strabo de Pontus relata un sacrificio múltiple ejecutado por druidesas en el norte de Irlanda.

Tácito menciona que en la Isla de Mona las mujeres corrían entre los guerreros, llevando vestidos funerarios, el pelo suelto y portando antorchas, mientras alrededor los druidas pronunciaban conjuros con las manos levantadas. Tácito no dice que esas mujeres fuesen druidesas, pero más adelante menciona una «profetisa» de los Bucteros, llamada Veleda, en tiempos de Vespasiano, que era  una druidesa de primer rango, era un oráculo viviente, personalidad política de mucha relevancia tanto entre amigos como enemigos. Mediadora entre tribus y entre pueblos.

El nombre de Veleda parece ser usual en la lengua celta continental para referirse a una mujer vidente. Es descrita como una mujer que gobernaba un amplio territorio, su nombre era venerado y era al mismo tiempo un oráculo en Germania. Sin duda, Veleda era Celta y Druida. Parece que esta mujer fue elegida para mediar junto con Claudio Civil entre los Tencterianos y los Agripinianos, de orillas opuestas del Rhin.

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Las Driadas eran las sacerdotisas celtas y protectoras de los Bosques Sagrados

Los druidas y las driadas eran considerados de la alta sociedad celta, tanto por sus poderes mágicos como sabiduría.

En la tradición celta, la existencia de mujeres druidas es explícita.  Debe reconocerse que los druidas, como representantes de los conceptos religiosos y filosofía precristiana, reconocían la importancia del papel de las mujeres, así como el de la «Diosa Madre» suprema, símbolo del Conocimiento y la Libertad, sostén moral de la sociedad. Los celtas sabían que la vida material no podía separase de la vida espiritual y cada hombre y mujer aprendían desde pequeños a vivir en armonía con la Naturaleza. Toda una filosofía de vida se cultivaba desde el aprendizaje hasta sus enseñanzas.

Según las cualidades o dones de cada persona se vinculaba mas con uno de los 5 Elementos y de esta manera cada quien se “especializaba” en la sabiduría de dicho elemento y sus dones y cualidades. Cada persona interactuaba con las cualidades del elemento de la naturaleza por quien y con quien sentía mas afinidad y en este sentido estaban los poderes del Agua, del Fuego, del Aire, de la Tierra y del Éter.
La enseñanza de los antepasados se transmitía de viva voz y su escritura era muy natural y creativa; se utilizaba el alfabeto Oghamico donde cada letra era representada por la hoja de un árbol que se iban juntando para formar palabras, frases y así escribían sus poesías los Bardos (hombre sabio celta que dedicaba su vida al arte del canto, la música y la recitación).

Las Driadas eran sacerdotisas de las diosas. Era natural a su naturaleza, que se comunicaran con los Elementales del Fuego, de la Tierra, del Aire y del Agua. Y cuando alguna de ellas se reconocía tocada por la Luz de la Diosa, dedicaba su vida al sacerdocio sagrado de la Diosa.
A veces las sacerdotisas de la Diosa, eran las esposas de los propios druidas, que gozaban de una gran influencia, pero no necesariamente era así. Las druidesas eran mucho más que simples hechiceras, magas, hacedoras de pócimas o encantamientos. Aparecen referencias a las Bandruaid, mujeres druidas, y aún más frecuentemente las Banfhlaith o Banfhilid. Los testimonios aluden a varias clases diferentes de driadas: Ban-druaid, druidesas que eran las guardianas del fuego sagrado, de modo similar a las vestales de Roma, y las  Ban-fhilid o poetisas y adivinas.

Al servicio de las Diosas Dru / Drys «Roble», «Encina» (personificación del árbol sagrado roble) y Band / Vand, Madre e Hija, estarían las Driadas, mujeres druidas y las Bandruis. Y era junto al roble, árbol sagrado que representaba a la Diosa, plantado en los Santuarios Dru Nemeton y ante los edificios de la administración de Justicia, donde las Druidesas celebraban los rituales.

Las Sacerdotisas Druidesas celebraban fiestas en honor de la Diosa Dru vistiendo de lino blanco, con un cinturón de cobre y usaban varas de muérdago que se producían en las encinas al que ataban largas cintas como cometas a cuyos extremos colgaban roscos de pan y lo mojaban en agua para reproducir mágicamente el fenómeno de lluvia.

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«El último sueño de Arturo en Avalón». Edward Burne-Jones.

AVALÓN, LA ISLA SAGRADA 

El lugar telúrico más poderoso para las mujeres druidesas era Ávalon o Avalón. 

Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas; entre ellas, Morgana​.  Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Ávalon por Morgana, la hechicera y medio hermana del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (la reina de Gales del Norte, la reina de las Tierras Baldías o la reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano. La driadas se podían convertir en hadas, seres seminmortales.

También las Diosas son numerosas, especialmente en la mitología Irlandesa, y están asociadas a la provincia suroeste del Munster. Quizá sea debido a que Mumham es descrito como un lugar de orígen, donde desembarcan algunos de los invasores míticos, así como lugar de reunión de los muertos. Mugh Ruith, Dios Solar convertido en druida, procede de Munster y su hija Tlachtga (descrita como Diosa en muchas historias) se convierte también en druida. Tlachtga fue enterrada tras su muerte en Hill of Ward (Cnoc an Bháirol, Colina del Bardo), donde tenía lugar el festival de Samhain y los fuegos sagrados druídicos.

En el panteón las Diosas Secuana, Bibracte, Belisana, Damona, Divonna, Luned, las Matres, Niskas y Sirona tambien estaban relacionadas con la Salud. Regían la Fertilidad: Luned, Danu, Dwyn, Nerthus y Artio. Y eran Diosas Civilizadoras Maestras de las Artes y los Oficios: Briganta, Belisana, Cabardiacensis.

En el panteón eran Diosas que presidían la Salud: Ataecina, Cerridwen, Coventina, Dabona, Melusina, Sul, Verbeja, Mongfhinn, Brigit, Las Suleviae, Viviana, Baarder, Morgana… La Adivinación la Diosa Macha. La Justicia: Danan, Andrasta, Rhianon, Sinia, las Fataes, Bamba, Fodhla y Eire que además tenían carácter civilizador junto a las Diosas: Cerridwen y Brigit. Diosas que regían la Fertilidad: Aine, Branwen, Danann, Brigit, Dwyn, Macha, Morrigan.

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Ceridwen o Cerridwen es una diosa galesa (muchas veces considerada como bruja) que poseía el caldero de la Inspiración y la Sabiduría. En los mitos galeses se menciona a Cerridwen como una bruja hechicera hacedora de pócimas y encantamientos varios. Esta relacionada en los mitos como la madre de Taliesin / Merlin

En los mitos galeses se menciona a Ceridwen, descrita claramente en el concepto que los cristianos tenían de una druidesa: Una bruja hechicera hacedora de pócimas y encantamientos  Ésta dio a luz dos hijos: Morfau, que era muy feo, y Afagddu (oscuridad absoluta) que también era increiblemente feo. Para compensarle, Cerridwen hirvió un Caldero de la Inspiración para que todos lo respetasen por su sabiduría.

El Caldero de Cerridwen, prototipo del Grial Cristiano desarrollado a partir de los mitos celtas, debía hervir durante un año y un día. Morda, un hombre ciego, alimentaba el fuego, mientras Gwidion Bach, un niño, removía el caldero. Cuando acabó, tres gotas de la destilación cayeron en el dedo de Gwidion, que las chupó. Inmediatamente obtuvo la sabiduría y los secretos del Pasado, Presente y Futuro. Cerridwen encantó a Gwidion y se transformó en liebre, pez, pájaro y un grano de trigo. Ella se transformó en perro de caza, nutria, halcón y gallina, tragándose a Gwidion como grano de trigo. Cuando Cerridwen volvió a su forma humana vio que estaba embarazada. Cuando tuvo el niño, lo metió en un saco y lo arrojó al mar, pero fue rescatado y se convirtió en el poeta-místico Taliesin, encarnación del druidismoy el último avatar de Merlin .

La diosa irlandesa Briganta/Brigit,  era otra de las deidades que adoraban las driadas. Su nacimiento y educación, según la tradición, están llenos de simbolismo druídico, y se dice que fue amamantada con leche mágica de las vacas del Otro Mundo. Las druidesas que ejercian de juezas emitirían sus Oráculos bajo la advocación de la Diosa Brigit en el Santuario Druídico irlandés de la ciudad de Kildare / Ermita de los Robles donde ardía siempre un fuegoLa Diosa Brigit («la Exaltada» o «La Alta») era conocida como Brigantia en el norte de Britania, y como Brigantu en la Galia. Era hija del Dagda y se la veneraba como Diosa de la Salud, Poesia y Artes y Oficios. Era conocida por sus poderes de adivinación.

Brigit fue adoptada más tarde por las monjas cristianas como «Santa Brigida». Se dice que Brígida era una Bandruí antes de convertirse al cristianismo.   El simbolismo druídico impregnaba toda su vida. El día de Santa Brígida coincidía con Imbolc o Oimelc (parto), consagrado a la Diosa Brigit, que era cuando el ganado empezaba a dar leche tras parir.  La Santa asumió mucha simbología de la Diosa, sobre todo en cuanto a fertilidad.

En » la Segunda batalla de Magh Tuireadh» dos mujeres druidas prometieron «encantar a los árboles y las piedras y la tierra, para que se convirtieran en una hueste y pusiesen en fuga a sus enemigos». Birog era una druidesa que ayudo a Cian a acceder a la torre donde Balor, Rey de los Fomorios, tenía encerrada a su hija Ethlinn por haber sido profetizado que su nieto le mataría. Birog fue decisiva también para salvar la vida del niño, hijo de Cian y Ethlinn, cuando Balor lo arrojo al mar. El niño creció como Lugh Lámhfadha, dios de las Artes y Oficios.

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Las Bretonas bailaban en «El Festival de Stonhenge» dedicado a la Diosa Cerridwen.

¿Pero quiénes eran las legendarias druidas femeninas?

Los druidas fueron los antiguos líderes religiosos, científicos e investigadores de la sociedad celta. Durante siglos, hubo un error común en que los druidas eran solo hombres. Sin embargo, numerosos registros históricos atestiguan el hecho de que, de hecho, había mujeres entre sus filas.

Se conoce a: Fedelm / Fédelm, Druidesa irlandesa de los Ulates de Connaught. A la Druidesa Bodball que educó a Fionn / Denme, en la ladera de Slieve Bloom. A la escocesa Scatach que tenía una Escuela en la isla de Skye (Hébridas, Escocia) y a su hija Uatach, Iniciadora de Cuchulain. Al Hada Viviana que salvó e instruyó a Lanzarote. Y a Iris de Glinne. Ademas a las Sacerdotisas Reinas: Maeve, Grainne, Fodhla. Tan grande es el poder de estas mujeres que la magia del druida no puede hacer nada contra esta atracción. Cuando la «Dama del Lago» el hada Viviana sonsaca a Merlín sus conocimientos mágicos, él es incapaz de salvarse.

Según Elise Boulding, por ejemplo, «las dríadas consagradas a la reina y diosa Boadicia, se agrupaban en una orden de clausura en la que estaba terminantemente prohibido todo contacto con el mundo exterior (especialmente con el sexo masculino), y se dedicaban exclusivamente a la magia y al culto de los dioses».

Las leyendas nos narran episodios donde las mujeres druidas eran relevantes en la historia, asi: Gáine como una jefa druida, una tal Aoife, que con una varita convierte en cisnes a los hijos de Lyr. A Biróg otra druidesa, que ayudó a Cian a conocer a Eithlinn, este hecho fue muy relevante en la mitología celta irlandesa pues de él se desprendería el posterior nacimiento de Lugh.  El nombre de Fedelma fue registrado en textos antiguos, como una mujer en la corte de la Reina Medb de Connacht, que era un «banfili». Ella vivió en el siglo 10 dC en Irlanda.

Las «banfili» eran los druidas bardos femeninos. Aún en los primeros tiempos de la cristianización a las mujeres se las admitía en las escuelas bárdicas, documentando de esta manera antiguas leyendas e historias, componiendo nuevos versos y al parecer desempeñaron un papel muy activo en la creación del magnífico “Libro de Kells” El conocido Patricio, el denominado santo cristiano, advirtió y amenazó a los reyes de que no debían aceptar consejos de druidas, fueran estos hombres o mujeres y demandó especialmente a su dios que le protejiera de las mujeres druidas

Fue otra mujer, Creirwyn, en esta ocasión una filidh,  los druidas adivinos, según nos cuenta la leyenda de los galeses, quien descubrió el “ogham”, cuando las letras le fueron presentadas por Oghma, “Cara de sol” en forma de adivinanza. Esta filidh, se la llamaba la muchacha mas hermosa del mundo, pero su hermosura mas que física, residía en conocer los secretos de la profecía, la versificación y la resolución de enigmas y adivinanzas.

Casio Dio mencionó a una druida llamada Ganna. Se fue a un viaje oficial a Roma y fue recibida por Domiciano, el hijo de Vespasiano. De acuerdo con la descripción de la Batalla de Moytura, dos druidesas encantaron las rocas y los árboles, para apoyar al ejército celta.  En Irlanda, en Tara, había una  Comunidad  Sagrada en el que las druidesas adivinaban el porvenir. Vivían en un lugar llamado “El Retiro Hasta la Muerte”.

Plutarco menciona también a una mujer celta entre los gálatas, llamada Camma, sacerdotisa de la diosa Brigit. Aunque no era lo habitual entre los celtas, pues normalmente la mujer podía elegir esposo, Camma fue obligada a casarse con el asesino de su esposo, pero durante la ceremonia vertió un veneno en la copa de su nuevo marido y en la suya propia.

Una Driada vaticinó la derrota de Alejandro Severo en el 235 de la era común, y otra de ellas profetiza al mismo Diocleciano su futuro, como emperador de Roma, antes de su llegada al poder. Coincidencias o no en sus vaticinios, de lo que no cabe duda, es que al menos era una druidesa. En toda la tradición celta se hacen numerosas referencias, especialmente en irlanda, a las mujeres druidas, aparecen con apelativos de bandruid, banflhaith o banfhilid.

Se conoce la historia de una druidesa llamada Eponina, mencionada por Tácito como y Plutarco, su nombre recuerda a la diosa Epona y esta mujer druida era sacerdotisa guardiana de su culto. Estaba casada con un rebelde celta Julio Sabino que puso en jaque a las tropas romanas, y cuando fracasó en sus intentonas de revuelta, se ocultó durante nueve años con su esposa mientras que ella ante Roma pedía una amnistía, no lo logró y apresado Julio Sabino fue ejecutado también lo fue ella por cómplice,  por orden del emperador Vespasiano.

Y celebraban en honor de la D M Tailtiu y de su Hija Lugna, la fiesta «Lughnasagfh» / «Lugnasad» / «Lammas». En muchas fuentes se dice que se celebraba el 1 de agosto, y como dice Markale en (1989: 186): «No se puede olvidar que todo esto ocurre bajo el patronazgo de una diosa madre que, según el mito, murió ella misma a fin de asegurar la prosperidad a sus numerosos hijos.

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Sacerdotisas anglosajonas participaban en las fiestas «Modranicht» «La Madre de las Madres» en honor de la Diosa Modron el 21 diciembre.

Otras Sacerdotisas celebraban las fiestas de mayo / «Baños de mayo» en honor de la Diosa Lunar Sena. En La Alsalcia, en Bohemia y en otras regiones, las ceremonias y procesiones del 1 de mayo pervivieron en época cristiana. Estaban presididas la una muchacha vestida de blanco llamada Rosita de mayo / Reina de mayo / La Rosière. Llevaba una ramita o arbolillo en la mano e iba repartiendo bendiciones para propiciar buena cosecha a los campos. A veces también llevaba máscara e iba acompañada por otras mujeres / Damas de Honor / Acólitas con coronas de rosas, entonando canciones y realizando otros actos mágicos (siempre mujeres, lo que evidencia la vinculación femenina a los fenómenos naturales y la creencia de que exclusivamente el Principio femenino las animaba, antes de la revolución patriarcal).)

Entre las numerosas pruebas con las que contamos acerca de la existencia de estas mujeres, se encuentra una inscripción hallada en Metz, realizada por una sacerdotisa druida en honor al dios Silvano y a las ninfas locales.
Hay también tumbas femeninas que inducen a pensar que aquellas mujeres eran druidesas, debido a los rituales y el trato especial que recibían. En Irlanda, en el condado de Meath, está enterrada Tlachtga, hija de un druida del Munster, considerada ella misma como druidesa e incluso como una de las divinidades menores.

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Había Sacerdotisas / Vestales que vigilaban el fuego sagrado, encarnación de las Diosas: Sul, Brigit, Modron o de la Trinidad Suleviae.

Pero la gran  mayoría de los nombres de las druidas femeninas quedan olvidadas.  Es difícil confirmar cuál de las nobles mujeres celtas eran realmente druidas, pero se cree que la mayoría de las mujeres bien educadas cuyas tumbas contenían bienes de lujo eran la élite de sus tribus y muy posiblemente druidas.

Las druidesas eran sin lugar a dudas mucho más que hechiceras y fabricantes de pócimas, eran verdaderas sabias e instruidas en diversas ciencias. En la Galia había templos en los que eran las druidesas las que ordenaban y regulaban cuantas cuestiones concernían a la religión, lugares cuya entrada estaba prohibida a los hombres. Los mitos cuentan que sus poderes pueden levantar los vientos, sus canciones pueden elevar los mares y pueden transformarse en animales. Pueden curar enfermedades incurables y predecir el futuro solo a aquellos que se atrevan a acudir en busca de su sabiduría.

Algunas Druidesas, según diferentes fuentes, creían tener el poder de metamorfosearse en cualquier animal a voluntad. La leyenda indicaría que se disfrazarían con máscaras de animales para invocar las funciones benéficas divinas. Y preparaban el soma / elixir usado en diferentes ritos.

Cuentan que su instrucción era secreta y se realizaba en bosques y grutas. Tanto los Druidas como las Druidesas, sabían que trasmitir el legado del Poder espiritual, tenia que ser purificado y transmitido según las leyes de la naturaleza en comunión y respeto total por la misma y es por este principal motivo por el que sus templos más sagrados eran los bosques, los árboles, las cuevas naturales…

En los decretos canónicos de San Patricio, encontramos que advierte a los Reyes que no deben aceptar el consejo de druidas, sean hombres o mujeres, y en sus «Himnos» pide especialmente a Dios que le proteja de las mujeres druidas.

La hoz era la herramientas sagrada de las mujeres druidas, tanto para recolectar como para usos mágicos, en ese último caso solía ser de plata o de oro. Era empleada también como arma de defensa o de ataque. Su forma de media luna y de contención la hacia un símbolo propiamente femenino a diferencia del cuchillo.  La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte. La druidesa lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.

Con la conquista de los países celtas (Iberia, Galia, Britania) por parte del Imperio Romano se desvanecía la influencia de los druidas, los cuales entre otras figuras fueron de acuerdo con Plinio prohibidos por el Senado en un decreto que posteriormente Tiberio renovó en el año 54 d.C. Un último bastión era la isla Anglesey (Ynys Mon) situada al norte de Gales, que fue destruida por los romanos en 60 d.C. Los últimos relatos de la Irlanda de la baja Edad Media ya muestran influencia cristiana y diabolizan a los druidas como enemigos de la Iglesia católica

Los cultos druídicos femeninos sobrevivieron. Se supone que los ritos realizados por las monjas del monasterio irlandés de Kildare, que mantienen un fuego perpetuo en honor de Santa Brígida, santa cristiana, eran continuadores de los que se hacían a la Gran Diosa  Celta, Brigid.  Las mismas guardianas vírgenes de los fuegos sagrados mantuvieron su función en Irlanda, hasta que fueron reemplazadas por las cristianas.

Es justo reconocer que al principio de la Iglesia cristiana en Irlanda, las mujeres fueron contempladas como iguales a los hombres, como lo habían sido anteriormente con la vieja religión celta. A partir de que el cristianismo se impone en todo el territorio de influencia celta, la mujer pierde el estatus del que disfrutaba, pasando a ser (según la nueva mentalidad cristiana) «un diablo tentador, cuyo único fin es arrastrar al hombre a las llamas del infierno», y equiparando a las druidesas con la brujería.

Es evidente que el tema es apto para una investigación más profunda, sólo se trató a través de este trabajo dar una visión general de aquellas mujeres tan diferentes de las mujeres del modelo grecorromano y que aunque poco reconocida también dejaron su herencia.

Mapa celta

NOTA: El pueblo celta no fue un pueblo único y homogéneo, fue una amalgama de tribus con una misma raíz cultural pero diferencias identificativas entre ellas. Aunque tuvieran diferencias, tenían la misma organización social.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • «Los celtas» de Roberto Rosaspini Reynolds
  • ALBERRO, M., “La diosa de la soberanía en la religión, la mitología y el folklore de los celtas y otros pueblos de la Antigüedad”, Anuario Brigantino 2003, nº 26
  • Castleden, Rodney. The Element Encyclopedia of the Celts (HarperCollins: United Kingdom, 2012.)
  • http://martin-cano.galeon.com/sacerdotisas6.htm

 

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