LOS TRES MUNDOS CELTAS Y EL ÁRBOL DE LA VIDA.

El árbol supone el eje del mundo para los druidas. El árbol sagrado constituía el eje central del mundo, por medio del cual existía una comunicación con los tres niveles del cosmos: el subterráneo mediante sus raíces, la superficie de la tierra por el tronco y el cielo con sus ramas, hojas y copa.

La Culto a los Árboles es la tendencia a crear mitos de los árboles por parte de muchas culturas.

La representación transcultural más antigua del árbol es el árbol del mundo, particularmente presente en las religiones indo-europeas. El árbol del mundo está representado por un colosal árbol que soporta los cielos, los conecta a la tierra y, a través de las raíces, el intramundo del subsuelo.

Los árboles, en el mundo celta, significaban la esencia pura de la naturaleza, eran el hogar de la vida. Entre los druidas existía la creencia que tanto el hombre como la mujer llevaban un árbol en su interior que les permitía desarrollar los conocimientos

Para los Celtas, los arboles eran de suma importancia, ya que ofrecían diversos beneficios para los hogares, en pocas palabras los celtas veían a los arboles como la esencia de la vida. A fin de cuentas ellos tomaban a los arboles el eje del mundo que unia al cielo y a la tierra. El árbol era, también, símbolo del cosmos. Para el druida, la savia del árbol ofrecía sustento a la Tierra, y sus frutos proporcionaban el renacer de la vida humana.

Encontramos también dos tipos de árboles, que simbolizan dos cosas diferentes. Los árboles de hoja perenne, que simbolizan la reencarnación, la inmortalidad, el renacimiento de la vida. Y los árboles de hoja caduca, que simbolizan el final, la muerte. Dos maneras diferentes de ver una misma realidad.

Muy bien expresa esta concepción el siguiente poema, llamado “El combate de los árboles” atribuido al bardo galés Taliesín, del siglo VI d. C, admirado, entre otros, por Jorge Luis Borges, en el que narra cómo Gwyddyon salvó la vida de un grupo de valientes bretones al transformarlos en árboles, sin impedirles que bajo esta forma pudieran pelear contra sus enemigos.

Cuando surgió la vida mi creador me dio forma
con la savia de los árboles y el sabroso jugo de los frutos.
Se sirvió de la malvarrosa de la colina, de las flores de los árboles
y los zarzales con las flores de la ortiga.
He sido marcado por Mat.
En mí hay huellas de Gywddyon, de los sabios hijos de Math
y de lo eterno que hay en la Naturaleza.

Tres, el número sagrado de los Celtas. En la cultura celta, existía una concepción muy arraigada al trío, en este sentido, muchos de sus símbolos tenían tres elementos, también, para ellos los sucesos podían ser buenos, malos o neutros. Pero esto no era casual, ya que su concepción del universo estaba formada por tres mundos como keugant, abred y gwenved, de los cuales el árbol de la vida celta formaba parte.

1- El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser puede subsistir fuera de Dios. Mundo del espíritu o de los arquetipos, corresponde al agujero central de la Tabla Redonda. Es un todo espiritual, lo desconocido y lo invisible, el mundo donde nada puede caber porque ya está todo contenido. Las cruces celtas tienen como punto de partida un círculo vacío. Para los antiguos, que consideraban la materia en segundo lugar, según el orden de la emanación, el principio energético espiritual era el primero.

2- El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, del Destino inevitable, donde cada nueva existencia nace de la muerte. El hombre atraviesa este círculo; este último es la expansión del primero y de los cuatro brazos de la cruz traspasando el círculo. En realidad, esto nos presenta la rueda del dios Sucellus, dios del mazo, aquel que golpea, que ve el destino. Se encuentran círculos grabados ilustrando esta concepción desde el segundo milenio hasta la época merovingia. Es una cruz animada, que indica la posibilidad de realización del destino y no la fatalidad en su aspecto negativo. Los hindúes llaman a esto la ley del karma. Si se golpea, se recibe… Si se recibe, se golpea… Ley de causa y efecto, de acción y de reacción. Este círculo es nuestro mundo concreto; podríamos situar en él los planetas, el mundo de la manifestación y de la dualidad espacio-tiempo, representado por la cruz.

3- El Círculo de Gwenved, o círculo de beatitud, es el círculo de la luz blanca, donde cada ser nace de la vida. Está representado por la corona de roble, que rodea la rueda de la manifestación como un caduceo. El círculo es la figura geométrica más perfecta, y este tercer mundo representa el entorno a la totalidad, la realización del ciclo.

arbol-de-la-vidaExisten, pues, tres mundos:

  • El mundo espiritual o arquetípico.
  • Aquel de la fatalidad o del destino, un mundo en cruz, como el nuestro.
  • Aquel de la liberación para salir del juego de luces y sombras.

El árbol de la vida es una imagen compuesta por un árbol normalmente dentro de un círculo en el que se pueden distinguir sin problemas las ramas y las raíces. Es un símbolo que relaciona y simboliza la vida. Aparece en distintos ámbitos como la religión, la mitología, etc., siempre simbolizando aspectos relacionados con nuestra existencia. No es un árbol concreto con un único significado, sino que representa un concepto cargado de simbología.

“Tu mundo es una esfera sagrada… En su interior cohabitan las tres partes de ti, idénticas en tamaño, pero diferentes en naturaleza. Cada una de estas partes es tú mismo y contiene tu evolución y tu alma.»

Tradición oral celta en uno de los libros sagrados.

Representando a sus dioses y a la energía de la naturaleza, el árbol de la vida celta se instauró como el símbolo sagrado más importante dentro de esta cultura.

El árbol compone los tres ejes en los que se divide el cosmos. El subterráneo, por sus raíces. El terrenal, por su tronco. Y el celeste, por sus ramas. Por lo tanto, el árbol supone el eje del mundo, la conexión entre la tierra y el cielo. El árbol nace de la Madre Tierra, de donde surge toda la vida.

[…] el árbol permitía establecer una conexión entre los tres niveles del cosmos: el subterráneo, por sus raíces que no dejaban de hurgar en las profundidades que recorrían en la continua necesidad de encontrar agua; la de la superficie de la tierra, por medio de su tronco y sus ramas; y las alturas, a través de la copa y las ramas superiores, siempre reunidos la totalidad de los elementos: el agua que fluía en su interior, la tierra que se integraba en su cuerpo por las raíces, el aire que alimentaba las hojas y el fuego que surgía de su fricción. Los celtas conseguían el fuego frotando hábilmente unas ramas, entre las cuales habían introducido hierba seca o paja.

(Yánez Solana, 1996).

tres

La misma asociación simbólica del árbol de la vida  y la cruz solar se extiende entre los celtas

Los árboles eran para el pueblo celta además de fuente de energía, el nexo físico y divino con los tres planos representados, primero, por el tronco del árbol que significaba el mundo material porque de este extraían la leña y los alimentos.

En el segundo plano se encontraba el mundo de los sueños, representado por las raíces del árbol que se internaban en el suelo subterráneo, donde se encontraba el inframundo y el mismo secreto de la sabiduría de la Tierra.

El tercer plano estaba representado por la copa del árbol y sus ramas que se dirigían hacia el cielo y eran movidas por el viento; para los celtas era la parte del árbol que significaba el plano divino de la conciencia, el elevado plano suprahumano.

Las tribus Celta despejaban el terreno donde iban a establecerse y dejaban un gran árbol en todo el centro del lugar, dicho árbol era considerado como “el árbol de la vida celta”  bajo las bendiciones de los druidas.  Por fuentes irlandesas podemos suponer que todas las tribus celtas tenían su propio árbol sagrado, el crann bethadh (o “árbol de la vida”), que se alzaba como su tótem o talismán en el centro de su territorio. En la Irlanda antigua, un ataque tribal contra un clan rival podía suceder sólo con el propósito de destruir el árbol y desmoralizar al enemigo.

Sumando, su importancia mitológica, los conocimientos del árbol de la vida celta, pasaron de generación en generación de forma oral hasta nuestros días, evitándose así, que se distorsionara su verdadera esencia.

mujerarbolPor el poder de tres veces tres
por aquellos que van y aquellos que vienen
por los vivos y los muertos

Por el poder de los tres elementos
agua, tierra, cielo
a mi alrededor todos los brotes crecen

Crece mi fuerza
soy energía
puro es mi pensamiento
como Arbol de la Vida.

Invocación Celta

Los celtibéricos concedían a los árboles sagrados un estatus de símbolo político al servir como centro de reunión de la tribu o incluso como frontera entre unas tribus y otras y hasta no hace demasiado tiempo y especialmente en el norte de España aún se celebraban las reuniones del concejo en torno al árbol principal de la localidad. También podían representar el lugar en el que se celebraban las grandes festividades religiosas de la comunidad, el “nemeton”. Por todo esto, el árbol sagrado de la tribu se convertía en todo un símbolo que podía ser agraviado por los enemigos con el objetivo de crear daño moral.

NOTA: Regalar el Árbol de la Vida, representa los buenos deseos hacia alguien especial en tu vida… Un acierto seguro, si buscas sorprender y demostrar tus buenos sentimientos con un símbolo lleno de poder y buenas vibraciones.

Un abrazo y nos vemos en la siguiente entrada.

FUENTES:

  • Wikipedia
  • Brosse, Jaques (1989). Mythologie des arbres
  • FRAZER, James George . Rama de oro .
  • The Living Wisdom of Trees Autor: Fred Hageneder Editorial: Blume-Naturart  Barcelona, 2006
  • La Magia de los Árboles – Ignacio Abella Mina.  ISBN:  978-84-7901-190-1 Editorial:  RBA
  • Alexander Porteous, El bosque en el folclore y la mitología
  • http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/38261/Documento_completo.pdf?sequence=1
  • Imagen Portada de Stefan Keller en Pixabay

Si te gustó el post, ya sabes ¡compártelo! y deja un comentario con tu opinión. Nos encantará saber qué piensas!!

About Post Author

Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
Imagen de Robert Fotograf en Pixabay Previous post 3 Tres, el Número Sagrado de los Celtas.
Next post Soy la mujer que sólo nací.

5 comentarios en “LOS TRES MUNDOS CELTAS Y EL ÁRBOL DE LA VIDA

  1. Gracias una vez más por compartir, como siempre te digo me encantan tus articulos, son interesantes, nutridos y llenos de mucha sabiduría y aprendizaje.

  2. Me encantó la explicación, muy bien dirigida y completa en todos los aspectos, me dejó muy claro el significado y las esferas de este. Gracias.

Deja un comentario

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
A %d blogueros les gusta esto: