El Perro para los Nativos de América

Animal de compañía desde épocas antiguas, simboliza lealtad, protección y caza.

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Hay que señalar que en América existían como mínimo tres tipos diferentes de perros antes de la llegada de los españoles, a diferencia de los caballos, que si eran totalmente desconocidos en aquellas tierras. Existía el perro de las tierras árticas o esquimal, procedente de las costas de Asia, el perro de las praderas y finalmente los perros mudos o gozques que con frecuencia mencionan los cronistas españoles en el Caribe, México o Perú. Pero lo mas seguro es que,  los canes autóctonos corrieron incluso peor suerte que sus amos indígenas y prácticamente desaparecieron de la faz de la Tierra.

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El perro indio Hare es un cánido doméstico extinto; posiblemente, una raza de perro doméstico, coydog o coyote domesticado. Los Indios Hare (o Sahtu) utilizaban estos perros para cazar liebres. Una vez que estos métodos de caza empezaron a desaparecer, esta raza corrió con la misma suerte hasta llegar a su completa extinción cuando empezaron a cruzarse con otras razas de perros del norte de Canadá como el perro de Terranova, el perro esquimal canadiense y mestizos.

Los primeros canes americanos se originaron en realidad en Siberia. Después, los perros se dispersaron por todas partes en América, migrando junto a los exploradores humanos. Las razas propias de Mesoamérica se caracterizaban por la ausencia de pelo y pequeño tamaño. El perro sin pelo  también está presente en las culturas andinas.

VER: El Perro Prehispánico sin Pelo

En la conquista del Nuevo Mundo desempeñaron un papel fundamental los perros de presa españoles, que era un uso desconocido por los indígenas. Éstos, sumados a los caballos, armaduras, arcos, ballestas y arcabuces contribuyeron al triunfo de los conquistadores. Los perros de presa fueron el terror de los nativos.

El alano español es una raza de perro de presa. Su tamaño es medio y se considera como raza autóctona de España. Sus orígenes son muy antiguos. Al mezclarse se crean otras razas como el perro de toro en España, el alano de vautre (agarre) en Perros de presa  como estos fueron adiestrados para matar y despedazar a  los enemigos  y en la conquista de América a los indígenas.

 

Becerrillo fue uno de los más eficaces perros de combate que sirvieron en las filas del ejército castellano durante la conquista de las tierras americanas. Este ejemplar perteneciente a la raza de los alanos españoles sólo sería igualado en destreza y fidelidad por su hijo Leoncico. Becerrillo conocía a los amigos y no les hacía mal, aunque le tocasen pero era un demonio infernal para los indios que se cruzaban en el camino de su amo.  Su prestigio y eficacia tranquilizaban y daban ánimos en combate a quiénes le acompañaban. No es raro pues entender con este ejemplo el uso guerrero de los perros de presa en los ejércitos, amigo leal de uno y enemigo terrible para otros, el perro era mitificado y convertido en leyenda.

Al ser un perro de caza, el alano español tiende a ser inquieto con todo aquello que se mueva a su alrededor, pero lejos de lo que pueda parecer, es un perro tranquilo, noble, fiel a su dueño, valiente y seguro. Pero claro, el peligro de un perro reside en como lo entrena su dueño. ¿Que perro se quiere  alimentar?

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.

Él dijo, «Hijo mío, la batalla es entre dos perros dentro de todos nosotros».

«Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

«El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

“¿Qué perro gana?”

El viejo Cherokee respondió: «Aquél al que tú alimentes.»

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Quizás de aquellas historias de perros y perrerías surgió la leyenda del Cadejo

Un cadejo es un animal legendario de la región mesoamericana extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. Se dice que es un perro mítico (o dos perros) que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche y al cual se le atribuyen poderes misteriosos.
Las diferentes versiones de la leyenda describen a un cadejo blanco y uno negro (generalmente benigno y maligno respectivamente), o simplemente un solo cadejo negro (generalmente benigno).

La leyenda del Cadejo es el vestigio de una antigua creencia que supone que todo humano posee un animal de compañía, el Totem. Este mítico animal es el doble del hombre, de tal manera que la enfermedad o la muerte del primero conllevan la enfermedad o la muerte del segundo. En la actualidad, se pueden establecer comparaciones de lo anterior con el pensamiento cristiano, que expresa que el hombre tiene un ángel guardián que lo protege de los peligros. También este personaje tiene su resonancia precolombina maya en un espectro bienhechor, guardián de los caminos.

Cuando el cadejo está cerca, se dice que produce un fuerte olor a cabra. La mayoría de la gente dice que nunca le des la espalda a la criatura porque de lo contrario te volverás loco.

En la etimología popular, se cree que el nombre cadejo deriva de la palabra española “cadena”, que significa “cadena”; el cadejo se representa a veces como arrastrando una cadena detrás de él. Hay un miembro bastante grande de la familia de las comadrejas, el tayra, que en general se llama cadejo y se cita como una posible fuente de la leyenda.

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El Perro entre los Indios de las Praderas

Los indios de las praderas conforman un grupo de tribus de nativos americanos caracterizado por la importancia del búfalo en sus vidas.

Las tribus nativas de los indios americanos desde hace mucho tiempo dependían del perro por su orientación útil y ayuda en las tareas diarias. De hecho, cuando los caballos fueron introducidos en América del Norte por los españoles, llamaron a los caballos “perros del cielo” y los entrenaron para tareas en la ayuda de la  tribu, al igual que hacían con los perros. El perro servía hasta entonces  como animal de arrastre en los desplazamientos.

El Perro era el sirviente-soldado que custodiaba las viviendas de la tribu y las protegía de los ataques por sorpresa. Ayudaba en la cacería y proporcionaba calor en invierno. Es símbolo de lealtad, amor incondicional, protección y servicio. Su Medicina incorpora la gentileza amorosa del mejor amigo y la energía protectora del guardián.

Los nativos americanos veían en el perro la  sabiduría, la ayuda, asistencia, protección y fidelidad, a la comunidad, la amistad y la comunicación. No obstante también hay que decir que en varias tribus nativas del Centro y sur de América, pese a que reconocían los méritos de perro, se los comían, pero para ellos era natural y una señal de respeto a la naturaleza, no veían agravio en su comportamiento. De hecho para ellos era un tótem importante y lo incorporaron en su zodiaco, tanto los mayas como los aztecas

Una  leyenda Cheyenne dice, que nuestra abuela y su perro viven cerca de la tierra de los muertos donde ella teje una cesta – cuando esté terminada, se acabará el mundo, pero cada noche mientras nuestra abuela duerme, su perrito deshace la jornada de trabajo y  así nos regala a nosotros más tiempo de vida.

Había otra  leyenda entre los cheyenne según la cual, después de un enfrentamiento terrible con otra tribu, todos ellos decidieron convertirse en temibles guerreros y pasaron a ser grandes hombres. La formación de los «Hotám itán iu», los «hombres perro», era un recuerdo viviente de la leyenda. Los soldados perro, como los conocían los blancos, se consideraban a sí mismos perros guardianes del pueblo cheyenne.

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VER: El Espíritu del Perro: La  Lealtad  y la Protección

0 Respuestas a “El Perro para los Nativos de América”

  1. Aunque ahora por circunstancias tenemos una gatita, los perros siempre han sido para mi seres maravillosos. Gracias por todo este enfoque y ampliar mi conocimiento.
    Un abrazo
    Mariana

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