La Legendaria Lilith, la Primera Mujer.

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La tradición ha presentado a Lilit (Lilith) como una diosa del mal, una deidad femenina en forma de duende noctívago, demonio súcubo que visita a los hombres por la noche, mujer poderosa emancipada del común de los mortales y origen del mal que existe en el mundo. Lilit es un ser del que sabemos muy poco porque casi nadie ha querido investigar por temor y por el misterio que a lo largo de la historia ha producido su imagen.

LILITH, UN ANTIGUO MITO MUY ACTUAL

Lilit pertenece a esos personajes que encontramos en las leyendas ancestrales. Su semblante se ha ido transmitiendo a través de las generaciones de forma oral, haciéndose presente en la literatura primitiva y en las esculturas más antiguas.

Lilith es un nombre hebreo para una figura de la mitología judía que, en general, se cree que proviene, en parte, de una clase de demonios femeninos llamada Lilitu en textos de Mesopotamia. La mitología mesopotámica presentaba a Lilit como una especie de genio o demonio con cabeza y cuerpo de mujer, dotada de alas y extremidades inferiores de pájaro, viviendo escondida en el desierto en donde atacaba a los seres humanos, como un demonio nocturno, duende noctívago que originariamente controlaba el viento y las tempestades.

El apéndice de Gilgamesh y los amuletos de Arslan Tash son las dos fuentes utilizadas para conectar al Lilith judío con un Lilitu acadio. El término hebreo Lilith aparece primero en Isaías 34:14.

“Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas. El chivo salvaje gritará a su compañero. La lechuza (Lilith) también hallará allí sosiego, y hallará reposo para sí.“

 El nombre «Lilith» significa «búho chillón». Como puedes «Lilith» ver es traducido como lechuza, un ser a veces misterioso, que puede asustar, depredador certero, habitante de noche (en hebreo: laila). Y esta descripción es semejante a la imagen de la Lilith que pasó a formar parte de cierto folclore judío como ser mítico, con rostro de mujer, pelo largo y alas.

Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término «Lilith», y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como ave de noche, ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.

Todo porque…

Lilith fue la mujer que desafió el plan de Dios

Lilith osó pensar que podía decidir sobre su propio cuerpo, sobre su placer, sobre su sexualidad. Lilith osó pensar que tenía los mismos derechos que Adán, los mismos derechos que los hombres.

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Lilith, la Mujer Maléfica

Lilit aparece en los escritos judíos de la Biblia como el origen del mal. 

El tiempo que duró el exilio del pueblo de Israel en Babilonia (570-539 a.C.) fue el de mayor creación literaria de la Biblia. Más de la mitad del Antiguo Testamento fue redactado por los israelitas que permanecían en la cautividad. La influencia de las tradiciones del imperio babilónico y las culturas mesopotámicas tuvo su reflejo en la redacción de los textos bíblicos. Los relatos de la creación del libro del Génesis, por poner un ejemplo, tienen su origen en mitos y leyendas babilónicas como la Epopeya de Gilgamés, el Enuma Elish, las leyendas de Sargón y otros poemas sobre los orígenes del mundo.

La noche hebrea (Laila) que aparece en el Antiguo Testamento tiene su origen en el nombre de la divinidad babilónica Lilit. La misma etimología del nombre (Lilit) está relacionada con el vocablo hebreo de la noche (Laila).

Su figura está presente en diferentes leyendas. En unas ocasiones aparecía como un ser agresivo que vivía en el desierto y que atacaba a los humanos que se acercaban a ella. En otras leyendas era simplemente un demonio hembra que perseguía a los habitantes de Edom.

Para los babilonios, Lilit era un demonio femenino que aparecía por las noches, un demonio nocturno, un duende noctívago que controlaba el viento y los temporales. Entre los numerosos dioses y demonios de la mitología babilónica se hallaban Lilu y Lilitu, (varón y hembra respectivamente) que eran unos (en su creencia) entes malignos que perjudicaban a los humanos, en especial incitando sexualmente a los varones, y dañando a las mujeres encinta o a ellas y a sus hijos neonatos.

La literatura del Antiguo Testamento -Biblia Hebrea- conserva una única alusión a la figura de Lilit. El libro del profeta Isaías sitúa a Lilit en la descripción de los lugares de perdición, viviendo entre las ruinas del desierto, acompañada de sátiros y animales. Sus rasgos son los de un búho o una lechuza y es presentada como ave de la noche: Allí se darán cita chacales y hienas, y los sátiros se llamarán unos a otros; también allí Lilit descansará y hallará para sí un lugar de reposo (Is 34,14). El profeta bíblico antepone a Lilit entre el grupo de aves o pájaros que buscan un sitio en donde encontrar reposo.

Isaías tiene un especial interés por borrar cualquier recuerdo que se refiera a los orígenes del hombre y presenta a Lilit como un demonio hembra que espanta a los habitantes de Edom (la tierra de Idumea, el desierto del Arabá que une el Mar Muerto con el Mar Rojo), como uno de los muchos demonios que establecen su morada en el campo del desierto maldecido por Dios. En escritos apócrifos judíos como el Testamento de Salomón, en el Talmud y en la literatura rabínica volvemos a encontrarnos con la imagen de Lilit relacionada con el origen del mal.

Lilith, como Adán, no fue creada de una costilla de Adan, sino creada por el Señor a través de su vivificante aliento (también en este caso, la historia bíblica se hace eco del mito sumerio del Dios Enki que generó en la Montaña Sagrada las «cabezas negras» de la tierra de Sumeria impregnando arcilla con la saliva de los dioses).

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Lilith es llamada la Isheth Zenunim (la Mujer de la Prostitución) en la literatura folklórica judía, y vive dentro de espejos para seducir la vanidad de las jovencitas.

La Primera Esposa de Adan

Según la literatura Rabínica y la Cábala, Lilit fue la primera esposa de Adán, antes que Eva.

Lilith, esposa de Adan, es un fruto hebraico relacionado con  los libros de sabiduría del Zohar. Lilith pertenece a la tradición talmúdica. En ningún lugar del Antiguo Testamento Lilith es parte del mito de la creación ni está presente en la historia de Adán y Eva.

El Zohar dice que después de que Adán nombrara a todos los animales, deseó tener su propia compañera. Originalmente Adán era hombre y mujer, entonces Dios le hizo dormir y sacó a la mujer de su costado; esta mujer, dice el Zohar, era la “Lilith original, que estuvo con él y concibió de él”.

En el folclore judío, desde el siglo VIII hasta el siglo X el Alfabeto de Ben Sira en adelante, Lilith se convierte en la primera esposa de Adán, que fue creada al mismo tiempo y de la misma tierra que Adán. Esto contrasta con Eva, que fue creada a partir de una de las costillas de Adán.

Lilith es mencionada en profundidad por primera vez en el Talmud (los comentarios sagrados sobre la ley y el saber judíos) escrito durante la alta Edad Media; en él aprendemos más cosas sobre la historia de su vida tal como era imaginada en ese período: Lilith aparece como la primera esposa de Adán, aunque no eran felices juntos. Lilith cuestionaba el hecho de tener que permanecer debajo de Adán durante el acto sexual cuando, en tanto que ambos habían sido creados del polvo, eran iguales.

La leyenda judía dice que Lilit había sido creada por Dios con barro de la tierra al mismo tiempo que Adán, a diferencia de Eva que había sido creada a partir de la costilla de Adán. Por esta razón Lilit y Adán gozaban del mismo status social y vivían en plena igualdad. Lilit había dormido con Adán y engendrado a Shendim, Linin y Ruchin. Pero un día Lilit no aceptó servir más a Adán y se escapó del jardín del Edén. Al parecer, la principal discrepancia entre Adán y Lilit se presentaba cuando él quería acostarse con ella y le exigía ponerse debajo, lo que Lilit consideraba una ofensa por ser su igual.

Pero antes de partir, cometió la segunda transgresión imperdonable: pronunció el nombre inefable de Dios. La Ley establece la prohibición; Yaveh es el Dios que no se menciona. Si en el nombre de la divinidad se concentra toda la fuerza vital de una comunidad, el pronunciarlo convierte a quien lo haga en un demiurgo capaz de inventar el Universo. La capacidad de los seres humanos de crear a través del lenguaje los acerca en algo a la divinidad, pero en el rostro impenetrable de Dios, en el silencio de su verdadero nombre está el límite. Lilith osó pensar que tenía derecho sobre su voz, derecho a la palabra, derecho a nombrar, derecho al Logos.

Adán se quejó a Dios diciendole que su mujer lo había abandonado y Dios envió a sus ángeles para intentar hacerle cambiar de opinión y regresara al jardín. Los ángeles de Dios, Senoy, Sansenoy y Semangeloph, fueron a buscarla, recorrieron toda la tierra y al final la encontraron en el Mar Rojo, en la región en donde habitaban los demonios lascivos. Intentaron disuadirla para que volviera con Adán pero ella rehusó volver junto a su esposo. Luego, el Señor decidió moldear a una «mujer» a partir de una costilla extraída de Adán, para poder someterla al hombre, siendo carne de su carne. Así es como se generó la sumisa Eva (Gen 2: 22-23). Por esta razón Dios sacó a Eva de una costilla de Adán y cambió la primigenia igualdad por la sumisión de la mujer a su marido instaurada desde el orden divino.

Pero el erotismo y la maternidad rara vez se reconcilian, al menos para la mentalidad que reinaba por aquel entonces; y el trasnochado Adán regresó clandestinamente a los brazos de Lilith para gozar de sus caricias, naturalmente, inapropiadas para una madre y una esposa.

Esta historia explica porqué Lilith terminó convirtiéndose en la reina de los súcubos, la incansable tentadora infértil, el vértice de las obsesiones y las fanasías eróticas de los hombres; la vampiresa por excelencia: paradigmática, arquetípica, condenada a errar sin rumbo ni refugio por las tinieblas del orbe.

Esta es la idea principal que los textos sagrados nos ofrecen sobre la naturaleza femenina: una supuesta fascinación por el desenfreno y el pecado, solo corregible mediante el rigor y el sometimiento.

Dios maldijo a Lilit haciendo que todos los hijos que engendrara muriesen. Ella pariría hasta cien hijos al día con grandes dolores de parto. Entonces Lilith también lanzo una horrible maldición. A cambio del dolor entregado a ella y a sus hijos, ella  mataría a los hijos de Adán. Juró atacar a los descendientes de Adan, e incluso a sus madres, durante el parto.  Después Lilit se dedicó a seducir a los hijos de Adán y Eva, tuvo hijos con demonios y los devoraba, y que se convirtió en la serpiente que sedujo a la propia Eva.

Sin embargo, incluso Lilith no era carente de sentimientos. Ella también hizo una promesa más: dondequiera que ella viese mostrado el nombre de los tres ángeles que se le opusieron, nadie en ese lugar estaría en peligro de sus acciones. En la historia antes relatada de los tres ángeles, Senoy, Sansenoy y Semangelof, se puede apreciar que Lilith es una descendiente de la Triple Diosa de Babilonia, Canaán y Sumeria, que era adorada antes de la aparición del Antiguo Testamento. Estos tres ángeles posiblemente representan las tres formas de la Diosa doncella, madre y prostituta.

Los amuletos medievales usados como protección contra Lilith contienen tres ángeles o tres pájaros. En tiempos tan actuales como el siglo XVIII, era muy común que en Europa se protegiera a los recién nacidos con un amuleto que llevaba las imágenes de Adán y Eva, los nombres de los tres ángeles que fueron enviados a traer a Lilith nuevamente a los brazos de Adán y las frases “prohíbe la entrada a Lilith” y “protege a este niño de todo daño”.

«Senoy y Sansenoy y Semangelof! ¡Adán y Eva, fuera Lilith!» 

Two pendants for protection of newborn baby showing Lilith bound. From Iran, ca. 1890
Amuletos contra Lilith

La Cábala describe a Lilith como seductora; es llamada la Serpiente 

Lilith en la tradición iconográfica está representado con un sensual cuerpo desnudo, envuelto por las bobinas de la serpiente, evocando el poder inherente al conocimiento (serpiente) otorgado en la unión mágica entre el deseo y el intelecto intuitivo. Como sabemos, la serpiente es sinónimo de conocimiento inherente a la madre naturaleza, capaz de regenerarse mediante el renacimiento y, por esta razón, fuente de toda realización.

La interpretación religiosa cristiana al mito de Lilit, que a pesar de no figurar dentro de las concepciones hebráicas, a ella se le atribuye la Caída del Edén. Quizá la versión más famosa de esta Lilit cristiana es la de las pinturas de la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel (abajo). En éstas ella es mostrada como mitad-mujer mitad-serpiente, y es acreditada de instigar su propia Caída del Edén.

Lilth regresó al Edén con la apariencia de la Serpiente, quien tentó a Eva con la Fruta del árbol de la Sabiduría. Ésta fue una imagen recurrente en el arte cristiano de la Edad Media, donde la serpiente es representada con la cabeza de una mujer.

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Lilith es una inmortal porque aunque fue un ser humano, ella se libró de la maldición de la muerte que alcanzó a Adán, ya que se habían separado mucho antes de la Caída.

En el tiempo mítico del Paraíso Terrenal, el alma de Eva encontró a su doble contraparte en Lilith, la primera esposa de Adán y la expresión del alma femenina no sumisa al hombre, por lo tanto considerada por la historia como infernal y peligrosa.
R. Hanina dijo: no puedes dormir solo en casa [en una casa solitaria], y cualquier persona que duerma en una casa sola es llevada por Lilith . (Shabbath 151b).
Ella deambula por la noche, acosando a los hijos de los hombres y empujándolos para que se vuelvan impuros  (Zohar 19b).

En un comentario sobre el relato bíblico de la “Caída” en el Génesis, el Zohar equipara a Lilith con la “llama de la espada flamígera” que ahora guarda el camino al Árbol de la Vida. El Zohar dice:

“Cuando ella (Lilith) vio la espada flamígera girar, lo que indicaba que el hombre había pecado, huyó y erró por el mundo, y cuando encontraba niños a los que poder castigar, los maltrataba y mataba”.

Esta cita, además de relatar la historia de su cólera hacia Adán y su subsiguiente huida al desierto, explica por qué a Lilith se la considera la mujer maléfica y se le atribuye el papel de asesina de niños en contraste con Eva como madre.

Pero es Eva , la  segunda mujer, creada a partir de una costilla de Adán, el motivo de la perdida de la condición humana y del dolor en el mundo. La pareja fundacional perdió la inmortalidad, pero Lilith evitó la pena por no estar presente en el Edén durante aquel conflicto. Sin embargo, la serpiente es vista como símbolo de la perversión y el mal, compartiendo el mismo destino que Eva. En las antiguas culturas neolíticas, la serpiente fue símbolo de vida asociada a la poderosa energía de la tierra, sexualidad y conocimiento profundo de lo cíclico.

Se dice que ella pronunció el nombre secreto de Dios y se transformó en una lechuza para volar desde el Edén. En algún folclore medieval, Lilith regresa al Edén como una serpiente. Luego ofrece el fruto del Árbol del Conocimiento a Eva, convirtiéndola en una especie de proto-Sophia o diosa de la sabiduría.

Otra figura en la mitología hebrea es la Shekinah, la Amada de Dios, conocida como Sophia en el Cristianismo Gnóstico. Ella es el principio de la Sabiduría, un aspecto femenino de la divinidad. Los cristianos la llamaron posteriormente el Espíritu Santo. Estudiosos identifican a Lilith como la Shekinah “inferior”, la raíz del árbol que busca su nutrición en el suelo, en tanto que Sophia representa las ramas y frutos que se alzan hacia el cielo. Puesto que las religiones judeo-cristianas elevaron el aspecto masculino de la divinidad, desespiritualizaron la realidad material, sensual. La Shekinah “inferior” se tornó poco limpia, no sagrada.

Ahora se sabe que los primero hebreos, al menos hasta el período de la destrucción del segundo templo en el año 70 d. C. adoraban a la diosa femenina Astoreh o Astarté; se han hallado pequeñas figuras de esta diosa en diversos lugares de Palestina. Aparentemente, al igual que ocurriría después en la cristiandad, la gente común se negó a renunciar a su Diosa Madre y continuó adorándola aunque hubo unas breves interrupciones cuando los partidarios de Yahvé, dentro del judaísmo, lograron retirar temporalmente sus imágenes del templo. Yahvé significa “yo soy” o “estoy siendo”. La Shekinah, como la amada consorte de Dios (o Él) gozaba de un altar dentro del templo o del tabernáculo móvil. Cuando el segundo templo fue destruido por el emperador Tito a comienzos de la era cristiana, el arca sagrada que contenía el espíritu y los artefactos de la Shekinah fue destruida y esparcida por el desierto. Durante ese período Lilith volvió a ser la consorte de Él, quien nunca dejó de llorar a su Shekinah.

Según esta interpretación, la negativa de Lilith al negarse situarse debajo de Adán era censurada porque la unión de este con su compañera simbolizaba el matrimonio de Dios con la Shekinah. En el matrimonio sagrado, la mujer, como la tierra, debe estar debajo de Dios o Él, que representa a los cielos, conformando así el orden natural y recreando la unión de Él con su amada Shekinah.

Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.

Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una “humanidad previa”; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.

Diosa, demonio, vampiro, madre, prostituta, feminista y virgen todos estos títulos son las mascaras con las que Lilith ha caminado con nosotros.

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FUENTES:

  • Wikipedia
  • La biblia de las criaturas míticas, de Brenda Rosen
  • Danzando en la sombra, de Marcia Starck y Gynne Stern, Gaia Ediciones
  • Los demonios y espíritus malignos de Babilonia, por Reginald Campbell Thompson 07 1973, AMS Press, ISBN: 0404113532
  • Magia Semítica: Sus Orígenes y Desarrollo, por R. Campbell Thompson Samuel Weiser ; ISBN: 0877289328
  • Magia y Hechicería babilónica: Siendo la Oración de la elevación de la mano, por Leonard W. King Samuel Weiser; ISBN: 0877289344
  • La Diosa hebrea, por Raphael Patai, Merlin Stone (Diseñador) Wayne State University Press, ISBN : 0814322719
  • La Cueva de Lilith: Cuentos judíos de lo sobrenatural, por Howard Schwartz, Uri Shulevitz Oxford Univ Pr (Comercio); ISBN: 0195067266
  • Gilgamesh y el Árbol-Huluppu: Un texto sumerio reconstruido, por S.N. Kramer de la Universidad de Chicago 1938
  • https://es.scribd.com/document/68694663/Lilit-Manuscrito-Del-Mar-Muerto
  • http://focusonwomen.es/lilith-o-la-demonizacion-de-la-mujer/
  • https://www.letraslibres.com/mexico-espana/lilith-una-figura-feminista-entre-la-tradicion-y-la-posmodernidad

5 Respuestas a “La Legendaria Lilith, la Primera Mujer.”

  1. Fascinante, para mi simplemente Lilit es la mujer que en la antiguedad la colocaron como lo malo, hasta convertirla en un ser demoniaco, hoy por hoy es esa parte femenina que determina la mujer como es en realidad, madre, guerrera, luchadora, trabajadora, sabia entre otros aspectos. En la antiguedad la mujer era sometida, lo cual Lilit demostro ser ella con derechos, virtudes y defectos. Lilit es el lado oscuro que todo ser humano tiene, pero ese lado habla de nuestro ser mas interno, de lo que no nos gusta enseñar y menos enfrentar… pero en fin es parte de nuestro día a día, así como existe el día y la noche, el sol y la luna, así también los seres humanos tenemos nuestro positivo y negativo lo que hace un perfecto equilibrio.
    Gracias por compartir, mil bendiciones

    1. Gracias a ti por tus comentarios y seguir este bloc de forma tan motivadora para mi. Tengo que responder a comentarios atrasados porque hace dias que estoy con antibioticos y fiebre , y la cabeza espesa… por eso he escrito poco estos dias. Un abrazo

  2. me encanta la imagen y la historia de Lilith. No creo que ella haya sido negativa. Solo que al hombre y sobre todo a la iglesia tradicionalmente de los hombres, cambio todo…Eva demasiado sumisa…

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