Lilith, Lamia y Reina de Vampiros.

La cultura contemporánea define a Lilith como la nocturna o la oscura.

La tradición hebrea afirma que, inmediatamente después de su escape, Lilith comenzó a vengarse a través de un acto abominable: el infanticidio. Como castigo fue la primera de la oscura estirpe nocturna de los vampiros, condenada al tormento más horrible que pueda concebirse: la eternidad.

La ausencia de luz en la luna negra pasa a convertirla en un demonio nocturno asociado a animales como la lechuza y el murciélago, siendo aquí la génesis de Lilith como la primera mujer vampiro. A esto se le añade que la única mención de Lilith en la biblia cristiana, fue cambiado en las traducciones por Lamia; vampiresa de los mitos grecorromanos.

La transformación iconográfica de la Lilith.

¿Cómo se produce la transformación iconográfica de la Lilith sumeria a la Lilith hebrea y cristiana concebida como un ser demoníaco? Las influencias asirias durante la segunda mitad del II milenio a.C. ya alteraron la iconografía de la Lilith sumeria, obviando su vinculación con los ritos sexuales asociados al culto a la diosa Ishtar.

Según el mito bíblico, cuando Lilith se rehusó a mantenerse debajo de Adán durante el acto sexual, huyó hacia la noche transformándose en una ráfaga de aire frío. Algunos espaculan que una partida de ángeles enviados por Dios lograron atraparla en las márgenes del Mar Rojo, pero otros sostienen que esa huída le facilitó un pasaje directo a la inmortalidad.

Es en este punto dónde el mito se quiebra. Lilith pasa de la protesta airada y la tímida resistencia a la acción directa.

Lilith terminó convirtiéndose en la reina de los súcubos, la incansable tentadora infértil, el vértice de las obsesiones y las fantasías eróticas de los hombres; la vampiresa por excelencia: paradigmática, arquetípica, condenada a errar sin rumbo ni refugio por las tinieblas del orbe

Las principales características vistas en las leyendas negras sobre Lilith: Lilith como encarnación de la lujuría, provocando que se descarrien los hombres, y Lilith como una bruja que mata niños, estrangulando o a indefensos neonatos.

Lilith es considerado un demonio femenino, devoradora de niños y abusadora de hombres, por extraer de los mismos su semen procreador en sus poluciones nocturnas, pero como Reina de los Vampiros no sólo mantiene relaciones sexuales con hombres a los que después asesina, sino que también se alimenta de su sangre.

La condena de Lilith es, en parte, una declaración de perpetua rebeldía: beberá sangre de los cuellos aún palpitantes y seguirá siempre sedienta, se alimentará de nuestras pesadillas, y, a pesar de la evidente paradoja, la tradición popular terminará asignándole un epiteto de maternidad que también en un signo de oprobio: Madre de los Vampiros.

Es en esa encarnación donde Lilith se asemeja a diferentes divinidades y monstruos femeninos presentes en la mitología clásica: Lamias hijas de Hécate diosa de la brujería; Empusa, y las harpías ayudantes de las Erinias o Furias y las Estriges, también macabras visitantes nocturnas; las Moiras o Parcas, las Gorgonas, y las Grayas siniestras ancianas habitantes de los infiernos. En todas estas figuras se repiten las alusiones a muerte de hombres y niños.

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Lilith, la Señora de la Noche.

La Luna Negra nos habla de cosas escondidas, ocultas, de rebelión.  Y así Lilith se convirtió en lo que ya era: la noche, con todos sus misterios y secretos; eterna, inmortal, escenario de los actos que por su naturaleza abominable deben cometerse bajo su manto de prudentes tinieblas.

Lilith significa reina de la noche. La noche nos pone en contacto con nosotros mismos. Todos los aprendizajes y poderes espirituales se dan durante la noche. Las personas que le temen a la oscuridad, que temen estar despiertos, son personas muy orientadas por las circunstancias al servicio materialista de la vida.

Lilith es tanto una diosa de sensualidad como de muerte, y la conexión entre las dos es la oscuridad. La Oscuridad es ella y ni ella ni sus hijos han podido volver a ver la Luz.  Ella es la Madre de la Noche, y toda la belleza oscura que se encuentra dentro de ella. Lilith es los misterios ocultos que la sociedad prefiere no conocer. Ella es todas las cosas en la vida que tientan y seducen al hombre en los momentos de oscuridad y caos

Hay tradiciones que han identificado a Lilith con la primera vampiresa o la primera mujer que se transforma los días de luna llena en aquel ser animal que ataca por las noches a los varones con el fin de convertirlos en adeptos de su doctrina y en caballeros de su ejército del mal.

La condena de Lilith por negarse a vivir bajo el yugo patriarcal es, en parte, una declaración de perpetua rebeldía, es que beberá sangre de los cuellos aún palpitantes y seguirá siempre sedienta, se alimentará de nuestras pesadillas, y, a pesar de la evidente paradoja, la tradición popular terminará asignándole un epíteto de maternidad que también en un signo de oprobio:Madre de los Vampiros.

Como el primer vampiro, quien vino a Caín después de que fue desterrado por Dios por el asesinato de Abel y juntos engendraron la maldición del vampirismo en el mundo. Los clásicos literarios de la vampirología sitúan a Lilith como la madre de todos los vampiros y la institutriz de las nuevas generaciones que perpetúan el encargo de sobrevivir a costa de la sangre de los demás.

Todos esto mitos y leyendas pueden que solo sean eso mitos, pero es cierto que forman parte del subconsciente colectivo, del ambiente en que nos movemos y vivimos, afectan a nuestra psique. Las hijas de Eva y Lilith, somos todas nosotras, es más somos todos nosotros, porque estos mitos –en su interpretación- no sólo nos han hecho daño a nosotras, como mujeres, sino también a los hombres y a la humanidad.

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Lamia, Cuerpo de Dragón y Esencia de Lilith

En Símbolos de transformación, Carl Jung iguala el mito de Lilith con el de la reina Lamia, que sedujo a Zeus. La muerte de toda la descendencia de Lamia nos rememora una parte de la maldición que conlleva el abandono de Adán por parte de Lilith.

El aspecto negativo que los asirios impusieron a Lilith ya está plenamente asentado entre los griegos quienes la identifican con Lamia (derivación del nombre sumerio Lamastu), un ser malicioso y equiparable a las estriges y las empusas, todos ellos demonios femeninos.

En la mitología griega, Lamia era una princesa amante de Zeus, con el que tuvo numerosos hijos. Hera, la celosa esposa de Zeus, no podía vengarse de su marido, por lo que toda su ira la destinaba a las amantes del Dios de dioses, y Lamia no sería la excepción. Hera castigó a Lamia con la muerte de todos sus hijos a excepción de Esquila.

Hera, la esposa de Zeus, es un ataque de celos se vengó haciendo que Lamia solo trajera al mundo hijos muertos. Desde entonces, Lamia ha perseguido a las mujeres embarazadas, secuestrando y estrangulando a los niños. Lilith es la figura que representa la quinta esencia de la “otra mujer”, la mujer odiada por Hera, siendo esta la defensora de los votos matrimoniales.. Este relato dio lugar a que, en la Antigüedad, las madres griegas y romanas acostumbraran a amenazar a sus hijos traviesos con este personaje.

Lamia sufrió además la perdida de su belleza —cosa que no le pasa a Lilith— y experimentó una transformación monstruosa que la convierte en un ser de aspecto reptiliano pero conservando su hermosa cabeza de mujer. Lamia no había pasado la prueba que la voluntad de los dioses habían dispuesto y, presa del dolor, fue transformándose en un ser nocturno dotado de extremidades marinas, posiblemente debido al caracter acuoso heredado de su padre Poseidón, dios del mar. Lamia, sintiendo envidia de otras madres, devoraba a los hijos de éstas para alimentarse de su sangre y maldecir la vida a la que había sido condenad. Desde entonces, actuando por las noches, y en venganza por el asesinato de sus hijos, secuestra y mata a recién nacidos. Lo cual es otro de los rasgos que se le atribuirán a la Lilith hebrea ya convertida en demonio de la noche.

La creencia grecorromana a su vez se transmitió a leyendas medievales, repartidas por toda la geografía europea. Las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas, vascas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.

Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.

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Escultura de una Lamia en Mondragón (Guipúzcoa).

Los vampiros son seres mitológicos o folclóricos que subsisten en la fuerza de la vida humana y / o animal. En la mayoría de los casos, son cadáveres reanimados que se alimentan al drenar y consumir la sangre de los seres vivos. En el folklore, el término generalmente se refiere a los humanos bebedores de sangre de las leyendas de Europa del Este, pero el término se aplica a menudo a criaturas legendarias similares de otras regiones y culturas. Las características de los vampiros varían ampliamente entre estas diferentes tradiciones. Algunas culturas también tienen historias de vampiros no humanos, incluyendo animales reales como murciélagos, perros, arañas y criaturas míticas como el chupacabras.

Las historias de vampiros se pierden en la noche de los tiempos, y las referencias mas antiguas que tenemos son de la demonología babilónica temprana, y también de la Sumeria, en las que se creía que por la noche salían de las cuevas unos espíritus vampíricos llamados “lilu”, todas hembras, que vagaban en la oscuridad cazando y matando recién nacidos y a mujeres embarazadas. Uno de esos demonios se llamaba “Lilitu” y posteriormente fue incluído en la demonología judía con el nombre de “Lilith”.

Y debido a la popularidad de los cuentos sobre vampiros en Oriente en general, y en parte de China, en Europa, hacia el siglo XII, empezaron también a hacerse populares estos libros, y relatos, extendiéndose con rapidez por el resto de Occidente.

La situación de Lilith como primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una «humanidad previa»; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad moderna del homo sapiens  y de la cual todos participamos en la actualidad. Los científicos aluden a los neandertales  como pelirrojos de ojos claros y piel clara. Los científicos exponen que hace unos 50.000 años, en un lugar desconocido entre Europa y Asia, una humana moderna y un neandertal tuvieron sexo por primera vez.   Durante siglos, los humanos modernos ignoraron que eran mestizos y que su ADN era en parte neandertal. Ahora empezamos a descubrir que los neandertales no son esas bestias brutales y sin corazón que creíamos que eran hace un siglo. Y que posiblemente, los hijos de Eva, los homo sapiens, fueros los responsables de su APOCALIPSIS

El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por «actual» entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha «desaparecido» Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.

El símbolo de «Lilith» es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres. En el fondo no sabemos casi nada de Lilith, por  ello le he dedicado varios artículos  de estudio para esclarecer su figura. ¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?

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Diosa, demonio, vampiro, madre, prostituta, feminista y virgen todos estos títulos son las mascaras con las que Lilith ha caminado con nosotros.

HAY TEMA PARA VARIOS ARTÍCULOS

FUENTES SOBRE LILITH:

  • Wikipedia
  • Biblioteca digital mundial
  • Imagenes de Pixabay
  • La biblia de las criaturas míticas, de Brenda Rosen
  • Danzando en la sombra, de Marcia Starck y Gynne Stern, Gaia Ediciones
  • Los demonios y espíritus malignos de Babilonia, por Reginald Campbell Thompson 07 1973, AMS Press, ISBN: 0404113532
  • Magia Semítica: Sus Orígenes y Desarrollo, por R. Campbell Thompson Samuel Weiser ; ISBN: 0877289328
  • Magia y Hechicería babilónica: Siendo la Oración de la elevación de la mano, por Leonard W. King Samuel Weiser; ISBN: 0877289344
  • La Diosa hebrea, por Raphael Patai, Merlin Stone (Diseñador) Wayne State University Press, ISBN : 0814322719
  • La Cueva de Lilith: Cuentos judíos de lo sobrenatural, por Howard Schwartz, Uri Shulevitz Oxford Univ Pr (Comercio); ISBN: 0195067266
  • Gilgamesh y el Árbol-Huluppu: Un texto sumerio reconstruido, por S.N. Kramer de la Universidad de Chicago 1938
  • https://es.scribd.com/document/68694663/Lilit-Manuscrito-Del-Mar-Muerto
  • http://focusonwomen.es/lilith-o-la-demonizacion-de-la-mujer/
  • https://www.letraslibres.com/mexico-espana/lilith-una-figura-feminista-entre-la-tradicion-y-la-posmodernidad

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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3 comentarios en “Lilith, Lamia y Reina de Vampiros

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