Lao Tsé, la Leyenda del Origen del Tao

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El nacimiento de Lao-Tse Wikimedia Commons

Leyenda sobre el origen del libro Tao te king, dictado por Lao Tse en el camino de la emigración

Lao Tsé nació en el año 604 antes de nuestra Era en la actual provincia de Honan, situada en la región más meridional de la China. Su apellido era Li, su nombre Erl, su nombre de erudito fue Be Yang (Conde Sol). En forma póstuma recibió el nombre de Dan o Tan, que significa Anciano Maestro. De él cuenta la leyenda que estuvo 80 años en el seno materno y que al nacer tenía ya el pelo blanco, por lo que nunca fue niño y vino al mundo lleno de sabiduría.

El país estaba dividido en innumerables Estados y Lao-Tsé fue alto funcionario en la corte de Tchou. Se cuenta que vivió 200 años y su muerte, siempre según la leyenda, fue misteriosa. Había realizado un viaje hasta el Tibet y al cruzar la frontera el aduanero Yen-Hi le pidió que le enseñara la verdad y la sabiduría. Entonces Lao-Tsé escribió para él un precioso libro llamado Tao-Te-King, el Camino de la razón y de la virtud, que contiene sólo 5.000 palabras, las suficientes para enseñar al hombre todo lo que ha de saber para ser feliz eternamente. Una vez entregado el libro al aduanero, Lao-Tsé empezó a caminar en dirección a las cumbres y nunca más se ha sabido de él.

La pista de Lao-Tse se pierde después de ese episodio de la redacción del libro. Un año más tarde reanudó su camino del exilio, dejó atrás la frontera de China y nunca más se volvió a saber de él. Unas versiones dicen que Luanyin quedó tan conmovido con la obra de su huésped que decidió acompañarle como discípulo; otras, que pasó a la India y terminó siendo el maestro de Siddharta Gautama, el príncipe que lo dejó todo y se convirtió en Buda (incluso se identifica a Lao-Tse con el propio Buda, habida cuenta del parecido entre taoísmo y budismo).

A los setenta años, ya achacoso,

sintió el maestro un gran ansia de paz.

Moría la bondad en el país

y se iba haciendo fuerte la maldad.

Se abrochó los zapatos.

Empaquetó las cosas necesarias.

Pocas. Pero algo había de llevar.

La pipa en que fumaba cada noche.

El libro que leía a todas horas.

Algo de blanco pan.

Gozó mirando el valle, y lo olvidó

cuando la senda comenzó a ascender.

Rumiaba el buey, alegre, hierba fresca

mientras llevaba al viejo.

Pues iba muy de prisa para él.

Caminó cuatro días entre peñas

hasta que un aduanero lo paró.

«¿Alguna cosa de valor?» «Ninguna.»

«Es un maestro», dijo el joven guía

del buey. Y el aduanero comprendió.

Y el hombre, en un impulso afectuoso,

aún preguntó: «¿Qué ha llegado a saber?»

Y el muchacho explicó: «Que el agua blanda

hasta a la piedra acaba por vencer.

Lo duro pierde,

Aprovechando aquel atardecer,

tiró el guía del buey, siguiendo viaje.

Ya se perdían tras de un pino negro

cuando los alcanzó el buen aduanero.

Les gritaba: «¡Esperadme!»

«Dime otra vez eso del agua, anciano.»

Se detuvo el maestro: «¿Te interesa?»

«Soy sólo un aduanero», dijo el hombre,

«pero quiero saber quién vencerá.

Si tú lo sabes, dímelo.

¡ Escríbemelo! ¡ Díctalo a este niño!

No lo reserves sólo para ti.

En casa te daré tinta y papel.

Y también de cenar. Yo vivo allí.

¿Aceptas mi propuesta?»

Examinó el anciano al aduanero:

chaqueta remendada, sin zapatos,

viejo antes de llegar a la vejez.

No era precisamente un triunfador.

Murmuró: «¿Tú también?»

Había vivido demasiado para

no aceptar tan amable invitación.

«Quien pregunta, merece una respuesta.

Parémonos aquí», dijo en voz alta.

«Hace ya frío», el guía le apoyó.

Echó pie a tierra el sabio de su buey.

Escribieron durante siete días

alimentados por el aduanero,

quien maldecía ahora en voz muy baja

a los contrabandistas.

Una mañana, al fin, ochenta y una

sentencias dio el muchacho al aduanero.

Y, agradeciéndole un pequeño don,

se perdieron detrás del pino negro.

No es fácil encontrar tanta atención.

No celebremos, pues, tan sólo al sabio

cuyo nombre en el libro resplandece.

Al sabio hay que arrancarle su saber.

Al aduanero que se lo pidió demos gracias también.

Bertolt Brecht del libro Historias de Calendario, 1939

El taoísmo, laico en origen, acabaría transformándose en una religión tras la muerte de su creador debido a las aportaciones de sus seguidores, combinando misticismo y magia; se plasmó en una secta denominada Camino de los Maestros Celestiales. Fue ahí cuando se inició el proceso de divinización de Lao-Tse, dando lugar al mito de su larga gestación y de su nacimiento ya con barba y los grandes lóbulos que le hicieron ganarse el nombre de Orejas de Ciruelo; también le atribuyeron trece reencarnaciones, en la última de las cuales habría llegado a vivir novecientos noventa años.

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Manuscrito taoísta sobre seda del siglo II a.C/  Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

NOTAS:

(1) El siglo VI a. C. fue pródigo en sabios e iluminados: Tales de Mileto, Lao-Tsé, Confucio y los profetas Jeremías y Ezequiel.

(2) La única mención oficial de Lao-Tsé se halla en She Ki (Memorias históricas), por Sseu-Ma T’sien, un respetado historiador de la corte de los siglos II y I a.E.C. De acuerdo con esta fuente, el verdadero nombre de Lao-Tsé era Li Erh. Sirvió como empleado en los archivos imperiales de Loyang, en China central.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • Tao Te Ching: Los libros del Tao. Traducción directa del chino por Iñaki Preciado Idoeta.
  • Libro del curso y de la virtud. Ed. y tr. directa del chino Anne-Hélène Suárez Girard.
  • Dos grandes maestros del taoísmo. Lao Tse/Chuang Tzu. Carmelo Elourdy. Editorial Nacional.
  • Las enseñanzas de Lao Zi. Iñaki Preciado. Editorial Kairós.
  • Tao Te Ching. El Libro del Tao y la Virtud. Traducción directa del chino clásico por Alejandro Bárcens. Charleston: Anamnesis Editorial. 2014. 
  • Tao Te King. Edición de Richard Wilhelm. Barcelona: Editorial Sirio. 2009.
  • Los místicos taoístas. Howard Smith. Edicomunicación.
  • Tao de la Salud, el sexo y la larga vida de Daniel Reid. Edit. Urano
  • La historia de Lao Tsé  de Chen Jian
  • Lao Tzu and Taoism  de Max Kaltenmark
  • Tao Tê Ching. El libro del recto camino  de Lao-Tse
  • Breve historia de la China milenaria de Gregorio Doval Huecas)
  • Asia. A Concise History de Arthur Cotterell)
  • China (Flora Botton Beja)

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