EL TAOÍSMO LIBERTARIO 

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Los taoístas fueron los primeros libertarios del mundo

Como si ya no fuera lo suficienteme complicado las variaciones del Tao, también surgio el Taoísmo Libertario o Liberal, el tipo de Taoísmo que no se preocupa por la ortodoxia y vela más por la rectitud y lo hermoso donde quiera que se presente.

El taoismo entiende que si el universo que es tiene una forma de ser, el Tao, la armonía con el Tao, produce seres sabios y equilibrados, porque entienden ese discurrir. No se entiende, no sucede, que una persona, un ser, conociendo lo que es no haga lo que más le conviene, que es seguir su propio camino. Una persona que no sigue su camino es por que o bien no lo conoce, se equivoca o le obligan. De sus desequilibrios, bien por desconocimiento o por su abuso,- como el de los gobernantes-, se produce la discordancia, tanto en el individuo como en su entorno, en la sociedad y en la naturaleza en sí; es decir, en el universo.

«La unidad con el Tao» sirve tanto a nacionalistas como a religiosos de todo tipo para justificar sus creencias más allá de la aclaración expresa de que no se trata ni de lo uno ni de otro. Desde un punto de vista político inspiró la obra de Confucio, autor de cabecera de dirigentes y potentados hasta la actualidad; todo aquello que el Tao Te King critica. Parió a su antítesis en un alarde de ironía del destino. Mientras el confucianismo sigue influyendo en la política el taoísmo nutre a corrientes filosóficas y de pensamiento.

Para los taoístas el equilibrio entre Yin y Yang es fundamental, razón por la cual una sociedad equilibada no posee castas diferenciadas donde una clase social oprime a la otra, y es así como Lao-Tsé y Chuang-Tsé platean que la sociedad jerarquizada es un desequilibrio, al ser el monarca el que consume excesivamente, a costa de la explotación del pueblo, y en este punto se asemejan a pensadores occidentales como Karl Marx y Pierre-Joseph Proudhon, al sostener que la igualdad solo se obtendrá al abolir el poderío del ente jerárquico y sustituirlo por un nuevo orden social sin clases sociales.

En su propuesta del desarrollo de los contrarios ha mostrado por primera vez la dialéctica, práctica que sería desarrollada por filósofos y escuelas durante toda la historia, desde el brahamanismo, hinduismo, el platonismo, estoicismo, eclecticismo medieval occidental, cartesianismo, filosofía alemana incluidos Kant, Hegel y Mark y por su puesto el anarquismo. Ha dado lugar a corrientes como el Feng Shui o el budismo Zen, practicado por millones de personas; e incluso al anarcobudismo o el anarquismo zen.

Las Cien Escuelas Filosóficas

La ultima parte de la crisis de los Reinos combatientes entre el 722 y el 481 a. C. , conocido como período de Primaveras y Otoños  estuvo repleto de caos y batallas, pero también es reconocido como la Edad de Oro de la Filosofía china.  Con la crisis emergió toda una miríada de pensadores que ofrecían “recetas para la salida de la misma: eruditos palaciegos, maestros privados, filósofos, chamanes, embaucadores varios”. A este grupo se le conoce como las Cien Escuelas Filosóficas, y entre ellas encontramos las enseñanzas, ya clásicas, del Tao Te Ching, el Zhuangzi y el Liezi, los tres libros canónicos del taoísmo.

Los hombres no consiguen vivir en paz y tranquilidad por cuatro motivos: el primero, la longevidad; el segundo, la fama; el tercero, el rango social; el cuarto, las riquezas. Estas cuatro cosas provocan el miedo a los espíritus y el miedo a los hombres, el temor al poderoso y el temor al castigo. A tales hombres se les puede llamar fugitivos de su propia naturaleza: pueden matarlos o pueden conservar la vida, pero su destino no les pertenece.

Liezi

El Liezi es una de las tres obras fundamentales del taoísmo filosófico, junto con las más conocidas de Lao-Tse y Zhuangzi. Es atribuido a Lie Yukou (Lie Zi), a quien se considera un personaje legendario.

Chuang Tzu  o Zhuangzi., literalmente «Maestro Zhuang» fue un filósofo de la antigua China que vivió alrededor del siglo IV a. C. durante el período de los Reinos combatientes, y que corresponde a la cumbre del pensamiento filosófico chino de las Cien escuelas del pensamiento. Nacido en el reino Song, vivió aproximadamente entre los años 369 y 290 a. C., y se le considera el segundo taoísta más importante, por detrás tan sólo de Lao Tse, y heredero del pensamiento de este último. También es considerado un precursor, mucho más explícito que su maestro, de lo que se llamaría con el tiempo anarquismo.

Chuang Tzu fue, con mucho, el mejor escritor que existió entre los grandes sabios taoís­tas de la antigüedad, y se hizo especialmente célebre por su irónico sentido del humor. Fue él quien, tras despertar de una siesta en la que había soñado que era una mariposa, comentó a sus discípulos que no podía estar seguro de si era un hombre que acababa de soñar ser una mariposa o una mariposa que estaba soñando ser un hombre.

Además, Chuang Tzu fue quizá el primer teórico que vio al estado como un bandido a gran escala: “Un pequeño ladrón va a la cárcel. Un gran bandido se convierte en gobernante de un Estado”.Asi que la única diferencia entre los gobernantes del estado y los bandoleros es el tamaño de sus depredaciones. Este tema del gobernante como ladrón iba a repetirse, como hemos visto, en Cicerón y más tarde por los pensadores cristianos de la Edad Media, aunque por supuesto éstos llegaron a ello independientemente.

 Tuvo gran acierto Murray Rothbard en «El libertarismo en la Antigua China» al afirmar que “los taoístas fueron los primeros libertarios del mundo”

El taoísmo no se limita a defender la libertad política mediante su concepto de la no-acción (无为) y a venerar las consecuencias positivas de ello. Efectivamente, en el taoísmo se defienden un mayor número de libertades.

Libertad interna. Es la primera libertad que se defiende en el taoísmo, es la que el propio individuo se puede dar a sí mismo: el gobierno de uno mismo. Efectivamente, el propio individuo tiene la habilidad de incrementar su esfera de libertad, en función de sus acciones personales. En concreto, los textos clásicos taoístas defienden un menor uso de la razón y una mayor espontaneidad en las acciones individuales para lograrlo. A fin de cuentas, es muy fácil culpar a los políticos de que nuestra libertad sea muy limitada, pero el individuo tiene gran responsabilidad en eso. Para el taoísmo, todo debe comenzar por el individuo.

Libertad externa. Es la segunda libertad defendida por los textos clásicos taoístas, que incluyen la que hace referencia a la sociedad y la que hace referencia a la política.

Libertad externa social. Y es que los individuos pueden sentirse más o menos libres en función de los valores de los que les rodean. En esto juega un papel fundamental el grado de tolerancia de una sociedad. Laozi nos dice que la flexibilidad y la tolerancia siempre vence a la rigidez y estrechez de mente. Si un gran número de individuos en una sociedad piensan que internet debe ser controlado y las actividades más dudosas deben ser censuradas, tarde o temprano, internet se terminará controlando y las actividades dudosas serán censuradas. La libertad es un valor que debe ser compartido por los demás.

Libertad externa política. Estaría al final del recorrido de la libertad, después de que los individuos se hayan gobernado a sí mismos (sin delegar en otros) y los valores sociales fomenten la tolerancia y no están basados en la razón (que defiende que el mundo se adapte a una forma de ver la realidad), entonces estas libertades fomentan un tipo de política que puede ser más o menos propicia a la libertad.

Usando los mismos principios de “acción decreciente” -o perseverancia no revolucionaria-, capaz de transformar el fondo de las cosas sin recurrir a revoluciones, pogromos, cazas de brujas, gregarismos totalitarios, el individuo se hace más sabio, al haber aprendido a contemplar, aprender y fluir con el “tao”, el camino medio natural o armonía.

El taoísmo compara el “wu wei”, o “no acción”, con la naturaleza pasiva y a la vez perseverante del agua de un río. El agua es, en apariencia, débil y delicada, pero su fuerza erosiona poco a poco la roca más sólida.

A diferencia de los materiales sólidos, el agua no tiene voluntad, decían los primeros taoístas, pero ello le permite llenar cualquier recipiente y tomar cualquier forma, así como buscar el más mínimo resquicio para escurrirse.

Es así cómo cualquiera, decía el taoísta Zhuangzi (siglo IV a.C., considerado un precursor del anarquismo y el libertarismo), puede alcanzar la “clarividencia”, un estado equivalente al concepto de autorrealización que, bajo distintas nomenclarutas, aparece en el pensamiento socrático (eudemonismo, estoicismo, etc.), budismo (nirvana), budismo zen (satori), religiones abrahámicas, etc.

Para los partidarios de la “no acción” o “wu wei”, un estado injusto de las cosas no puede superarse con un movimiento de reacción que fuerce la realidad e imponga un nuevo tipo de desequilibrio, que perjudique a los que antes eran beneficiados y beneficie a los antes perjudicados.

Según esta idea, las prácticas a lo Robin Hood sólo crearían, a la larga, nuevas injusticias y desavenencias, alertando contra la demagogia y el populismo.

Chuang Tzu desarrolló las ideas de laissez-faire del maestro para llevarlas a su conclusión lógica: el anarquismo individualista. El influyente Chuang Tzu, un gran estilista que escribía con parábolas alegóricas, fue por tanto el primer anarquista en la historia del pensamiento humano. El muy educado Chuang Tzu era natural del estado de Meng (ahora probablemente en la provincia de Hunan) y también descendía de la vieja aristocracia. Funcionario de bajo rango en su estado nativo, la fama de Chuang Tzu se expandió a lo largo y ancho de China, hasta el punto de que el Rey Wei, de Ch’u, envió un emisario a Chuang Tzu portando grandes regalos y pidiéndole que fuera su ministro de estado en jefe. El desdeñoso rechazo de la oferta del rey es una de las grandes declaraciones históricas de las maldades que ocultan las trampas del poder del estado y las virtudes opuestas de la vida privada:

Los gobernantes podrán ser más flexibles o menos flexibles, aprobarán impuestos más altos o bajos, aprobarán más o menos regulaciones. Sin embargo, Chuang Tzureconoce que los gobernantes, una vez que llegan al poder, pueden usar el lenguaje y el conocimiento para vaciar de contenido y de significado las palabras, para así intentar moldear la sociedad. Todos los tipos de libertad se retroalimentan entre sí: un político liberal puede hacer individuos más responsables y viceversa.

En definitiva, tras un análisis del taoísmo se pueden llegar a conclusiones muy importantes. La política (ya sea económica, exterior o cultural) es una de las dimensiones de la libertad y las sociedades civiles y los individuos que la integran son también factores importantes de la libertad. Asimismo, observamos que el taoísmo representa una filosofía liberal muy amplia, incluso superando en su grado de inclusividad a muchas filosofías liberales occidentales.

En lo filosófico ha influido tanto en el budismo, en conceptos el nirvana, karma, samshara o dharma, como en el hinduismo con las parejas sagradas Shakti-Shanti/Yang-Yin, a través de milenios de mutuas influencias. En su propuesta del desarrollo de los contrarios ha mostrado por primera vez la dialéctica, práctica que sería desarrollada por filósofos y escuelas durante toda la historia, desde el brahamanismo, hinduismo, el platonismo, estoicismo, eclecticismo medieval occidental, cartesianismo, filosofía alemana incluidos Kant, Hegel y Mark y por su puesto el anarquismo. Ha dado lugar a corrientes como el Feng Shui o el budismo Zen, practicado por millones de personas; e incluso al anarcobudismo o el anarquismo zen. En China existieron sociedades secretas de inspiración taoísta, al estilo de los masones en occidente, que participaron activamente en la política del imperio.

 Los primeros occidentales que se preocuparon por el estudio de la cultura china (en su mayoría misioneros católicos), durante el siglo XVII, entre los cuales se hallaban valiosos sinólogos, en especial entre los jesuitas, dedicaron mucha importancia a los “Ching” del canon confuciano y estudiaron luego el Budismo chino, pero desconocieron los libros de los taoístas, que calificaron despectivamente de “ateos y políticos”.

Más tarde, cuando surgió en Europa el anarquismo, Lao Tzu fue considerado en occidente como uno de los más calificados representantes o precursor de un pretendido “anarquismo individualista”. Esto implica una lectura muy “exterior” del Tao Te Ching. Los misioneros del siglo XVII, muy buenos conocedores del chino clásico, se alinearon -hasta donde les fue posible mantener su influencia en la corte (siglo XVIII)- con los letrados confucianos, viendo tan sólo en el Budismo un peligroso enemigo.

En el centro del taoísmo yace la noción del Wu wei (frecuentemente traducido; acción a través de inacción). Puede sumarizarse con la siguiente cita del Tao Te Ching; El mundo es gobernado deseando que las cosas tomen su curso. No puede ser gobernado interfiriendo. Esta y otras ideas en el Tao Te Ching resuenan con los conceptos modernos de anarquismo.

Nada parece que haya cambiado desde entonces, aquellos proverbios siguen estando igual de vigentes, porque su mensaje es atemporal. En sus escritos se desprecia las figuras de autoridad, costumbres sociales, moral, leyes, gobierno, ejército e incluso la religión y la enseñanza. Es por esto que se considera a los taoistas los primeros libertarios del mundo.Por último, se puede ver que los primeros orígenes del liberalismo los podemos situar en China: en el taoísmo. ¡Vaya! ¡Parece que Occidente no tiene el monopolio de la libertad!

“El sabio se ocupa de lo no dicho,
y actúa sin esfuerzo.
Al enseñar sin verbosidad,
producir sin poseer,
crear sin tener en cuenta el resultado,
y afirmar nada,
el sabio no tiene nada que perder”.

Lao-Tsé en el Tao Te Ching


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