VIVIR HOY, EN EL TAO

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 El Tao es vivir la vida con plenitud.

El Tao es algo más que una simple filosofía de la vida. Es toda una forma de vivir, y la única manera de obtener los beneficios prácticos que ofrece el Tao es cultivarlo y practicarlo. China es muy grande, y el taoísmo es muy amplio y se ha alimentado de corrientes como el budismo tibetano, pero lo que preconiza sobre todo es vivir desde el sentir, en contacto con la naturaleza, y ser respetuoso con uno mismo y con el entorno.

Desde el comienzo, la filosofía taoísta tenía dos aspectos complementarios. Los chinos siendo gente práctica con una conciencia social altamente desarrollada, todas sus filosofías se relacionaban de una manera u otra con la vida en sociedad, con las relaciones humanas, los valores morales y el gobierno. Este es sólo uno de los aspectos del pensamiento chino. Complementario a éste, está el lado místico del carácter chino, que exigía que el objetivo más importante de la filosofía fuese trascender el mundo de la sociedad y la vida cotidiana y llegar así a un plano superior de conciencia. Este es el plano del sabio, el ideal chino del hombre iluminado que ha logrado una unión mística con el universo.

En el Tao no necesitamos que ningún gurú ni maestro nos diga lo que tenemos que sentir; nos puede acompañar, guiar, e incluso llevar de la mano en un momento difícil, pero el que camina  es uno mismo.

El taoísmo es una doctrina muy antigua que ha influido la filosofía china, la medicina china…, y se centra en permanecer muy atento a lo que pasa. Los sabios chinos no se mantienen exclusivamente en este alto plano espiritual sino que igualmente se conciernen de los hechos terrenales. Une en él, dos lados complementarios de la naturaleza humana –la sabiduría intuitiva y el conocimiento práctico, la contemplación y la acción social– que los chinos han asociado con las imagenes del sabio y el rey. Seres humanos plenamente realizados, en las palabras de Chuang Tzu,”por su tranquilidad se hacen sabios y por sus movimientos reyes”.

Tal era el objetivo de los antiguos sabios chinos, que por fortuna nos legaron un abundante ma­terial escrito donde dejaron registrados sus avances por este Camino. Hoy en día, los más esclarecidos practicantes dé la moderna ciencia oc­cidental también se acercan al Tao, pero desde la dirección opuesta, y están llegando exactamente a las mismas conclusiones. Esto resulta es­pecialmente evidente en los campos de la física y la medicina, donde la mudable relación entre materia y energía, entre cuerpo y mente, se aprecia cada día con mayor claridad. Sin embargo, aunque las conclu­siones son esencialmente idénticas, la simbología poética y las alusio­nes terrenales con que los sabios chinos expusieron el Tao y su poder son mucho más fáciles de asimilar por las personas corrientes que la complicada jerga técnica en que se expresan los modernos científicos occidentales, y, por tanto, resulta más sencillo contemplar el Tao desde el punto de vista chino.

El libro de Chang Chung-ching, Discusión de las fiebres (Shang-Han­Lun), escrito hacia el año 200 a. de C., sigue siendo uno de los principa­les textos médicos que se han escrito en China. En él se recogen 113 re­cetas médicas basadas en 100 variedades de fármacos de origen vegetal, animal y mineral, entre los que se cuenta su conocido remedio para la fiebre, todavía utilizado, la «sopa de savia de canelo», compuesta de ca­nela, jengibre, regaliz, peonía y azufaifas. Este médico elaboró también un detallado sistema de diagnóstico basado en los principios taoístas del Yin y el Yang, las «cinco actividades elementales» de la Tierra, Agua, Fuego, Metal y Madera, y los Tres Tesoros de la esencia, la energía y el espíritu.

El médico más destacado de la dinastía Tang, y tal vez de toda la his­toria china, fue el adepto taoísta Sun Ssu-mo (590-692). Aunque Sun cultivó todos los sistemas tradicionales taoístas para la salud y la longe­vidad, su método favorito para el tratamiento de las enfermedades era la terapia nutricional. Así, por ejemplo, observó que los habitantes de las remotas regiones montañosas del interior eran propensos al bocio, una hipertrofia de la glándula tiroides que hoy sabemos es debida a una deficiencia de yodo. Sun trataba esta enfermedad con una dieta de algas y extractos de tiroides de ciervo y de cordero que eliminaba su causa, con lo que proporcionó una cura puramente nutricional para esta molesta anomalía más de 1.000 años antes de que fuera descu­bierta en Occidente. También encontró una cura similar para el beri­beri (enfermedad debida a una deficiencia vitamínica), que trataba con hígado de ternera y cordero, gachas de germen de trigo y diversos ve­getales ricos en vitaminas, como las almendras y los pimientos silves­tres. Los médicos europeos no llegaron a una comprensión del beriberi hasta el año 1642, retrasándose de nuevo unos 1.000 años con res­pecto a los médicos taoístas.

Sun Ssu-mo redactó dos ediciones de su célebre obra Recetas precio­sas (Chien-Chin-Fang), que constituye una verdadera mina de informa­ción acerca de la teoría y la práctica médica tradicional taoísta. En dicha obra se hallan dos párrafos -uno sobre la dieta y otro sobre la se­xualidad- que resumen sucintamente dos de los más básicos conceptos taoístas acerca de la salud y la longevidad. Con respecto a la terapia nu­tricional, dejó escrito:

Un médico verdaderamente bueno busca primero la causa de la en­fermedad y, tras haberla encontrado, intenta en primer lugar cu­rarla mediante la alimentación. Sólo cuando la alimentación fracasa receta medicamentos.

Y, en la sección titulada «Vida sexual sana», expone claramente el punto de vista taoísta respecto a la disciplina sexual masculina como re­quisito indispensable para la salud y la larga vida:

Un hombre no debe entregarse a las relaciones sexuales con el único fin de satisfacer su lujuria. Debe esforzarse en controlar sus deseos sexuales para poder cultivar su esencia vital. No debe forzar su cuerpo a excesos sexuales para disfrutar de los placeres carnales, dando rienda suelta a su pasión. Por el contrario, un hombre debe pensar en cómo este acto beneficiará su salud y lo mantendrá libre de enfermedades. Éste es un sutil secreto del arte de la alcoba.

En China tienen una cultura de salud y de cuidarse mucho más profunda que nosotros, que esperamos que el sistema sanitario nos saque del atolladero

Tao significa seguir el camino de la naturaleza, fluir con ella. Las meditaciones y practicas taoístas van encaminadas en la línea de estar a favor del flujo de la vida, no oponerse a nada. Esto no significa que no trabajemos duro para conseguir lo que anhelamos, sino tener una actitud menos rígida. Y siempre con la salud como referente.

La idea inicial de la longevidad se halla relacionada con el armónico desarrollo del “alma embrionaria”, que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle con exceso, debilitando a otras. Esto ha producido también en los medios taoístas unas prácticas respiratorias similares a las del Yoga hindú (pranayama), así como unas prácticas de dietética y hasta eróticas, La novelística china presenta a menudo a los “Tao-sse” (monjes taoístas) como poseedores de filtros y afrodisíacos, además de señalar su prestigio en conocimientos médicos e intérpretes de sueños.

En la China tradicional es muy conocida la alta estimación que ha tenido la longevidad. Se encuentra expresada cabalmente en una enseñanza de Confucio acerca del valor de la maduración intelectual en relación con la edad. Dentro de este contexto cultural, no se puede tampoco excluir que determinados grupos taoístas hayan buscado real y concretamente el “elixir de larga vida”, así como algunos alquimistas occidentales debían buscar más tarde concretamente la “piedra filosofal”. Pero hay que tener presente que la idea se remonta -y esto aparece evidente en algunos textos de alquimia- a la búsqueda de algo que ha quedado de los tiempos primordiales y míticos, algo que el hombre actual ha perdido.

El taoísmo se mantiene como una de las más ricas tradiciones filosó­ficas del mundo, y sin duda la más antigua. Filosofía colorista y ecléc­tica, llena a rebosar de sabiduría y humor, su historia está cuajada de un delicioso surtido de personajes excéntricos. Con su única combinación de regímenes físicos y mentales, y su equilibrio entre teoría y práctica, el taoísmo ha llegado a englobar elementos tan dispares como la alquimia, la respiración profunda, ejercicios gimnásticos, disciplina sexual, medicina herbal, dieta, helioterapia y muchos otros. Estas variadas disciplinas son analizadas con gran detenimiento en los diversos textos taoístas transmitidos de maestro a discípulo a lo largo de los siglos, y todas se recogen en este libro. De hecho, la «Biblia» taoísta, una imponente obra titulada Tao Tsang (El tesoro del Tao), con sus 1.120 vo­lúmenes compilados a lo largo de unos 1.500 años, se cuenta entre los cánones más extensos del mundo y constituye una verdadera «cueva del tesoro» de información esotérica.

El Tao inspira muchas definiciones diferentes: es el camino que hacemos, son las acciones que tomamos para alcanzar nuestro propósito en la vida. 

Según la teoría de la Medicina China la meditación es el arma más poderosa de todos los métodos terapéuticos. Mayor incluso que la acupuntura, el masaje o la fitoterapia. Es una herramienta para estar conectado conmigo mismo. Es un estado de tranquilidad que surge cuando mi cuerpo, mis emociones y mi mente están armoniosamente alineados.

Estar en el Tao no es estar hacia dentro, ni despistado, sino muy presente en el momento; vivir el momento, y vivir el ahora, que es de lo que se han nutrido corrientes como el mindfulness, que es más moderno y está basado en el zen, y de alguna forma abarca ese enfoque general. Estas corrientes de meditación están influenciadas por el Tao, por el budismo zen japonés, y probablemente por el hinduismo y las corrientes de la medicina ayurveda de la India. Y el aquí y ahora también tiene algo que ver con el sufismo, e incluso podríamos decir que el cristianismo en algunas subvertientes tiene un componente del aquí y el ahora. El Tao no es una religión, pero en su esencia se parece a algunas de ellas.

Practicar el Tao es aplicar sus principios en cualquier faceta de la vida. Todo cuanto hacemos en el día a día se puede realizar desde las leyes del equilibrio. Hay Tao del movimiento, de la nutrición, del descanso, de las relaciones, del trabajo, de la sexualidad, del cuerpo, de la vitalidad, de las emociones, de la medicina, de la meditación, de la muerte… Basta con sentir con conciencia todo lo que hacemos. Desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. El aprendizaje del Tao está al alcance de nuestra percepción. Hay un universo fascinante en nuestro interior que solo espera a ser descubierto. La conciencia de cómo estoy acarrea la conciencia de cómo quiero estar.

La actual ciencia occidental está llegando -lentamente pero con seguridad, y en ocasiones de mala gana- a nume­rosas conclusiones que confirman las antiguas verdades del Tao.

El Tao es el camino para alcanzar el equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Para lograrlo es importante integrar todos estos aspectos, sin obviar ninguno. Este libro profundiza en el estudio del Ser Humano, intentando buscar el origen de los problemas para solucionarlos. Las enseñanzas del TAO abarcan la Sexualidad, la Longevidad y la Transmutación. Aprenda a incorporar el TAO a la vida cotidiana. Lo importante no es lo que nos ocurre en las distintas situaciones de la vida, sino cómo respondemos ante ellas, cómo nos adaptamos cada vez.

El Camino aún está ahí, como lo estaba mucho antes de Lao Tse y lo seguirá estando mucho después de nosotros, y su poder se halla dispo­nible para cualquiera que haga el esfuerzo de descubrirlo y cultivarlo.

Si dejamos que la filosofía del Wu Wei entre en nuestras vidas, podremos abrazar la sencillez de nuestra existencia manteniéndonos al margen de dramas y preocupaciones que, aunque no nos demos cuenta de ello, necesitan de nuestro permiso para inundar nuestra mente.

Mantener la mirada fijada en lo que ya ha pasado y en lo que aún no estamos experimentando es esa clase de complicaciones a las que nos aferramos sin darnos cuenta.

El taoísmo propone que la naturaleza de los problemas que tenemos a lo largo de nuestras vidas tiene que ver con el exceso, y no con la carencia; algo impensable para la cultura típicamente europea.

Así, las claves prácticas con las que guiarse para vivir según este principio de la simplicidad son las siguientes:

  • Dejar que la mente fluya en los momentos de calma, en vez de intentar dejar de pensar.
  • Aprender a apreciar el desarrollo de cambio natural de las cosas, que es aquél que se produce sin que nuestros objetivos y aspiraciones interfieran.
  • Aceptar que los problemas son creados de forma activa por nosotros.
  • No preocuparse por el modo en el que esos problemas son representados en nuestra mente, dejar que se disuelvan solos en el torrente de nuestro pensamiento.

El ideograma Dào (道) pronunciado como «Tao», del cual deriva su nombre, representa la idea del principio superior al hombre, al cielo y al cosmos en sí mismo, el principio y fin último de todo cuanto existe y puede existir.

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Sinograma de la palabra dào, literalmente ‘camino’.

FUENTES:

  • Wikipedia
  • Tao Te Ching: Los libros del Tao. Traducción directa del chino por Iñaki Preciado Idoeta.
  • Libro del curso y de la virtud. Ed. y tr. directa del chino Anne-Hélène Suárez Girard.
  • Dos grandes maestros del taoísmo. Lao Tse/Chuang Tzu. Carmelo Elourdy. Editorial Nacional.
  • Las enseñanzas de Lao Zi. Iñaki Preciado. Editorial Kairós.
  • Tao Te Ching. El Libro del Tao y la Virtud. Traducción directa del chino clásico por Alejandro Bárcens. Charleston: Anamnesis Editorial. 2014. 
  • Tao Te King. Edición de Richard Wilhelm. Barcelona: Editorial Sirio. 2009.
  • Los místicos taoístas. Howard Smith. Edicomunicación.
  • Tao de la Salud, el sexo y la larga vida de Daniel Reid. Edit. Urano
  • La historia de Lao Tsé  de Chen Jian
  • Lao Tzu and Taoism  de Max Kaltenmark
  • Tao Tê Ching. El libro del recto camino  de Lao-Tse
  • Breve historia de la China milenaria de Gregorio Doval Huecas)
  • Asia. A Concise History de Arthur Cotterell)
  • China (Flora Botton Beja)
  • Tao para vivir. Medicina China, Tao Yin y Meditación de Liu Zheng Ángel García Daniel García (Oberon, 2017)
  • https://www.cuerpomente.com/salud-natural

 

0 Respuestas a “VIVIR HOY, EN EL TAO”

    1. Me operaron de nuevo, estuve a punto de irme… pero aqui sigo. Tenia articulos programados, pero en el último momento opte por desprogramar y ahora los estoy subiendo con fecha atrasada.
      Gracias Mariana por tu intuición, y buenos deseos. Un abrazo.

  1. Un fuerte abrazo, echaba de menos las publicaciones , pero no sabía como contactar contigo…..igualmente poco podía hacer, si así es, recibe mis mejores deseos

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