La Magia de la Flor de Agua o Hexapétala

FLOR DE LA VIDA, HEXAPETALA, FLOR GALANA, ROSETA, FLOR DEL AGUA, SESTAFUELLA, EXOFOLIA, RUEDECILLA CELTA, FLOR PAGANA…son algunos de los distintos nombres con el que se conoce este símbolo solar que el hombre ha reproducido desde hace milenios en piedra, madera …y en toda clase de materiales conocidos de su tiempo. El aspecto vegetal de este motivo es solo aparente ya que habría que interpretarlo como una alegoría de la luz de los astros, principalmente el sol.

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Mosaico de la época romana (siglo II), Domus dell’Ortaglia, Brescia

La Magia de la Roseta o Flor de Agua.

En la tradición Celta las flores, las hojas y los frutos son los adornos más simbólicos, los que mejor representan a los espíritus de la Naturaleza.

La rosa de seis pétalos es uno de los símbolos más extendidos en la cultura indoeuropea. A la roseta Hexapétala, flor del agua o flor Galana, como símbolo mágico, se le atribuye una edad de 6000 años. La Roseta es un símbolo geométrico que tiene una función mágica, protectora y ornamental que se repite a lo largo de la historia- Es un motivo empleado desde la antiguedad y en todo el mundo como patrón ornamental, y que podemos encontrar tanto en el arte sacro como en el popular, muy usado en el arte gótico, dando origen a los clásicos rosetones.

La flor del agua, acompaña a los ritos en la noche de San Juan, el solsticio de verano, la noche más corta del año que cada año se viste de hogueras y ritos paganos que celebran la llegada del buen tiempo y de la estación de la abundancia. En zonas como Asturias sigue siendo habitual que al despuntar el alba tras esta noche se recoja el rocío, también llamado la flor del agua, al que se le atribuyen propiedades curativas y mágicas. La Flor del agua y también Galana, símbolo del amor, la belleza y la salud, que custodian Las Xanas o hadas y que aparece en las fuentes y remansos de agua en la mañana de San Juan, y que deben coger las mozas para procurarse su favorable influencia.

El aspecto vegetal de este motivo es solo aparente ya que habría que interpretarlo como una alegoría de la luz de los astros, principalmente el sol. Esta roseta ya existía como símbolo en la Edad del Bronce, cuando en todo el continente europeo proliferaron los cultos solares. Se cree que, al igual que los trísqueles, tetrasqueles,… y esvásticas son símbolos utilizados como amuleto benefactor o protector.

Esta flor de seis pétalos es una figura geométrica trazada a compás. Se confecciona sobre una circunferencia, dividiendo el perímetro de esta en seis partes iguales, y tomando el radio de la circunferencia se trazan seis semicircunferencias, dando como resultado una figura que recuerda a una rueda con seis ejes, de ahí su nombre de ruedecilla.

Las primeras representaciones de este símbolo se plasmaban de esta forma, con la circunferencia exterior; posteriormente se omite el perímetro circular y, de este modo, parece una flor con seis pétalos.

La Hexapétala va más allá de ser un motivo ornamental.  La variedad de significados que reúne este símbolo, engloba también otros símbolos de origen celta, como son el TRISQUEL y la TRIQUETA

La roseta como símbolo ya existía en la edad de bronce, cuando en Europa se dieron los cultos solares con más intensidad, y se cree que como los trisqueles, cuatrhojas y esvasticas son símbolos solares.

Los pueblos celtas e italos empleaban este símbolo. En el arte celta de La Tene, lo vemos por ejemplo en el Caldero de Gundestrup junto con elefantes.

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Selección de tallas de la colina de Santa Trega, Galicia (periodo La Tène, c. Siglo I a. C.)

La Roseta Hexapétala está históricamente muy presente en la cultura popular europea. Y al contrario de lo que se piensa generalmente de que su función era ornamental , tenemos que decir que no era un adorno, a pesar de que lo parece por su belleza, era y es, pues se sigue utilizando como un potente amuleto, talismán, contra los malos espíritus, PROTECTOR Y BENEFACTOR para la casa, las personas, el trabajo, los animales, las cosechas…ya que se creía igualmente que propiciaba la FERTILIDAD (es la razón de que se encuentre tallado en muchos hórreos, principalmente de Asturias, pero también de otras comunidades

La Roseta símbolo solar asociado con el dios Taranis .

 Peralta Labrador (1989) cita una propuesta según la cual el diseño en el período de La Tène ( celta ) era un símbolo solar asociado con el dios Taranis .

TARANIS es un dios principal de la mitología celta, también llamado el atronador,​ cuyo culto se desarrolló sobre todo en la Galia, el país de los astures , los cántabros y la Bretaña romana. Era el dios estruendoso, del trueno, la luz y el cielo, la rueda cósmica que simboliza el ritmo de las noches y de los días, el universo en su globalidad, la noción de infinito.

Se le atribuye además el nacimiento del muérdago mediante un rayo que cae en la rama de un roble, pasando a representar la unión entre el cielo y la tierra. Su nombre proviene de taran, trueno, y podría asemejarse con Thor, de la mitología nórdica, o Júpiter, de la romana.

Los romanos empleaban mucho,  la Roseta y para los hispano romanos simbolizaba el Júpiter hispano, sincretismo entre Júpiter latino y divinidades indígenas como «Candamius». Eduardo Peralta Labrador comenta en «Estelas discoideas de Cantabria»:

Según J.M. Blázquez los hispanos indoeuropeos suponían que el cielo era la morada de los muertos y el dominio de la divinidad suprema -representada por el sol-, lo que indica una concepción astral de la otra vida. En la Galia la rueda y la rosácea hexapétala eran el símbolo del Júpiter galo (Taranis). A este respecto R. Lefort des Ylouses y J. J. Hatt han demostrado la ambivalencia de la rosácea, la svástica y la espiral como símbolos del sol y del rayo empuñado por Taranis, divinidad del cielo y de la tormenta. J. M. Blázquez mantiene que las svásticas y las rosáceas que coronan las estelas hispano-romanas representaban también al sol y al rayo, estando asociadas al culto a Júpiter, dios supremo de los cielos y de la tormenta que, por el fenomeno del sincretismo religioso, se asocia al dios supremo de los cielos al que los indígenas daban culto con diferentes nombres en las cumbres de las montañas, tratándose probablemente del Júpiter-Candamio que conocemos por la epigrafía. En el territorio de los astures y de los cántabros se tiene constancia de la existencia de un Júpiter Cantábricus y del culto a Taranis.

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Taranis (Júpiter con la rueda y rayo), Le Chatelet, Gourzon, Haute-Marne, Francia .

Representada por diferentes pueblos y civilizaciones, posee también distintos significados. Los pueblos celtas y italos empleaban este símbolo. Según algunos, es la representación de la flor de primavera del narciso o narciso . Esta flor emerge de los pastos alpinos solo en primavera para anunciar la buena estación solar: por esta razón se ha convertido en un símbolo de renacimiento, regeneración, alegría y esperanza desde la prehistoria del hombre .

Es un símbolo directamente vinculado a los cultos primitivos del Sol . Por esta razón, a menudo encontramos el símbolo acompañado de las figuras del toro y la serpiente.  En el arte celta de La Tene, lo vemos por ejemplo en el Caldero de Gundestrup junto con elefantes.

Hay quienes la vinculan a ciclos lunares, y otros la han usado como símbolo de la reencarnación, de ahí su presencia en muchos monumentos funerarios o en estelas funerarias, pero de lo que no hay apenas dudas es que se trata de una representación solar.

Bien en forma de rueda, bien en forma de flor,  en ambas acepciones nos remiten al simbolismo del centro del universo, puesto que,según René Guénon, aunque en la forma de flor no aparece trazado el perímetro exterior hay que considerarla como inscrita en una circunferencia que delimita su contorno. El Centro es el punto de partida de todas las cosas, el origen, el Principio, el Ser puro. De Él, por su irradiación, se producen todas las cosas, y el espacio producido con su irradiación es el conjunto de todos los seres y de todos los estados de Existencia que constituyen la manifestación universal.

Asímismo, si el centro es el punto de partida, también lo es de llegada: todo ha salido de El y todo debe regresar a El, puesto que sin El, todas las cosas no podrían subsistir, debiendo tener un vínculo permanente, figurado por los radios de la rueda o los pétalos de la flor, con un recorrido de ida y vuelta, en un ciclo constante de acción y cambio al que todos estamos sujetos.

La Roseta en el cristianismo significa la resurreción, las virtudes y se encuentra en iglesias, cruceiros, petos de ánimas, tumbas…

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Rosetas hexapétalas labradas en América central por los españoles

A la Flor de Agua la podemos encontrar en los cinco continentes en todo tipo de viviendas, monumentos, templos de las grandes religiones, incluida la cristiana, estelas funerarias, campanas, instrumentos musicales, aperos de labranza…y un sin fin de utensilios de uso cotidiano.  Es un símbolo muy repetido en la historia del arte europeo ya desde la edad de bronce, pudiéndose encontrar en España con mucha frecuencia por toda la zona norte y en muchas iglesias románicas del Alto Aragón.

En España, el mismo diseño que en Italia es conocido como Flor Hexapétala o Roseta hexapétala. Las más antiguas se encuentran en estelas celtíberas y parecen simbolizar el sol y la buena suerte. Los romanos lo asimilaron y lo propagaron por todo el imperio por lo que se pueden encontrar en mosaicos romanos y otras construcciones a modo decorativo. Siglos más tarde reaparecen con profusión en iglesias románicas, edificios importantes y todo tipo de artículos de piedra y madera. Tomó importancia como símbolo protector y hay abuntantes ejemplos de ellas en toda la península ibérica en muebles, tejidos y edificios de los siglos XV a XVII.

En la Península Ibérica, la hexafolia, al igual que la esvástica, gozan de particular predicamento entre diversos pueblos indígenas del País Vasco, Cantabria, pero también en el ámbito astur-galaico y gran parte de Celtiberia, asumiendo casi siempre una significación celeste/astral que expresa la esperanza en la inmortalidad y en la eternidad… Es el recurso absolutamente dominante en la iconografía de las estelas romanas  hispánicas. En las cercanías de Poza de la Sal (Burgos) se han encontrado más de 300 estelas oikomorfas (llamadas así por presentar una característica forma de casa), muchas de las cuales presentan hexapétalas esculpidas en su cara frontal. Han sido datadas entre los siglos I y IV dC. 

Así pues, este tipo de decoración forma parte del legado de los pueblos de las culturas castreñas del Noroeste que habitaron estas tierras; pero también de los romanos que asimilaron esta clase de representaciones sincretizando en ellas a Júpiter con las divinidades indígenas y, posteriormente, del cristianismo donde viene a significar la luz eterna y, por tanto, la resurrección e inmortalidad del alma.

Las rosetas hexapétalas, conocidas también en Asturias como flor galana o sestafueya, es un simbolo solar antiguo, de ancestrales creencias paganas y sobretodo con poder protector, de ahi que se grabase en cencerros, y dinteles de las casas. Son frecuentes sobre todo decorando la cara principal de las paneras. Al tratarse de una figura sencilla de ejecutar no es de extrañar su abundancia. Estamos ante una representación solar, que al igual que las radiales, svasticas, trísqueles o tetrasqueles, son símbolos protectores o benefactores, de ahí, su aparición tallados o pintados, sobre puertas y ventanas de los hórreos y paneras. Como curiosidad, debemos mencionar que este tipo de marcas, fueron empleadas también en el pan, la manteca o el queso con carácter protector de estos alimentos.

Para muchas otras personas, y en la aceptación popular, este tipo de representaciones tienen un fin protector, similar al lauburu o religada, motivo por el que suelen aparecer en las fachadas de las casas con el objeto de ahuyentar los malos espíritus, habiéndose heredado esta creencia de los antiguos pueblos prerromanos, en concreto de los celtas, pudiéndose encontrar en los dinteles de las puertas, ventanas y balcones, muebles, aperos de labranza, y objetos cotidianos.

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Colgante visigodo encontrado en Peña Amaya (Burgos)

El curioso colgante de la imagen superior con forma de hexafolia fue encontrado en Peña Amaya y se conserva actualmente en el Museo de Burgos. Se considera visigodo (mediados del s.VII – inicios del VIII).

Si quisiésemos representar a los Visigodos por un símbolo, ese símbolo es la Hexapétala. Los visigodos utilizaron profusamente hexafolias como motivo ornamental en muchas de sus iglesias y templos, pero lamentablemente, los restos visigodos en Merindades y Las Loras son muy escasos y de escasa entidad.

Así pues, cronológicamente, estamos ante un símbolo que ha perdurado a través del tiempo ya que los pobladores del norte de España fueron asimilando los símbolos paganos originarios a nuevos significados cristianos y como elementos protectores de sus casas, familia, ganado,…

Hoy en día, aún pervive el uso del colgante de roseta como amuleto protector. Las personas informan de cambios físicos y psicológicos después de usar la hexapetala como colgante – latidos del corazón más rápidos, sueños proféticos, rompiendo las ilusiones, ver la realidad tal como es y liberarse de temores duraderos.

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De la Flor de Agua a la Flor de la Vida

Varias flores de agua, juntas y solapadas unas con otras, forman  la Flor de la Vida.

La “Flor de la Vida” se puede encontrar en todas las grandes religiones del mundo. Contiene los patrones de la creación , cuando ellos emergieron del “Gran Vacío”. La Flor del Agua en la geometría sagrada es la unidad básica que forma la Flor de la Vida como si se tratase de la semilla de la que parte la flor de la vida. Esta Semilla de la Vida, es la representación simple de la  #FLOR DE LA VIDA. 

La figura del patrón se puede dibujar con un lápiz y una brújula , creando siete círculos entrelazados del mismo diámetro que toquen el centro del círculo anterior. El segundo círculo está centrado en cualquier punto del primer círculo. Todos los siguientes círculos están centrados en la intersección de otros dos círculos. El séptimo círculo

La expansión del diseño en una cuadrícula de círculos superpuestos regulares también se conoce como «Flor de la Vida». Bartfeld (2005) describe la construcción: «Este diseño consiste en círculos que tienen un radio de 1- [pulgada], con cada punto de intersección sirviendo como un nuevo centro. El diseño se puede expandir hasta el infinito dependiendo del número de veces los puntos numerados están marcados «

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La Semilla de la Vida está compuesta por siete círculos dispuestos en seis simetrías, formando un patrón de círculos y lentes, que son un componente básico del diseño de la Flor de la Vida  Se supone que el primer día es la creación de la esfera, el segundo día la creación de la Vesica piscis, el tercer día la creación del Trípode de la Vida, seguido de una esfera adicional cada día subsiguiente hasta que las siete esferas construyan el Semilla de vida

RECUERDA: Muchas «galanas» juntas, forman lo que se llama la flor de la vida. La Flor de la Vida, forma parte de la llamada Geometría Sagrada, o lo que es lo mismo, la creencia de que existe una relación entre la geometría, la matemática y la espiritualidad.

Hay otros artículos en este blog sobre: # LA FLOR DE LA VIDA

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FUENTES:

  • Signos y símbolos. Ed. Dorling Kindersley. Gran Bretaña, 2008.
  •  Drunvalo Melchizedek: La flor de la vida. Burgrain 2004, 2 volúmenes
  • RENÉ GUÉNON. Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada. Paidos Ibérica. Barcelona, 1995.
  • GÓMEZ-TABANERA, J. M. (1989). “Mito y simbolismo en las Estelas funerarias discoideas de la Península Ibérica”
  • HATT, J. J. (1989). Mythes et dieux de la Gaule. 1, Les Grandes divinités masculines, Paris, Ed. Picard
  • Web terraepovo.blogia.com. Federico Traspedra. Simbolismo y arqueología de la rosácea.

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