El Mito Pelasgo de la Diosa Creadora Eurínome

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Eurínome es la Diosa Creadora, la Madre de Todas las cosas en el mito pelasgo

La diosa Eurínome adorada en un santuario cerca de la confluencia de ríos llamados Neda y Lymax en el Peloponeso clásico estaba representada por una estatua de lo que llamaríamos una sirena

Eurínome  se considera una oceánide, hija de Océano y Tetis y madre con Zeus de las tres Cárites, pero existe otro mito muy antiguo donde Eurínome, materializada en paloma, pone un huevo del que surge todo lo creado. El primer hombre es Pelasgo, ascendiente de los pelasgos, tribu griega precedente a los helenos

Eurínome es la Diosa Creadora, la Madre de Todas las cosas en el mito pelasgo 

“Cantaba cómo la tierra, el cielo y el mar, una vez mezclados en una única forma, fueron separados unos de otros tras una disputa mortal, y cómo las estrellas y la luna y los caminos del sol no mantuvieron su lugar fijo en el cielo, y cómo las montañas se elevaron, y cómo los estrepitosos ríos con sus ninfas fueron creados, con todos los seres vivos. Y cantaba cómo en primer lugar Ofión y Eurínome, hija de Océano, tuvieron el dominio del nevado Olimpo, cómo por la fuerza cedieron su lugar a Crono y a Rea, y cómo cayeron a las olas de Océano; pero los otros dos gobernaban entonces sobre los benditos titanes, mientras Zeus, todavía niño y con los pensamientos de un niño, moraba en la cueva Dictea, y los Cíclopes nacidos de la tierra aún no le había armado con el rayo, el trueno y el relámpago, pues estas cosas darían fama a Zeus.”

(“Argonaútica”, Apolonio de Rodas).

Boecio y otros autores ofrecen esta versión antigua según la cual fue la esposa de Ofión y reinó con él sobre los titanes antes de los tiempos de Crono. Pero cuando éste se alzó contra su padre, Eurínome fue vencida por Rea y arrojada al Tártaro o al fondo del mar. Algunos autores la hacen también con Zeus, madre del río Asopo. Cuando Hefesto fue arrojado del Olimpo por Hera, Eurínome y Tetis lo recogieron en el fondo del mar.

La versión de Robert Graves del mito de creación pelasgo presenta una única diosa creadora que domina al hombre y antecede a todas las demás deidades. La diosa da a luz a todas las cosas, fertilizada no por un compañero varón sino por semillas simbólicas con forma de viento, judías o insectos.

El mito de la diosa creadora Eurínome es un relato antiguo de la Creación desde lo femenino, de un pueblo pregriego, los Pelasgos, cuyos ancestros se remontan al final del Paleolítico Superior, 10.000 a. C.

Dicen que en el inmenso Caos vivía, solitaria y poderosa, la bella diosa Eurinome. 

En el principio la diosa creadora Eurínome, la Diosa de Todas las Cosas, surgió desnuda del océano primigenio pero no encontró nada sólido donde apoyar los pies. Entonces separó el océano del firmamento y danzó solitaria sobre las olas. Danzó y de sus movimientos surgió un viento como algo nuevo. Como le resultara agradable el aire fresco que le proporcionaba el viento, decidió empezar con él la obra de la creación.

Entonces la Gran Madre Creadora se dio vuelta y tomó ese viento, lo frotó contra su cuerpo modelándolo, le dio forma de serpiente y la llamó Ofión; también conocida como Bóreas o Viento Norte. Tenemos una similitud con la diosa Mari y la serpiente dragón Sugar de los Pirineos.

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Eurínome continuó bailando, cada vez más agitada y exaltada y la serpiente Ofión deseó unirse a la creadora. Ella lo consintió y ambos se ayuntaron. Luego, Eurínome se transformó en paloma, empolló sobre las aguas y puso el Huevo Universal. Por su mandato, la serpiente Ofión se enroscó siete veces en torno del huevo y lo incubó.

Más tarde, el huevo se abrió en dos y de él salieron todas las cosas que existen: el sol, la luna, los planetas, las estrellas y la tierra con sus montañas y ríos, árboles, hierbas y las criaturas vivientes; los hijos de la Creadora.

Eurínome y Ofión fijaron su residencia en el monte Olimpo. Más tarde, la diosa creadora Eurínome envío a la serpiente Ofión a las profundidades de la tierra para que se ocupara de los procesos de vida, muerte y renacimiento y cuentan al penetrar en la tierra la serpiente perdió los dientes que quedaron en el seno de la tierra.

A continuación, la Diosa creó las siete potencias planetarias y puso una Titana en cada una: Theia para el Sol; Febe para la Luna; Dioné para Marte; Metis para Mercurio; Temis para Júpiter; Tetis para Venus y Rea para Saturno. Así estableció los ciclos, las estaciones, las semanas y los días.

  • Febe, “La Brillante”, la Luna, conciencia intuitiva. Madre de Leto y Asteria, abuela de Artemis. Compañero: Atlante. Día lunes.
  • Dioné, Marte, los instintos y la líbido. Patrona del oráculo de la paloma y del Roble. Madre de Afrodita. Compañero: Crío. Día Martes.
  • Metis, Mercurio, inteligencia, astucia y comunicación. Madre de Atenea. Compañero: Ceo. Día Miércoles.
  • Themis, Júpiter, orden, ley y justicia. Conciencia social. Patrona del oráculo de Delfos y madre de las Tres Parcas y las Tres Horas. Compañero: Eurimedonte. Día: Jueves.
  • Tetis, Venus, amor sexual, relaciones emocionales y vinculación con el otro. Conciencia amorosa. Madre de las Tres Hespérides que custodian las manzanas de oro, y de las cincuenta Oceánidas. Tetis es una forma más antigua de Afrodita y Venus. Compañero: Océano. Día Viernes.
  • Rea, Saturno, conocimiento, sabiduría, muerte y renacimiento. Conciencia transformadora y chamanismo femenino. Madre de Hestia, Deméter y Hera. Abuela de Perséfone, Hebe e Ilitia. Compañero: Cronos. Día sábado.
  • Theia o Tea, “La Divina”, el Sol, conciencia cotidiana. Madre de Eos, la Aurora, Selene, la hija luna y Helios, el hijo sol. Compañero: Hiperión. Día: Domingo.

Y cuentan que Eurínome creó a siete titanes masculinos o que cada titana imitó el gesto creador de su madre creando a su compañero planetario, a saber: Hiperión el titán solar, Atlante, el titán lunar, Crío, el de Marte, Ceo, el de Mercurio, Eurimedonte, el de Jupiter, Océano, el de Venus, y Crono, el de Saturno.

El relato cuenta que los primeros pelasgos tenían costumbres preagrícolas como recolectar bellotas para comer (una actividad netamente femenina), vestir túnicas de cerdo y construir chozas con ramas, además de habitar en las cuevas donde pintaron y esculpieron a la Diosa Creadora como un mujer cósmica embarazada rodeada de los animales que cazaban. Habitaron Arcadia, en la península griega mucho antes que la conocida cultura griega del 700 a. C.

La cueva también es el lugar donde vive la Diosa Serpiente. Los huevos de aves y serpientes son úteros visibles asociados al ciclo menstrual femenino y la capacidad de crear una vida nueva en su interior. El Huevo Cósmico de la Diosa Pájaro y Serpiente se asocia a la tierra como útero y a la luna, el huevo-útero que da vida cíclicamente.

La diosa da a luz a todas las cosas.

El relato muestra además como nace lo femenino junto con lo masculino, formando las titanas y titanes, parejas divinas, nacidas de una primera Diosa Origen, siendo ambas energías y géneros igual de importantes.

Las titanas femeninas nos ofrecen un modelo para la energía y la conciencia femenina a través de estas siete potencialidades, como así también las diosas que descienden de este grupo de siete indicándonos que muchas de ellas corresponden a una época matrística más antigua que los dioses griegos.

El poeta y mitólogo Robert Graves afirma que ciertos elementos de esa mitología se originan con los pueblos nativos pelasgos (en concreto las partes relacionadas con su concepto de la Diosa Blanca, una Diosa Tierra arquetípica) tomando como apoyo adicional para esta conclusión sus interpretaciones de otra literatura antigua: la irlandesa, la galesa, la griega, la Biblia, la gnóstica y la medieval.

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Eurínome es una oceánide, una divinidad oscura, ya que su representación es escasa.  En la mitología griega, las creencias de lo pelasgos pasaron a formar parte de su creencia en los Titanes, quienes fueron sometidos por los Dioses Olímpicos.

Este antiguo mito era común en todo el Mediterráneo y en el Medio Oriente, antes de la llegada de la tribus patriarcales conquistadoras del norte, (como lo fueron los mismos griegos). Los pelasgos eran el pueblo que ocupaba Grecia antes de las invasiones jonias, dorias y aqueas. Posteriormente con la llegada de invasores  el  culto de Eurínome se fundió con el de Artemisa y con el de las tres Gracias, de las cuales se la hizo madre.

Con el nombre de Eurínome se adoraba a Artemisa en la ciudad arcadia de Figalia, donde tenía un templo que sólo se abría una vez al año para realizar sacrificios públicos y privados. La estatua de la diosa, que estaba atada con cadenas de oro, la representaba con cola de pez en lugar de piernas, lo que deja la hipótesis de que se fundieran en uno los cultos a Artemisa y a la oceánide descrita anteriormente.

Al principio de había nada, sólo un vacío que se arremolinaba, llamado Caos. Al final, de la nada surgió una fuerza creadora considerada femenina  en los mas antiguos mitos de la creación.

El mito pelasgo de Eurímone tiene similitudes con el mito de Gea (Gaia) de los helenos. Gea también fue hija del Caos y alumbro a los titanes que se enfrentaron a  Zeus  y los nuevos dioses Olímpicos. Posiblemente dos visiones partidistas de la misma diosa creadora, vencedores y vencidos. En cualquier caso, Gea o Eurínome puso un gran huevo del que salieron Urano, el cielo; Ourea, las montañas; Ponto, el mar y muchas otras partes del cosmos.

«Antes que todas las cosas, en un comienzo, fue el infinito Caos». Así comienza Hesiodo, el gran poeta griego del siglo VIII antes de Cristo, a describir el linaje de los dioses en su Teogonía. No menciona a  Eurímone, sino a Gea (Gaia), cuyo mito completo comentaremos en otra ocasión

Del Caos surgió Gea, la tierra, la de amplio pecho. Sin concurso de varón («sin mediar el grato comercio»), Gea alumbró a Urano, el cielo, y a Ponto, el profundo mar.

A  la Eurínome original se la enmascara con otros mitos, la historia la escriben los vencedores. 

  • Eurínome, una oceánide, hija de Océano y Tetis y madre con Zeus de las tres Cárites. Ambos engendran a las Tres Gracias (Cárites): Aglaya, la bella; Eufrósine, la alegre; Talia, la festiva. Las Cárites estaban asociadas asimismo con el inframundo y los misterios eleusinos.
  • Con el nombre de Eurínome se adoraba a Artemisa en la ciudad arcadia de Pigalia, donde tenía un templo que sólo se abría una vez al año para realizar sacrificios públicos y privados. La estatua de la diosa, que estaba atada con cadenas de oro, la representaba con cola de pez en lugar de piernas, lo que deja la hipótesis de que se fundieran en uno los cultos a Artemisa y a la oceánide descrita anteriormente.
  • Eurínome, una hija de Doriclo de Lemnos, que se casó con Codro. Fue muy infeliz por creer los rumores de que su marido se había casado con otra mujer en Tracia.
  • Eurínome, Una hija de Ífito y madre, con Tálao, de Adrasto, rey de Argos y líder de la expedición de los Siete contra Tebas.
  • Eurínome, una hija de Niso, rey de Megara, que estaba casada con Glauco. Con el dios Poseidón fue madre de Belerofonte.
  • Eurínome, una ninfa hija de Órcamo de Persia y madre de Leocótoe, la amada de Helios.
  • Príncesa de la muerte, demonio principal; tiene unos colmillos grandes y agudos, un cuerpo lleno de llagas, cubre su fealdad con piel de zorro, se alimenta de cadáveres.

FUENTE:

  • Wikipedia
  • Robert Graves “Los Mitos Griegos I”

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