La Meditación del Malabarista

malabarista-1024x576Hacer malabares es como meditar, porque cuando haces algún truco te concentras únicamente en la acción de lanzar las pelotas y atraparlas. Todo lo demás desaparece.  Los pensamientos pasan a un segundo plano y la mente se queda en blanco. Pero esto no pasa por arte de magia, tú mismo debes dominar los pensamientos de lo contrario las pelotas caerán al piso.

TODO ESTA ENTRELAZADO

Hacer malabares mejora tu concentración radicalmente. Cuando haces malabares el mundo pasa a segundo plano, desaparecen los pensamientos y tu única preocupación es no dejar que las pelotas caigan al piso. Este momento de paz le da un descanso a tu cerebro

Una vez que se aprende, se crean conexiones en la parte del cerebro que maneja el equilibrio y la coordinación. Los malabaristas de rendimiento a menudo combinan malabarismos con desafíos de equilibrio similares a posturas de yoga y también música..

El malabarista Fernando Pose (Argentina, 1977)  , que lleva 18 años de experiencia en su profesión, baila tango con los malabares de rebote, el arte con el que tiene una profunda relación emocional. El número Malabartango se convirtió en un signo distintivo del artista, pero poca gente conoce a Pose como profesor de malabares, otro arte en el que, igual que al tango, hay que ponerle corazón.

El malabarismo es movimiento, no es el objeto, es siempre el cuerpo. Es el movimiento del cuerpo el que hace al objeto ser malabareado. También es ritmo, como tocar una batería, sólo que se ve, no se oye. Y también es una arquitectura que se forma momentáneamente en el aire; una metáfora de cómo se maneja el mundo exterior. Ah, y una forma de meditación

Stefan Sing

La Meditación del Malabarista

Hoy, vamos a desviarnos del enfoque tradicional de la meditación.

Casi todas las tradiciones mágicas usan alguna forma u otra de las habilidades mentales desarrolladas con la meditación. Sin embargo, la dirección general de su disciplina en casi todos los casos es para lograr el completo aquietamiento de la mente como meta final. Tal aquietamiento de los procesos de pensamiento es una herramienta valiosa, ya que uno puede rápidamente conectarse al Vacío y al logro del estado gnóstico de la mente.

La Gnosis es la entrada a la magia. La Gnosis es absolutamente indispensable para cualquier tipo de magia. La gnosis es la percepción directa del Vacío. Es el estado cuando la mente discursiva se para, y hay un acceso no filtrado al subconsciente.

Sin embargo, el detener el proceso mental completamente a través de pura concentración solamente, es un truco detestablemente duro, donde incluso unos pocos segundos de «no pensamiento» pueden ser conseguidos sólo por un esfuerzo extremo. Las expectativas son dedicar meses o incluso años para dominar tal técnica.

Como una alternativa, aquí hay una técnica que me parece capaz de lanzarle a uno dentro de un estado de gnosis igual de práctico, a los escasos segundos de inmovilidad mental obtenida por los métodos inhibitorios mencionados anteriormente. Toma un acercamiento exactamente opuesto a la meta – llámala «sobrecarga meditativa». También haz uso de las habilidades de meditación y visualización que has estado practicando (¿has estado practicando, verdad?).

Todo el mundo es consciente de que la mente puede estar activa en varios procesos de pensamientos no relacionados a la vez. Si estás caminando por una calle conocida, puedes fácilmente evitar obstáculos tales como otros peatones, bordillos, el tráfico, etc., sin tener que centrar tu consciencia en el proceso. Mientras se está caminando, uno puede también tener una canción en la cabeza, mientras al mismo tiempo se está pensando en un encuentro que se va a tener más tarde, y qué es lo que se va a decir en dicho encuentro, y estar abrochándose la chaqueta o subiéndose las mangas a la misma vez. Esto no es inusual. Así que marchamos hacia el desarrollo de este truco mental que ya sabemos cómo usar.

Comienza visualizando una forma simple con tus ojos cerrados, por ejemplo, un brillante cuadrado azul. Ahora, en vez de intentar aquietar tu mente, empieza a cantar mentalmente. ¡No pares de visualizar el cuadrado! Después, presta atención a cualquier cosa sobre la que estés de pie, sentado o acostado. Siente la textura y el peso de tu cuerpo sobre la misma. ¡No pares de visualizar el cuadrado! ¡Mantén la canción sonando! Después, prueba a recordar el olor y sabor de una comida deliciosa. Por supuesto, ¡mantén el cuadrado azul, la canción y la textura activos mentalmente! Si puedes, añade más cosas sobre las que concentrarte usando todas las variedades de tipos sensoriales.

Lo que notarás pronto es que tu mente «divide el tiempo» entre las varias actividades mentales – casi como un malabarista cogiendo y lanzando en progresión los diferentes objetos al aire. Pero esto NO es una competición. La idea total de esta técnica es FALLAR. Finalmente, añadirás demasiadas actividades, cualquiera sea tu particular capacidad. Tu mente parecerá moverse más y más rápido alternando tu consciencia de una a otra hasta que… ¡CLICK! Dejarás caer todas las pelotas, por así decirlo. De repente, tu mente sobrecargada se dispará, aunque sólo sea por el más breve de los segundos. Enhorabuena. Has chocado con el estado gnóstico. Esto realmente funciona – inténtalo y lo comprobaras.

De hecho a este tipo de meditación se le conoce como meditación activa. Hacer malabares te ayuda a ser consciente del aquí y ahora.

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