LOS ARBOLES SAGRADOS DE LOS CELTAS.

Los árboles eran un elemento sagrado para los celtas de la Península Ibérica al igual que para el resto de celtas europeos y también para otras culturas como la nórdica, la griega o la romana. El árbol, alzando al cielo sus ramas y hundiendo en el suelo sus raíces, muestra una conexión entre mundos que sin duda debió ser apreciada por los celtibéricos al ver un reflejo de su concepción cosmológica.

Los árboles han sido a lo largo de la historia venerados por distintas culturas en todo el planeta. En Occidente, el celta ha sido el pueblo que ha dejado unas huellas más profundas por su estrecha relación con la naturaleza y el conocimiento que de ella extrajeron, donde los árboles se convirtieron en el eje central de su mitología y teurgia.

Para los celtas, los bosques y los  arboles eran equivalentes a templos en cuanto a lugares sagrados y, por tanto, asociados a los druidas (Lucano nos dice que vivían, enseñaban y oficiaban en ellos, quizá no porque se hubieran tenido que esconder allí, sino por el mero hecho de que eran sagrados); además de estar muy presentes y asociados a diversos aspectos de la vida celta (mediante la utilización de etnicismos como en el caso de los eburones “hombres del tejo”, emplazando en ellos grandes santuarios o incluso incluyéndolos dentro de los mitos) y tanto en Irlanda como en la Galia parece que siempre había un bosque sagrado cerca de una residencia real.

Así, los árboles delimitaban lugares sagrados que eran utilizados por los celtas para asambleas y reuniones, entre las que se encontraban las cuatro fiestas (entendidas como punto de equilibrio y encuentro entre lo humano y lo divina) más importantes del calendario (nuevamente se aprecia la importancia de este número utilizado también para la formación de las provincias y con ellas del lugar central sagrado), que se celebraban en diversos lugares consagrados y en las que se realizaban tanto ceremonias como juegos, etc.

Los celtas usaban los bosques sagrados, llamados nemeton en galés, para celebrar sus rituales. La deidad relacionada era normalmente Nemetona y los druidas dirigían estos rituales. Se han encontrado bosques sagrados en Alemania, Suiza, la República Checa, Hungría, Francia (en muchos sitios de la antigua Galia) y en Inglaterra y el norte de Irlanda. Su esplendor duró hasta la invasión romana de la Galia en el siglo I a.C.

Uno de los nemeton mejor conocidos era el bosque de Névet cerca de Locronan en Bretaña, Francia, un gran cuadrilátero de unos 10 km de perímetro, con doce puntos importantes que representan los doce meses del año celta, probablemente marcados por menhires. Los nemetones están en ocasiones protegidos por una valla de madera, como indica el término alemán Viereckschanze: espacio cuadrangular rodeado por una acequia y cerrado por una empalizada de madera.

Muchos de estos bosques, como el bosque sagrado de Dídima, en Turquía, se cree que fueron nemetones protegidos por los druidas de acuerdo a la mitología celta. Según Estrabón, el santuario central en Galacia, en Turquía, era conocido como el Drumeneton. Algunos mantuvieron su categoría, como el de Dídima, pero la mayoría fueron víctimas de los cambios.

Los celtas poblaron buena parte de Europa hasta que los romanos y germánicos les fueron expulsando de sus tierras y terminaron por instalarse en el norte de las Islas Británicas, Irlanda, Francia y norte de España. Las crónicas sobre su existencia, creencias y costumbres las tenemos por legado de autores griegos y romanos.

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Las Dríadas eran las sacerdotisas celtas y protectoras de los Bosques Sagrados y sus arboles

La Mitología Arborea,  Lo sagrado y lo feérico.

Se sabe que los celtas eran animistas y que sentían un gran respeto por los la vegetación y los bosques. Practicaban una religión de la que se sabe poco, aunque su mundo de héroes, druidas y magos ha inspirado leyendas posteriores, como los mitos artúricos y el mundo de las hadas.

Para los primeros celtas algunos árboles eran considerados sagrados. La importancia de los árboles en la religión celta es mostrada por el hecho de que muchos nombres de la tribu Eburonian contienen alguna referencia al árbol del tejo, mientras que nombres como Mac Cuilinn (hijo del acebo) y Mac Ibar (hijo del tejo) aparecen en los mitos irlandeses.

Los árboles, en el mundo celta, significaban la esencia pura de la naturaleza, eran el hogar. Los druidas, sacerdotes célticos, analizaban todos los signos que percibían de la naturaleza para poder conversar con ella, y cuando se invocaba a un dios, se hacía entre otras cosas para conseguir el favor o “palabras del viento y de la tierra”, en la mayoría de los casos a través de los árboles.

Para todos los celtas, el árbol simbolizaba la Fuerza, la Ciencia y la Vida. Era un elemento de suma importancia en su vida diaria, ya que obtenían de él madera, leña y era un símbolo del futuro de las personas: se decía que cada una llevaba un árbol en el interior. Simbolizaba la Fuerza, la Ciencia y la Vida. Además, el árbol era considerado como el nexo de unión entre los distintos niveles del cosmos (el subterráneo – las raíces – , la superficie – el tronco – y las alturas – la copa y las ramas más altas – ) y la comunicación entre la tierra y el cielo. En él se unían los elementos: agua (en su interior), tierra (que, por las raíces, se incorpora a él), aire (hojas) y fuego (al quemarse)

Las tribus Celta despejaban el terreno donde iban a establecerse y dejaban un gran árbol en todo el centro del lugar, dicho árbol era considerado como “el árbol de la vida celta”  bajo las bendiciones de los druidas. El arbol era un símbolo de buena suerte, en el sentido de que algunos pueblos celtas creían que los druidas, tras la muerte, se encarnaban con el arbol, y que estos, aun tras su muerte, aun velaban por la salud de su pueblo.

Para los druidas, los bosques era el lugar en el que se llevaba a cabo la iniciación.  Los árboles eras tan importantes para los pueblos celtas que incluso los druidas y las druidesas vivían en ellos y en escasas ocasiones se acercaban al poblado y se mezclaban con la gente, por lo que fueron considerados como grandes estudiosos de los árboles de la región y los escritos que nos han legado dan prueba de sus conocimientos.

A menudo se dice que los pueblos celtas no construyeron ningún templo, y que sólo se rendía culto en el exterior, en los bosquecillos de árboles. La arqueología ha mostrado por un largo tiempo que esto es falso, con el descubrimiento de varias estructuras de templos a lo largo del mundo celta conocido. Con la conquista romana de partes del mundo celta, un tipo distinto de templo celta-romano denominado fanum también se desarrolló.

Ciertas colinas, lagos, cavernas, manantiales, pozos, monolitos, claros del bosque y antiguos círculos de piedras eran sitios de adoración sagrados por su vinculación con límites de campos sembrados de trébol y acontecimientos significativos del pasado. Pozos, manantiales, fuentes y estanques eran considerados símbolos femeninos, pasajes de agua que conducían al útero subterráneo de la Gran Madre. Sin embargo, los druidas preferían las arboledas de roble y los bosques.

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Para los druidas, los bosques era el lugar en el que se llevaba a cabo la iniciación.

LOS ARBOLES SAGRADOS.

En la Irlanda Medieval eran corrientes varios sistemas de clasificación de árboles. Cita un poema del siglo XVII donde se da lista de los siete árboles jefes, pero con el aliso, el sauce, y el abedul, en vez del fresno, el tejo y el pino, y la multa por su tala ilegal era una vaca, o tres por todo el soto.

Para las Leyes Bretonas los árboles se dividían en cuatro categorías, Siete Árboles Jefes, Siete Árboles Rústicos, Siete Arbustos, Ocho Arbustos Espinosos, con una escala de multas por la tala ilegal cuya severidad disminuía según la categoría. Cabe destacar que en este caso los Árboles Jefes preciados por su nobleza o sacro santidad, eran:

1. Roble, por su tamaño, belleza, y sus bellotas que engordan a los cerdos
2. Avellano, por sus nueces y zarzos
3. Acebo, por su madera, utilizada en lanzas de carros
4. Tejo, por su madera, utilizada para vasijas caseras, petos, etc
5. Fresno, por su madera, utilizada para hacer el trono del Rey, y para astas de armas.
6. Pino, por su madera utilizada para hacer punzones.
7. Manzano, por su fruto y su corteza apropiada para la curtiembre.

 A cada uno de los árboles se le asociaba una significación sagrada.

El Roble era el árbol de mayor importancia. Al ser difícil de talar, se le asociaba la idea de fortaleza y resistencia, de vigor y seguridad. En Irlanda, la palabra que lo denominaba se traduce como “puerta”, por lo que el roble era también una especie de portal a otra dimensión. Se creía también que tenía cualidades curativas. El roble era elevado a la categoría de semidiós, y, cuentan las leyendas que un bosque de robles que hubiesen crecido sobre otros robles anteriormente talados era maligno y sumamente peligroso por las noches.

El Serbal tenía significado de protección, y se utilizaba para guardar, por ejemplo, las casas. También se usaba en rituales de adivinación.

El Sauce era un arbol un tanto sombrío, ya que, por las noches, en la oscuridad, conseguía sacar sus raíces y se desplazaba tras los caminantes mientras murmuraba. A los enemigos se les ataba a los sauces, porque se decía que servían para hechizarles.

El Fresno se consideraba un nexo de unión con otros mundos invisibles. Era utilizado en rituales para anular maldiciones.

El Aliso estaba relacionado con el desarrollo de las cualidades psíquicas. Se creía que los instrumentos de viento construidos con su madera podían convocar espíritus.

El Acebo vinculaba a los seres humanos con la divinidad. Sus ramas eran un símbolo de protección y sabiduría.

El Avellano estaba relacionado con el cambio de forma. Se creía que podía erradicar la energía negativa.

El Abedul se vinculaba al futuro y la esperanza. Se utilizaba en rituales de purificación.

El Espino era el árbol de hadas por excelencia, aunque también lo era el Saúco. Del saúco se servían para fabricar vino. Se creía que muchos saúcos eran, en realidad, brujas y que antes de cortar una de sus ramas, era absolutamente necesario pedir permiso.

Algunos árboles eran tan estimados que eran tomados por las tribus celtas como totems de Clan. 

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Para los celtas, el dragón era una divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos

EL ARBOL DEL CALENDARIO CELTA.

Para los druidas, los bosques era el lugar en el que se llevaba a cabo la iniciación.

La religión celta estaba asociada a la naturaleza, los árboles, manantiales y grutas. Por ello muchos lugares que hoy día tiene alguna iglesia o monasterio, pero que fueron sagrados en su tiempo también para los celtas,. .

Algunos neopaganos  están influenciados por el calendario ficticio de Robert Graves El árbol del calendario Celta. Robert Graves (1895-1985),  se inspiró en su superficial estudio del guion Ogham. y detalla el sistema en su poético ensayo La diosa blanca (1946). Pero no tiene fundación en calendarios históricos o astrología celta antigua real.  Ni en el libro de las invasiones de Irlanda, ni en los mabinoggion galeses, ni en las tríadas galesas, (por hablar de textos medievales), ni en las rica tradición de leyendas vivas bretonas, ni en Escocia, ni en Cornualles hay mención a nada semejante. Pero ahí esta:

  • Luna del Abedul. 24 diciembre – 20 enero
  • Luna del Serbal. 21 enero – 17 febrero
  • Luna del Fresno. 18 febrero – 17 marzo.
  • Luna del Aliso. 18 marzo – 14 abril
  • Luna del Sauce. 15 abril – 12 mayo.
  • Luna del Majuelo. 13 mayo – 9 junio.
  • Luna del Roble. 10 junio – 7 julio.
  • Luna del Acebo. 8 julio – 4 agosto.
  • Luna del Avellano. 5 agosto – 1 septiembre.
  • Luna de la Vid. 2 septiembre – 29 septiembre
  • Luna de la Hiedra. 30 septiembre – 27 octubre.
  • Luna del Carrizo. 28 octubre – 24 noviembre.
  • Luna del Saúco. 25 noviembre – 23 diciembre.

Es un listado interesante porque para los pueblos antiguos, y hoy para los practicantes de Magia Natural , cada Luna del año es una celebración que nos invita a reflexionar y a entender nuestro lugar en la Tierra.

Además de estos distintivos árboles sagrados había muchos árboles actuando como anfitriones de los espíritus de la naturaleza, un Orden Superior de Espíritus llamados Sidhe (seres feéricos), como leemos en los versos de la canción popular escocesa “Setecientos Elfos”, donde el personaje principal luego de derribar varias especies es interpelado por los elfos “¿Quién es aquél que ha venido a devastar nuestro bosque?”.

Y finalmente, de los celtas ha quedado entre nosotros la popular expresión “toquemos madera”, que procede precisamente del carácter sagrado con el que estos pueblos envolvían al árbol, ya que creían que los druidas, tras la muerte, se encarnaban en un árbol y seguían velando por la salud de su pueblo.

FUENTES:

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Nos leemos en el próximo post.

About Post Author

Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.

6 comentarios en “Los Bosques, los Templos de los Druidas.

  1. Que belleza me encanta la cultura y mitología celta, es fascinante, interesante y muy refrescante para entenderla. Gracias por la información, feliz día y miles de bendiciones para ti.

  2. Mi niño, dice que el quiere ser Celta….(; siempre he pensado que los dos tenemos algo de celtas por nuestro amor a los árboles y sentido de unión con lo natural, por eso cuando escribes sobre la magia de la naturaleza, siempre me haces sentir muy bien. Felicidades por la sensibilidad

  3. Me ENCANTO! Lo he reblogueado.
    Desde adolescente que me fascina la cultura celta. A los 27 me mande a hacer en plata una triquetra celta, que simboliza la triple dimensión de la divinidad femenina. También simboliza la vida, la muerte y el renacimiento (vida, muerte y reencarnación, para los celtas). La use mucho tiempo!
    Abrazo y gracias por todo lo bello que compartis!
    Gabi

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