Del mago Merlín al santo Tomás Becket, los precursores del Imperio Británico

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Merlín llevándose a Arturo, tal como le hizo prometer a Uther cuando este naciera.

En la Magia Cósmica  que inicio el mito de Merlín, todo se convierte en real. Es el poder de la magia retroactiva, que involucra la modificación y alteración del tiempo, como el «alargamiento» y «contracción» de etapas ciclicas, intentando cambiar sucesos pasados o predestinar un futuro. Es cuando se induce al caos  para destruir el orden antiguo e imponer  un orden nuevo de un nuevo ciclo., como casi consigue Merlín

El Mago Merlín, precursor del Orden del Imperio Británico

Los magos del caos, como Merlín, fueron los precursores de Inglaterra como primera potencia de Europa

La Oscura Magia del Caos es la que uso MERLÍN en las Leyendas Arturicas. Destruyo el viejo Orden de la cultura celta para construir la Orden del Circulo de la Tabla Redonda que ilustraba el concepto de primus inter pares del Imperio Romano Pagano.

Merlín es el elemento mítico que sirve para enlazar las tradiciones antiguas con el cristianismo. Pero es un druida, sus practicas son de magia pagana.  No puede ser un sacerdote cristiano, no es uno de tantos santos y ermitaños que viven ascéticamente, es un maestro en la Magia Cosmica del Ouroborus, 

El símbolo de la serpiente o dragón, representa a una entidad  que evoluciona en torno a sí misma. En la mitología nórdica, la serpiente dragón creció tanto que logró rodear el mundo entero para tocarse la cola. Una metáfora de un imperio

Merlin y Arturo Pendragon pagaron por su transgresión de las leyes naturales al hacer uso de la Magia del Caos, el precio a la Madre Naturaleza, porque  el orden natural de la evolución esta por encima de nuestros microscópicos intereses individualistas y humanos.

La serpiente dragón que se muerde la cola  es el circulo, simbolo de la igualdad y equidad. De hecho, no en vano la posición en la que se ubicaban en la mesa redonda del Rey Arturo o en la propia ONU es el círculo.

A Arturo, el hijo del dragón, se lo representa como el monarca ideal tanto en la guerra como en la paz.  Los relatos del ciclo de Arturo sirvieron para inculcar unas determinadas ideas sobre el ordenamiento de la sociedad medieval, o para crear una agradable ficción, una válvula de escape de la cruda realidad. Pero también alteraron la historia.

En la Edad Media la situación histórica es deprimente. El hombre de la época, incapaz de cambiar la situación social, busca otras válvulas de escape. Plasma sus sueños no realizados en quiméricos reinos en donde triunfan el Bien y la Justicia. La sociedad proyectara este deseo y  el dragón Ouroborus creara una nueva realidad. Así funciona la magia… proyectar un deseo con suficiente fuerza puede cambiar un ciclo. Y la Inglaterra dela Casa de los Plantagenet entre 1154 y 1399) iban a cambiar el futuro de la Isla de Albión al precio que fuera.

La Casa Plantagenet dara reyes como Enrique II y Leonor de Aquitania, Ricardo Corazon de Leon y Juan sin Tierra… Con ellos se mezclara la historia de Juana de Arco, William Wallace, Thomas Becket, Robin Hood, la guerra de los Cien Años o la guerra de las Rosas. Esa epoca supuso un esfuerzo militar y logístico impresionante, con la construcción de una imponente línea de castillos y con varias historias muy curiosas que conectan con las leyendas del rey Arturo.

La forma actual del nombre Merlín fue fijada por el cronista galés Geoffrey de Monmouth (1100-1155), Las crónicas galesas certifican su fallecimiento en 1155, probablemente en Oxford, si bien en 1153 se hallaba en Londres para firmar como testigo en la Carta de Westminster del rey Esteban que preparaba la venida al trono de Enrique II Plantagenet que traeria un nuevo orden a la Isla de Albión hasta entonces sumida en el caos de una guerra civil.

Enrique II fue el primer rey del linaje Plantagenet. Precisamente fue el clerigo cristiano Godofredo de Monmouth (en galés: Gruffudd ap Arthur o Sieffre o Fynwy; latinizado como Galfridus Artur, pues su padre se llamaba Artur; uno de los principales personajes en el desarrollo de la materia de Bretaña y responsable en la expansión y notoriedad de los relatos sobre el rey Arturo que beneficiaron a la Casa Plantagenet. Las novelas del rey Arturo describen personajes y situaciones adaptados, a veces idealísticamente, de otros personajes o situaciones del siglo XII.

Los relatos del rey Arturo son adaptaciones de antiguas leyendas y mitos célticos.
Los principales personajes de las novelas son dioses mitológicos celtas: héroes que retornarán, druidas, hadas, calderos, espadas o lanzas mágicas… También algunas costumbres son de origen celta o germano, como clavar las cabezas cortadas de los enemigos en lanzas, desafíos para recibir un golpe de hacha en el cuello, etc. La dimensión heroica del caudillo celta fue otorgada por influencia germana o escandinava: Arturo se retira al Walhalla, llamado Avalon, a donde es llevado por tres jóvenes reinas que nos recuerdan las Walkirias. El fin del reinado de Arturo es de las mismas características que el Ocaso de los Dioses.

Sobre Merlin, Geoffrey de Monmouth alteró el original galés Myrddin para evitar resonancias con el francés merde (mierda).  Es indudable que los relatos de  Merlín y Arturo reflejan la antigua mitología céltica, y que, debido a la época en que fueron escritos, están recubiertos de una «pátina» cristiana, al igual que tantas otras leyendas o mitos de los llamados paganos.

El origen de los conocimientos históricos de Geoffrey de Monmouth fue muy cuestionado. Escribio  la Historia Regum Britanniae ( La historia de los reyes de Gran Bretaña ), la obra más conocida por los lectores modernos. Relata la supuesta historia de Gran Bretaña, desde su primer asentamiento por Bruto de Troya , un descendiente del héroe troyano Eneas , hasta la muerte de Cadwaladr en el siglo VII, cubriendo las invasiones de Julio César de Gran Bretaña , los reyes Leir y Cymbeline , y una de las primeras narraciones desarrolladas del rey Arturo .

Por ejemplo, Giraldus Cambrensis relata la experiencia de un hombre poseído por demonios: «Si los espíritus malignos lo oprimieron demasiado, el Evangelio de San Juan fue colocado en su seno, cuando, como pájaros, desaparecieron de inmediato; pero cuando el libro fue eliminado, y la Historia de los Británicos por ‘Geoffrey Arthur’ [como se llamó Geoffrey a sí mismo] fue sustituido en su lugar, reaparecieron instantáneamente en mayor número y permanecieron más tiempo de lo habitual en su cuerpo y en el libro «

La corte de Arturo es la de los reyes de la dinastía Plantagenet y sus dominios son prácticamente los del llamado Imperio Angevino. Sus rivales en el trono francés, los Capetos, representan los vicios más denostados. La búsqueda del Grial, o de lo Trascendente, es un reflejo de la conquista de los Santos Lugares.

El personaje que más se puede aproximar a Merlín en la corte de Enrique II es Thomas Becket. Los dos asumen la figura de consejero espiritual del rey. Ambos fueron educadores de jóvenes príncipes como Arturo Pendragon, o como el hijo de Enrique II. Juegan también un importante papel en la política del reino. Becket se relacionó tanto con los nobles como con los pobres y mendigos. Cuando desaparecen, comienza el ocaso del Imperio.

Esta clave no se puede concretar en ejemplos determinados con todos los personajes, sino sólo de forma global. Aún así, no podemos negar que Arturo se constituyó en un monarca ejemplar y absoluto, digno de imitación por los soberanos occidentales. Ginebra representaba la soberanía femenina, recuerdo de las sociedades matriarcales que Leonor de Aquitania, reina de Inglaterra, reinstalara en sus dominios. Desde su poderosa situación en Aquitania alentó la independencia femenina y sobre todo el amor cortés, la literatura que cantó el siglo XII.

Las profecías de Merlín, los Caballeros de la Tabla Redonda, los Templarios, son otros tantos símbolos del dominio en Europa de los Plantagenet, de la sociedad caballeresca o de los Templarios, respectivamente.

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Las caballeros de la Mesa Redonda, ilustración anónima para el manuscrito Lanzarote-Grial, escrito por Michel Gantelet en 1470.

Los Plantagenet, la Rama del Diablo

La historia de los Plantagenet es un fascinante culebrón con intrigas familiares, infidelidades matrimoniales, asesinatos y todo tipo de historias enrevesadas que parecen sacadas de la mente de un guionista moderno. Su origen francés les llevo en un momento determinado a reclamar la corona de Francia y a iniciar una guerra que sería conocida como la Guerra de los Cien años que finalmente acabaron perdiendo.

Enrique II Rey de Inglaterra, primero de la dinastía Plantagenet (Le Mans, Francia, 1133 – Chinon, 1189), era hijo de Godofredo V de Anjou y de Matilde, hija y heredera de Enrique I de Inglaterra. Al morir su abuelo Enrique I en 1135, el trono fue usurpado por Esteban de Blois (nieto de Guillermo Iel Conquistador) y se abrió una guerra civil (1139-53), que terminó cuando Esteban reconoció como sucesor al hijo de Matilde, Enrique II.

Accedió, pues, al trono, al morir Esteban en 1154, Enrique II es uno de los pocos monarcas que no tienen sobrenombre, pero era un Plantagenet, apellido que procedía de un antepasado que solía llevar una Plant–a–Genet –retama–, en el sombrero; Sprig–a–Broom, dentro del bilingüismo reinante, expresión ésta que, a su vez, el pueblo transformó en Sprig–a–Devil, es decir, Rama del Diablo, ya que dicha familia era conocida por sus célebres maldades y por la supuesta práctica de la brujería, todo lo cual los convertía popularmente en descendientes del diablo.

Enrique supo rodearse de excelentes consejeros, adictos a la idea del absolutismo real; pero  las funciones mas  importantes las detentaba el Canciller, guardián del sello real y consejero jurídico y político del soberano.   Al servicio del arzobispo de Canterbury, Teobaldo habia un joven de reconocido prestigio, intelecto y sagacidad: Tomás Becket  (1118-1170)  A Enrique II,  le pareció la persona idónea para defender sus intereses, otorgándole el cargo. de Canciller

Tomas Becket es uno de los personajes más fascinantes polifacéticos y controvertidos que nos ha legado la Edad Media europea.  El joven se convirtió no solo en un fiel servidor de Enrique II, sino también en un excelente compañero de caza y diversiones. Su refinamiento, la elegancia de sus modales y su amplia cultura constrastaban poderosamente con la rudeza del rey, quien en modo alguno podía prescindir de las habilidades diplomáticas de su canciller, todo lo cual contribuía a hacerle aún más odioso a los ojos de los nobles normandos

Hijo de un noble inglés consagrado a la causa de los Plantagenet, y de la hija de un emir de Palestina, Tomás Becket fue, desde muy joven, el amigo y confidente de Enrique II. Antes de profesar las órdenes religiosas, e inspirado por su sangre materna, el joven Thomas se embarcó para visitar el califato de Córdoba, donde practicó la astrología y las ciencias ocultas, pues según un viejo relato hispano-árabe “un joven extranjero llegó procedente de una isla situada al norte y se ganó el favor del califa gracias al embrujo de su figura y sus palabras, y a su maestría en el juego del ajedrez”. Parece ser que, ya convertido en todopoderoso canciller de Inglaterra, y todavía después, como arzobispo de Canterbury, nunca abandonó del todo sus creencias musulmanas ni renegó de su origen sarraceno, lo que naturalmente dio argumentos a sus enemigos en la corte y alimentó las conspiraciones contra él.

Para encauzar las creencias ajenas al cristianismo, la Iglesia transformó éstas para no oponerse a las tradiciones populares. Los dioses celtas, romanos o de cualquier otra cultura se convirtieron en santos cristianos, los druidas en sacerdotes, los guerreros en caballeros cruzados -militia Christi-, y el caldero mágico en el Santo Grial, cáliz de la Última Cena. Los relatos del ciclo artúrico, de origen pagano, fueron cristianizados por clérigos de la época para educar, tanto al pueblo como a los nobles y el joven Tomás Becket era un maestro para ello.  Hacia falta una reina Ginebra para su joven rey.

Arturo necesita, para ser verdadero rey, una esposa que le está predestinada. Su autoridad reside en la unión que realiza con la mujer diosa. Ginebra / Leonor representa para Arturo / Enrique más bien el acceso a la soberanía, no el amor.   En el contexto del mito de Arturo se señalará que Ginebra era una con el reino, y que con su enfermedad o malestar la tierra y las cosechas se resentían, Leonor de Aquitania también tenia fama de ese mismo don.

Leonor de Aquitania: la dama que rompió la unidad de Francia.

Leonor de Aquitania (1122-1204) tiene veintinueve años y está casada con el rey de Francia cuando conoce a Enrique Plantagenet, el hijo del conde de Anjou, diez años más joven que ella. Su encuentro es un auténtico flechazo. Enrique, habia sido nombrado Duque de Normandía a los 17 años cuando se presentó ante el rey de Francia Luis VII para rendirle el homenaje debido por sus posesiones en Anjou, la reina, Leonor de Aquitania, se quedó prendada de él.

Lo que estaba claro es que Leonor no era feliz con su marido e hizo todo lo posible para obtener el divorcio. Luis VII no se correspondía con el ideal masculino de la reina, mas cercano a la figura de Enrique Plantagenet. Por otro lado, estaba claro que Leonor estaba enamorada de Enrique, quien poseía una gran personalidad y belleza física. En marzo de 1152, Luis VII y Leonor de Aquitana se divorciaban en el Concilio de Beaugency bajo el pretexto de consanguinidad. Ocho semanas más tarde Leonor se casaba con Enrique (que no estaba menos emparentado con ella que Luis VII).

El 18 de mayo de 1152, casi dos meses después de la anulación de su matrimonio con el rey de Francia, Leonor, condesa de Poitiers y duquesa de Aquitania de 30 años, se casaba con el joven Enrique, de 19 años, conde de Anjou, duque de Normandía y aspirante al trono de Inglaterra. Con este sorprendente matrimonio, Leonor entregaba como dote a su nuevo esposo el Ducado de Aquitania con todos sus territorios y señoríos, de modo que Enrique, quien por sus padres ya era Duque de Normadía y Anjou, alcanzaba en Francia unos dominios territoriales superiores a los del propio monarca francés.

Lo que sí es de suponer es que cuando su ex marido, el rey de Francia, se enteró, comprendió su error, su política falta de malicia y de miras: la rica Aquitania y el próspero Poitou escapaban de la corona francesa para echarse en brazos de la inglesa, su rival. Leonor consiguio algo que no era nada habitual para las mujeres en su época, divorciarse de su esposo y sobre todo recuperar los territorios de su herencia paterna sobre los que volvería a ejercer como su soberana.

La ambición, la inteligencia y la habilidad política de Leonor se vieron igualadas por las de su nuevo marido. Los esposos fueron coronados el año 1154 en la abadía de Westminster.

La corte inglesa estaba más regida por los nobles que por el rey, por lo que le resultaba más fácil para Leonor influir en las decisiones. Además, mostraba mayor aceptación ante la nueva reina que les había proporcionado rápidamente un heredero además de un conjunto de tierras valiosísimas. El rey le daba cada vez más poder, ella fomentaba la cultura, impartía justicia, tenía un hijo detrás de otro y se hacía con el clamor popular

Leonor tuvo ocho hijos con Enrique Plantagenet.

  • Guillermo fallecido a los tres años
  • Enrique el Joven heredero de las posesiones paternas: Inglaterra, Normandía y Anjou
  • Ricardo heredero de las posesiones maternas: Aquitania y Poitou.
  • Godofredo Duque de Bretaña por su matrimonio con Constanza de Bretaña
  • Leonor
  • Juana
  • Matilde
  • Juan si Tierra

Enrique y Leonor fundaron el Imperio Angevino y su corte, que fueron descritos por el historiador John Gillingham como una «empresa familiar».  y se convertían en los monarcas más poderosos de su época. Además de las posesiones que había recibido por herencia y por matrimonio, Enrique II intentó conquistar más, por alianzas o por guerras: así, el Vexin francés, aportado como dote por Margarita de Francia, hija de Luis VII, a su hijo y heredero Enrique Court Mantel igualmente, Enrique se apoderó de la Bretaña, casando a su cuarto hijo Godofredo con la heredera de este ducado; tomó por la fuerza el Quercy, y obligó al conde Raimundo de Toulouse a rendirle homenaje

A causa de todas estas posesiones, los Plantagenet eran vasallos del rey de Francia, a quien debían homenaje y asistencia. Pero Enrique II, vasallo mucho más poderoso que su soberano, omitió el cumplimiento de las obligaciones que los lazos de vasallaje exigían, ocasionando así conflictos permanentes entre los dos reinos.

Enrique II de Inglaterra no fue precisamente un esposo modelo. 

En 20 años, Enrique II había hecho de Inglaterra la primera potencia de Occidente. Sin embargo, las pasiones son efímeras. Cuando Enrique se enamora de Rosamunda y la convierte en su amante, Leonor, dolida, no le perdonará nunca. Fue entonces cuando Leonor se fue a Poitiers, se largó y se rodeó de poetas, de músicos, convirtiendo aquel lugar en un centro cultural de primera. A su lado, Ricardo Corazón de León, su hijo predilecto, y una de las niñas que había tenido con Luis VII.

La todopoderosa reina sublevará el imperio contra su esposo y, tras una lucha épica, será vencida.  Enrique encarceló a su esposa durante quince años en la torre de Salisbury.  Años en los que vio a su marido luciendo a su amante Rosamunda como si fuera la legítima reina. Leonor no fue liberada hasta la muerte de Enrique y la coronación de su hijo Ricardo como nuevo monarca, asi que difícilmente podía haber causado la muerte de Rosamunda como la acusaban las malas lenguas

Rosamunda Clifford (1150 – 1176 aprox.), a menudo llamada La bella RosamundaLa Rosa del Mundo, fue famosa por su belleza y por ser amante del rey Enrique II de Inglaterra, desde que lo conoció en una campaña en Gales en 1165 hasta la muerte de ella en 1176. Sus detractores llegaron a nombrarla La Rosa Inmunda.

Proliferaron historias que Rosamunda había sido asesinada por Leonor de Aquitania, Para mantenerla lejos de la reina Leonor, el rey estableció que Rosamunda viviera en un palacio, en Woodstock, rodeado por un laberinto. En una ocasión que Enrique estaba fuera de Inglaterra, la celosa y vengativa reina se las arregló para atravesar el laberinto y obligar a Rosamunda a elegir entre recibir la muerte por una daga o tomar veneno. Rosamunda eligió morir envenenada y fue enterrada en el monasterio femenino de Godstow»

La historia fue transmitida por generaciones y bordada gradualmente con varios detalles adicionales, más o menos escandalosos. A pesar de que Rosamunda Clifford se erigió como una amenaza real para Leonor de Aquitania, las historias acerca de un posible envenenamiento de la amante por parte de la reina carecen de fundamento.

La tumba de Rosamunda se convirtió en un lugar santo muy popular hasta 1191, dos años después de la muerte de Enrique. Hugo de Lincoln, obispo de Lincoln, en una visita a Godstow, vio la tumba de Rosamunda cerca del altar, cubierta de flores y velas, lo que demuestra que la gente del lugar todavía rezaba allí. El obispo, llamándole «ramera» a Rosamunda, ordenó que sus restos fueran desalojados de la iglesia y enterrados fuera, para que la religión cristiana no fuera despreciada y se convirtiese en un aviso para otras mujeres

Enrique pronto se refugió en los brazos de otra mujer para olvidar el amor de Rosamunda. La siguiente en su lista de amantes fue la prometida de su hijo, Adela de Francia, quien debía casarse con Ricardo Corazón de León.

El enfrentamiento del rey con Tomas Becket

Enrique  no era un rey especialmente piadoso para los estándares medievales. Como todos los reyes normandos, quería ser el soberano absoluto, tanto de su reino como de la Iglesia, basándose en las costumbres ancestrales de sus antepasados; quería eliminar los privilegios adquiridos por el clero inglés, que consideraba disminuían su autoridad. Su deseo de reformar la relación de la monarquía con la Iglesia lo llevó al conflicto con su antiguo canciller y amigo Thomas Becket, devenido en arzobispo de Canterbury.

Una brecha creció entre Enrique y Becket cuando el nuevo arzobispo renunció a su cancillería al lado del rey.  El cortesano alegre y amante de los placeres se había transformado en un prelado austero con ropas de monje y dispuesto a sostener hasta la muerte la causa de la jerarquía eclesiástica. Esta controversia duró toda la década de 1160 e incluye el asesinato de Thomas Becket en 1170.

La tensión existente entre ambas partes imposibilitaba una salida satisfactoria y la catástrofe se veía venir. Dos frases del rey, exasperado, —«¿no habrá nadie capaz de librarme de este cura turbulento?» y «es conveniente que Becket desaparezca»— (es posible que las frases fueran apócrifas; según la tradición fueron dichas en un ataque de ira), fueron interpretadas como una orden por seguidores del rey que, de inmediato, proyectaron el asesinato del arzobispo, que llevaron a cabo el martes 29 de diciembre de 1170 en el atrio de la catedral de Canterbury mientras asistía a vísperas con la comunidad monástica.

Becket fue reverenciado por los fieles de toda Europa, que lo consideraron un mártir. Hoy es venerado como santo y mártir por la Iglesia católica y la Iglesia anglicana. Las leyendas locales relacionadas con Becket surgieron en Inglaterra tras su canonización.  y la mayoría tienen componentes mágicos, El pozo de Becket en Otford, condado de Kent, se dice que fue creado después de que Becket mostrara su desagrado por el sabor del agua de la ciudad. Asimismo se dice que surgieron dos manantiales de cristalinas aguas cuando golpeó el suelo con su báculo. La supuesta ausencia de ruiseñores en Otford también se atribuía a Becket quien, al ser molestado en sus rezos por el canto de un ruiseñor, habría ordenado que nunca volviera a cantar ninguno en la ciudad.

Arrepentido de aquel acto, Enrique II  pidió públicamente disculpas a la Iglesia e hizo penitencia sobre la tumba del arzobispo asesinado (1174), que había sido canonizado un año antes. Por esa época hubo de hacer frente a la rebelión de sus propios hijos, incitados por la reina Leonor de Aquitania y por el rey de Francia, Luis VII.

Arturo se asemeja a Enrique II  El llamado Imperio Angevino, en su mayor expansión, en tiempos de Enrique II, es similar al de Arturo: Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda y más de la mitad de Francia forman parte de sus dominios. Arturo sufre una traición de su sobrino que le obliga a volver a Inglaterra cuando está a punto de conquistar Roma. Enrique II se ve implicado en problemas con la Iglesia de Roma cuando su consejero Thomas Becket se convierte en arzobispo, y tras ciertas desavenencias es acusado de su asesinato. Aquí comienza el declive de su imperio.

En definitiva, Enrique II de Anjou, Plantagenet  (de Inglaterra) (1133-1189), rey de Inglaterra (1154-1189), fue y es considerado un buen monarca, pero tuvo una vida privada absolutamente desastrosa y trágica de principio a fin. En su devenir se enfrentaron a él, su esposa, sus hijos y su mejor amigo, a todos los cuales perdió finalmente. Sólo Geoffrey, Arzobispo de York, su hijo ilegítimo, permaneció junto a él para confortarlo en sus últimas horas. A su muerte le sucede su hijo Ricardo apodado Corazón de León.

Para la reina madre Leonor, fueron en total 16 años de cautiverio que finalizaron cuando su hijo Ricardo fue coronado rey de Inglaterra como legítimo heredero a la muerte de Enrique II, y ordeno inmediatamente la liberación de su madre.

Recuperada su libertad, Leonor se convierte en regente de todos los dominios angevinos ante la marcha de su hijo Ricardo a la Tercera Cruzada y su posterior cautiverio. Tras su vuelta, se retira a la abadía de Fontevrault hasta la muerte de Ricardo en 1119.

De todos los hijos varones que tuvo Leonor sin duda su favorito fue siempre Ricardo. A él entregó la regencia del Ducado de Aquitania cuando Ricardo tan solo tenía 15 años. La temprana muerte de su hermano Enrique el Joven, convirtió a Ricardo en rey de Inglaterra y a su hermano menor, Juan sin Tierra en Heredero al trono. Leonor conocía bien el difícil carácter de su hijo Juán, siempre intrigando en contra de su hermano Ricardo, y trató de conseguir que Ricardo tuviera un heredero. Con tal fin, concertó su matrimonio con Berenguela de Navarra y viajó con ella hasta Chipre para que se celebrasen los esponsales. Ricardo se encontraba en Chipre con los cruzados que esperaban que el tiempo mejorase para poder embarcarse hacia Tierra Santa. La boda se celebró en Limasol, pero Ricardo no mostró el mas mínimo interés por su esposa a la que apenas volvió a ver no teniendo descendencia.

La muerte de Ricardo fue un golpe durísimo para Leonor. Además de perder a su hijo favorito, Leonor tuvo que abandonar su retiro de Fontevrault para conseguir la coronación de Juan sin Tierra como rey de Inglaterra.

El «Imperio angevino» no sobrevivió mucho a Enrique II; en 1206 había quedado reducido a Gascuña, Irlanda e Inglaterra.

Juan no era el único aspirante a rey, existía una persona con mejor derecho, era Arturo de Bretaña hijo de Godofredo Plantagenet hermano menor de Ricardo pero mayor que Juan. Leonor sabía de la incapacidad de su hijo Juan para reinar, pero la opción que le quedaba no era precisamente buena. Arturo era para ella un nieto desconocido que se había criado en la corte de Francia y era por tanto afín al rey Felipe Augusto, enemigo implacable de los Plantagenet. Por este motivo, y muy a su pesar, Leonor reunió todas sus fuerzas para proclamar a su hijo Juan rey de Inglaterra. Conseguido esto, tampoco pudo descansar ya que se mantuvo el mayor tiempo posible al lado de él para evitar que este dilapidara toda la herencia recibida de sus padres. Al final de su reinado, Juan sin tierra había perdido todos su dominios continentales en Francia de los Plantagenet manteniendo solo  los de Inglaterra.

En 1200, con casi 80 años, Leonor viaja a Castilla cruzando los Pirineos para escoger entre sus nietas las infantas de Castilla (hijas de su hija Leonor de Inglaterra y de Alfonso VIII de Castilla) la esposa del futuro Luis VIII de Francia. La elegida fue Blanca. Se dice que descartó a otra de sus nietas, Urraca, porque su nombre era prácticamente impronunciable en francés.

La nueva dinastía de los Plantagenet se mantuvo en el poder cerca de trescientos años 

En 1455 estalló la Guerra de las Dos Rosas que enfrentó a dos ramas de la dinastía Plantagenet, la Casa de Lancaster (reinante) y la Casa de York. Finalmente, Eduardo de York se convirtió en rey. La Casa de York ostentó la Corona hasta la batalla de Bosworth (1485), en la que el rey Ricardo III es derrotado y muerto por el ejército de Enrique Tudor. Tras la batalla Enrique es coronado rey, acabando así la Casa de Plantagenet y naciendo la de Tudor. Enrique Tudor sucedió a Ricardo, convirtiéndose en Enrique VII, intentando cimentar la sucesión casándose con la heredera yorkista, Isabel de York, hija de Eduardo IV y sobrina de Ricardo III y matando a todos los demás

Orden y Caos se alternarían durante los próximos siglos en las Islas Británicas, y cada vez fue mas evidente la presencia de magos precursores  para  conseguir desarrollar y consolidar el Imperio Británico, los mas destacados y documentados en sus practicas fueron John Dee y Alesteir Crowley (próximamente)


FUENTES: 

  • Wikipedia
  • La vida, la leyenda, la influencia de Leonor de Aquitania, dama de los trovadores y de los bardos bretones – Jean Markale
  • El libro de los laberintos – Paolo Santarcangeli y Umberto Eco

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