La «Pérfida Albión» Blanca por fuera, roja por dentro

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Los blancos acantilados de Dover

 Albion es el nombre latino de Gran Bretaña , que Plinio el Viejo menciona en sus escritos: Albion y Albiones

El término «Albión» es de origen celta. Sin embargo, los romanos lo asociaron al latín albus (blanco) en referencia a los acantilados de Dover, al sur de Inglaterra, de un característico color blanco, que son lo primero que se ve al aproximarse a Gran Bretaña desde el norte de Francia por vía marítima. En gaélico , Alba es el nombre de Escocia .

 La perfidia según la RAE designaría a personas o actitudes desleales, infieles o traicioneras que faltan a la fe que deben.

En uno de sus sentidos, Perfidia «traicionero» significa «quien no respeta su fe, su palabra» . En otras palabras, una persona o entidad en la que no se puede confiar.

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Lucha de dragones. Miniatura de Geoffrey de Monmouth en su libro Historia de los Reyes de Bretaña (Historia Regum Britanniae)

LA PERFIDIA: BLANCA POR FUERA, ROJA POR DENTRO

La Primera Guerra Mundial fue un adelanto de lo que podía llegar a hacer la perfidia humana, la falta de consideración por el prójimo

Más allá de que parezca extraño o muy poco creíble, la guerra y cualquier conflicto bélico también tienen sus reglas, sus valores, sus códigos. Así, las partes contendientes saben hasta dónde pueden llevarse a cabo algunas acciones que serán entendidas como parte de la estrategia militar propia de una guerra y hasta dónde esas acciones pueden convertirse en un delito de perfidia o en un crimen de guerra.  La humanidad viene tratando, desde las sangrientas Cruzadas de los siglos XII y XIII, de poner límites humanitarios a las guerras, protegiendo a los heridos, enfermos y prisioneros de guerra, a la población no combatiente y a los servicios esenciales.

La perfidia puede tomar diferentes formas y por eso ha sido necesario legislar en su contra

En el contexto de la guerra, la perfidia es una forma de engaño en la que una parte se compromete a actuar de buena fe (por ejemplo, izando una bandera de rendición) con la intención de romper esa promesa una vez que el enemigo se haya expuesto ante ellos (por ejemplo, esperando que salgan al descubierto con el fin de captar a las fuerzas que se rinden).

Esta práctica está expresamente prohibida en virtud del Primer Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, que establece:

Artículo 37.- Prohibiciones de la perfidia

1. Está prohibido matar, herir o capturar a un adversario recurriendo a la perfidia. Los actos que invitan a la fe de un adversario que le llevan a creer que tiene derecho, o está obligado a conceder la protección en virtud de las normas de derecho internacional aplicables en los conflictos armados, con la intención de traicionar esa confianza, constituyen perfidia. Los siguientes actos son ejemplos de perfidia:
(a) simular la intención de negociar bajo bandera blanca o de rendición;
(b) simular una incapacitación por heridas o enfermedad;
(c) simular ser un civil, no combatiente; y
(d) simular un status de protección mediante el uso de signos, emblemas o uniformes de las Naciones Unidas, de Estados neutrales o de otros que no son partes en el conflicto.

2. Las estratagemas de guerra no están prohibidas. Estas artimañas son actos que tienen por objeto inducir a error a un adversario o de inducirlo a actuar temerariamente, así que infringen ninguna norma del Derecho Internacional aplicables en los conflictos armados y que no son pérfidas porque no invitan a la buena fe de un adversario con respecto a la protección en virtud de esa ley. Los actos siguientes son ejemplos de estratagemas: el camuflaje, las artimañas, las operaciones simuladas y la desinformación.

La perfidia formaba parte habitual en las Leyes de la guerra mucho antes de ese Primer Protocolo. Por ejemplo, en Cuarta Conferencia de La Haya: Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre (18 de octubre de 1907), el artículo 23, incluye:

Además de las prohibiciones establecidas por Convenciones especiales, está particularmente prohibido – … Dar muerte o herir a traición a personas pertenecientes a la nación o al ejército enemigo; … Usar indebidamente una bandera de tregua, de la bandera nacional o de las insignias militares o el uniforme del enemigo, así como los signos distintivos de la Convención de Ginebra. …

La idea sobre la perfidia innata de los británicos está muy extendida y tiene una larga tradición

«La pérfida Albión» es una expresión utilizada para referirse a Inglaterra (o al Reino Unido) en términos anglófobos u hostiles.  Se refiere a presuntos actos de maniobras diplomáticas, duplicidad, traición y, por lo tanto, infidelidad (frente a promesas o alianzas aparentes formadas con otros estados nacionales ) por monarcas o gobiernos del Reino Unido (o Inglaterra antes de 1707) en su búsqueda del interés propio.

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Soldados británicos en abril de 1918, cegados por un ataque de gas lacrimógeno, en fila a la espera de tratamiento.

ALGUNOS EJEMPLOS DE LA PERFIDIA INGLESA…

PERFIDIA CONTRA FRANCIA

El primer uso con éxito de gas asfixiante como arma ocurrió durante la segunda batalla de Ypres (entre abril y mayo de 1915), cuando los alemanes utilizaron gas en varias ocasiones contra tropas británicas. Pronto su uso se extendió a todos los beligerantes. Y los británicos hicieron uso y abuso del lema: «Y yo más»

A pesar de que muchos comandantes militares de ambos bandos conocían los efectos y el daño que podrían tener en civiles, su uso continuó a gran escala, por ejemplo el mariscal de campo británico en el el norte de Francia, Douglas Haig, escribió en su diario:

Mis oficiales y yo sabíamos que tales armas causaban daños a las mujeres y niños que vivían en los pueblos cercanos, ya que las fuertes rachas de viento eran comunes en el frente de batalla. Aunque, debido a que las armas estaban dirigidas contra el enemigo, ninguno de nosotros estábamos, en absoluto, demasiado preocupados por ello.

El adjetivo «pérfido» aplicado a Inglaterra ya se había empleado al menos desde el siglo XVII pues fue usado también en uno de sus famosos sermones por el historiador y teólogo francés Jacques-Bénigne Bossuet, que comparaba la oposición a la fe católica con la que los britanos, aislados por sus mares, sostuvieron contra los antiguos romanos paganos.

En un texto de Bossuet, El primer sermón sobre la circuncisión, dice textualmente: «Inglaterra, la pérfida Inglaterra a quien los mares hicieron inaccesible a los romanos y donde la fe del Salvador es aborrecida».

Sin embargo, en tiempos de Juana de Arco , los ingleses son católicos como el resto de Europa occidental. Mientras está encarcelada por los ingleses, uno de sus guardianes intenta aprovecharse de la debilidad de Juana de Arco para violarla, además de torturarla. Poco de caballeroso tenían estas acciones contra una mujer que representaba a Francia. La cruel muerte de Juana de Arco la convirtió en un mártir en los ojos de los franceses.

El poeta y diplomático francés de origen aragonés Augustin Louis Marie de Ximénès (1726-1817) en su poema L’ere des Français (publicado en 1793) animaba a atacar a la pérfida Albión en sus propias aguas.

Con posterioridad la expresión  fue empleada por Napoleón Bonaparte (1769-1821), que fue quien en realidad la popularizó al utilizarlas en sus campañas bélicas contra dicho país. Tuvo su enorme divulgación por el uso reiterado de Bonaparte en las llamadas «guerras napoleónicas» o «guerras de la coalición» durante los años que gobernó en Francia.  Tenia motivos para cuestionar las falta de escrupulos de los ingleses…

Desde el principio, a pesar de que el emperador procuraba la paz interna y externa, enviando cartas con proposiciones de paz a los gobiernos que habían conformado la Coalición, estaba claro que el Reino Unido no deseaba la paz (a menos que fuera bajo sus propios términos).

Contra la voluntad de todo el continente, la Gran Bretaña reanudó la guerra naval con Francia en abril de 1803. Hasta 1805 Napoleón solo tuvo que batallar contra los británicos. En este año, Rusia, Suecia, Austria y Nápoles se unieron a Gran Bretaña en la antifrancesa Tercera Coalición. Para atacar a Gran Bretaña, el problema era el mismo de 1798: para cruzar el canal de la Mancha, los franceses tenían que tomar el control del mar.

Tras su derrota final, Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Elena en el Atlántico, el 15 de julio de 1815. En su lecho de muerte culpa a la casa reinante inglesa, acusándolos de envenenamiento (se encontró arsénico en grandes cantidades en su cabello).

Desde su ascenso al poder, la figura de Napoleón ha sido objeto de las críticas más acerbas y de la adulación más servil.,  y es que cuando empieza a crecer de forma desmesurada, rápida, descontrolada y con mucho palmero alrededor, la historia no podía acabar bien.

El pequeño corso, sin fortuna ni familia poderosa, convertido a fuerza de audacia y habilidad en Emperador de los franceses, hizo temblar, en apenas 25 años, todos los tronos y potencias del Viejo continente. Del Código Civil al Bachillerato, pasando por las prefecturas y el Banco de Francia, su herencia permanece extraordinariamente presente El Código de Napoleón sirve de base para las leyes de muchos países. En los países conquistados, Napoleón instauró regímenes parecidos a los de la Revolución francesa, que adoptaron constituciones bastante garantistas. Su organizado gobierno logró sacar a Francia del caos en el que estaba durante y tras la Revolución. Napoleón insertó en los países conquistados las ideas de libertad, igualdad y fraternidad.

El tercer presidente de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson se mostraba menos amable con los logros del corso, al que trataba en estos términos:

[un] miserable que (…) provocó más dolor y sufrimiento en el mundo que cualquier otro ser que hubiera vivido anteriormente. Después de destruir las libertades de su patria, ha agotado todos sus recursos, físicos y morales, para regodearse en su maniática ambición, su espíritu tiránico y arrollador (…) ¿Qué sufrimientos pueden expiar (…) las desdichas que ya ha afligido a su propia generación, y a las venideras, a las cuales ya ha agobiado con las cadenas del despotismo? (…) El Atila de nuestro tiempo (…) ha causado la muerte de cinco o diez millones de seres humanos, la devastación de otros países, la despoblación del mío, el agotamiento de todos sus recursos, la destrucción de sus libertades (…) Ha hecho todo esto para hacer más ilustres las atrocidades perpetradas, para engalanarse a sí mismo y a su familia con diademas y cetros robados

La historia es a menudo la fabricación de un simple mentiroso.

Jefferson Davis

El francés más célebre de todos los tiempos nació el 15 de agosto de 1769. Ninguna ceremonia oficial marcó la fecha este año, curioso.  Indignación y críticas en los medios por este inexplicable “olvido”, reflejo de “un país avergonzado y sin raíces, que le da la espalda a su historia

Existe la tendencia en boga que lleva a muchos Estados a pedir perdón por acontecimientos pasados, a veces muy remotos, y que son juzgados desde el contexto presente, es decir con criterios por completo anacrónicos. Eso cuando no se trata de verdades a medias o leyendas negras.

La leyenda negra de Napoleon la escribieron los ingleses igual que la leyenda negra del Imperio Español. Nadie ha profundizado en las sombras, genocidio y guerras a traición provocadas por los británicos porque ellos y sus aliados son los dueños del mundo desde hace siglos. Algunos ejemplos de la perfidia británica:

  • En 1755 , sin una declaración de guerra, los británicos capturaron 300 buques mercantes franceses y encarcelaron a 6,000 marineros civiles. Esta acción preventiva , conocida como el «resumen de Boscawen «, parece haber tenido una gran influencia en el resultado de las batallas que requirieron el apoyo de la armada durante la futura Guerra de los Siete Años .
  • En 1801 , Horacio Nelson , bajo el mando del Almirante Hyde Parker, atacó y derrotó a la flota danesa en la Batalla de Copenhague por sorpresa y sin una declaración de guerra.
  • En 1803 , sin una declaración de guerra, el gobierno británico confiscó todos los barcos franceses a su alcance y confiscó 200 millones de mercancías

El término resurge cada vez que una situación de competencia o la tensión entre Francia y el Reino Unido aparece.

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Winston Churchill haciendo la señal de la victoria.

Ni siquiera el general Winston Churchill se mantuvo al margen de los tejemanejes de los ingleses.

La batalla de Mers el-Kebir fue una confrontación entre las armadas francesa y británica que se libró el 3 de julio de 1940 en la que fue destruida parte de una gran escuadra francesa fondeada en el puerto militar de Mazalquivir (en español y Mers-el-Kébir, en francés) y en la que murieron más de mil marinos franceses. El ataque a Mers-el-Kebir fue un ataque por sorpresa a una nación en paz con Inglaterra y que además era su aliada. Este ataque a traición constituiría uno de los crímenes de guerra más polémicos de la Segunda Guerra Mundial.

El 22 de junio de 1940, el nuevo Gobierno francés del mariscal Philippe Pétain había dado la guerra por perdida y había firmado el armisticio con Alemania.​ El acuerdo infringía el pacto anglo-francés del 28 de marzo, que impedía la firma de una paz separada con el enemigo.   Las cláusulas del armisticio con Alemania especificaban que los buques franceses serían desarmados en su puerto de matrícula y que dichos buques franceses no podrían pasar al servicio de las potencias del Eje. El grueso de la flota francesa del Mediterráneo se concentró el 23 en el puerto militar de Mazalquivir, en el golfo de Orán, para alejarse del control aleman porque las instalaciones portuarias del Atlántico y del canal de la Mancha ya han sido saboteadas por los propios marinos franceses antes de que llegaran los soldados alemanes. La intención era desarmar  sus barcos en Mazalquivir

Antes de la firma del armisticio, Winston Churchill, el primer ministro británico, había hecho saber al Gobierno francés que aceptaba una paz unilateral por parte francesa, pero sólo con la condición de que los buques de la Marina francesa se dirigiesen a puertos británicos. A los marinos  franceses no les dieron  la oportunidad ni de salir de puerto. ​ La llegada de la escuadra británica cogió a los franceses por sorpresa: privados del uso de la observación aérea por el armisticio, no detectaron su presencia hasta que alcanzó la costa africana. El combate fue rápido y decisivo.

Este acto obviamente constituía una clara violación del Derecho Internacional y por lo tanto un crimen de guerra, cosa que sin escrúpulo alguno los britanicos no tuvieron reparo en ejecutar como es habitual en su estética formalidad, con hechos consumados.

El combate causó cerca de mil trescientos muertos, entre los franceses; los heridos fueron trasladados a los hospitales de Orán. En total, entre los dos ataques de los días 3 y 6, los franceses sufrieron 1285 muertos y 351 heridos. Fue la batalla naval con más bajas francesas de toda la contienda.

La mayor parte de la flota presente en Mazalquivir quedó inutilizada y se eliminó así la posible amenaza que suponía para los intereses británicos. El balance de muertos franceses explica en parte los motivos por los que las tropas francesas se opusieron tan tenazmente al desembarco del ejército aliado en Marruecos y Argelia en noviembre de 1942

En Francia, el término Pérfida Albión es una expresión que utilizan los periodistas franceses para mofarse del sentimiento francófobo de algunos tabloides ingleses -que hacen gala del mismo con afirmaciones acerca de supuestas trampas de la selección de fútbol de Francia en el Mundial de 1998 o acusando a la modelo Élodie Gossuin de transexual. El antagonismo casi permanente de los dos países durante casi un milenio provoca muchos argumentos utilizados para establecer esta «perfidia» (en el sentido moderno y no religioso de la palabra).

De igual modo ocurre en otra victima de la dominación inglesa…

PERFIDIA CONTRA IRLANDA

En Irlanda, los siete siglos de dominación inglesa sobre la isla y los casi tres siglos de persecución religiosa provocaron, y siguen provocando, un fuerte sentimiento de rechazo a lo inglés en el país, y fomentó de gran manera el nacionalismo irlandés, tanto en lo político (acciones del IRA contra objetivos ingleseses) como en lo cultural (reavivamiento de la cultura céltica tras siglos de germanización anglosajona). Este sentimiento suele reservarse para lo inglés (germánico), no ampliándose a los otros pueblos del Reino Unido, celtas en su mayoría.

Incluso en círculos más radicales se sostiene que eventos como la Gran Hambruna deben ser calificados como genocidio.

En la rebelión irlandesa de 1916, conocida como el Alzamiento de Pascua, se inspira una canción tradicional («Foggy Dew») que presenta a la pérfida Albión vacilante ante el ruido de los rifles al caer la negra noche:

Oh the night fell black and the rifles’ crack Made perfidious Albion reel.

Un ejemplo reciente de las tensiones anglo-irlandesas se dio con motivo de la visita de la reina Isabel II a Irlanda, la primera de un monarca británico en más de un siglo. Sectores nacionalistas repudiaron la visita y exigieron el reconocimiento de los crímenes de Estado y de religión cometidos en la isla

En la Modernidad, ha vuelto a ser utilizada en todos los conflictos en los que ha intervenido el Reino Unido, como, por ejemplo, en la Guerra de las Malvinas. La lista es enorme

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Batalla Naval

PERFIDIA CONTRA ESPAÑA 

Términos como Pérfida Albión son utilizados por los españoles para referirse a Inglaterra.

España como referente militar, comercial y principal competidor por el control de los recursos mundiales, era el enemigo a batir en la carrera por la hegemonía mundial. Las dos potencias en litigio se implicarían a fondo en este pugilato que vino a durar unos trescientos años.

La expresión «pérfida Albión» según el historiador Enrique Moradiellos, se ha utilizado desde la segunda mitad del siglo XVI, en el contexto del antagonismo anglo-español de la época isabelina, para referirse al país en términos hostiles: «… se concede a Inglaterra y a sus habitantes el magisterio en las artes de la hipocresía, el disimulo y la traición.»

Tras varios siglos de alianzas y buenas relaciones entre los reinos cristianos peninsulares con los ingleses, y algo menos con otras naciones en sus islas, que llegaron a enlaces matrimoniales entre las casas reales de Navarra, Castilla y Aragón con aquellas insulares, la presencia de tropas o flotas inglesas en territorios y costas peninsulares durante las Cruzadas y batallas de Reconquista, y guerras civiles que encumbraron a los Trástamara, como aliados más o menos oportunistas siendo mercenarios, creó fobias y surgieron recelos enconados hasta el odio xenófobo.

Incrementados a nivel popular desde los tiempos del Imperio español, las guerras contra Inglaterra han sido habituales, especialmente enfrentando en altos intereses a las familias dirigentes y el clero de ambas naciones desde la abortiva iniciativa de Enrique Tudor de divorciarse o anular su matrimonio con Catalina de Aragón, y proclamar a Maria de Tudor (y de Aragón) ilegítima, hasta que casi subsanada por un breve tiempo en que Felipe II de España fue rey consorte de Inglaterra también, se volvieron más radicales hasta desembocar en los casos de la Armada Invencible o la Invencible Inglesa de su hermanastra y heredera, Isabel I, contra la Península Ibérica.

Además de asuntos estrictamente políticos, abundaron los motivos religiosos, especialmente tras el cisma de Enrique VIII y la conversión al protestantismo de la misma Isabel con la subsecuente proscripción del catolicismo en Inglaterra y sus dominios.

Isabel I de Inglaterra, la reina virgen que rehuso el matrimonio con Felipe II de España,  sería la gobernante que sentara las bases del Imperio Británico. La reina apoyó cualquier acción que dañara la hegemonía del reino de España. Era su gran enemigo, pues el imperio Español dominaba Europa por aquel entonces y estaba en su máximo apogeo. Estas acciones iban desde autorizar a los corsarios ingleses a atacar barcos españoles que volvían del nuevo mundo cargados de riquezas, hasta apoyar revueltas y levantamientos en los Países Bajos y Portugal contra la ocupación española.

Un aliciente para el odio español contra los ingleses fueron sus prácticas de piratería, apoyadas por sus soberanos desde la citada Isabel I.  como por ejemplo Francis Drake que abordaba a los barcos españoles para saquearlos y hundirlos en beneficio de la corona. Llegó al extremo de apoderarse de los mapas de los marinos españoles con el fin de atribuirse la autoría de los mismos. Llegó a implantar su nombre al canal de Drake, al sur de Patagonia cuando él ni siquiera había pasado por el, sino que efectuó el paso del Atlántico al Pacífico a través del canal de Magallanes. Todo un filibustero este tal Drake. Otros intrépidos marinos como el almirante Nelson  e insignes militares como el Duque de Wellington (uno de ellos), nos hicieron la puñeta de una u otra forma, cuando éramos la primera potencia mundial y también cuando íbamos camino de no ser nadie.

Finalmente, la tensión con España desembocó en la famosa batalla de la Armada Invencible en aguas del canal de la Mancha en 1588. Es muy popular el discurso de la reina Elizabeth I en Tilbury, el cual iba dirigido a las tropas inglesas que aguardaban la llegada de la flota Española. España tuvo que retirarse debido al gran número de embarcaciones perdidas a causa de un temporal que azoto de forma extraordinaria la armada española, apenas hubo combate.

La guerra acabó arruinando económicamente a ambos países, sobretodo por la Contraarmada o la Invencible Inglesa que Inglaterra envió para atacar España al año siguiente. El objetivo básico de Isabel I era aprovechar la debilidad de la Armada de España tras el fracaso de la Armada Invencible y asestar un golpe definitivo a Felipe II, obligándole a aceptar los términos de paz que Inglaterra impusiese. La operación acabó en una total derrota, sin precedentes para los ingleses. A raíz de este desastre, el que había sido hasta entonces héroe popular en Inglaterra, Francis Drake, cayó en desgracia.  Finalmente, ambos reinos firmaron un tratado de paz tras la muerte de Isabel I, ya bajo el reinado de su sucesor al trono Jacobo I.

La paz llegó en 1604 a petición inglesa. Las cláusulas de la misma se estipulaban en el Tratado de Londres, y resultaron muy favorables a los intereses españoles. Ambas naciones estaban ya cansadas de luchar, pero especialmente Inglaterra, que en aquel momento era tan solo una potencia media y que estaba luchando en ese momento contra la monarquía más poderosa del momento,y más cuando ya no podía sostener más los costes de un conflicto que fue muy lesivo para su economía.

«El mundo se salvó cuando éramos un imperio y nuestras galeras daban por el culo a la Pérfida Albión».

Javier Perez-Reverte

Británicos y estadounidenses se las han ingeniado para fingir que la colonización de América no fue una matanza. En el caso de la Conquista Española, la mortandad se asoció más a las enfermedades transmisibles –viruela, sarampión, gripe, tifus, peste bubónica y otras enfermedades infecciosas endémicas en Europa–, que tuvieron un papel decisivo al diezmar a los desprevenidos locales; el ardor guerrero contribuyó lo suyo también. En el caso de los ingleses la mortandad podría calificarse de matanza y exterminio racial, sin más consideración o interpretación. El abundamiento de datos certificaría este hecho, pero lo dejaría reducido a las frías miserias de la estadística.

De nuevo volveremos a utilizar el despreciativo término de “pérfida Albión”, tan habitual para referirnos despectivamente a Inglaterra durante los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, cuando se montaban manifestaciones oficiales para que nos fuera devuelto El Peñón, nuestro Peñón, tan arteramente arrebatado Motivos para acusarlos de perfidia por ello, haberlos haylos…

  • En 1704 , una fuerza angloholandesa comandada por el almirante George Rooke tomó posesión del Peñón de Gibraltar . El Tratado de Utrecht en 1713 otorgó la propiedad a Gran Bretaña. Dado que esta concesión no fue un abandono de la soberanía española, sería un abuso por parte del Reino Unido continuar reclamando la soberanía plena.
  • En 1815 , una epidemia de fiebre amarilla diezmó a los británicos de Gibraltar. España ofrece generosa ayuda humanitaria a los británicos, pero estos últimos se apoderan de nuevos territorios españoles

En nuestra literatura del siglo XIX la expresion de pérfida Albión la hace presente en el capítulo XIX del libro Bodas Reales, perteneciente a los Episodios Nacionales de Pérez Galdós se cita «que es la Inglaterra, esa puerca, ya lo sabe usted, a quien dan el mote de la pérfida Albión».

En lo que sí ha tenido una notoria ventaja el mundo anglosajón, ha sido en el marketing aplicado a sus atropellos y felonías; parece que no han roto un plato nunca. Es asombroso leer la historia inglesa; ni una sola derrota. Sin ir más lejos, en menos de diez años derrotamos tres veces a Nelson.

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Horatio Nelson cae herido durante el ataque a Santa Cruz de Tenerife. Cuadro de Richard Westall, 1806.

Y solo faltaba el «Brexit»

Los británicos siempre han mirado con cierta desconfianza al continente , el ‘brexit’ ha demostrado que los recelos de las islas hacia el resto de Europa siguen muy vivos. La pérfida Albión demuestra que los británicos sólo quieren ser europeos  cuando obtienen ventajas

Si, Ministro S01E05 El Brexit 1980

El Brexit explicado de forma magistral en un gag de la conocida serie cómica de la BBC del año 1980 «Si Ministro» donde explican su visión sobre el rol de Inglaterra en Europa, al menos en los últimos 500 años. . No se puede contar más en menos tiempo.

Dialogo del vídeo:

-Ministro (M): ¿Se da cuenta el Foreign Office -Ministerio de Asuntos Exteriores (FO) del daño que esto haría a la idea de Europa?
-Secretario (S): Por supuesto, es por eso que la apoyan.
-M: Pero el FO es pro-europeo, ¿no?
-S: Sí y no. Si me permite la expresión. El FO es pro-europeo porque en realidad es anti-europeo. Toda la administración pública ha estado unida en su deseo de que el mercado común no funcionase. Por eso nos unimos (a Europa).
-M: ¿Pero qué está usted diciendo?
-S: Ministro, UK ha tenido exactamente el mismo objetivo en política exterior en los últimos 500 años. Crear una Europa desunida. Para ello hemos luchado con los holandeses contra los españoles, con los alemanes contra los franceses, con los franceses e italianos contra los alemanes y con los franceses contra los alemanes y los italianos. Divide y vencerás. ¿Por qué deberíamos cambiar ahora si ha tenido tanto éxito?
-M: Pero todo esto debe ser historia antigua ¿no?
-S: Síii, y política actual. Teníamos que derribarla de arriba a abajo para entrar. Lo intentamos hacer desde fuera pero sin éxito. Ahora que estamos dentro nos podemos hartar como unos ladrones de todas estas cosas. Indisponiendo a los alemanes contra los franceses, a los franceses contra los italianos, los italianos contra los holandeses, el FO está contentísimo! es como antes de la guerra.
-M: ¿Pero no nos hemos declarado todos partidarios del ideal europeo?
-S: Jajajaj, no se lo crea señor ministro…
-M: Pero entonces, ¿por qué presionar para un aumento del número de miembros?
-S: Por la misma razón, es como en la ONU, cuantos más miembros tengan más discusiones se podrán fomentar y en más futil e impotente se convertirá.
-M: Qué cinismo más espantoso.
-S: Nosotros le llamamos diplomacia, sr. ministro.

 Nunca serán socios de fiar.

Los europeos tendrán que cambiar su mentalidad y enfrentarse pronto a un duro adversario, casi un enemigo: la Gran Bretaña de Boris Johnson, apoyada con firmeza por los Estados Unidos de Donald Trump.  La refriega será la salida inglesa de la Unión por las bravas y sin pagar un solo euro, marcará una nueva etapa en la historia de Europa, que tendrá que acercarse a Rusia y a China para contrarrestar la hostilidad de sus hasta ahora aliados anglonorteamericanos. A Europa le espera un infierno.

Hoy como ayer, nada nuevo bajo el sol.

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El último de Gibraltar, cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que retrata a Diego de Salinas, último gobernador español del peñón.

Continuara…

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