Los Tudor, el Origen del Imperio Británico: Isabel I, el final de la Dinastía

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Retrato de Isabel I de Inglaterra con su traje de coronación.

Así lucía la Reina Isabel I de Inglaterra vestida para el día de su coronación. Tenía 25 años. El vestido, confeccionado con piel de armiño se muestra engalanado con la rosa de los Tudor. Lleva el pelo suelto tal y como dictaba la tradición en Inglaterra para la coronación de una reina. La pintura, cuya autoría se desconoce, data de la primera década del siglo XVII, y se elaboró a partir de otro original perdido, también de autor anónimo.

Apodada la Reina Virgen (Virgin Queen), Gloriana o la Buena Reina Bess (Good Queen Bess),  la reina Isabel I de Inglaterra era hija de Enrique VIII. Nació como princesa, pero su madre, Ana Bolena, fue ejecutada cuando ella tenía tres años y entonces fue declarada hija ilegítima. No obstante, tras la muerte de sus hermanos Eduardo VI y María I, Isabel asumió el trono. Fué reina de Inglaterra, Gales e Irlanda.

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Elizabeth Tudor a los trece años de edad, pintado por Hans Holbein en 1546.

Isabel I, hija de Ana Bolena

La prematura muerte de María Tudor llevó al poder a su hermana Isabel en 1558. 

En su reinado, Inglaterra vivió una fase intensa de desarrollo económico, cultural y social, pero sus protagonistas vivieron en un momento histórico excepcional, durante el cual las más diversas conspiraciones se entremezclaban con la fascinación por la filosofía oculta debido a la presencia en su corte como consejero del mago John Dee,  una de las figuras más interesantes y enigmaticas de la Inglaterra de los Tudor

MAS INFORMACIÓN:

El Mago John Dee, Precursor de la Época Isabelina

Según la tradición, Isabel recibió la noticia de la muerte de Maria I,  orando bajo un ROBLE CELTA  y recitó un verso del salmo 118: A Domino factum est illud et est mirabile in oculis nostris (en español: Esta es obra del Señor y es maravilloso ante nuestros ojos). Estaba en compañía de su maestro, el brujo  y astrologo John Dee  que le dio ánimos con sus predicciones de un glorioso futuro, pero sin hijos.

Isabel I, Reina Virgen, mantuvo su trono por 44 años y 127 días, el quinto reinado más largo de la historia inglesa, después de Isabel II, Victoria I, Jorge III y Eduardo III.  Isabel I de Inglaterra murió soltera y sin dejar descendencia. Y, aunque se popularizó su mote de “la Reina Virgen”, se cree que tenía una intensa vida sexual.

Se le atribuyen diversos amoríos, entre ellos el más destacable fué Robert Dudley, primer conde de Leicester  fue el favorito de la reina Isabel I de Inglaterra durante la mayor parte de su reinado. Dudley, había sido discípulo de John Dee de niño, y durante toda su vida alentó a su antiguo maestro en todas sus empresas.

Se esperaba que Isabel contrajera matrimonio pero, pese a varias peticiones del Parlamento, nunca lo hizo. La opción de boda con Felipe II su ex-cuñado y recientemente viudo de su hermanastra María I. fue rechazada.  Sabedora que no podia tener hijos, igual que su hermana, para que necesitaba casarse.

Isabel I, se hizo cargo de un país dividido y en el caos,  por cuestiones religiosas.  Una de las primeras medidas que tomó fue establecer una Iglesia protestante independiente de Roma, que luego evolucionaría en la actual Iglesia de Inglaterra, de la que se convirtió en la máxima autoridad

El partido católico volvió a esgrimir sus argumentos acerca de la ilegitimidad de la heredera y apoyó las pretensiones de su prima María Estuardo de Escocia. Sin embargo, los errores del anterior reinado y la conocida indiferencia de Isabel en la polémica religiosa hicieron que acabara siendo aceptada de buen grado tanto por los protestantes como por la mayoría de los católicos. También influyó en su aceptación su aspecto joven, hermoso y saludable, que contrastaba notablemente con el de sus dos hermanastros: enfermizo el uno, avejentada y amargada la otra. Los retratos de la reina ayudaron a crear un encantamiento en la población: El Culto a la Virgen Gloriana.

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El Culto a la Virgen Gloriana

Isabel I de Inglaterra, Elizabeth I, era muy a menudo llamada la Reina Virgen, Gloriana o la Buena Reina Bess.

Isabel I, mientras reinaron sus hermanos Eduardo y María, mantuvo una manera de vestir exquisita, pero recatada. Se trataba de otro mensaje político: ella representaba la modestia y el decoro protestante. Pero cuando ascendió al trono no le quedó más remedio que apuntarse a las tendencias: su vestimenta represen­taba su poder, y era su obligación sobrepasar en boato y oropeles a sus muy presumidos cortesanos.

A medida que Isabel fue envejeciendo, su virginidad la volvió famosa y un culto creció alrededor de ella, celebrado en retratos, desfiles y literatura de la época. La iconografia tiene el poder, la magia, de crear en un ritual. Isabel, asesorada por el mago John Dee la uso para proyectar sobre su pueblo sus deseos. Representada y glorificada como Gloriana, Astrea o la Reina Virgen, la imagen de Isabel I se identificó con el compendio de todas las virtudes.

Isabel I como Astrea, la diosa de la Justicia, hija de la Prudencia y del Pudor, gobernaba a los hombres en la Edad de Oro. Su tarea era fácil puesto que los que acudían a ella deseaban realmente la paz y estaban seguros de que sus sentencias no generaban ningún rencor.

Desde la década de 1570, el gobierno isabelino intentó manipular la imagen de la reina virgen Isabel I como un objeto de devoción y veneración. Sir Roy Strong escribió que el culto a Gloriana fue hábilmente creado para reforzar el orden público y reemplazar, de forma deliberada, los elementos de la religión anterior a la Reforma anglicana, como lo es el culto a la Virgen María y los santos con sus imágenes y boato

Los libros proporcionaron otra fuente de imágenes ampliamente difundida de Isabel. Su retrato apareció en la portada de la Biblia de los Obispos, la Biblia estándar de la Iglesia de Inglaterra, publicada en 1568 y revisada en 1572. En varias ediciones, se representa a Isabel con su orbe y su cetro acompañada de alegorías femeninas (imagen superior)

Gloriana se convirtió en un nombre popular para la reina Isabel. Está documentado que las tropas en Tilbury la saludaron con gritos de «Gloriana, Gloriana, Gloriana», después de la derrota de la Armada Invencible, en 1588

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Retrato la Victoria de Isabel I (de autor anónimo, hacia 1589), conmemorando la derrota de la armada española (representada en el fondo). Obsérvese el globo terráqueo bajo la mano derecha de la reina, símbolo de su poder mundial.

La Virgen Emperatriz de los Mares

Isabel I de Inglaterra siempre mantuvo tensas relaciones con España.

Isabel I ayudaba indirectamente a los protestantes de Francia y de los Países Bajos, mientras que los navegantes y comerciantes ingleses tomaban conciencia de las posibilidades atlánticas y se enfrentaban al monopolio español en América. La reina Isabel y su consejero William Cecil apoyaban las acciones corsarias contra los intereses españoles, impulsaban la construcción de una flota naval moderna e intentaban retrasar el enfrentamiento entre los dos reinos.

Isabel I de Inglaterra sería la gobernante que sentara las bases del Imperio Británico, librando las primeras batallas con su mayor enemigo en la expansión colonial, el Imperio español con la ayuda de John Dee

La excomunión de Isabel por parte del papa Pío V en 1570 provocó un aumento de la tensión con Felipe II de España, que defendió a los ideales de la católica María I de Escocia como heredera legítima de su difunta esposa María Tudor. Esta tensión se extendió durante las siguientes décadas en los mares del Nuevo Mundo, así como en Europa, y culminó con el intento de invasión de la Armada Invencible.

Es en este contexto que aparece la primera de una larga serie de retratos que representan a Isabel con numerosas superposiciones simbólicas de dominio imperial basadas en el dominio de los mares. Lo anterior es combinado con una segunda capa de simbolismo que representa a Isabel como la Reina Virgen, buscando colocar la imagen de Isabel como la protectora protestante destinada a su pueblo.

Los adornos que la rodean en el retrato de la victoria indican las aspiraciones de Inglaterra a dominar el mundo. Al cabo de unos siglos lo conseguirán. La mano de Isabel sobre la bola del mundo y la corona casi encima de la Tierra y los mares expresan su ambición. Inmovilizada por la indumentaria y las joyas, Isabel mira al retratista con desafío y desconfianza a pesar de haber vencido a los españoles y de posar como la reina de los mares.

Durante el proceso de consolidación de poder emprendido por la Dinastía Tudor, cuyo esplendor comenzó a notarse bajo el reinado de Enrique VIII, el cual unió lo político con lo religioso, el género del drama histórico desempeñó un papel importante como catalizador del proyecto cultural de la creación de una nación. Las obras se encuadraban visiblemente en un contexto político del momento histórico de su producción, cuyos objetivos eran crear y perpetuar mitos funcionales dinásticos, así como de recurrir a determinados sucesos y personajes históricos del pasado y explorar las tensiones y preocupaciones de entonces aplicándolas al momento actual.

Durante el reinado de Isabel I existió un gran esplendor cultural en la que aparecen William Shakespeare, Christopher Marlowe, Francis Drake y John Hawkins.

Durante su reinado se desarrollaron las artes, pero era una enamorada del teatro y bajo su gobierno surgieron diversas compañías teatrales, fue en esta época cuando William Shakespeare comenzó a ganar notoriedad en el grupo de The Chamberlain’s Men

William Shakespeare conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente el Bardo), es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Pronto se convertiría en actor, escritor, y, finalmente, copropietario de la compañía teatral conocida como Lord Chamberlain’s Men, que recibía su nombre, al igual que otras de la época, de su aristocrático mecenas, el lord chambelán (Lord Chamberlain). La compañía alcanzaría tal popularidad que, tras la muerte de Isabel I y la subida al trono de Jacobo I, el nuevo monarca la tomaría bajo su protección, pasando a denominarse los King’s Men (Hombres del rey).

El interés de Shakespeare en lo oculto, en fantasmas, brujas y hadas, se explica más como derivación de una profunda afinidad con la filosofía oculta seria y con sus implicaciones religiosas, que como emanación de la tradición popular. Pero hay un poema dedicado a la reina, que puede obrar como un hechizo, por su encanto.  Según un portavoz de la Royal Shakespeare Company, el texto está escrito en el mismo estilo que el epílogo de la comedia anterior Sueño de una noche de verano. .

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El retrato Procesión, h. 1600, atribuido a Robert Peake el Viejo.

John Dee era un mago cósmico. Sabia que es nuestra conciencia la que crea nuestra realidad. Puesto que es nuestra conciencia personal la que crea, es necesario e importante trasformar la conciencia global para que pase de ser un mero estado de reconocimiento propio y del mundo exterior para que pase a ser una forma de pensamiento único e incida en la realidad que deseaba construir.

Creer es crear y es allí donde florece la magia mental y la capacidad para construir una nueva realidad, una realidad mágica. Todo es energía y la magia mental es la forma de aplicar esta energía hacia una nueva realidad. En los sueños todo se puede, en los sueños todo se puede cumplir, en los sueños todo se puede hacer, en los sueños todo se puede cambiar.  Isabel sabia que para hacer realidad sus sueños, su pueblo debía soñar con Gloriana, proyectando sus deseos

 Durante los siglos XVI y XVII, en la corte inglesa era donde se contemplaban los más atrevidos atuendos, estrafalarios comparados con la sobriedad española que estaba en boga en el continente. Todo tenia un sentido espiritual, era un ritual constante de abundancia.  La euforia de Inglaterra contrastaba con la depresión del decadente imperio español.

Si bien la mayoría de las veces la realeza se rodeaba de lo que hoy no dudaríamos en definir como hacedores de prodigios inexistentes, en ocasiones eran los propios monarcas quienes aparecían revestidos ante los ojos de su pueblo de esos presuntos poderes sobrenaturales. El ejemplo más notorio de lo que decimos nos remite al caso del llamado «toque regio», la curación de los enfermos a través de la imposición de manos realizada por emperadores y monarcas de todos los tiempos. La reina Isabel I de Inglaterra oraba y tocaba sin pudor las llagas de sus súbditos pidiendo por su sanación,

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Isabel I de Inglaterra, retrato Ditchley, c. 1592. óleo sobre lienzo, National Portrait Gallery (Londres)

La Creación de la Imagen Real

EL HECHIZO DEL MAGO: BLANCA POR FUERA, ROJA POR DENTRO

La pintura superior se atribuye a Marcus Gheeraerts el Joven, y casi con certeza se basó en una sesión organizada por Sir Henry Lee de Ditchley y  John Dee, el mago de la corte, que eran mecenas del pintor. En esta imagen, la reina se encuentra sobre un mapa de Inglaterra, con los pies en Oxfordshire, simbolo del Conocimiento. La pintura ha sido recortada y el fondo está pobremente repintado, por lo que la inscripción está incompleta. Las tormentas se enfurecen detrás de ella mientras el sol brilla delante de su figura, mientras usa una joya en forma de esfera armilar en su oreja izquierda.

 La compleja imaginería era utilizado como un hechizo o encantamiento para transmitir la potencia y aspiraciones del estado ingles, así como del monarca a la cabeza . Se hicieron muchas versiones de esta pintura, probablemente en el taller de Gheeraerts, con los elementos alegóricos eliminados y las características de Isabel «suavizadas» por el marcado realismo de su rostro en el original. Uno de estos fue enviado como un regalo diplomático para Fernando I de Médici y ahora se encuentra en el Palacio Pitti.

 Como parte del culto a la Reina Virgen, se esperaba que los cortesanos llevaran la imagen de la Reina, al menos en la corte. Espectaculares medallones enjoyados para miniaturas: el Joyel Armada dado por Isabel a Sir Thomas Heneage y el Colgante Drake otorgado a Sir Francis Drake son los ejemplos más conocidos.

Incluso los primeros retratos de Isabel I (1533-1603) contienen simbólicos objetos tales como rosas y libros de oraciones que tenian un significado de encantamiento para los espectadores de su época. Retratos posteriores de la capa de Isabel la iconografía del imperio – globos , coronas , espadas y columnas -y representaciones de la virginidad y la pureza, tales como lunas y perlas -con clásicas alusiones para presentar una compleja «historia» que  hechiza la era isabelina y la majestad intocable  de su reina virgen y que aún perdura

Alrededor de 1586, las imágenes de Isabel con joyas en forma de luna creciente o flechas de cazadora comenzaron a aparecer en sus retratos y se multiplicaron durante el resto de su reinado. Los cortesanos llevaban la imagen de la reina en collares y camafeos para expresar su devoción, y tenían sus retratos pintados con sus colores emblemáticos blanco y negro

Los diversos hilos de la mitología y el simbolismo que crearon la iconografía de Isabel I se combinaron en un tapiz de inmensa complejidad en los años posteriores a la derrota de la Armada española. En poesía, retratos y boato, la reina fue celebrada como Astrea, la virgen justa, y simultáneamente como Venus, la diosa del amor. Otra exaltación de la pureza virginal de la reina la identificó con la diosa de la luna que tiene el dominio sobre las aguas. Sir Walter Raleigh había comenzado a usar Diana y, más tarde, Cintia como alias para la reina en su poesía alrededor de 1580.

 Los retratos están inmersos en la mitología clásica y el entendimiento renacentista de la historia y el destino inglés, con fuertes alusiones a los sonetos de Petrarca y, al final de su reinado, a la obra La Reina Hada de Edmund Spenser. Frances Yates señala que los retratos más complejos y simbólicos pueden todos conmemorar eventos específicos o haber sido diseñados como parte de complejos entretenimientos  rituales temáticos.

 Los más famosos, ArmadaDitchley y Arcoiris, están todos asociados con estas formas de eventos únicos. En la medida que los contextos de otros retratos se han perdido para su estudio posterior, también las claves para comprender estas notables imágenes, tal como las entendieron los isabelinos, pueden haberse perdido en el tiempo. Incluso aquellos retratos que no son abiertamente alegóricos pueden estar llenos de significado para un ojo especializado. Los cortesanos isabelinos, familiarizados con el lenguaje de las flores y los libros de emblemas italianos, «leían» historias sobre las flores que llevaba la reina, los bordados en sus ropas y el diseño de sus joyas

Los retratos de Isabel I de Inglaterra ilustran la evolución de los retratos reales ingleses en los inicios de la Edad Moderna, desde simples representaciones conservadoras hasta complejas imágenes utilizadas para transmitir el poder y las aspiraciones del Estado, así como de la monarca.  Es así como las celebraciones del torneo del Día de la Adhesión, la poesía de la corte y los retratos de Isabel reflejan ese esfuerzo.

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Retrato de la reina Isabel I, conocido como Retrato del Arcoíris, c. 1600, una representación alegórica de la reina.

Atribuido a Gheeraerts el Joven, el retrato Arcoiris es quizás el más simbólico. Pintado entre 1600 y 1602, actualmente se encuentra en Hatfield House, cuando la reina tenía más de 60 años, y se la muestra joven y vestida para una mascarada con un corpiño de lino bordado con flores de primavera y un manto colgado de un hombro, con su cabello suelto bajo un tocado de fantasía. Entre los símbolos que usa se encuentran los populares en libros de emblemas, incluyendo la capa con ojos y oídos, la serpiente de la Sabiduría y la esfera armilar celeste junto a un arcoiris con el lema non sine sol iris (no hay arcoiris sin el sol). Strong sugiere que la complejidad del tema pictórico puede ser obra del poeta John Davies, cuyos Hymns to Astraea, realizados en honor a Isabel, usan gran parte de las mismas imágenes; y encargado por Robert Cecil como parte de la decoración en honor a la visita realizada por Isabel en 1602, cuando un «santuario a Astrea» apareció entre los entretenimientos en la visita, que es considerada como la última gran fiesta realizada en su reinado.

 El manejo de la imagen de la reina alcanzó su apogeo en la última década de su reinado, cuando las imágenes, en vez de mostrar la realidad de la vejez de la reina, fueron reemplazadas por una visión eternamente juvenil de esta, desafiando la realidad del paso del tiempo.

Dos pinturas alegóricas supervivientes muestran el uso temprano de la mitología clásica para ilustrar la belleza y la soberanía de la joven reina. En Isabel I y las tres diosas de 1569, atribuido a Hans Eworth, muestra la historia del Juicio de Paris con Isabel de protagonista, que en lugar de Paris, es enviada a elegir entre Juno, Venus y Palas-Minerva, todas las cuales son eclipsadas por la reina con su corona y orbe real. Según Susan Doran, el tema de la pintura comprueba la retención del poder real por parte de Isabel: mientras en el mito original, Paris da inicio a la Guerra de Troya y a la ruina de los troyanos, Isabel trae paz y orden a su pueblo,después del turbulento y caotico  reinado de su hermana Maria. . Es el único cuadro en el que la reina lleve guantes. El orbe de la Paz mejor cogerlo con guantes.

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Isabel I y las tres diosas (Juno, Venus y Minerva), 1569.

El precio de la Paz de la Reina Virgen

Paz al principio del reinado de Isabel I hubo poca. La represión logró borrar definitivamente de Inglaterra el catolicismo en cuestión de diez años.

Con Isabel la intolerancia en Inglaterra se ejerció sin frenos ni cortapisas legales. La Reina Virgen no escatimó en violencia para mantenerse en el poder y reducir a cenizas el resurgimiento del catolicismo que Felipe II y su esposa inglesa, María Tudor, soñaron a mediados del siglo XVI.

El reinado de Isabel I comenzó restableciendo el Acta de Supremacía, que designaba obligatoria la asistencia a los servicios religiosos del nuevo culto. En caso de faltar, las sanciones iban desde los latigazos a la muerte. El Estado, no vano, promocionaba un sistema de delaciones por el que aquellos que no denunciaban a sus vecinos podían acabar en la cárcel. El objetivo no solo eran los católicos, sino también los calvinistas, cuáqueros, baptistas, congregacionistas, luteranos, menoninatos y otros grupos religiosos que, en la mayor parte de los casos, se vieron obligados a huir a América.

Sobre el éxito de sus objetivos religiosos, solo dos factores influyeron en el éxito de una sobre la otra hermana,, Maria e Isabel eran igual de sanguinarias, pero Maria obro por venganza y condeno a los que habian acosado y vilipendiado a su madre, la reina Catalina y ayudado a Enrique VIII a obtener el divorcio de su esposa. Su hermana Isabel obro duramente para conservar el poder, sin dejar que sus emociones superaran sus intereses.

Maria I  también murió de forma prematura sin poder consolidar el retorno de Inglaterra a la Iglesia Romana.   Isabel fue extraordinariamente longeva para su época, igual que su mago John Dee. Ambos gestaron con el tiempo a su favor. su propio hijo: El Imperio Británico y con ello, un nuevo mundo

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Maria Estuardo, reina de Escocia. Su atuendo de luto blanco le valió en Francia el sobrenombre La Reine Blanche («la reina blanca»).109​ Retrato del taller de Clouet (c. 1560)

Y no hay dos, sin tres… Tres reinas fomentadas por el caos enfrentadas

  • La Reina de Corazones (Maria I)
  • La Reina Roja (Isabel I)
  • La reina blanca (Maria Estuardo)

María Estuardo fue reina  de Escocia, desde los seis días de vida, ya que su padre el rey Jacobo V de Escocia murió en una batalla contra los ingleses nada más nacer su única hija. A los tres años fue prometida al príncipe Francisco, heredero a la Corona de Francia y fue enviada a la corte de ese reino, donde se educó como la próxima reina de Francia. Cuando le llegó ese momento tan esperado, tras la muerte del rey Enrique II, su enfermizo marido de 19 años, Francisco II, moriría al año de subir al trono. Así, después de esperar casi toda su vida para ser reina de Francia, al final se tuvo que contentar con ser solo Reina de Escocia, donde volvió tras la muerte de su marido para tomar posesión de su trono. Sin embargo, nunca renunció al trono de Inglaterra, al considerar ilegítima a Isabel, por haber sido el fruto de una mujer de la corte que había sido deslegitimada y repudiada por su propio marido Enrique VIII y condenada a muerte después del juicio que se le hizo por adúltera y por practicar la brujería.

María Estuardo, reina de Escocia era católica y eso la enfrentó con su prima Isabel II. La reina de Inglaterra la ordenó capturar y ejecutar en 1587.  Aquellas eran épocas convulsas para Europa y en concreto para la reina de Inglaterra (de religión anglicana) que tenía a su prima María Estuardo (de religión católica) encarcelada por conspiración contra Isabel I

La reina solo tenía una forma de resolver todas las dificultades, grandes o pequeñas. ‘¡Cortenle la cabeza!’ dijo ella, sin siquiera mirar a su alrededor

Lewis Carroll

En una ocasión, John Dee, como vidente,  le dijo que veía que una reina  iba a morir, pero no podía precisar si era Isabel o María Estuardo. Y ya sabemos quién ganó la jugada en este “juego de tronos” y quien se quedó con la peor parte: la que fuera reina de Escocia perdió literalmente su cabeza al ser decapitada el 8 de febrero de 1587.

María Estuardo era muy querida por el ala católica de Inglaterra y había muchos que la consideraban la reina legítima. Además, ella ya había reclamado derechos sobre el trono inglés por lo que la desconfianza de su prima Isabel era mucha, aun asi Maria le pidió asilo cuando tuvo que abdicar en su hijo Jacobo tras una revuelta del pueblo escoces tras la muerte de su marido y primo hermano  Enrique Estuardo.

En cuanto llegó a Inglaterra, Isabel la confinó de castillo en castillo en el interior del país. Así la tuvo 18 años enteros hasta que consiguió argumentos para acabar con ella, cuando se destapó una conspiración para asesinar a Isabel I donde estaba implicada tanto María Estuardo como el reino de España, lo que propició su condena. María fue en consecuencia condenada a muerte por el parlamento inglés, y sentenciada a morir en el patíbulo el 8 de febrero de 1587, 19 años después de haber dado el fatídico paso de cruzar la frontera entre Escocia e Inglaterra para ponerse bajo la protección de su tía la Reina de Inglaterra.

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Sentencia de muerte de Maria Estuardo firmada por Isabel I.

Hay una frase del Sombrero a Alicia en el libro ‘Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll: “¿Sabes cuál es el problema de este mundo? Todos quieren una solución mágica a los problemas, pero todos rehúsan creer en la magia”. Añadiría que los que la utilizan rehúsan ver las consecuencias que atraen, si la utilizan con exceso y por motivos egolatras, especialmente cuando se cruza la linea a lo sobrenatural..

Isabel I era bien conocida tanto por sus virtudes como por sus defectos, ya que también era una persona egocéntrica, ávida de poder e incluso demasiadas veces cruel.  La reina virgen, lista, refinada, astuta y experta en la psicología masculina llego a vieja, solitaria, desconfiada, amargada, frustrada…

Hacia el año 1598, Isabel parecía, según expresión de un mordaz cortesano, «una momia descarnada y cubierta de joyas». Calva, marchita y grotesca, pretendía ser aún para sus súbditos la encarnación de la virtud, la justicia y la belleza perfectas. Poco a poco fue hundiéndose en las sombras que preludian la muerte.

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Retrato de Isabel I, pintado después de 1620, durante el primer renacimiento del interés en su reinado. El Tiempo duerme a su derecha y la Muerte mira por encima del hombro izquierdo; dos putti sostienen la corona sobre su cabeza

La monarca falleció el 24 de marzo de 1603 en la calma e intimidad del palacio de Richmond.  Se desconoce cuál fue la causa exacta de su muerte. En sus últimos años padecía insomnio, depresión y debilidad generalizada. También se comentaba que se sentía atormentada por la muerte de María Estuardo.

Fué así como finalizó el reinado de Isabel I de Inglaterra. Isabel I sellaba una época y el fin de la dinastía Tudor, que durante más de cien años había conseguido mantener la soberanía y sentar las bases para la construcción del estado moderno.

Antes designó a su sucesor: escogió ni más ni menos que al hijo de María Estuardo, su primo Jacobo, que por entonces era rey de Escocia. De modo que pasó a ser Jacobo I de Inglaterra e Irlanda, además de continuar siendo Jacobo VI de Escocia.

Maria Estuardo habia sido sepultada en la Catedral de Peterborough. Años más tarde, en 1612, su hijo, Jacobo I de Inglaterra e Irlanda y VI de Escocia mandó exhumar el cuerpo de su madre para que fuese enterrada como una Reina en la Abadía de Westminster. El destino quiso que sólo estuviese a 9 metros de su prima, Isabel I.

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Maria Estuardo representada con su hijo Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (Hilliard, 1583); en realidad, ella vio a su hijo por última vez cuando tenía diez meses.

FUENTES:

  • Wikipedia
  • A Thirst for Empire  de Erika Rappaport –  Princeton University Press,2017
  • The Hungry Empire de Lizzie Collingham – The Bodley Head, 2017
  • http://valeriaardante.blogspot.com/2018/01/misteriosos-cuadros-de-isabel-i-de.html
  • https://shakespeareobra.wordpress.com/a-la-reina/

 

4 Respuestas a “Los Tudor, el Origen del Imperio Británico: Isabel I, el final de la Dinastía”

  1. ¡¡Madre mía que vidas!!!
    Es muy interesante y lo que da que pensar es que no extraña tanta locura con las vidas que llevaban, antinaturales……madres que no ven a sus hijos, hijas que son educadas por la exigencia y sin amor solo importantes en cuanto si podían o no ser madres …y de varones,……….
    El ser humano ya apuntaba maneras desde hace muchos siglos y de esos barros estos lodos.
    Un saludo

    1. Y si sabes leer entre lineas la historia britanica, te das cuenta que algo no cuadra. Hay algo sobrenatural en el desarrollo del Imperio Britanico, y el desarrollo de la ciencia moderna que aporto No todo es beneficioso para la humanidad .Mas bien es si analizamos el apocalipsis que se intuye con el actual cambio climatico, el aumento de las enfermedades en la población y la contaminación de los mares.

  2. Tanto poder y tanta infelicidad y la vida es solo un suspiro.Amo a mi familia hermanos padres primos tíos todos los amo mucho.

  3. En ocasiones las ancias de poder no te deja ver mas alla, la magia puede ser buena o mala, pero lo que si es cierto, es que la mejor manera de ser exitoso o lograr ser reconocido en el tiempo, es enseñar a nuestras futuras generaciones que la vida es valiosa y un pilar importante para que cualquier ser humano sea bueno, con principios y valores es gozar de sus seres queridos y aceptarlos como son. Gracias por el articulo muy intereserante y cada día compruebo más que la monarquia siempre ha sido impuesta y la larga los que pertencen a ella nunca conocen la verdadera felicidad.

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