La «Pérfida Albión» La historia la escriben los vencedores

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Si se afila bien el lápiz, a veces en la Historia ocurren episodios en el que ganan los más aviesos, que no los mejores, básicamente porque obtienen un cuerpo de ventaja en la carrera por ver quien engaña más, mejor y durante más tiempo, imponiéndose silenciosamente a la verdad en retirada, desnudándola de cualquier propiedad virtuosa y deslegitimando su propia autenticidad. En este arte son especialistas los  historiadores ingleses.

Textos históricos propiamente dichos y numerosos artículos en los medios de comunicación rebosan sutiles o explícitas manipulaciones de la realidad, bien por acción o bien por omisión. Prácticamente siempre a favor de los vencedores, que a nivel internacional y desde la segunda guerra mundial, pero aún más desde el final de la guerra fría, significa referirnos a los Estados Unidos (EEUU) y sus aliados britanicos, países que hoy dominan buena parte de las grandes empresas mundiales de la comunicación.

«Casi todo lo que habla la historia no es otra cosa sino peleas y matanzas, y el honor y el prestigio que se concede a los conquistadores (quien en su mayor parte no son sino grandes carniceros de la humanidad), engaña aún más a los jóvenes que están creciendo, que por este medio llegan a pensar que la masacre [es] el negocio laudible de la humanidad, y la más heróica de las virtudes. Mediante estos pasos, [una] crueldad no natural es sembrada en nosotros, y lo que la humanidad aborrece, la costumbre lo reconcilia y nos lo recomienda, posisionándola en forma de honor. Así, por medio de modelos y opinión, eso pasa a ser un placer, que por sí misma ni lo es, ni lo puede ser a cualquiera.»

John Locke:Some Thoughts Concerning Education (1693), § 116.

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“No todo lo que se nos presenta como la historia realmente ha sucedido, y lo que realmente sucedió en realidad no sucedió de la manera que se nos presenta, mas aún, lo que realmente pasó es sólo una pequeña parte de todo lo que pasó. Todo en la historia sigue siendo incierto, los eventos más grandes, así como la menor incidencia.”

Goethe

Una frase muy conocida y que desde mi punto de vista tiene mucho de sentido común y de razón, es la que pronunció el escritor George Orwell, autor del magnífico libro 1984:

La historia la escriben los vencedores

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Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana, una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social

Se puede seguir escribiendo la historia con letras doradas en el cielo para que aquellos que viven en las cloacas puedan leerla cuando alcen la vista pero quizá, según advirtiera Oscar Wilde, el único deber con la historia sea rescribirla.

Si la historia la escriben los que ganan, eso implica que hay otra historia, la de los vencidos. En este sentido, es posible que Churchill fuera el último y más influyente exponente de la historia según el concepto «Whig«—del gaélico escocés ‘cuatrero’— , el cual se basaba en la creencia de que el pueblo británico tenía una grandeza única y un destino imperial y que, por tanto, su historia debía verse como la narración del progreso de una nación hasta alcanzar dicho destino. El Partido Liberal actual surgió a partir del antiguo Partido Whig

Winston Churchill lo tenía claro, tanto es así, que de su boca salió lo siguiente, indicativo del carácter del primer ministro británico y de la opinión que tenía de sí mismo:

La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla.

No hay que olvidar que en el año 1953 Churchill recibió el premio Nobel de literatura y que escribió, entre otras cosas, su propia visión de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy en día, cuando las visiones de los vencedores se escriben como verdades axiomáticas, más que defender la historia de “los peligros” que la acechan, el historiador tiene que salir al encuentro del pasado, el mismo que todos se afanan en modelar a su antojo. Allí, desde el ayer, movido por la austera pasión de la prueba, deberá escuchar e hilvanar las distintas voces y testimonios de los mundos que una vez fueron y que quizá, pese a la reticencia de muchos, siguen siendo.

“La historia es la mentira encuadernada.

Enrique Jardiel Poncela

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La historia la escriben los vencedores, pero el tiempo da voz a los vencidos

¿Hasta qué punto cambiaría nuestra percepción de algunas etapas de la Historia si conociéramos la otra versión de los hechos? Lo cierto es que poco a poco se van conociendo esas «otras miradas» gracias a Internet y la libertad que otorga la red de redes.

Internet nos ofrece a todos nosotros la posibilidad de expresarnos, crear, aprender y compartir. Desde la invención de la prensa por parte de Gutenberg o del teléfono por parte de Alexander Graham Bell, ninguna invención humana ha ofrecido tantas oportunidades a tantos y ha ofrecido tantas posibilidades de beneficiar al ser humano descubriendo la verdad oculta.

El caos se genera en  oscuridad,  en ocultación de la Verdad. El orden se restablece cuando la Verdad se ilumina. Es el ciclo del Ouroborus, el ying y el yang. Solo es cuestión de tiempo.

“La verdad es hija del tiempo”, dijo el escritor romano Aulo Gelio y tenía razón porque, al fin y al cabo, “no hay nada oculto que no llegue a descubrirse” tarde o temprano.

En todo caso, es mejor que hablen nuestros actos, más que nuestra boca. “Por sus frutos los conoceréis”, enseña el Evangelio y Abraham Lincoln decía que, de todos modos, “no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo”.

Cuando Pilato tuvo a Cristo frente a él, reducido a la humillación y al suplicio, alcanzó a preguntarle: “¿Y qué es la verdad?”.

Sólo tiempo después quizá el gobernador romano pudo darse cuenta de que la pregunta sobraba porque tenía la Verdad ante sí, encarnada y en su máxima expresión.

«…Jesús nos dijo que esto hace mucho tiempo, todavía puedo escuchar esa voz gritando a través de la vista del tiempo, diciendo: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os ultrajan». Y todavía hay una voz que le está diciendo a cada Pedro posible: «Vuelve tu espada a tu lugar». La historia está repleta con los huesos blanqueados de naciones, la historia está repleta con los escombros de comunidades que no siguieron este mandamiento.»

Martin Luther Kingdiscurso pronunciado en la Gran Marcha de Detroit, 23/6/1963, citando a Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:44) y en su arresto (Mateo 26:52).

Y por último, hablando de la historia y de su narración,  John Aubrey anticuario y escritor inglés del siglo XVII, es famoso por ser autor de breves relatos biográficos, en relación a los cuáles pronunció lo siguiente, casi definiendo este blog:

Lo fácilmente que se olvidarían estas curiosidades si no las escribieran tipos ociosos como yo.

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