El Opio en la Época Victoriana

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El opio es una sustancia narcótica que se obtiene por el secado del jugo de las adormideras verdes, es de un color parduzco y se utiliza como calmante del dolor desde hace milenios.

El opio se extrae de un amapola gigante, la adormidera, de nombre científico, Papaver somníferum. La planta que hoy se cultiva mayoritariamente en Afganistán y Paquistan, tiene su origen en la cuenca mediterranea. Es una resina oscura que se recolecta de unas incisiones realizadas en la cápsula del fruto.

La droga se extrae de la savia exudada a través de incisiones en las cápsulas del fruto semi-maduro. A partir de dicha savia seca, se fabrica el opio y sus derivados más conocidos, como la heroína. Esto es gracias a su alto contenido en alcaloides como la morfina, droga narcótica y analgésica que contiene la adormidera, la papaverina o la codeína.

Los orígenes del uso humano del opio se remontan, al menos, a los 6.000 años antes de Cristo. De hecho, existen pruebas del cultivo humano de opio durante la Edad de Piedra, aproximadamente en el 5.700 antes de cristo. Las evidencias se hayan desde las proximidades de los ríos Rin, Ródano, Danubio y Po, hasta el Lago Bracciano en Italia y Alemania. También en España se han encontrado evidencias del consumo humano de opio ya en el 4200 a. C., concretamente en Granada. Todos estos indicios son una manifestación de la estrecha relación entre los orígenes del ser humano y el consumo de opio.

Los romanos lo consumían mezclado con vino caliente. El producto, perfectamente legal, se adquiría en cualquier mercado. No se ha encontrado ningún documento donde se hable de consecuencias nefastas, pero sí de sus efectos beneficiosos. Curaba el insomnio, mitigaba dolores crónicos, controlaba la ansiedad y no ocasionaba problemas adictivos o sociales, siendo asequible a todas las clases sociales.

Dos milenios más tarde, el opio se convirtió en una fuente inagotable de conflictos

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El  Opio  en la Época Victoriana

La época victoriana de la historia del Reino Unido marcó la cúspide de su revolución industrial y del imperio británico. Una cuarta parte de la población mundial eran súbditos suyos y una quinta parte de las tierras emergidas eran de su posesión.

Durante el siglo XVIII, el opio se democratizó. Aumentó su flujo a Europa y América, y se diversificaron sus preparaciones: se presentaba en linimentos, grageas, enemas, jarabes… Como los láudanos, estos productos se vendían en boticas y prometían el alivio de todo tipo de dolencias.  El consumo del opio creció, imparable. De aquel «curalotodo» universal, por entonces el único remedio eficaz contra la tos, los cólicos y el dolor, echaron mano Benjamin Franklin por su gota, o Robert Clive, el conquistador de la India, por sus cálculos biliares (Clive terminaría por suicidarse debido al insoportable dolor que le provocaban).

Los británicos no sólo habían vislumbrado en el opio los supuestos efectos médicos, sino que además iban tras los grandes beneficios económicos que les propiciaba -aproximadamente un 400%- al exportarlo.

La posesión de drogas populares de aquel entonces -opio, cocaína, morfina, cloroformo- era considerada un símbolo de status social. Si eras lo suficientemente rico para poder pagar por esas drogas, entonces tendrías que alardear sobre ellas, . Nadie, en aquel entonces, trataba de ocultar su uso, ni la propia reina. De hecho, se dice que Victoria usaba goma de mascar espolvoreada con cocaína de manera regular con su amigo y futuro primer ministro Winston Churchill.

Más abajo en la escala social, la capacidad del opio para reducir las aflicciones proporcionaba a los trabajadores de las zonas industriales de Gran Bretaña un alivio temporal a las agotadoras jornadas en talleres y en minas.

Al haber descubierto que el opio no se limitaba a minimizar el dolor, sino que inducía al mismo tiempo a un estado de beatitud, las descripciones de De Quincey gozaron de un reconocimiento internacional. Su obra fue traducida a varios idiomas y muchas veces reimpresa.

Esto no resulta extraño si se conoce que en la botica real se distribuía libremente el opio a los cortesanos, El opio era libremente consumido como «droga social», aunque con el tiempo adquirió mala fama debido a que, en los antros donde se consumía, se hallaba también presente la prostitución.

La mayoría de las personas, durante el Siglo XIX, fumaba opio en pipas, pero a  la reina Victoria no le gustaba fumar. En lugar de esto – de acuerdo al experto Victoriano Dr. Rosemary Leonard- su majestad Victoria consumía su opio en forma de láudano, una tintura de opio disuelta en alcohol al 90%. La monarca lo utilizaba, primordialmente, como medicamento para el dolor de cabeza y para cólicos. En aquel entonces era una creencia común que se creyera en los «poderes absolutos y curativos» del láudano.

El periódico «Neue Solidarität» escribió en la edición del 8 de septiembre de 1993 en el capítulo «La reina y los narcóticos»:

«Es un hecho muy raro, una sorpresa bastante extraordinaria y agradable, encontrar, por una vez, en las noticias de la prensa británica muy cerca de la verdad sobre la familia real. La semana pasada, fueron las noticias de este estilo las que compitieron con los acontecimientos políticos mundiales en la portada del sagrado «Times» de Londres del 27 de agosto de 1993. El título «La familia real era alta» en Tierras altas «. El artículo, que se refería a un informe cuidadosamente investigado de la revista escocesa «Leopard», reveló que las drogas y los estupefacientes eran parte de la panoplia de la familia real británica. El «Leopard» demostró, con documentos originales, que la reina Victoria y su séquito (por ejemplo, las familias de Churchill y Rothschild) ordenaban regularmente grandes paquetes de cocaína, La heroína y otros narcóticos en una farmacia de Highland. El «Times» hizo la misma declaración. Formuló con deleite: «La reina Victoria, monarca con rostro severo, conocida por esta frase» no nos divierte en absoluto «, parece haber ordenado a la familia real en su residencia Balmoral (en Escocia) suficiente cocaína y heroína para mantener un alto valle escocés Highland «. Los vales de la farmacia muestran que los personajes reales y sus invitados proporcionaron regularmente y en grandes cantidades en soluciones de cocaína y heroína. Conocido por esta frase «no nos divierte en absoluto», parece haber ordenado a la familia real en su residencia Balmoral (en Escocia) suficiente cocaína y heroína para mantener en las alturas todo un valle de las Highlands escocesas. Los vales de la farmacia muestran que los personajes reales y sus invitados proporcionaron regularmente y en grandes cantidades en soluciones de cocaína y heroína. Conocido por esta frase «no nos divierte en absoluto», parece haber ordenado a la familia real en su residencia Balmoral (en Escocia) suficiente cocaína y heroína para mantener en las alturas todo un valle de las Highlands escocesas. Los vales de la farmacia muestran que los personajes reales y sus invitados proporcionaron regularmente y en grandes cantidades en soluciones de cocaína y heroína.

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La Guerra del Opio ( 1836- 1842 ). Gran Bretaña contra China

El opio fue introducido en China por los mercaderes árabes durante la dinastía Tang (618-906). En un principio era usado con fines médicos, especialmente como cura contra la disentería.

La práctica de fumarlo fue introducida desde Java y Formosa. Durante el S. XVI las importaciones de opio en China fueron incrementadas por los portugueses que comerciaban desde su base de Macao, en la costa sur del país. Los británicos incrementaron las importaciones de opio dentro de China, a pesar de los diversos edictos que lo prohibían. A pesar de las sanciones cada vez más duras que el gobierno chino imponía por el consumo y la importación del opio, el comercio ilegal continuó.

Aunque el emperador Yongzheng tuvo la perspicacia de no prohibir el opio de producción local y aplicó la pena de muerte a contrabandistas y dueños de fumaderos, el contrabando pasó de menos de dos toneladas en 1729 a cerca de 2 mil toneladas hacia 1840.

La fortuna de los contrabandistas europeos y las mafias chinas que hicieron del crimen organizado un poder en la sombra durante la dinastía Qing se originó en edictos imperiales que entre 1793 y 1796 prohíben además de la importación, toda la producción y comercio de opio en China.

En 1886 se introducían en China 180.000 cajas de opio, es decir, más de 10.000 toneladas, cantidad suficiente paa envenenar a todo un pueblo. De hecho en 1878 el número de chinos intoxicados superaba los 120 millones.

El tráfico de opio de la familia real inglesa en el siglo XVIII en China fue lo que  impulsó la industrialización occidental en el siglo XIX. La exportación ilegal de esta droga en el país asiático salvó a Gran Bretaña de la Bancarrota e inició una nueva era moderna. Los asiáticos en el intercambio de su preciada producción –té, seda y porcelana– exigían el pago con plata. Lo cual resulta imposible para los ingleses, que estaban en bancarrota. La riqueza sólo regresaría de esta manera a las arcas de la Corona a través de los campos de Bengala, en el gran agujero negro en el mercado: el opio.

En 1830 la situación crítica de la sociedad de China hizo que el Gobierno chino, alarmado ante el auge de fumaderos y un porcentaje considerable de la población en estado zombi, con una terrible dependencia, decidió prohibir su importación. Los británicos cultivaban en sus colonias, India, Paquistan y Afganistan, la adormidera y no estaban dispuestos a perder el negocio.

 En 1839 el representante chino Lin Hse Tsu le envió una carta a la reina Victoria para pedirle que no comerciara con sustancias tóxicas:

«(…)Parece ser que esta mercancía envenenada es fabricada por algunas personas diabólicas en lugares sometidos a vuestra ley (…) He oído decir que en vuestro país está prohibido fumar opio. Ello significa que no ignoráis hasta qué punto resulta nocivo. Pero en lugar de prohibir el consumo del opio, valdría más que prohibieseis su venta o, mejor aún, su producción»

Obviamente la reina rechazó la petición.   La resistencia china a este comercio provocó dos guerras con Gran Bretaña (1839-1842 y 1856-1860)

Entre 1839 y 1842 se produjo la Primera Guerra del Opio que finalizó con la rendición de China y la cesión de la isla de Hong Kong y la subsiguiente apertura de las importaciones.

Entre 1856 y 1860 se produjo la Segunda Guerra del Opio, teniendo Gran Bretaña como aliada a Francia, esta fue aún más catastrófica para China que no aceptó los primeros tratados y debió, al final de la guerra, legalizar el comercio del opio, indemnizar a Gran Bretaña y Francia, abrir el comercio, indemnizar a los comerciantes británicos y la apertura de -hasta entonces cerrada- la ciudad de Pekín.

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Gran Bretaña ganó la guerra y China se vio obligada a tolerar dicho comercio.


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La «Pérfida Albión» Fuente del Caos


Las dos guerras marcaron un cambio en la opinión pública hacia Oriente y hacia una nueva manera de consumir el opio: fumarlo. Los fumaderos chinos se convirtieron en el compendio de las visiones europeas sobre un Extremo Oriente disoluto y depravado. Se pensaba que el consumo de opio era un hábito extranjero sucio.

Estas ideas se proyectarían sobre los fumaderos de opio que desde mediados del siglo XIX aparecieron en Europa y América con la emigración china. La morbosa atracción que ejercieron en la opinión pública se alimentó de novelas como El misterio de Edwin Drood, de Dickens (1869), y de las denuncias de la prensa de masas, que los mostraba como antros de perversión.

Finalmente en China, la emperatriz regente Cixí empleó la única arma efectiva contra los contrabandistas y las mafias al legalizar la importación y el consumo con un arancel de 5%, y en 1880 el emperador Guangxu, bajo su tutela política, legaliza nuevamente el cultivo de opio chino. La producción local –ahora de alta concentración– desploma los precios, destruyendo la base financiera del crimen organizado y desplazando a las casas comerciales británicas del negocio del opio en China. El problema del crimen asociado al opio desaparece, y los consumidores pasan a ser tan inofensivos en el Celeste Imperio como lo eran en la comunidades chinas de territorios en que el producto era legal.

No obstante, en pocos años, el moralismo prohibicionista se abriría paso en la propia Gran Bretaña sin la menor atención al desastroso fracaso de la China imperial con la prohibición del opio. El opio prohibido se convirtió en el objeto de deseo para las clases altas británicas

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Los Fumaderos de Opio

 Fumarlo en largas pipas se hizo común, siguiendo la costumbre traída desde oriente.

La parafernalia utilizada en Europa para el consumo de la Papaver somníferum era sumamente elaborada y cada pieza era una exquisita obra de arte. Los objetos eran importados de China, donde la mayoría de las pipas eran adornadas con incrustaciones de piedras preciosas y delicados grabados.

Antes o después, se fueron solapando también los cuentos de fantasmas, ‘Sherlock Holmes’, los crímenes de Whitechapel, los espiritistas, los fumaderos de opio, los ladrones de cadáveres, Jekyll & Hyde y la niebla londinense, que era en la época un asunto más de polución que del Támesis.

En aquel Londres del XIX, pero también en ciudades como París, los parroquianos habituales llenaban cada noche estos lugares. También fueron visitados por escritores e intelectuales. De Quincey, Rimbaud o Baudelaire narraron con belleza y precisión sus efectos, que incluían delirios, sueños y visiones, pero también tormentos y ‘angustia cegadora’. Se dice que Coleridge, otro opiómano, contrató matones para que asesinara a quienes le impedían entrar a los fumaderos.

El escritor irlandes, Oscar Wilde, famoso por su novela El Retrato de Dorian Gray y cuentos como El Fantasma de Canterville.   era la encarnación del dandismo, el esteta y gentleman de la época victoriana.  Oscar Wilde describio los fumaderos de opio de Londres, esos lugares tan fascinantes como inhóspitos, en los que se podían ver «mugrientos colchones, bocas abiertas, miradas perdidas y ojos vidriosos».

Los fumaderos de opio de antaño se han ido para siempre y todo lo que queda son estas fascinantes anónimas fotografías de fantasmas del pasado

El comercio de todas estas sustancias no comenzó a hallar trabas internacionales hasta 1912, con la firma de la Convención Internacional del Opio. Solo en 1911 el Parlamento Británico pondría fin a este comercio del opio hacia China. Sería precisamente el año en el que caería la dinastía manchú, dando razón así al viejo dicho chino: «Mientras haya opio no habrá revolución».

La religión era el opio del pueblo en aquellos tiempos de Marx en los que la entrada a las iglesias era gratuita y el opio un artículo de venta libre. Hoy el opio del pueblo es el alcohol, café, tabaco y drogas de farmacia, mientras las iglesias permanecen cerradas salvo para el sermón y muchas pequeñas ermitas son demolidas. En cada tiempo y lugar el opio ha sido una sustancia distinta pero usada con los mismos fines: curar, aliviar el dolor, dar placer y felicidad, hacer olvidar las penas, procurar sueños agradables, y adormecer los sentidos, las emociones como la frustración, la ira, la impotencia… que produce el sentirse explotado por los poderosos.

El Opio en España

 El comercio de opio en Asia fue un fenómeno ideado y fomentado, al margen de cualquier escrúpulo humanitario, por parte de las potencias coloniales del siglo XIX, especialmente Gran Bretaña y Holanda. La decisión de la sociedad española de rechazar la plantación y el comercio del opio y la política de su imposición comercial a China, por medio del contrabando y la guerra, contrasta con la política inglesa y holandesa. España perdió su poderío antes estas naciones; porque no quiso enriquecerse con este comercio en sus colonias-

Una de las decisiones legislativas más memorables del siglo XIX fue la prohibición general de 1814 efectuada por José Ramón de Gardoqui, Capitán General y Comandante general de la marina en Filipinas, el mismo que comandó el Navío Santa Ana en la batalla de Trafalgar, sobre la tenencia, comercio y uso del opio y que venía a endurecer legislación existente anterior.

La venta de opio farmaceútico fué legal en España hasta 1978 

En 1998 arqueólogos catalanes encontraron restos de opio en un diente de las excavaciones neolíticas de Gavà, Barcelona (Senent-Josa 1999).

En casi toda España se cultivaba adormidera, y sus cabezas secas eran despachadas por drogueros, boticarios, herbolarios y perfumistas. En 1869 un farmaceútico calculó entre 50.000 y 62.000 kilos de cabezas de adormidera (Papaver somniferum ).

Hasta el siglo XIX en casi toda la Península se cultivaba adormidera, y la vendían drogueros, boticarios, herbolarios y hasta perfumistas (Usó 1996), como hoy la venden en los mercados marroquíes (le llaman harshasha). En 1869 entre 50 y 62.000 kilos de cabezas de adormidera fueron cosechados en España y hasta bien entrado el siglo XX la automedicación con opiáceos fue una práctica bastante extendida. Entre finales del XIX y principios de siglo XX el opio (y sus derivados) fue la droga más consumida en España. El uso lúdico se daba entre marineros, comerciantes, funcionarios y militares que habían tenido contacto con el opio en Oriente.

 Según la normativa española de farmacia, hasta 1977 el láudano era una medicina del grupo de las de existencias mínimas obligatorias en todas las boticas. En 1925 costaba 30 céntimos el gramo contra 60 céntimos el opio en polvo. (Usó 1996).Y aunque algunos se nieguen a reconocerlo en Barcelona había fumaderos de opio, como el descubierto por la policía en 1926 en la calle Salmerón o el que se sabe que había en la calle Guardia (Usó 1996).

La Segunda Guerra Mundial interrumpió las rutas comerciales del opio y profundizó la caída de la popularidad de la droga y el de los fumaderos de opio. Hoy en día los opiáceos, o bien entran en el mercado fuertemente regulado de los medicamentos recetados, o son producidos y distribuidos ilegalmente como drogas recreativas, generalmente en forma de heroína. desde que Estados Unidos asumió la hegemonia de la vieja Inglaterra y su herencia

En las guerras europeas del siglo XX los heridos eran tratados con un derivado del opio, la morfina. Hubo una avalancha de adictos y alguien inventó, a modo de remedio, otro derivado, la heroína, verdadera enemiga de la humanidad. Actualmente esta adicción se trata con otra sustancia del mismo origen, la metadona. Traficantes e industrias farmacéuticas, trincando a medias.

Lamentablemente el opio también tiene una historia muy sangrienta y opresiva, ligada a la guerra y al colonialismo, como ocurrió con Gran Bretaña y China y actualmente con Afganistán, el país donde más se produce opio en el mundo y que es controlado por Estados Unidos. Afganistán lleva muchos años sumergido en una guerra sin fin, donde ha intervenido todo cristo, incluida España. El pastel a repartir se llama adormidera. El 90% de la heroína consumida en las alcantarillas de Occidente, proviene de allí.

Pienso que a medida que pasan los años el ser humano se vuelve más cruel e insensible ante las injusticias. Puede que nos sorprenda los  hechos históricos  acontecidos por Inglaterra siglos atrás, pero aterra pensar que «de aquellos polvos, estos lodos» Es verdad que los polvos han estado esparcidos por un buen número de países,  Y en medio del fango estamos, vivimos y permitimos en pleno siglo XXI la terrible realidad que nos rodea.

“Tal vez algún día, una conciencia nueva del hombre alcance una nueva sabiduría. Y tal vez también, esa nueva sabiduría sea el principio del final de esta historia humana que conocemos y con ello un nuevo ciclo de la naturaleza humana”.

Francisco Mora: «Los laberintos del placer en el cerebro humano».


FUENTES:

  • Wikipedia
  • La búsqueda del olvido. Historia global de las drogas. R. Davenport-Hines. FCE/Turner, 2003.
  • Opio. Un retrato del demonio celestial. B. Hodgson. Océano/Turner, 2004.

2 Respuestas a “El Opio en la Época Victoriana”

  1. El opio transformado hoy en otras drogas, más las emergentes, siguen sirviendo para lo mismo y provocando los mismos desastres o peor…pero para mi lo más preocupante y lo que veo a diario son los adolescentes y su facilidad para acceder a todo esto, como siempre son los más débiles los que recogen la siembra de los mayores….la sociedad está enferma, pero los jóvenes que tienen que ser nuestra esperanza, son los grandes olvidados…los padres sin tiempo delegan su educación a la escuela y la escuela altamente politizada en uno u otro sentido y desorientada por tanto cambio de rumbo y sin principios comunes y fuertes no puede hacer lo que tendría que venir hecho desde la familia.
    Muy interesante artículo, Mercedes, aunque no sea esto exactamente de lo que habla

    1. Befana…
      Las teorias de la conspiración como los reptilianos, tienen mucho de fantasia, pero algo hay que manipula a la humanidad para su beneficio, especialmente desde este último siglo Ese interés de la clase alta para buscar vida extraterrestre y salir del planeta huele a cuerno quemado. La lógica seria usar nuestro intelecto y recursos para preservar nuestro habitat original, la Tierra,y hacer compatible nuestra presencia en ella con el resto de seres vivos. El hombre no esta hecho para vivir fuera de la Tierra. Desde que Crowley, Parson y Hubbard hicieron una serie de rituales sobrenaturales en los que parece conectaron con extraterrestres, la obsesión de la ciencia es ir mas alla de nuestras posibilidades humanas, al precio que sea, el opio y otras drogas es una forma de financiación, la base de «La empresa» de la british royal Family.

      Hay algo en la reina Victoria (1819-1901), la abuela de todas las monarquias europeas y cuyo reinado inicio el gran desarrollo industrial y cientifico de Europa, que además me intriga… ¿Quienes eran sus padres realmente? Ningún antepasado de la reina Victoria padecía hemofilia, la enfermedad que la soberana le transmitió a sus hijos. la Reina Victoria, que portaba el gen de la hemofilia de clase B, no la padeció, pero sí que la transmitió… para desgracia de los herederos de las casas reales británica, prusiana, rusa y española. De aquellos polvos, estos lodos.

      RECOMIENDO LEER: Crowley y los extraterrestres grises Y sacar las propias conclusiones, sobre quienes dominan el planeta y buscan salir de él… https://santuariodelalba.wordpress.com/2019/03/24/crowley-y-los-extraterrestres-grises/

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