Mandala Fractal Cosmico

Mandalas, el Orden dentro del Caos

El mandala representa el «CÍRCULO» en su materialización en la figura del animal del eterno retorno; EL OUROBORUS. 

El círculo del Ouroborus, del Mandala… es la idea sintética de la perfección del cosmos. Dibujar fractales como pintar mandalas es una forma sencilla para iniciarse en este concepto de orden dentro del caos. El sentido de la belleza, y por lo tanto de la estética, inspira la coexistencia armónica del orden y del desorden. Todas las formas son procesos dinámicos que se han cristalizado en formas físicas, donde se presentan combinaciones concretas de ese orden y desorden.

El Mándala es un  diagrama o representaciones simbólicas bastante complejas. Estas figuras fueron utilizadas en el budismo y en el hinduismo.  Por otra parte, otras culturas poseen configuraciones mandálicas o mandaloides, frecuentemente con intención espiritual: la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las mismas iglesias, las chacanas del mundo andino, los diagramas de los pueblos indios, etc.

En la actualidad se ha reconocido el mandala en el propio diseño de la naturaleza, se ha extendido su contemplación desde creaciones enormes (planetas, estrellas, sistemas enteros, galaxias), hasta realidades imposibles de ver a simple vista (células, átomos), son los llamados por la ciencia como  fractales.

 Tanto el mándala como el fractal son creaciones universales, pertenecen a la naturaleza. Ambos son utilizados como medios creativos para explorar el arte. Mandalas, rosetones o estrellas, son términos usados en diferentes culturas para referirse a un mismo concepto: repetición ordenada y simétrica de patrones geométricos respecto a un centro.

Cada forma diferente vibra e irradia energía conectándose con las fuerzas del universo en el ritmo positivo y negativo. De este modo vemos que el mandala parece existir independientemente de una cultura en particular, incluso al margen de la cultura lo encontramos en el mundo natural.

Muchos ritos religiosos comienzan con el trazado de un círculo. El espacio dentro del círculo ritual se transforma en espacio sagrado. Crear un círculo es un acto sagrado. También un intento de lograr resonancia con las armonías divinas del universo para sincronizar las propias acciones con el plan divino.

atrapasuenos-mandala-
En  América,  numerosas tribus confeccionan mandalas mediante hilos de colores y plumas, son conocidos como «ATRAPASUEÑOS»

Ejemplo de esto son los círculos rituales de curación de los indios navajos: cuando se le solicita a un sanador navajo que ayude a una persona enferma, alisa una superficie en el suelo y crea un mandala con arena de colores siguiendo un motivo seleccionado por el sanador de acuerdo con las necesidades de la situación. Una vez completo el motivo se coloca al paciente en el centro de la pintura de arena. Se considera que el orden sagrado del diseño del mandala restaura la armonía y atrae a las deidades que ayudan a la restauración de la salud.

En todas las culturas en las que los mandalas influyen en la vida espiritual, la contemplación o la oración por medio de imágenes circulares desempeña un papel muy importante. Sólo a través de esta vía, el ser humano encuentra el camino de regreso hacia su propio centro interior, su fuente de energía, que acumula las energías anímicas dispersas y le devuelve la unidad. A este proceso de contemplación se le denomina meditación.

800px-Painted_19th_century_Tibetan_mandala_of_the_Naropa_tradition,_Vajrayogini_stands_in_the_center_of_two_crossed_red_triangles,_Rubin_Museum_of_Art
Mandala tibetano de la tradición Naropa.

Los Mandalas Orientales

El Mandala significa círculo en sánscrito. También se lo conoce como rueda y simboliza la totalidad.

El término hindú mandala significa “círculo”. Son una forma de yantra o diagramas geométricos rituales, algunos de los cuales se hallan en correspondencia con un atributo divino determinado o una forma de encantamiento, mantra, de la que viene a ser la cristalización visual. Se encuentran en todo Oriente, siempre con la finalidad de servir como instrumentos de contemplación y concentración.

Los mandalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados principalmente en el budismo y el hinduismo. Estructuralmente, el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración), es generalmente representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular. En la práctica, los yantra hindúes son lineales, mientras que los mándalas budistas son bastante figurativos. A partir de los ejes cardinales se suelen sectorizar las partes o regiones internas del círculo-mandala.

El Yantra es una clase de mandala empleada por el tantrismo y cuyas imágenes son exclusivamente geométricas (el círculo representa la unidad, un punto, el todo, el cuadrado, lo terrestre y material, el triángulo, principios masculino y femenino); ya no utilizan a las deidades en su forma completa sino sólo representan su esencia. Por ejemplo, para representar a la diosa madre (la Shakti) se utiliza un triángulo rojo con la punta hacia abajo, es el símbolo de su femineidad; más aún, simboliza una parte de la diosa (la vulva) que es su esencia, el principio femenino. Shiva, que es su pareja, se representa con un triángulo blanco con la punta hacia arriba. Cuando se representa su unión el resultado es una estrella de seis puntas (como la estrella de David). Estas imágenes triangulares se ven habitualmente rodeadas por el círculo que las sacraliza y realza.

El hinduismo se centra en la realización de la persona como uno con la divinidad. El mandala debe haber sido diseñado de una forma específica para crear un espacio de pureza que nos permita concentrarnos y dirigir la mirada hacia el interior de nuestra mente. Su belleza y sus patrones dejan que la mente se centre, alejando los pensamientos mundanos. En este sentido, los mantras en los yantras son un punto clave para la práctica. Los mandalas o los yantras (similares pero generalmente con menos colores) incorporan mantras para llamar al dios y plasman la realidad dual de nuestro mundo (persona-deidad).

El budismo pone el foco en el potencial para la iluminación. Dependiendo de la tradición, puede incluir los obstáculos que hay que superar para alcanzarla, representar a los llamados 5 Budas o la sabiduría, entre otros motivos.

Los mandalas budistas se distinguen por sus elementos figurativos altamente estilizados, buscando la armonía de las líneas y las manchas. Los elementos se organizan y distribuyen sin depender de ninguna referencia externa. La relación entre las rectas y las curvas, la proporción, la calidad y la disposición de los trazos le otorgan un valor estético específico. A través del ritmo, el equilibrio y las tensiones diversas se consiguen efectos agradables o emotivos en el que los contempla. Suele aparecer un Buda revestido como Rey Universal.
El mandala es concebido como un espacio sagrado que con su sola presencia en el mundo le recuerda al observador la santidad inherente del universo y su capacidad potencial para desarrollarla en si mismo. Los consideran elementos destinados a la eliminación del sufrimiento humano y al logro de la iluminación y de la correcta visión de la realidad. Se trata de un recurso para descubrir la divinidad que reside en uno mismo a través de la realización personal.

El Mandala, desde el punto de vista espiritual, es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente.  También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.  Se utilizan para meditar, desarrollar la paciencia, aumentar la sensibilidad, expandir la consciencia, aumentar la intuición, para la sanación física y mental.

a0ccb2f3d4070194ffb1aeb8ff9b5560
Suelo fractal del Vaticano en forma de mandala

Los Mandalas en Occidente

El Mandala  se lo conoce como rueda y simboliza la totalidad

Los diseños de los mandalas pueden ser muy simples o bastante complejos, pero siempre mantienen características en común: un centro, puntos cardinales que pueden ser contenidos dentro de un círculo y cierta simetría. Asi que estamos hablando de la rueda chamanica  o la cruz

El círculo como imagen del pensamiento y sentimiento espirituales concentrados está omnipresente en la mística del cristianismo, como en la corona de espinas. Aparece en forma de rosetones y laberintos, y es una manera de conectar los puntos de la cruz, el símbolo básico. La propia cruz está fuertemente asociada con la idea de encrucijada en la que se concentra la energía esencial.
Hay ejemplos maravillosos en las catedrales góticas, en los cristales de roseta que atraen la vista y deslumbran induciendo una sensación de armonía, reverencia y exaltación

La experiencia de la unidad esencial del cosmos y,  por tanto, de lo divino, es un concepto compartido por místicos de todas las grandes religiones del mundo. Sin embargo, en los rituales de Occidente esa experiencia ha tenido un papel menor, seguramente por el papel de interposición de la Iglesia entre la persona y la experiencia directa de la iluminación.
Aún así, se pueden encontrar símbolos y arquetipos similares o equivalentes a los mandalas entre los cabalistas, los alquimistas y los practicantes de la tradición hermética.

Los pavimentos Cosmati , incluido el de la Abadía de Westminster , son diseños de mosaicos geométricos tipo mandala del siglo XIII en Italia. Se cree que el Gran Pavimento de la Abadía de Westminster encarna geometrías divinas y cósmicas como sede de la entronización de los monarcas de Inglaterra.

Es muy probable que esta universalidad de las figuras mandálicas se deba al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de perfección (de equidistancia con respecto a un centro) y de que el perímetro del círculo evoque el eterno retorno de los ciclos de la naturaleza (tal como en la tradición helenística lo proponía, por ejemplo, el Ouróboros).

A su vez, en los rituales mágicos es frecuente la separación de un espacio sacro respecto de uno profano; para esto, en la tradición del ocultismo occidental, se ha recurrido y recurre a los círculos mágicos; el espacio sacro —o al menos el del ritual— es el inscripto en tales círculos que, de este modo, cumplen funciones análogas a los mandalas orientales.

Carl G. Jung fue el que acerco el mandala moderno al occidente y a las personas. Su intención fue la de ayudarlas y poder equilibrarlas. La  universalidad de los mandalas hizo que el psiquiatra Carl Gustav Jung los privilegiara como expresiones probables de lo inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del mandala figura al sí-mismo (Selbst), que el sujeto intenta lograr perfeccionar en el proceso de individuación.

Al parecer los mandalas más impresionantes son los que surgen directamente de la imaginación sin que haya un pensamiento o propósito preconcebido. Se utilizan para restablecer el orden perdido con anterioridad y especialmente con un propósito creador, dar a la luz algo nuevo que no existía antes; ambos propósitos se complementa.

MAS INFORMACIÓN: #MANDALAS

 

NOTA: Espero que este artículo  te haya gustado, y sobre todo que haya respondido a tus dudas. Si es así, por favor, dale un “me gusta” o compártelo con tus amistades o familiares en las redes sociales. También puedes dejar un comentario con tu opinión.

Si te gusta, por favor ¡comparte!

Que el poder  del Circulo os acompañe

No copies, respeta y comparte

FUENTES:

  • Wikipedia
  • C. G. Jung: Psicología y alquimia, Buenos Aires, Santiago Rueda, 1957.
  • Haber, Abraham: Un símbolo vivo – Arquetipos, historia y sociedad. Editorial Paidos. Buenos Aires, Argentina, 1969.

  • https://www.pinterest.es/cristinaborrajo/mandalas-y-fractales/

Una Respuesta a “Mandalas, el Orden dentro del Caos”

Deja un comentario