Trastorno de la Personalidad Narcisista

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La ninfa Eco y Narciso

La influencia de la mitología griega en la psicología como sabemos, es inmensa. Así, una de esas referencias más conocidas es sin duda la del mito de Narciso, el cual, dio nombre a este perfil de personalidad y a la etiqueta clínica que lo describe.  

Recordemos la historia: Narciso era un joven de inigualable belleza que rechazaba a todas las doncellas que se enamoraban de él. Al final, fue castigado por los dioses: se acabó enamorando de su propia imagen. Incapaz de dejar de observar su reflejo, se arrojó al agua y murió convirtiéndose en la bella flor que lleva su nombre.

No es lo mismo el narcisismo, que el amor a sí mismo.

Narciso rechazaba todas las relaciones de amor, por temor a la relación directa con los demás, a manifestar y recibir afecto, por el miedo al abrazo y al contacto físico. Enormemente inseguro y siempre insatisfecho, el narcisismo puede ser definido como la conducta motivada por el placer de ser admirado, el excesivo deseo o necesidad de atención y admiración, una forma de presentarse como único y exclusivo .

Pero hay que tener cuidado, porque  “unos cuantos rasgos narcisistas no forman una estructura narcisista”, precisa el padre Pascal Ide, en su  libro Manipulateurs [Manipuladores].

En primer lugar, hay que señalar que es un error confundir el narcisismo con la posesión de una autoestima alta. En contra de lo que se puede pensar de manera popular, el narcisismo es un rasgo básico para un buen desarrollo del individuo.  De hecho, en una persona sana, esto contribuye a que se sienta digna y valiosa por el mero hecho de ser ella misma, se sienten valorada, y persiste en obtener sus metas y sueños. Este es un desarrollo sano y saludable; la autoestima es un proceso y debe entenderse como tal. Sin embargo, para el narcisista este proceso se convierte en un fin en si mismo, en la meta final de su existencia y, al ser tan vital, se mantiene a costa de cualquiera, degenerando en una búsqueda de referencias externas constante, en la que los demás se convertirán a menudo en obstáculos o objetos a manipular, al servicio de su ansia de ser reconocido como alguien realmente

El narcisista no se ama, el deseo es consecuencia de su frustración, de un vacío interior que necesita constantemente la confirmación de los demás, para mantener su autoestima. Porque de eso viven; de eso se alimentan. De los demás. Siempre de los demás. De la energía y de la luz que los otros proyectan y que ellos utilizan como faro para sobrevivir a su propia oscuridad. A su propio vacío. El narcisista ha tenido un fantasma de omnipotencia cuando era niño. En general viene de la ausencia del padre o que hay un padre pero inconsistente.

Mucho se ha escrito sobre la génesis del narcisismo, principalmente desde enfoques psicodinámicos. En principio podríamos suponer que todo ese despliegue de autoglorificación, y mentiras proviene de un complejo de inferioridad tal como postulaba Adler, lo usa para compensar el sentimiento de deficiencia, probablemente fruto de una deprivación emocional en la infancia. Sin embargo, esta posición, a pesar de ser atractiva, cuenta con poco apoyo empírico. De hecho, las consecuencias de este tipo de infancia derivan más hacia la apatía, la evitación, el pobre desarrollo de habilidades sociales y la nula o escasa interacción, conllevando, casi siempre, un estado depresivo (Harrow 1959, Yarrow 1966)

Todos necesitamos tener amor propio, lo importante es tenerlo en la medida adecuada, esto es, ni mucho ni poco. Sin embargo hay personas que por su historia particular desarrollan un narcisismo patológico, llegando a hablarse de Trastorno Narcisista de la Personalidad. Esa personalidad narcisista perversa es el tema de este articulo.

Estas personas se situarían en los puntos más distantes de una escala, donde en un extremo tendríamos a una persona de pobre autoestima y bajo amor propio y en el contrario tendríamos al sujeto que se ama a sí mismo por encima de todas las cosas, en el medio están el resto de los mortales.

NO TIENEN EMPATÍA POR NADA NI POR NADIE

La persona narcisista siempre atribuye sus fracasos a los demás, para no dañar su autoestima más de lo que ya la tiene. Tienen desconectados los sentimientos de culpa, duelo o empatía con el sufrimiento que ellos mismos generan. Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican siguientes puntos:

  1. Es muy egocéntrico. Tiene un grandioso sentido de autoimportancia. Por ejemplo, exagera los logros y capacidades.
  2. Tiene un sentido grandioso de su propia importancia. Lo absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal.
  3.  Se considera especial y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus.
  4. Exige una admiración excesiva.  Requiere excesiva admiración (es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás).
  5. Carece de empatía y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
  6. Se comporta de manera diferente y modifica la expresión de su pensamiento según las personas y las situaciones, podríamos decir que es un camaleón de la maldad.
  7. Está celoso de todo el mundo incluida su familia.
  8. Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.  (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma).
  9. Distorsiona, interpreta y dice mentiras para ocultar o descubrir la verdad.
  10. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  11. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  12. Constantemente se hace pasar por una víctima.
  13. Rechaza las críticas y niega las evidencias. Siempre contesta de manera evasiva.
  14. Ponen en tela de juicio la competencia, la personalidad y las cualidades de los demás, critica y menosprecia para crear angustia, y después, juzga.
  15. Son personas extremadamente desconfiadas y recelosos, siempre actúan con cautela, suspicacia y paranoia.
  16. Muestra actitudes y comportamientos arrogantes y altivos o prepotentes. Son personas dominantes, no son cooperativos ni negocian las cosas se hacen como ellos quieren, no aceptan sugerencias y no respetan los acuerdos.
  17. Es muy pretencioso, con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos.
  18.  Tiene un sentido exagerado y no equitativo de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.
  19. Manipula: Crea conflictos para manipular a su entorno.  No expresa claramente sus sentimientos, opiniones, necesidades o exigencias.
  20. Sacan provecho de las demás personas para sus propios fines (maquiavelismo). En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (espera que se les dé todo lo que desee, sin importar lo que ello suponga para los demás, y puede asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
  21. Nunca demostrará arrepentimiento verdadero por actos que escapan a lo éticamente aceptable. Lo que si pueden hacer es simular que están arrepentidos para seguir así manipulándote. 
  22. La característica final de las personas narcisistas es la ira, una emoción muy arraigada en ellos, la ira y las emociones coléricas están a la orden del día en estas personas.

Estas personas carecen de empatía hacia las otras personas, solo miran por sus propias necesidades y para ello pueden llegar a hacer cualquier cosa. La persona narcisista obtiene placer a través del sometimiento del otro, su hija, su pareja…. Los narcisistas no están en contacto con sus propios sentimientos, lo que hacen es proyectarlos en otros, no ven como las cosas te afectan a ti, sino a ellos mismos, son increíblemente egoístas.

Tienen muy bien arraigadas sus malicias y no se adaptan bien a ningún cambio; son personas muy tercas y viven la vida manipulando las circunstancias y a las personas para obtener lo que quieren. Mienten continuamente y tratan de dañar las relaciones familiares para que nadie logre así enterarse de que a cada persona le dice una mentira diferente.

En el momento que les va mal, pretenden cambiar, hacen el teatro y piden perdón, llorando y montando un espectáculo si hace falta para convencer de su arrepentimiento – fingido siempre. Cuando se recuperan aunque sea un poco, vuelven a ser la persona llena de envidia y rencor dañándote nuevamente.

Tienes que saber que el narcisista no va a cambiar aunque te lo prometa mil veces, nunca lo hará, un narcista está convencido de su superioridad y obnuvilado con los objetivos que se ha propuesto, no va a cambiar, los expertos dicen que el criterio más seguro para reconocer a un narcista es quizás su incapacidad para reconocer una falta y por lo tanto, para cambiar y dejar de hacer sufrir a las otras personas.

Aunque lo veas rodeado de gente, y aparente tener muchos amigos, todo es una fachada: nada más solitario que el ego inflado de un narcisista. El trastorno de personalidad narcisista (uno de varios tipos de trastornos de la personalidad) es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás. Sin embargo, detrás de esta máscara de seguridad extrema, hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve.

Los narcisistas pueden ser encantadores y resultar fascinantes. Poseen un poder de seducción que llena el espacio donde se encuentren. Siempre impecables, se esfuerzan en aparecer rodeados de signos de riqueza, belleza, prestigio o poder, saben causar impacto y sobresalir, dejando caer los nombres adecuados y tratando constantemente de impresionar a su entorno, siempre buscando el foco y la influencia.

Los narcisistas no saben estar solos, y dado que son incapaces de sostenerse a sí mismos, necesitan siempre a alguien en torno a ellos. Sólo existen a través del espejo de los otros. Demás está decir que los narcisistas carecen de la experiencia genuina de la amistad, no son recíprocos en sus relaciones, no se vinculan emocionalmente ni son desinteresados, utilizan a las personas, las explotan conforme a sus intereses egocéntricos, y, llegado el caso, las desechan sin ningún tipo de empatía.

Un narcisista siempre está a la caza y al acecho. Sus víctimas son personas nobles, honestas, confiadas… seres que valen mucho y que hacen gala de gran capacidad de entrega, de amor y de generosidad.  De hecho, cuando son excesivamente amables hay que sospechar que traman algo, porque nunca dan puntada sin hilo.

Los narcisistas son seres de oscuridad y siempre van en busca de seres de luz, de personas brillantes que no dudan en sacrificarse por los demás, luchar por elevados ideales y ofrecer cariño desinteresado. Suelen ser personas nobles con altos objetivos que tienen la mala fortuna de toparse con estos depredadores emocionales en un momento de bajón en sus vidas.

El narcisista buscará un ser vulnerable (un niño, una persona que esté pasando por un mal momento, una víctima de un maltrato anterior…) para desplegar sus garras de seducción. En un primer momento actuará como un camaleón haciendo creer que tiene esos valores o virtudes que el otro busca de forma honesta. Mentirá. Descaradamente prometerá cosas que no piensa cumplir con el fin de ir engatusando a su víctima. Creará una red en torno a ella aislándola de todo contacto con familia y amigos. La ira (primero emocional y luego física) crecerá paulatinamente… Hasta que… La vida para el otro se vuelve un infierno.

El narcisista actúa preferiblemente en la intimidad familiar, allí donde nadie puede percatarse de sus artes. De puertas para afuera será una persona encantadora, educada y elegante que nunca ha roto un plato. En la intimidad se dedican a destrozar vidas, a veces, para siempre. Y lo hacen, en primera instancia, aislando a sus víctimas y haciéndoles creer sutilmente y con el paso del tiempo que, sin ellas, no son nada. Hacen un trabajo sutil, constante, silencioso que acaba minando la autoestima de la víctima hasta destruirla por completo.

Si alguien cercano a un narcisista está pasando un mal momento, no le hará el mínimo caso. Pero cuando ellos se sienten mal sí buscan que los demás le brinden su apoyo

Abuso Narcisista en la Pareja | ¿Cómo Identificar a un Narcisista?

Abuso Narcisista en la Pareja es el tema que Meredith Miller y yo, Florencia Deffis, te presentamos en este video.

¡No busques exhibirte! La persona sabia que ha conocido su esencia superior no se entrega al narcisismo ni se enaltece.

Tao te ching

Lo que nos conecta y nos une como seres humanos no es la prepotencia narcisista, sino la humildad, la autenticidad, la sencillez y la humanidad. Porque ahí es cuando nos sentimos cómodos, cuando apreciamos la naturaleza humana, cuando conectamos y nos sentimos identificados por esa calidad y calidez humana.

Los narcisistas nunca cierran formalmente ninguna relación. No hay que esperar ninguna conversación sana de despedida ni nada parecido. Ni explicaciones ni cierre, eso sería tratar al otro como persona, él simplemente se desengancha, y listo. De esa manera deja la puerta abierta para regresar cuando así lo decida, y llegue el tiempo del Hoover o la aspiradora. Muchas víctimas caen en depresión y episodios de ansiedad. Es normal, el narcisista te deja bien claro que no sirves para nada, que todo ha sido culpa tuya.

Un dato importante a tener en cuenta es que las personas narcisistas son muy camaleónicas, precisamente porque no tienen una personalidad bien constituida. Para ellas es muy fácil absorber, imitar y fingir ser quienes no son realmente. Construyen la personalidad y la imagen que el otro quiere ver, y en un principio se ofrecen con generosidad.

Porque la culpa de todo lo que les pasa la tienen “otros”. Esos otros pueden ser muchos, pocos o uno. Siempre achacarán sus problemas a la familia, a anteriores parejas, a los jefes, a los políticos, al cambio climático… En el fondo de un narcisista hay una persona a medio hacer que no ha completado su desarrollo de individuo maduro, independiente y que se hace cargo, por tanto, de sus problemas, de su vida y de las zonas oscuras de su psique. Todos tenemos que trabajar nuestro interior. El camino de la evolución es constante y sin tregua. Las personas maduras, con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, recorremos ese camino con valentía. Un narcisista nunca lo hará. Por el contrario, buscará a alguien para que lo haga por él. Ese alguien (la víctima) acabará, a la postre, destrozada por las palabras manipuladoras del narcisista.

Además, los perversos narcisistas suelen elegir como víctimas a personas con falta de confianza o baja autoestima, bien por circunstancias de su infancia o porque se encuentran en una situación de especial tensión e incertidumbre, como, por ejemplo, tener un nuevo empleo.

Los perversos narcisistas son expertos en utilizar los dobles sentidos, en manipular conceptos y en darle dialécticamente la vuelta a la tortilla. Porque no sólo consiguen desorientar y machacar a su víctima, sino que logran incluso que ésta aparezca como responsable de lo que le sucede. Y el agresor, mientras tanto, conserva su apariencia de persona de bien y se hace pasar por víctima.

Un manipulador será capaz de convertir tus sentimientos en un defecto de carácter que evidencie tu propia irracionalidad. Son expertos en tejer «cuentos chinos» y replantear lo que estás diciendo para que suene absurdo.

  • «¿Podemos cambiar de tema?»
  • «Creo que tú no estás bien»
  • “Estás loco, eso no ha pasado nunca”
  • «Eres difícil, Estás loca, Eres paranoica»
  • “Eres demasiado sensible”
  • “Te lo estás inventando”
  • “Eres muy difícil”
  • «Mejor lo dejamos aquí»

El narcisista o manipulador suele menoscabar la autoestima de los demás, disfrazando sus comentarios crueles entre risas. Suele decir cosas terribles, pero gracias a la coletilla «es broma», todo queda disculpado. Al fin y al cabo ¿quién es el tonto que va a enfadarse por una broma?

Cuando siempre dirija sus bromas hacia las mismas personas y sus defectos físicos, la sonrisa desdeñosa y el brillo sádico de sus ojos terminarán por delatarle. Es como un depredador que juega con su comida. Un tipo que se regocija de su sobrada inteligencia para insultar a los demás en su propia cara.

Las bromas son bromas, y como adulto sabes distinguir el humor de la crueldad, aunque ambos vayan acompañados de risas. Cuando presencies este tipo de situaciones, hay que plantarse y dejar claro que no se van a tolerar.

Los manipuladores adoran informarte sobre lo que otros opinan de ti, incluso si esto es falso o humillante. Suelen crear triángulos a su favor, provocando celos e incertidumbre en su objetivo. Para ello utilizan las relaciones que mantienen con desconocidos, compañeros de trabajo, ex parejas, amigos e incluso miembros de la familia.

La tergiversación de pensamiento suele acontecer, cuando se trata de imponer límites al manipulador o diferenciar tus opiniones de las de los suyas, especialmente cuando estas son maliciosas. Para ello utilizan la «lectura de mente», es decir, creen que son capaces de percibir lo que realmente piensas poniendo palabras en tu boca y validándolas con minucias, como tu expresión facial, que trates de negar que no piensas así…

Cuando quieren generar conflicto, los manipuladores suelen actuar con premeditación. Son personas que identifican fácilmente las inseguridades de sus víctimas y son capaces de colocar trampas.  Así, pueden comenzar una conversación inocente sobre algo que te apasione para que te animes a hablar y después, cuando hayas picado el anzuelo, cambiará a un tema perturbador con el que te sientas especialmente molesto o sensible con la intención de que estalles delante de todos.

Las personas altamente manipuladoras no responden a la empatía y no tienen remordimientos por sus actos, pero pueden fingirlos para que su víctima les perdone. Para ello fingirán arrepentimiento, prometerán cambiar y harán promesas vacías con el objetivo de restablecer su influencia y continuar haciendo más daño.

Jean-Charles Bouchoux, prestigioso psicoterapeuta que escribió el exitoso libro “Los perversos narcistas”, dice que

Hay relaciones muy nocivas y destructivas porque van solo en una dirección. Hay uno que sufre y el otro que hace sufrir. Los perversos narcisistas son personas que hacen sufrir a los demás. En cambio, ellos no son capaces de sufrir por los otros, sólo sufren por lo que viven en primera persona.”

Las relaciones con narcisistas son montañas rusas emocionales, con sentimientos muy intensos y mucho drama e inestabilidad. Las personas que han crecido en el seno de familias disfuncionales con un padre y/o madre narcisista, se encontraron envueltas en este tipo de dinámica en la infancia. Aprendieron que eso era el amor, por lo que esa clase de relación es lo que buscarán de forma inconsciente como adultos. Las relaciones “normales” a estas personas por lo general les parecen sosas y aburridas, porque no tienen los “picos” de arriba y abajo de las abusivas. Como las víctimas no son conscientes, repiten este tipo de relación toxica con sus sucesivas parejas abusivas, siguiendo un patrón de lo que Freud llamó repetición-compulsión.

Hacer una listado de las situaciones abusivas vividas, ayuda a identificar patrones que se repiten una y otra vez. Cuando la persona va uniendo las diversas situaciones, concatenando los hechos, llega a la conclusión de que la relación ha sido, de principio a fin, un total engaño. Entonces, sencillamente, deja de creer absolutamente en el narcisista. Ese es el verdadero principio de la liberación.

De hecho, es tal el daño que hacen los perversos narcisistas que quienes consiguen librarse de sus garras presentan con frecuencia síntomas de estrés post traumático semejantes a los que muestran quienes han pasado por una guerra o una catástrofe.

La violencia verbal puede ser tan peligrosa como la física o más. A través de la palabra se puede condicionar a una persona al suicidio

CONCLUSIONES:

Si tras leer todas estas características piensas que lo mejor que puedes hacer es llamar a la consulta del psicólogo , puedes estar tranquilo. Un auténtico narcisista nunca se identificará como narcisista. Las personas con trastorno de personalidad narcisista probablemente creen que no tienen ningún problema; por lo tanto, no suelen buscar tratamiento. Si lo hacen, suele ser por síntomas de depresión, uso de alcohol o drogas u otro problema de salud mental.

Para la persona narcisista, las aspiraciones nunca son desmedidas. Si son el centro de atención, es porque lo merecen. Para esas personas es ridículo intentar identificarse con un enfermo mental  y mucho menos ir a un psicologo o terapeuta.  Al fin y al cabo, ¿dónde ibas a encontrar un facultativo a su nivel?

Es importante que cada vez se haga más visible este maltrato silencioso que sufren las víctimas del abuso narcista. 


FUENTES:

VIDEO CONSEJOS SOBRE EL TEMA

El Trastorno Narcisista de la Personalidad

El trastorno narcisista de la personalidad es un desorden en el que las personas presentan un sentido extremadamente elevado de la autoimportancia, así como una necesidad excesiva y constante de admiración o atención, y una falta de empatía hacia las necesidades y sentimientos de los demás.

5 creencias erróneas sobre la relación con el narcisista

La lógica del narcisista es diferente a la nuestra, es por eso que los presupuestos de una persona empática, o emocionalmente sana, de cómo solucionar los problemas interpersonales, sencillamente, no funcionan y en algunos casos son contraproducentes.

15 cosas que no debes hacer con un narcisista

Los narcisistas no son personas sanas ni personas normales. Esto hace que una relación con ellos sea muy difícil y que requiera acciones diferentes a las que estamos acostumbrados. En este video exploraremos 15 cosas que no es sano hacer con un narcisista y que si las hacemos representan un peligro para nosotros o una pérdida de tiempo porque no tendrán un efecto positivo.

Frases comunes de los narcisistas y su significado oculto

Sin importar raza, cultura y creencias, las personas narcisistas suelen tener en común las mismas conductas y modus operandi. Esto se transfiere incluso, a su forma de expresarse y a las frases que utilizan con las personas de su entorno.

15 estrategias para manejar una relación con un narcisista

Es posible que aún hayan narcisistas en nuestro entorno a los cuales no podamos evitar por completo. En estos casos, es vital tener estrategias para impedir que sus conductas desviadas comprometan nuestra salud mental y bienestar interior.

De antemano, muchas gracias por vuestros  aportes y comentarios.

Un abrazo a todos.

 

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