«ALQUIMIA» Historia en el Antiguo Egipto.

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Thot, dios egipcio identificado con el griego Hermes Trimegisto (literalmente, el Tres Veces Grande) al que la leyenda tradicional atribuye la paternidad de la alquimia.

La alquimia comprende varias tradiciones filosóficas abarcando cerca de cuatro milenios y tres continentes.

La alquimia occidental, se desplazó a lo largo del tiempo entre Egipto, Grecia y Roma, el mundo islámico, y finalmente de nuevo Europa. El origen de la alquimia occidental puede situarse en el Antiguo Egipto, a partir de la confluencia de la ciencia sacerdotal con la filosofía helenística en la época ptolemaica conocida como LA ESCUELA ALEJANDRINA

No obstante, a pesar de que el corpus simbólico clásico pertenezca a esta última etapa, la cosmogonía y la idea de naturaleza del Egipto antiguo están en el origen de muchas ideas alquímicas, ya que la metalurgia y el misticismo estaban inexorablemente unidas en el mundo antiguo.

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Tumba de Thutmose III.

El Egipto de los Faraones. 

La alquimia, la medicina e incluso la magia eran aspectos de la religión en el Antiguo Egipto​ y, por tanto, del dominio de la clase sacerdotal.

Para muchos autores, kimia provendría directamente de kemt o kemet, que significa, literalmente, «tierra negra», y es el nombre que los antiguos egipcios daban a su propio país para resaltar la fertilidad del oscuro terreno aluvial regado por el Nilo, frente a la total esterilidad del blanco desierto que lo rodeaba. De ser esto cierto, alquimia significaría, sin más, «arte egipcio» o, de forma más poética, el «arte del país de la tierra negra».

Los puntos de contacto entre las tradiciones egipcias, en especial las religiosas, y la alquimia son importantes, y no pueden obviarse sin más.

Varios siglos antes de Cristo, el pueblo egipcio era experto en química aplicada. Los egipcios asimilaron de los babilonios y asirios la mayor parte de los principios y creencias característicos del arte sacro, que vinieron a depositarse sobre su propia y rica tradición metalúrgica, y pronto cayeron, como en el caso de los pueblos de Mesopotamia, bajo el control absoluto de la casta sacerdotal.

El arte de la khemeia, estrechamente ligado a la religión a través de los rituales de embalsamamiento, provocaba recelos que, lejos de disiparse, fueron aprovechados por los practicantes de dicho arte para aumentar su poder. Los siete cuerpos celestes se asociaron a los siete metales conocidos y comenzaron a utilizarse misteriosos símbolos para representarlos y ocultar así el conocimiento, que quedaba reservado a los magos.

Los alquimistas heredaron de los sacerdotes egipcios el gusto por lo enigmático y lo simbólico, así como gran parte de sus jeroglíficos. El signo que los alquimistas escogieron para representar al Sol no es otro que el jeroglífico egipcio que poseía ese significado. Otro tanto sucede con el agua. Y respecto al mercurio, su signo, que se identifica con Hermes, no se distingue demasiado del que usaban los egipcios para representar a su dios Thot. Las coincidencias no acaban ahí. La palabra cnufion, derivada del nombre del dios egipcio Cnufis, era para los griegos sinónimo de alambique. Y el número cuatro, tan importante para los alquimistas, lo era también para los egipcios, que distinguían cuatro elementos, cuatro direcciones, cuatro deidades funerarias, cuatro vientos y así hasta un largo etcétera.

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La diosa Isis, pintura mural, ca. 1360 a. C. ( F/W) Su culto se propagó por todos los pueblos del Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo durante el Imperio romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535

El angel Amnael y la diosa Isis

El vacío que deja la historia lo ocupa, en consecuencia, la leyenda.

Las narraciones míticas más antiguas sobre el origen de la alquimia hablan de una revelación que un grupo de ángeles habrían hecho a las mujeres a cambio de sus favores sexuales.

Al igual que Hermes Trismegistos (también conocido como Thoth), la diosa Isis está asociada con la alquimia temprana.  según el Códice Marciano, del siglo XI atribuido a Zosimos de Panoplis, que vivió en Alejandría, Egipto c. 300 CE

En el antiguo texto griego, la diosa maga Isis y su hijo Harpócrates (Horus niño), representan a un mito, la forma en como los conocimientos esotéricos, astrológicos, mágicos y alquimistas se habían trasmitido a los hombres. La protagonista de la obra es Isis, que narra que mientras Horus estaba derrotando al mal, Seth, ella había estado residiendo en Hermópolis estudiando la magia angelical y la alquimia.

Según la tradición, repetida una y otra vez por los adeptos de todos los tiempos, la alquimia nació en Egipto, país en el que un espíritu misterioso llamado Amnael había revelado sus secretos, a cambio de una noche de amor, a la diosa Isis, que los había transmitido a su vez a su hijo Horus.

Un mensaje de Isis a su hijo Horus, contiene en forma detallada el horrible juramento que le obligó a prestar a Isis el ángel Amnael, de que no comunicara a nadie, excepto a su hijo el secreto alquimista que le iba a revelar.

Este relato, aunque muy sintético, aporta elementos significativos y aclara una serie de aspectos importantes, ante todo confirma como ya he dicho que el conocimiento mágico tiene un origen divino; en segundo lugar podemos ver también cómo se revela el secreto a la parte femenina del alma, es decir a la dimensión depositaria de la sensibilidad, de la emotividad y del sentimiento, mientras que la parte masculina en cambio está ocupada y distraída por los asuntos cotidianos, como la guerra contra el destructor Seth, que es de todos modos un símbolo de la lucha para poner orden en el caos.

Isis, la diosa egipcia de la fertilidad, aparece aquí como «la hija de los hombre” a que se refería Zósimo. El ángel Amnael la instruye acerca de la naturaleza de los minerales que se forman de sus iguales. En ocasiones, en los documentos alquimistas, el nombre de Isis, es substituido por el símbolo de la Luna.

En cierta ocasión, Isis dice abiertamente que el ángel Amnael le reveló sus secretos en recompensa por su entrega. Ella jura y promete tanto que no revelará los secretos a nadie más que a Horus.

El juramento que el ángel le hace prestar a Isis es como sigue:

«Te hago jurar por el cielo y por la tierra, por la luz de las tinieblas; por el fuego, el agua, el aire y la tierra, por lo alto del cielo, por lo profundo de la tierra y el abismo de Averno; por Toth y «Anubis; por el ladrido del Cerbero tricéfalo, guardián de Averno; por la barca de Caronte y por Caronte barquero, por «las tres diosas de la fatalidad, por el látigo y la espada: no comunicaré a nadie el secreto, sino sólo a mi querido «hijo, para que sea él Tú y Tú seas él».

El Secreto contiene no sólo la receta para la fabricación de oro, sino también el nombre del Dios Ra, su oculto y verdadero nombre, cuyo conocimiento concede un poder espantoso. Un dios Egipcio, un mito adoptado por los egipcios y un método cabalístico y la idea de que el conocimiento del nombre secreto del Señor es la clave que hace saltar todas las cerraduras, es de origen hebreo.

En un texto alquímico con el extenso título  El verdadero libro de Sophe el egipcio y del Dios de los hebreos, Señor de los poderes, Sabaoth , aprendemos un método alquímico particular llamado Tintura de Isis. ¿Por qué se menciona Isis y su tintura en un libro «del Dios de los hebreos»?

La historia nos da la conexión entre Isis y la tradición hebrea,

Un mito sin duda muy hermoso que, por un lado, proporciona precisas instrucciones al seguidor sobre la forma en que deben ser transmitidos sus saberes, y, por otro, recuerda bastante al que nos transmite con todo detalle el Libro de Enoc, una suerte de Apocalipsis apócrifo que data del siglo I. De acuerdo con este texto, que amplía notablemente la versión recogida en el Génesis, los ángeles de Dios, prendados de la increíble belleza de las hijas de los hombres, no habrían tenido reparo alguno en gozar de sus favores, que luego pagaron regalando a la humanidad valiosos conocimientos.

Azazel instruyó a los hombres sobre el modo de trabajar los metales y les mostró cómo fabricar con ellos cuchillos, escudos, corazas y otras armas, así como brazaletes y adornos. Chemes les enseñó la química; Semjasa, los conjuros y el conocimiento de las raíces y las hierbas; Kokabeel, la astrología; Arakiel, los signos de la tierra; Samsaveel, los del sol, y Seriel, los de la luna. Hastiado del comportamiento de los ángeles caídos y el de los hombres, así conducidos por el camino del mal, Dios envió sobre ellos el Diluvio Universal.

Pero el arte sagrado no se perdió. Uno de los tres hijos de Noé, el llamado Cam, había salvaguardado, sin que lo supiera su padre, el conocimiento recibido de los hijos renegados de Dios. Antes de la inundación que asoló el mundo entero, lo escribió en unas tablas de metal, que luego escondió en un rincón del arca y más tarde regaló a su propio hijo, Misraím, que las llevó hasta Egipto, donde habría de arraigar y prosperar el arte alquímico, transmitido de generación en generación en el seno de su casta sacerdotal. Por ello, siempre según la leyenda, el profeta Moisés llegó mucho más tarde a ser un gran mago y alquimista que aprendió su saber en el templo de Osiris, dios del que era sacerdote.

La conexión de Isis con la alquimia solo creció con el tiempo. A medida que la seguimos en el mundo de la Europa del Renacimiento y post-Renacimiento, Isis, la Dama de muchos nombres, se nos presenta bajo una variedad de formas apropiadas para una Diosa de la Alquimia. Ella es la Virgen del Mundo que lleva al Niño alquímico del Sol y la Luna. Se la entiende como Luna, la Luna y la Gobernante de sus Poderes. Ella es la naturaleza, o Physis, cuyas formas se esfuerzan por emular los alquimistas. Ella es la reina y novia alquímica que se casa con el Rey Solar. Ella es la Anima Mundi , el Alma del Mundo, el espíritu de la vida misma. Ella es Sophia, la Dama de la Sabiduría Divina y Natural. Y Ella es la Señora Venus, la Diosa Velada de los Rosacruces, que se revela solo a los verdaderos iniciados.

Para los alquimistas, el mito de Isis y Osiris era un mito del proceso alquímico. El tema del desmembramiento y el reensamblaje fue una declaración mítica del lema alquímico: resolver et coagula : disolver y volver a unir; mientras que el nacimiento del Niño Divino de padres identificados con la Luna y el Sol, como lo habían sido Isis y Osiris durante mucho tiempo, no podría haber sido más alquímico.

Según la leyenda, Osiris fue un rey que murió a manos de su hermano Tifón, quien envidiaba su trono. Este personaje encerró a Osiris en un sarcófago, hecho a su exacta medida, durante una fiesta celebrada en su honor. Posteriormente su cuerpo fue descuartizado por los camaradas de Tifón, pero Isis, su hermana y esposa, lo reconstruyó pieza a pieza y después de llorar sobre él, Osiris resucitó.

El mito de Osiris representa el sentido más profundo de las estatuas vivas, pues su imagen, reconstruida por Isis, simboliza al hombre resucitado, es decir, aquel que ha conocido la muerte y la ha vencido, adquiriendo la vida eterna. Los grandes misterios de Egipto estaban centrados en la muerte y la resurrección de Osiris, como los del cristianismo se basan en la muerte y resurrección de Jesucristo.


MAS INFORMACIÓN:

La Diosa ISIS. “Fuerza fecundadora de la naturaleza”.


El dios Thot – Hermes – Mercurio

La leyenda cuenta que el fundador de la alquimia egipcia fue el dios Thot, llamado Hermes-Thot o Hermes Trimegisto (‘Tres veces grande’) por los griegos.

El dios Thot, al que los griegos identificaban con Hermes y los romanos con Mercurio, llamado así mismo Trismegisto por tener la triple sabiduría, fue el mítico inventor de la escritura, la agricultura y las artes.

Una forma que Thoth adoptaba era la del ibis sagrado y como tal incubaba el Huevo del mundo en Hermópolis.  Pero es en su condición de «Señor de la Luna» y «Dueño de la Palabra» donde la naturaleza de Thoth se revela más claramente como el demiurgo universal, lo que le lleva a ser considerado  el conocedor de los secretos de la resurrección de Osiris.

Precisamente, un texto de Hermes Trismegisto constituye la base para comprender el sentido tradicional de las estatuas osiríacas fabricadas por los sacerdotes egipcios; dice así:

« –Respecto al tema del parentesco y la asociación que une a hombres y dioses, conoce pues, oh Asclepio, el poder y la fuerza del hombre. Igual que el Señor y Padre o, para darle su nombre más alto, Dios, es el creador de los dioses del cielo, así el hombre es el autor de los dioses que residen en los templos y se satisfacen con la vecindad humana: [el hombre] no sólo recibe la luz, sino que a su vez la da, no sólo progresa hacia Dios, sino que crea dioses. ¿Te admiras, Asclepio, o también tú estás falto de fe como la mayoría?

» –Estoy confundido, oh Trismegisto; pero me rindo de buen grado a tus argumentos, y tengo al hombre por infinitamente dichoso, puesto que ha obtenido una tal felicidad.

» –Cierto, merece que se le admire, aquel que es el más grande de todos los seres. Es una creencia universal que la raza de los dioses ha surgido de la parte más pura de la naturaleza y que sus signos visibles no son, por así decirlo, más que cabeza, en lugar y sitio del cuerpo entero. Pero las imágenes de los dioses que modela el hombre han sido formadas de dos naturalezas, de la divina que es más pura, infinitamente más divina, y de la que se halla más acá del hombre, quiero decir de la materia con que lo han fabricado; además sus figuras no se limitan tan sólo a la cabeza, sino que poseen un cuerpo entero con todos sus miembros. Así, la humanidad, que siempre recuerda su naturaleza y su origen, lleva la imitación de la divinidad hasta el punto que, al igual que el Padre y Señor ha dotado a los dioses de eternidad para que le fuesen semejantes, así el hombre modela sus propios dioses a semejanza de su imagen.

» –¿Te refieres a las estatuas, oh Trismegisto?

» –Sí, las estatuas, Asclepio. ¡Mira cómo tú mismo careces de fe! Son estatuas provistas de alma, sentido, llenas de espíritu, y que realizan una infinidad de maravillas; estatuas que conocen el porvenir y lo predicen por sortilegios, inspiración profética, sueños u otros métodos; que envían a los hombres las enfermedades y los curan, que otorgan, según nuestros méritos, el dolor y la alegría».

Un ejemplo ilustrativo de la resurrección de Osiris se encuentra en una ceremonia que se realizaba el día trigésimo del mes de koiak, aproximadamente el 25 de diciembre según el calendario alejandrino. Durante dicha fiesta se levantaba una columna antropomórfica, llamada djed, que simbolizaba al propio Osiris. El acto festivo consistía precisamente en el levantamiento de esta columna, que, como el muerto Osiris, primero yacía en el suelo. Una vez puesta en pie, se celebraba el acontecimiento con gran júbilo.

Thot – Hermes Trimegisto es una figura legendaria egipcia, fue sacerdote e iniciado, y su biografía se pierde en el crepúsculo del tiempo. El dios egipcio Thot, era la divinidad civilizadora a la que, según las creencias de los habitantes del valle del Nilo, debía la humanidad el conocimiento de la escritura, la magia, la astrología y la medicina, pues no en vano, el dios griego, hijo de Zeus y Maya, era venerado por los helenos como curandero, guardián de los sueños, comerciante y mensajero de los dioses, pero también como inventor de la escritura y padre de la ciencia.

Según la leyenda, escribió los llamados cuarenta y dos Libros del Saber, abarcando todos los campos del conocimiento, alquimia incluida. La Tabla de Esmeralda o Hermética de Hermes Trimegisto, conocida solo por traducciones griegas y árabes, es normalmente considerada la base de la filosofía y práctica alquímicas occidentales, llamada filosofía hermética por sus primeros seguidores.

El primer punto de la Tabla de Esmeralda cuenta el propósito de la ciencia hermética:

«en verdad ciertamente y sin duda, todo lo que está abajo es como lo que está arriba, y todo lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar los milagros de una cosa»

(Burckhardt, 1967, p. 196-7).

Esta es la creencia macrocosmos-microcosmos principal para la filosofía hermética.

En otras palabras, el cuerpo humano (el microcosmos) se ve afectado por el mundo exterior (el macrocosmos), que incluye los cielos a través de la astrología y la tierra a través de los elementos, aunque cuando uno logra el dominio sobre el mundo interior, comienza a ser capaz de controlar el mundo exterior de formas poco convencionales .

(Burckhardt, 1967, p. 34-42).

Se ha especulado con que un acertijo de la Tabla de Esmeralda («fue llevado en el vientre por el viento») alude a la destilación de oxígeno a partir de salitre, un proceso que era desconocido en Europa hasta su (re) descubrimiento por Sendivogiusen el siglo XVII.

La Hermética teórica muchas veces tiene la forma de un dialogo entre padre e hijo. Hermes instruyó a su hijo Tat (otra forma de Thoth). En otros diálogos es Ísis (la Diosa de la Magia) que instruyó a su hijo Horus sobre la verdadera naturaleza del universo y sobre los medio por los cuales el alma puede alcanzar una unión mística con Dios. Esto puede ser interpretado como instrucción teórica espiritual.

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Estatuilla de Imhotep, Museo del Louvre. El significado de la palabra Imhotep es «el que viene en paz»

Imhotep, el sabio del Faraón Djoser

Imhotep fue el arquitecto que en 2680 A.C. construyo la pirámide de los escalones para el faraón Djoser de la tercera dinastía, en Sakara. Él fue su consejero, era un genio, un sabio cuyo pensamiento e imaginación ultrapaso su época. También se le considera padre de la medicina moderna.

Es el primer científico a cuyo nombre ha llegado. No sólo era médico, también era arquitecto y astrónomo: esto indica que tenía los conocimientos operativos de aritmética y geometría necesarios para manejar aquellas disciplinas.

Los títulos honoríficos atribuidos a Imhotep son:

Tesorero del rey del Bajo Egipto, Primero después del rey del Alto Egipto, Administrador del Gran Palacio, Señor hereditario, Sumo sacerdote de Heliópolis, Imhotep el constructor, escultor, hacedor de vasijas de piedra…
Inscripción en la base de la estatua de Dyeser (Zoser) hallada en Saqqara.

Antes de él, nadie había tenido su nombre inscrito al lado del de un faraón, y en sus títulos no se menciona el de médico, pero sí el de productor de recipientes: quizá sólo constan los que usó para la construcción.

Dejo muchos trabajos, inclusive sobre medicina. Siglos más tarde fue adorado como el Dios patrono de la medicina, e identificado como un sacerdote mago, que conoció los secretos de Thoth en el Templo en Hermópolis, donde se Inició.

Dos mil años después de su muerte, el estado de Imhotep se había elevado al de un dios de la medicina y la curación . Finalmente fue equiparado con Thoth , el dios de la arquitectura, las matemáticas y la medicina, y patrón de los escribas : el culto de Imhotep se había fusionado con el de su antiguo dios tutelar.

 Imhotep también fue vinculado a Asklepios por los griegos .  Fue uno de los dos únicos plebeyos en ser deificado después de la muerte (el otro es Amenhotep).  Fue venerado en la región de Tebas como el «hermano» de Amenhotep, hijo de Hapu , otro arquitecto deificado, en los templos dedicados a Thoth. 

Imhotep era conocido como el «Hijo de Ptah», a veces se afirmaba que su madre era Sekhmet , el patrón del Alto Egipto cuya consorte era Ptah .

La estela del hambre en el Alto Egipto , que data del período ptolemaico (305-30 a. C.), lleva una inscripción que contiene una leyenda sobre una hambruna que duró siete años durante el reinado de Djoser . A Imhotep se le atribuye haber sido instrumental en terminarlo. Uno de sus sacerdotes explicó la conexión entre el dios Khnum y el ascenso del Nilo al rey, quien luego tuvo un sueño en el que el dios del Nilo le habló, prometiéndole poner fin a la sequía. [24]

Un papiro demótico del templo de Tebtunis , que data del siglo II d. C., conserva una larga historia sobre Imhotep. [25] El rey Djoser desempeña un papel destacado en la historia, que también menciona a la familia de Imhotep; su padre el dios Ptah, su madre Khereduankh y su hermana menor Renpetneferet. En un momento Djoser desea Renpetneferet, e Imhotep se disfraza y trata de rescatarla. El texto también se refiere a la tumba real de Djoser. Parte de la leyenda incluye una batalla anacrónica entre el Reino Antiguo y los ejércitos asirios donde Imhotep lucha contra una hechicera asiria en un duelo de magia. [ cita requerida ]

Como instigador de la cultura egipcia, la imagen idealizada de Imhotep duró hasta el período romano . En el período ptolemaico, el sacerdote e historiador egipcio Manetho le atribuye la invención del método de un edificio vestido de piedra durante el reinado de Djoser, aunque no fue el primero en construir con piedra. Paredes de piedra, pisos, dinteles y jambas habían aparecido esporádicamente durante el Período Arcaico , aunque es cierto que nunca antes se había construido un edificio del tamaño de la pirámide escalonada hecha completamente de piedra. Antes de Djoser, los faraones fueron enterrados en las tumbas de mastaba .

Hordjedef, el hijo del Faraon Keops

La teoría más aceptada es que la alquimia tuvo su lugar de origen en el antiguo Egipto, ya que era una ciencia aceptada y practicada por la clase sacerdotal. Se piensa que el alquimista más antiguo fue el faraón Keops que reinó aproximadamente entre los años 2579 y 2556 a. C.,  quien además es el autor del primer tratado sobre alquimia.

Djedefhor o Hordjedef fue un noble egipcio de la 4a dinastía . Su nombre significa «Duradero como Horus » Era un príncipe, uno de los hijos de Kéops, el faraón que construyo la pirámide del mismo nombre y vivió en el siglo 25 A.C. poseía muchos conocimientos y también fue un mago.

 Una llamada estela de puerta falsa , que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston , muestra a Hordjédef respirando una flor de loto, un acto ritual que las sacerdotisas realizan con mayor frecuencia. El texto dice: «Deja que la voz salga por él en todas las fiestas, todos los días» .

Director de los escribas , jefe de secretos, profeta de Ra , Hordjédef fue, a los ojos de los egipcios, uno de los personajes principales de la época de las pirámides. Responsable de inspeccionar los lugares sagrados de la necrópolis de Memphis , fue considerado un sabio tan famoso que muchos dignatarios de la región tomaron su nombre.

Según una leyenda, Hordjédef desempeñó un papel esencial en la construcción de la gran pirámide de su padre. Todavía existe un libro escrito por él con el nombre de “Sabiduría” ó “Texto de Instrucción”, su contenido da consejos éticos, y técnicos. Conocer la palabra escrita en la época, ya era casi una magia, la palabra tenía Poder, el hombre de aquella época todavía sabía sobre eso y el autor de un libro podía ser considerado un mago.

Comprender lo que era en Egipto el arte sagrado resulta arduo, pues los sacerdotes egipcios no solo ocultaban a los profanos los misterios que custodiaban en sus templos, sino que llegaron incluso a destruirlos para evitar que cayeran en manos indignas. De aquellos viejos conocimientos no quedaron luego sino mitos como el de Osiris o símbolos tan oscuros como los que decoran las paredes de las tumbas reales.

No obstante, recientes expediciones arqueológicas han desenterrado evidencias de análisis químico durante los periodos Naqada. Por ejemplo, una herramienta de cobre fechada en esta época tiene rastros de haber sido usada de esta forma. Además, el proceso de curtir pieles animales ya se conocía en el Egipto predinástico en tiempos tan antiguos como el VI milenio a. C.

Otras evidencias indican claramente que los primitivos alquimistas del Antiguo Egipto habían ideado pastas de yeso ya en el 4000 a. C., morteros cimentantes hacia el 2500 a. C. y el vidrio en el 1500 a. C. La reacción química implicada en la producción del óxido de calcio es una de la más antiguas conocidas: CaCO3 + calor ⇒ CaO + CO2.  En el Antiguo Egipto se produjeron cosméticos, fayenza y también pez para la construcción naval. El papiro también había sido inventado hacia el 3000 a. C.

La alquimia egipcia es conocida principalmente a través de los escritos de antiguos filósofos griegos (helénicos), que a su vez han perdurado a menudo solo en traducciones islámicas. Prácticamente no se ha conservado ningún documento egipcio original sobre la alquimia. Estos escritos, si existieron, probablemente se perdieron cuando el emperador Diocleciano ordenó la quema de libros alquímicos tras sofocar una revuelta en Alejandría , que había sido un centro de alquimia egipcia.

PRÓXIMAMENTE

«ALQUIMIA» La Civilización Griega


FUENTES:

  • Wikipedia
  • Obras Completas de Hermes Trismegisto ed. Muñoz Moya y Montraveta, Barcelona, 1987,
  • M. Beretta, (2004), “Betwen Nature and Technology: Glass in Ancient chemical Philosophy”, en: Marco Beretta (ed.), When Glass Matters, Leo S. Olschki, Firenze,
  •  Jeremy Naydler, “El templo del cosmos. La experiencia de lo sagrado en el antiguo Egipto” (Atalanta,2019)
  • https://www.alchemywebsite.com/bibliog.html

 

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