«ALQUIMIA» La Escuela Alejandrina

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Representación artística de la Biblioteca de Alejandría , basada en alguna evidencia arqueológica.

Alejandría, Crisol de la Alquimia

Alejandría actuó como un crisol de filosofías de pitagorismo,  platonismo ,  estoicismo  y gnosticismo que formaron el origen del carácter de la alquimia.   

El período alejandrino de la alquimia merecerá una atención especial, pues es en la ciudad greco-egipcia de Alejandría, capital del reino helenístico de Egipto., bajo el gobierno de la dinastía Tolemaica, donde, a partir del siglo III a. C., y como resultado de la confluencia de las tradiciones egipcia, griega y oriental, se decantan los elementos básicos, tanto técnicos como espirituales, que dotarán de sus principales señas de identidad a la alquimia occidental.

En Alejandría se encontraban y confundían las tradiciones egipcia y griega, donde vio la luz la alquimia.

 Si fue en Egipto donde luego esa fusión de tradición y técnica maduró y se consolidó como modelo de la alquimia occidental, se debió tan solo a las especiales características de la ciudad greco-egipcia de Alejandría, que se había convertido, a causa de su carácter cosmopolita, en el lugar idóneo para la mezcla de las más diversas ideas y corrientes culturales. En aquella ciudad cosmopolita se fundieron, al calor de su nutrida biblioteca y su prestigioso museo, los remotos conocimientos egipcios y mesopotámicos sobre química aplicada y las diversas corrientes del pensamiento griego clásico, confluencia que daría a luz a la alquimia.

Después de librar a los egipcios del yugo de los persas, Alejandro decidió fundar una ciudad cerca del Delta del Nilo. Su biógrafo Plutarco cuenta que Alejandro tuvo un sueño en el que un anciano de pelo blanco le señalaba la localización estratégica de una isla, junto a la costa. Al despertar, fue a la isla y ordenó que se levantara una ciudad en torno a ella, a la que llamó Alejandría en su honor, al igual que otras muchas Alejandrias que fue levantando en su marcha triunfal hacia Oriente, como forma de asegurar el control griego.

Hermes Trimegisto es la personificación del principio esotérico en el limen del helenismo. El libro de Thoth fue preservado en las catacumbas de su Templo en Hermópolis. Cuenta la leyenda, que Alejandro Magno descubrió la Tumba de Hermes Trimegisto, donde actualmente esta situada la ciudad de Alejandría.

Al entrar en la Cámara Mortuoria, Alejandro vio que la momia estaba acostada con una tabla de esmeraldas en las manos en la cual está gravada la quintaesencia de la sabiduría oculta. Esta lapide, hace mucho tiempo perdida, entró para la historia bajo el nombre de Tabula Smaragdina, y es considerada el texto básico del esoterismo occidental.


MAS INFORMACIÓN:

Hermes Trismegisto y la Tabla Esmeralda


Tras la muerte del gran conquistador macedonio y el reparto entre sus generales del imperio, la dinastía ptolemaica se hizo con el control de Egipto e instauró la capital en esta ciudad.

La dinastía ptolemaica es aquella fundada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno. Esta dinastía gobernó en Egipto durante el período helenístico desde la muerte de Alejandro (323 a.c.) hasta el año 30 a. C., en que se convirtió en provincia romana.

Cuando, a fines del 323 a. C, Ptolomeo I, llegó a Egipto para tomar bajo su cetro el fértil valle del Nilo, conquistado nueve años antes por el ahora difunto Alejandro Magno, Alejandría se hallaba en plena construcción. La enorme colonia griega. recién fundada, veía elevarse sus casas y templos jónicos, los primeros pabellones de sus palacios, los muelles de sus puertos, todo bajo la supervisión del megalómano y genial Deinócrates de Samos, aquel que quiso esculpir el monte Athos con la efigie del conquistador macedónico, colocando una ciudad en una mano y un lago en la otra, y que ahora dirigía la construcción de una ciudad amplia y racional, planeada para poder extenderse infinitamente en dos dimensiones. Unos años después, Ptolomeo podía instalar ya su corte en la flamante urbe e iniciar el que sería su más famoso monumento: el Faro  Su nombre pharos, será el que se usará a partir de entonces para designar a estas edificaciones. Esta construcción era admirada por gentes de muchas culturas y se consideró una .de las 7 maravillas de la época..

La ciudad de Alejandría  iluminaba con su faro y su intelectualidad a toda la cuenca mediterránea. En ella destacaban los palacios, jardines, la Biblioteca que reunía todo el saber de la época, teatros y universidades. Alejandría llegó a ser considerada como la capital del conocimiento y el aprendizaje, en parte debido a la Gran Biblioteca. Así, en sus amplios muelles pronto atracaron barcos procedentes de todos los mares conocidos, con sus bodegas cargadas de las más diversas mercancías: bronce de Iberia, estaño de las Casitérides, algodón de las Indias, sedas de China… y en sus calles, trazadas en ángulo recto por el arquitecto Dinócrates de Rodas, se encontraron gentes que hablaban todas las lenguas y profesaban todas las creencias. Alejandría, convertida en un crisol de culturas y con riqueza suficiente para impulsar el florecimiento de todas las artes, no tardaría en convertirse en la capital intelectual del mundo antiguo

La urbe contaba con gran opulencia y lujo. Las calles fueron trazadas para que fueran anchas y rectas, poseían suministro de agua por cañerías. Los ptolemaicos levantaron un espléndido palacio de mármol, con grandes jardines y estatuas y junto a él se encontraba lo que denominaban el “Museo”. Eran una serie de edificios también de mármol, con una enorme biblioteca y un templo en honor al dios Serapis, dios símbolo de la unión greco-egipcia. Es aquí donde se concentraba el saber de la época, los cartógrafos, filósofos, astrónomos e innumerables eruditos que discutían sobre la hechura del mundo y escrutaban las estrellas buscando respuestas. Funcionaba también como universidad y en ella podía haber hasta 14.000 estudiantes.

La maestría egipcia en la química aplicada se unió y fundió con la teoría griega, pero esta fusión no fue totalmente satisfactoria.

En Egipto el saber químico estaba íntimamente ligado con el embalsamado de los muertos y el ritual religioso. Para los egipcios, la fuente de todo conocimiento era Thot, el de la cabeza de ibis, dios de la sabiduría. Los griegos, impresionados por la altura de los conocimientos de los egipcios, identificaron a Thot con su propio Hermes y aceptaron una buena dosis de misticismo.

Los antiguos filósofos jonios habían separado la religión de la ciencia. Esta nueva unión operada en Egipto entorpeció seriamente los posteriores avances en el conocimiento.
Como el arte de khemeia aparecía tan estrechamente relacionado con la religión, el pueblo llano recelaba a menudo de quienes lo practicaban, considerándolos adeptos de artes secretas y partícipes de un saber peligroso. (El astrólogo con su inquietante conocimiento del futuro, el químico con su aterradora habilidad para alterar las sustancias, incluso el sacerdote con sus secretos sobre la propiciación de los dioses y posibilidad de invocar castigos servían como modelos de cuentos populares de magos, brujos y hechiceros.)

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María la Judía

María y Cleopatra, las Alquimistas de Alejandria

María la Judía, María la Hebrea o Miriam la Profetisa fue el primer nombre femenino relacionado con los saberes de la alquimia.

María la Judía, también conocida como María la Alquimista o Míriam la Profetisa, fue la primera mujer alquimista. Vivió y trabajó en la Biblioteca de Alejandría,  entre el siglo I y el siglo III d.C. en Alejandría. Es considerada como la «fundadora de la alquimia» y una gran contribuidora a la ciencia práctica..

María era una respetada trabajadora de laboratorio que inventó complicados aparatos destinados a la destilación y la sublimación de materias químicas, así como el famoso Baño María. Invento el baño María (muy utilizado tanto en laboratorios de química como en nuestras cocinas).

También inventó el kerotakis que se utilizaba para obtener una substancia negra llamada “negro de María” (la primera etapa de la transmutación de los elementos alquímica). El kerotakis se utilizaba para muchas cosas entre ellas extraer esencias (aceites) de plantas para obtener perfumes. María también inventó muchos procedimientos alquímicos (hoy les llamaríamos químicos) para obtener diferentes productos (químicos).

Se sabe que María escribió varios textos sobre alquimia pero todos se perdieron con la destrucción de la Bilioteca de Alejandría. ; sin embargo, sus enseñanzas fueron ampliamente citadas por hermetistas posteriores.

María firmaba como la Profetisa, hermana de Moisés, lo que ha causado que algunos historiadores erróneamente identificaran a la Miriam bíblica con una alquimista.  Su principal obra conocida es “Extractos hechos por un filósofo cristiano anónimo”, también nombrada como “Diálogo de María y Aros”, en donde están descritas y nombradas las operaciones que después serían la base de la alquimia. La leucosis (blanqueo) y la xantosis (amarilleo), una se hacía por trituración y la otra por calcinación. En esta obra se describe por primera vez el ácido de la sal marina y otro oxys (ácido) que se pueden identificar con el ácido acético. También aparecen varias recetas para hacer oro, incluso a partir de raíces vegetales como la de la mandrágora.

Gran parte de la información que ha llegado hasta nuestros días sobre esta precursora de la alquimia que vivió dos siglos antes de Hipatia de Alejandría, fue recogida y recopilada por el también alquimista de origen griegos  Zósimo de Panópolis, erudito alquimista de Alejandría que en el siglo IV d.C. recopiló las enseñanzas de muchos iniciados anteriores para formar lo que llegó a ser una enciclopedia del arte hermético. En sus escritos es en dónde cita a María casi siempre en pasado, mencionándola como una de los “sabios antiguos”, y también describe varios de sus experimentos e instrumentos. A  Zósimo de Panópolis, debemos entre otras muchas cosas el conocer el origen del baño maría y la receta más antigua que existe sobre la elaboración de la cerveza.

El enciclopedista árabe Al-Nadim cita a María en su catálogo del Año 879 d.C. entre los cincuenta y dos alquimistas más famosos, por conocer la preparación de la cabeza o caput mortum. El filósofo romano Morieno la llama “María la Profetisa” y los árabes la conocieron como la “Hija de Platón”, nombre que en los textos alquímicos occidentales estaba reservado para el azufre blanco. María pasa así a ser identificada con la materia que trabaja.

Sin embargo… ¿María sólo fue alquimista? Sus textos sobre alquimia y filosofía se encontraban en la escuela de Alejandría; los de espiritualidad en privado, donde hablaba del paso de lo humano a lo divino mediante el aprendizaje, elevando la energía hasta conectar con la parte espiritual y formar parte del todo adquiriendo potencial creador. Estos textos la podían haber tachado de bruja y es, precisamente, el potencial creador, el mensaje más importante que ha transmitido María.

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Ouroboros de Chrysopeia

Cleopatra, la alquimista que probablemente vivió durante el siglo III d. C., fue una alquimista , escritora y filósofa griega 

Cleopatra fue una de las figuras fundadoras de la alquimia, precediendo a Zósimo de Panópolis. Michael Maier la menciona como una de las cuatro mujeres que sabía cómo obtener la piedra filosofal, junto a María la Judía, Medera y Taphnutia

Se menciona a Cleopatra con gran respeto en la enciclopedia árabe Kitab al-Fihrist de 988. Se la reconoce principalmente por su manuscrito Chrysopoeia (fabricación del oro), que contiene muchos emblemas usados y desarrollados posteriormente por las filosofías gnóstica y hermética. Por ejemplo en esta obra aparece por primera vez el uróboros, la serpiente que engulle su propia cola símbolo del ciclo eterno; además de la estrella de ocho puntas. 

También en la Crisopeoia hay una inscripción en un anillo doble que describe los Ouroboros :

Uno es la Serpiente que tiene su veneno según dos composiciones, y Uno es Todo y a través de él es Todo, y por eso es Todo, y si no tienes Todo, Todo es Nada.

Cleopatra la alquimista parece haber estado activa en Alejandría en el siglo III o siglo IV dC  Experimentó con la alquimia práctica, pero también es acreditada como una de las cuatro alquimistas que podrían producir la piedra filosofal . Algunos escritores la consideran la inventora del alambique , un aparato de destilación.  Ella está asociada con la escuela de alquimia tipificada por María Judía y Comario . Estos alquimistas utilizaron aparatos complejos para la destilación y la sublimació

Ella no es la misma persona que Cleopatra VII , sin embargo, en algunos trabajos posteriores se la puede llamar Cleopatra, Reina de Egipto.  Un ejemplo de esto se puede encontrar en Basillica Philosophica por Johann Daniel Mylius (1618), donde se representa su sello junto con el lema: «Lo divino está oculto a las personas según la sabiduría del Señor».

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Antonio y Cleopatra, por Lawrence Alma-Tadema.

Los Avatares de la Alquimia 

Los siglos pasaron y la ciudad fue cambiando de manos con los avatares de la Historia.

La biblioteca de Alejandría fue uno de los iconos del Saber y la Ciencia mas importantes de la Antigüedad. Durante el reinado de Cleopatra, se llegó a albergar alrededor de un millón de volúmenes de tratados sobre ciencias, arte y religiones, cuna de notables filósofos y cientistas

En Alejandría tuvo lugar el novelesco amorío entre Marco Antonio y la reina Cleopatra. Se decía que Marco Antonio le regaló a Cleopatra VII los doscientos mil volúmenes de la Biblioteca de Pérgamo para la Biblioteca de Alejandría.

La alquimia surgió en un comienzo como la unión entre la filosofía griega y la tecnología egipcia. Eso explica porqué Alejandría se convirtió en su sede al estar bajo el Imperio Romano. Se trata de la unión de las prácticas con las creencias, ambas con un origen esotérico.

La alquimia, pues, se nos presenta, doscientos años antes de la era cristiana, como un conocimiento ya antiguo y vinculado con toda claridad a los templos.

Así parece confirmarlo el testimonio del alejandrino Zósimo de Panópolis, que en una de sus obras, denominada Primer libro de la perfección, escrita hacia el año 300 de nuestra era, afirma sin ambages la existencia de la alquimia en el Egipto faraónico y proporciona interesantes detalles acerca de sus características. Siempre de acuerdo con el testimonio de Zósimo, se trataba de un conocimiento secreto que se aprendía por medio de la tradición oral entre maestros y discípulos, y solo se practicaba bajo el control estricto de los monarcas, interesados, como es lógico, en asegurarse el monopolio de las técnicas de fabricación de metales preciosos. No es raro, por ello, que fueran los sacerdotes los responsables de preservar el secreto, y los templos los únicos lugares donde dichas técnicas se ponían en práctica. Clemente de Alejandría, santo y padre de la Iglesia católica que vivió a caballo entre los siglos II y III, parece confirmarlo cuando nos dice: «Los sacerdotes no comunican sus misterios a nadie; los reservan para el heredero al trono, o para los que, de entre ellos, sobresalen en virtud o sabiduría».

Zósimo, en otra de sus obras, titulada Sobre los aparatos y los hornos, asegura haber contemplado él mismo un horno en el antiguo templo de Ptah. En concreto, parece ser que era el templo del dios Ptah, en Menfis, el que concentraba las actividades relacionadas con la fabricación de oro. No en vano, esta divinidad era el maestro de los fundidores y los artífices del dorado metal, por lo que su morada era conocida como la orfebrería y sus sacerdotes portaban títulos tan elocuentes como Gran maestre del martillo o El que conoce los secretos de los orfebres

Documentos alquimistas de la época mencionan que en Egipto se escribía en griego acerca de este arte para mantener ocultos los procedimientos y conocimientos alquimistas.

Pocos documentos egipcios originales de alquimia han sobrevivido, el más notable entre ellos es el papiro de Estocolmo y el papiro Leyden X  que datan de 250-300 dc , contenían recetas para teñir y fabricar piedras preciosas artificiales, limpiar y fabricar perlas y fabricar imitaciones de oro y plata.

Los egipcios dominaban la metalurgia y, por influencia mesopotámica, así como por su propia costumbre de hacer del conocimiento un fenómeno secreto y solo transmisible en el seno de su casta sacerdotal, la habían revestido de una visión mística y religiosa. Faltaba, sin embargo, un ingrediente de racionalidad para que con aquellos mimbres pudiera conformarse una nueva disciplina. Y ese ingrediente lo suministró la filosofía griega.
Por supuesto, no nos referimos a la filosofía griega como una unidad, cosa que nunca fue, sino a la influencia que ejercieron algunas de sus corrientes más relevantes sobre el pensamiento egipcio preexistente, que había integrado ya buena parte de la herencia mágica y mística mesopotámica. El resultado de esa triple fusión fue la cosmovisión característica del arte sacro, llamada a pervivir durante milenios, incluso una vez que los alquimistas asumieron los principios cristianos: EL HERMETISMO

De HERMES TRIMEGISTO surgió el hermetismo, una tradición filosófica y religiosa de largo recorrido basada principalmente en textos atribuidos a este sabio, y que se ha caracterizado por ser una corriente de pensamiento muy secreta

Los 42 libros de Hermes son una compilación de todo el conocimiento sobre alquimia. Ahí se explica la práctica y filosofía de la hermética. Según Clemente de Alejandría , escribió lo que se llamó los «cuarenta y dos libros de Hermes», que abarca todos los campos del conocimiento. La hermética de tres veces gran Hermes se entiende generalmente como la base de la filosofía y práctica alquímica occidental, llamada filosofía hermética.por sus primeros practicantes. Estos escritos fueron recopilados en los primeros siglos de la era común.

La alquimia coexistió con el cristianismo emergente . Lactantius creía que Hermes Trismegisto había profetizado su nacimiento.

San Agustín más tarde afirmó esto en los siglos IV y V, pero también condenó a Trismegisto por idolatría. San Agustín, recogiendo la sabiduría clásica, delimitó perfectamente la identidad entre Hermes y la palabra. En su explicación analiza la etimología de Mercurio (Hermes), considerado no como dios, sino como la palabra misma, y escribe:

«Se dice llamado Mercurio porque ‘corre en medio’ (medius currens), al igual que la palabra corre en medio de los hombres. Por esta razón en griego se llama Hermes, porque la palabra, o la interpretación que se hace de la misma, se dice hermeneia […]. Se llama mensajero, porque mediante las palabras se expresan los pensamientos».

Se pueden encontrar ejemplos de alquimistas paganos, cristianos y judíos durante este período. Muchas de estas obras que componían el Serapeion, una parte de la biblioteca alejandrina fueron hechas quemar en el año 389 por el Patriarca Teófilo, para eliminar de una vez para siempre la competencia de los sabios

En los siglos II y III hubo también un culto secreto de orientación gnóstica a Hermes. Hermes era venerado como espíritu puro. Como el demiurgo que creó el mundo y lo escruta como Logos. Se le identifica como el Salvador, como el mediador entre Dios y el mundo, al que consigue liberar del maligno influjo de loa planetas. El único planeta bienhechor en este culto, es el Sol, que es precisamente Dios mismo. Sólo se salvarán los elegidos, los perfectos, que beben ambrosía y que fueron hallados dignos de entrar en el reino de los cielos, después de la resurrección.

La iglesia, cada vez más poderosa, se volvía contra estas sectas eclesiásticas, que pese a sus buenos propósitos, no hacían sino malograr la esencia de la doctrina de salvación. La Iglesia reprochaba a la gnosis la apropiación de simbolismos paganos y sincretización de creencias  orientales

Durante la dominación romana el arte de la khemeia entró en declive, junto con la decadencia general del conocimiento griego y Alejandría . Después del año 100 d. de C. es prácticamente imposible encontrar ninguna aportación nueva y se asiste al surgimiento de una tendencia a volver cada vez más a las interpretaciones místicas de los primeros pensadores.

El final sobrevino a causa del miedo. El emperador romano Diocleciano temía que la khemeia permitiera fabricar con éxito oro barato y hundir la tambaleante economía del imperio. En tiempos de Zósimo ordenó destruir todos los tratados sobre khemeia, lo que explica el escaso número de ellos que han llegado hasta nosotros. Muchos escritos se perdieron cuando el emperador Diocleciano ordenó quemar libros alquímicos después de reprimir una revuelta en Alejandría ( 292 d . c. ).

El «pensamiento pagano» cayó en desgracia. El museo y la biblioteca de Alejandría resultaron gravemente dañados a causa de los motines cristianos ocurridos a partir del año 400 d. de C. El arte de la khemeia, por su estrecha relación con la religión del antiguo Egipto, se hizo particularmente sospechoso, convirtiéndose prácticamente en clandestino.

En cierta manera el pensamiento griego desapareció del mundo romano. La Cristiandad se había escindido en sectas; una de ellas era la de los nestorianos, así llamados porque sus miembros seguían las enseñanzas del monje sirio Nestorio, que vivió en el siglo v.

Los cristianos ortodoxos de Constantinopla persiguieron a los nestorianos, algunos de los cuales huyeron hacia el este, hasta Persia. Allí los monarcas persas los acogieron con gran deferencia (posiblemente con la esperanza de utilizarlos contra Roma).
Los nestorianos llevaron consigo a Persia el pensamiento griego, incluyendo muchos libros de alquimia, y alcanzaron el cenit de su poder e influencia hacia el año 550 d. de C.

A pesar de la creencia moderna generalizada de que la biblioteca fue incendiada y destruida de forma catastrófica en su apogeo, en realidad fue decayendo gradualmente a lo largo de varios siglos, que se inició con la purga de intelectuales de Alejandría en el año 145 a. C., durante el reinado de Ptolomeo VIII, lo que dio lugar a que Aristarco de Samotracia, el bibliotecario, abandonara su puesto y se exiliara en Chipre y que otros eruditos, como Dionisio de Tracia y Apolodoro de Atenas, huyeran a otras ciudades.

 La Biblioteca de Alejandría, que guardaba todavía celosamente la mayor parte de los escasos documentos alquímicos de cuya existencia nos ha llegado a pesar de todo alguna noticia, venía sufriendo sucesivas destrucciones a lo largo de los siglos. La primera de ellas se produjo en el año 48 a. C., a manos de las legiones de Julio César, que hubo de enfrentarse allí a una sublevación popular, y la definitiva, hacia el 640 de nuestra era, fecha en la que fue arrasada por el ejército del califa Omar, conquistador musulmán de la entonces provincia bizantina de Egipto que sostenía, con extraña lógica, que si los libros que contenía eran conformes a las enseñanzas del Corán, carecían de utilidad, y si no lo eran, debían ser destruidos.

La catástrofe más importante acaeció, sin embargo, mucho antes, en el año 391, cuando el emperador Teodosio ordenó extirpar de la sociedad romana todo resto de paganismo. Se perdieron así conocimientos de un valor incalculable, pues la Biblioteca de Alejandría atesoraba en sus más de setecientos mil manuscritos buena parte del saber de su época, y el progreso cultural de la humanidad, sin duda, se retrasó varios siglos. Pero en lo que se refiere a la alquimia, lo que se perdió fue prácticamente todo.

 Romanos, cristianos, musulmanes se apoderaron de la urbe. La biblioteca fue devastada por incendios y coptos fanáticos, los palacios arrumbados y el faro acabó destruido por un terremoto. Entre los años 300 y 1100 d. de C. la historia del conocimiento en Europa es prácticamente un vacío.

Luego de la caída del Imperio Romano, fue el mundo islámico el que tomó las riendas, dando grandes avances y registros metódicos.

En el siglo VII, la ciencia reapareció con los árabes, quienes habían acumulado los antiguos conocimientos de los egipcios y de la filosofía antigua griega a través de la escuela alejandrina, fundando una práctica: la alquimia, el precedente de la química.

La Biblioteca de Alejandría fue más que un repositorio de obras, y durante siglos constituyó un destacado centro de actividad intelectual. Su influencia se hizo sentir en todo el mundo helénico, no solo a través de la puesta en valor del conocimiento escrito, que condujo a la creación de otras bibliotecas inspiradas en ella y a la proliferación de manuscritos, sino también a través de la labor de sus eruditos en numerosas áreas del conocimiento. Las teorías y modelos desarrollados por la comunidad de la biblioteca continuaron influyendo en las ciencias, la literatura y la filosofía hasta por lo menos el Renacimiento. Su legado ha tenido efectos que llegan hasta nuestros días, y puede considerarse un arquetipo de la biblioteca universal, del ideal de la conservación del conocimiento y de la fragilidad de ese conocimiento. La Biblioteca y el Museion han contribuido a distanciar a la ciencia de corrientes específicas de pensamiento y, sobre todo, a demostrar que la investigación académica puede contribuir a los problemas prácticos y a las necesidades materiales de las sociedades y los gobiernos.

Es cierto, por otra parte, que la alquimia griega no desarrolló ideas tan características de los adeptos posteriores de la edad media, como la piedra filosofal o el elixir de la vida. Y tampoco hallamos en ella alusión alguna a la existencia de los tres principios, azufre, mercurio y sal, que deberán esperar a los alquimistas árabes. No obstante, los alquimistas helenos nos legaron ya una disciplina sólida que, en lo esencial, posee los principios y las técnicas llamadas a perdurar durante cerca de dos milenios. En ese sentido, no constituye una exageración decir que, como la filosofía o la política, la alquimia fue una creación del alma griega.

Los árabes traducen numerosos tratados filosóficos y científicos griegos, incluyendo algunos que versaban sobre alquimia.  Los árabes preservaron gran número de los artes de María la Judía y sus discípulos, y las hicieron llegar hasta la Edad Media. Pero entonces la alquimia había degenerado de química a mística. Aún así, gran número del instrumental de laboratorio desarrollado por María la Judía se ha preservado en aras a la “mística alquímica” hasta nuestros días.

De lo que no hay duda es de que los primeros intentos de combinar y sintetizar sustancias, de forma más o menos científica, se debieron a los antiguos egipcios, y posteriormente otros pueblos, como los chinos, los indios y los griegos desarrollaron también esta práctica.


PRÓXIMAMENTE

«ALQUIMIA» la Ciencia Árabe


FUENTES:

  • Wikipedia
  •  San Agustín, «La Ciudad de Dios» en Obras de San Agustín, Madrid, 1964

 

4 Respuestas a “«ALQUIMIA» La Escuela Alejandrina”

  1. buenos tardes: aprecio mucho sus investigaciones por que me han servido para enriquecer un trabajo de investigacion que actualmente hago, sin fines de lucro, por lo que lo tomare en cuenta en mi bibliografia, suplicàndole de la manera mas atenta me indique sus apellidos. felicidades y gracias.

  2. Buenas, ¿ como estas ? Echo de menos tus artículos…estamos en un momento complicado. Deseo que te encuentres bien. Besos

    1. Buenos dias Befana…
      Me quitaron otro tumor este mes… Estoy aun con puntos en la columna y pendiente de la biopsia y otras pruebas…
      La verdad , no me apetece sentarme a escribir o valorar nuevos temas … Estoy de pie o tumbada, porque sentada duele mas..
      He estado ingresada muchos dias en el hospital… de ahí ese bajón tan significativo en el blog..
      Por suerte me cogió la operación en el inicio de este caos y sufri por mi familia y amistades no se contagiasen, así que opte por estar sola. porque aunque la salud es mi punto vulnerable, estoy rodeada de personas que me quieren y protegen, incluso económicamente y eso me da mucha tranquilidad. Disfruto de momentos muy felices con ellos . No quiero perder a nadie ni ponerlos en peligro.
      Este año ha sido muy duro, pero al fin estoy en paz conmigo misma y veo que me estoy recuperandome de años de sufrimiento interior y soledad.

      Deseo que tu estes bien…No quiero perderte , no quieor perder a ninguno de mis seguidores, no quiero perder a nadie… sobre todo del circulo de almas que estan entrelazadas amorosamente conmigo. Todas debemos superar este mal trago que es el coronavirus.
      Solo la empatia,, de la que tanto hablo en este blog, la llave que abre la puerta a DIOS, el preocuparnos , el protegernos y cuidarnos unos a otros, nos puede llevar a salir de esta crisis. No necesitamos los rezos en la iglesia, pero necesitamos generar plegarias meditativas desde nuestro corazón, desde la intimidad de nuestra alma, de nuestro hogar, parar los seres que amamos , cuidarnos y nos cuidan.

      Gracias por preocuparte por mi. Mi deseo es que la paz y la empatia reine en tu corazón, en todos los corazones… todo se supera entonces, incluso la trascendencia de la muerte.

      Un abrazo

      1. Buenos días Mercedes!
        ¡Cuantas pruebas hemos de pasar!no se que tanto tendremos que aprender, y por qué la vida nos hace aprender de estas formas.
        Me alegro que estes mejor y espero que los resultados de la biopsia sean buenos, la verdad es que me acuerdo mucho de ti, es difícil de entender pues solo te conozco por tu blog y lo que publicas en el, pero que desde el principio resuena conmigo, pues me ha ayudado en mi tránsito de estos últimos años, no le deseo mal a nadie pero mucho menos a las personas que tienen tanta luz en su alma como tú tienes.
        Te agradezco tu respuesta y ojalá pronto se supere esta crisis que a pesar de todo yo veo como un toque de atención a la humanidad. Ojalá sirva para que la gente cambie un poco, creo que necesitamos un cambio y ese cambio debe ser desde abajo….aunque a veces me falta la fe.
        A mi la muerte me da mucho miedo, supongo que como a la mayoría de la gente, eso también es una falta de fe(;
        Pero también es normal pues tengo dos hijos que aún me necesitan y creo que es algo de todas las madres…
        Un abrazo enorme, recupérate pronto y te mando miles de bendiciones para ti y los que amas, que La Paz esté con todos nosotros.

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