El matrimonio del cielo y el infierno de William Blake

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Llamas de deseos furiosos de William Blake

Poeta, pintor y filósofo inglés, William Blake fue un hombre tremendamente polifacético, además un visionario y un místico  como vimos en el anterior articulo William Blake, el Profeta

El adjetivo que con mayor precisión define el genio poético de Blake es el visionario. En la profunda, tenaz convicción de que sus visiones interiores eran más reales que el mundo exterior, tendió a encaramarlas ya fuera por el medio poético o por el pictórico. En el Matrimonio del cielo y del infierno (1790), influenciado por el neoplatinismo, por Swedenborg, por Böhme, por la Cábala y, sobre todo, por el Antiguo y Nuevo Testamento, Blake trazó un cuadro esotérico y potencialmente animado, en el cual se entrelazan mitologías y simbolismos, partiendo de la atrevida hipótesis de que el artista es un vidente dotado de la facultad de penetrar en la verdad fantástica del cosmos.

William Blake nació en Londres en 1757 y murió en la misma ciudad en 1827, y consideraba que su producción poética y plástica constituían un todo y debían apreciarse de forma unificada.

El matrimonio del cielo y el infierno es probablemente la más influyente de las obras de Blake.

El matrimonio del cielo y el infierno (The Marriage of Heaven and Hell en inglés) es un libro del poeta e ilustrador inglés William Blake. Forma parte de una serie de libros que escribió a modo de imitación de la profecía bíblica, pero con una interpretación propia, basada en sus creencias revolucionarias y religiosas. Como otras de sus obras, fue publicado e impreso en láminas realizadas con aguafuerte. El texto combina prosa, verso —en «El argumento» y en «Canción de libertad»—, aforismos —en los «Proverbios del Infierno»— e ilustraciones.

Quizás, el referente más cercano lo tengamos cuando Jim Morrison, entusiasta lector del poeta místico y líder carismático de “The Doors”, extrajo el nombre de la formación musical de uno de sus versos: «If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to man as it is, infinite» («Si las puertas de la percepción fuesen limpiadas, cada cosa aparecería al hombre como es, infinita»)

«Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.

Aquel que se liga a una alegría,
hace esfumar el fluir de la vida,
aquél quien besa la joya cuando,
esta cruza su camino,
vive en el amanecer de la eternidad…

Si las puertas de la percepción se depurasen,
todo aparecería a los hombre como realmente es: infinito.

Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.»

William Blake – Las bodas del cielo y el infierno (1793)

Fue escrito entre los años 1790 y 1793, en un periodo de gran intensidad política y social debido a la Revolución francesa. El título es una referencia irónica al libro Del cielo y del infierno, del filósofo sueco Emanuel Swedenborg, publicado en latín 33 años antes. Dicha obra es directamente citada y criticada en numerosos pasajes del Matrimonio. A pesar de que parte de su cosmogonía se vio influida por Swedenborg, le desagradaba su estructura moral simplista y la visión maniquea del bien y el mal, lo que le llevó a expresar su visión, deliberadamente despolarizada, en la que el deseo físico y el mundo material son uno con el mundo divino; esto es, un matrimonio del cielo y del infierno.

Educado en la tradición disidente o inconformista, es decir, en la religión de aquellos que aceptaron la ruptura con Roma pero no el sometimiento a la nueva Iglesia de Inglaterra fundada desde la monarquía, Blake planeó una obra que le brindara la posibilidad de denunciar la moral instituida, exponer su visión antinómica del mundo, expresar sus ideas sobre el origen de las religiones e incluir un canto revolucionario, la «Canción de la libertad», muestra de la energía revolucionaria que se desató a finales del siglo XVIII.

Toda la obra de Blake es un gran intento de elevar la conciencia humana mediante el arte hasta una realidad perfectamente definida y vívida. El ascenso tiene lugar desde la naturaleza borrosa, caótica e inconsciente, hacia una realidad maravillosamente vívida y detallada, organizada y consciente, es decir, hacia la Nueva Jerusalén, que es la representación simbólica de la libertad y el éxtasis de la conciencia. Para él, esta ascensión es un proceso individual y que, a la vez, abarca a toda la humanidad, pues para Blake no existe diferencia entre fuera y dentro: toda la realidad es espiritual, imaginativa o mental, y la transformación en nuestro interior equivale, en cierto nivel, a la de toda la humanidad. La poesía de Blake intenta una transformación total de la conciencia para restituir al hombre a su estado original.

El matrimonio del cielo y el infierno es el trabajo de William Blake cuya influencia ha sido mayor; su visión de una relación dinámica entre un Cielo estable y un Infierno lleno de energía ha fascinado a teólogos, estetas y psicólogos. El trabajo comienza con un argumento inicial, que está escrito en verso y expresa la convicción de que el bien y el mal, la razón y la energía pertenecen inseparablemente.

«Sin contrarios no hay progresión. Atracción y repulsión,
razón y energía, amor y odio, son necesarias para la existencia humana.
De estos contrarios surgen lo que los religiosos llaman el bien y el mal.
El bien es el pasivo que obedece a la razón. El mal es el activo que surge
de la Energía. Bueno es el cielo El mal es el infierno.

“Sin contradicciones no hay desarrollo. La atracción y la repulsión, la razón y la energía, el amor y el odio son necesarios para la existencia humana.
De estos opuestos surge lo que los creyentes llaman bien y mal. El pasivo que obedece a la razón es bueno. El mal es el activo que proviene de la energía.
Bueno es el cielo El mal es el infierno «.

– William Blake : El matrimonio del cielo y el infierno , lámina 3

Sus fuentes principales residen en la lectura de Shakespeare, Dante y el poeta inglés John Milton. Especialmente, a este último lo admiró por su libertad imaginativa, aunque no compartió su actitud puritana y moralista. Le dedicaría la colección de poemas titulado “Milton”, además de realizar numerosas obras inspiradas en sus trabajos. Pero, también sintió una notable atracción por otros herejes de su tiempo como Jacob Boehme, Emmanuel Swedenborg y sobre todo Paracelso. De Paracelso, extrae la doctrina de la existencia de los dos cuerpos en toda cosa creada: el visible y el invisible, que se verá planteada en la publicación “Matrimonio del Cielo y del Infierno”; igualmente, tuvo en cuenta los planteamientos de Paracelso sobre la imaginación como medio para lograr las metas.

La teoría de Blake de los opuestos es una creencia de que el avance en la vida es imposible sin ellos. Investiga en la naturaleza contradictoria de la razón y de la energía, afirmando que existen dos tipos de personas; los «creadores energéticos» y los «organizadores racionales», o, utilizando su particular modo de referencia en el Matrimonio, «demonios» y «ángeles». Según él, ambos son necesarios para la vida.

A diferencia de Milton o Dante, Blake cree que el infierno no es un lugar de castigo, sino una fuente de energía dionisíaca no reprimida , en lugar de autoritaria.y cielo regulado. La intención de Blake es crear lo que él llama «imaginación inolvidable» para mostrar a sus lectores la naturaleza represiva de la moral convencional y la religión institucional .

“Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios, llamándolos por sus nombres y adornándolos con las propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y lo que sus sentidos ampliados y numerosos pudieran percibir.
Y particularmente estudiaron el genio de cada ciudad y país, colocándolo bajo su deidad mental;
Hasta que se formó un sistema, que algunos aprovecharon y esclavizaron a los vulgares al intentar realizar o abstraer las deidades mentales de sus objetos: así comenzó el Sacerdocio;
Elegir formas de culto a partir de cuentos poéticos.
Y al final declararon que los dioses habían ordenado tales cosas.
Así, los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el seno humano «.

«Los antiguos poetas animaron todas las cosas de la percepción sensorial con dioses o espíritus, les dieron nombres y les otorgaron propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, pueblos y lo que sus sentidos extendidos y numerosos pudieran preservar.
Y en particular, estudiaron el espíritu de cada ciudad y país al que asignaron un lugar entre sus respectivas deidades espirituales;
Hasta que surgió un sistema del cual algunos aprovecharon y esclavizaron a las masas, tratando de reconocer a los dioses espirituales o sacarlos de sus cosas: así comenzó el sacerdocio;
Quien tomó prestadas sus formas de adoración de las obras de los poetas.
Y finalmente anunciaron que los dioses lo habían arreglado de esa manera.
Entonces la gente olvidó que todos los dioses habitan en el seno humano «.

– William Blake : El matrimonio del cielo y el infierno , lámina 11

Marilyn Manson recita ‘Los proverbios del infierno’ de William Blake (subtitulado)

Proverbios del infierno

Uno de los rasgos más desconcertantes de «El matrimonio del cielo y el infierno» es la variedad de elementos que la componen: ilustraciones y poemas, diálogos y parodias, una teoría de la percepción, proverbios, una teogonía, un canto político, manifiestos religiosos y varios descensos a los infiernos

Es probablemente la parte del libro que mayor influencia ha ejercido en la posteridad, debido a su original visión del infierno no como un lugar de castigo, sino como una fuente de no represión, una especia de energía dionisíaca, que se rebela contra la autoridad del Cielo, que es su contrario, un lugar de control. La intención de Blake era la de revelar la naturaleza represiva de la moralidad convencional y la religión institucionalizada.

Los proverbios propiamente dichos hablan de una sabiduría por completo diferente a la aparecida en el Libro de los Proverbios bíblico; son paradójicos y provocativos, y tienen como fin animar al pensamiento original y creativo. Muchos de ellos se han vuelto famosos.

En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña
y en el invierno goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.
Quien desea y no actúa engendra la plaga.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumergid en el río a quien ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca será estrella.
La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.
A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.
Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.
Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.
En años de escasez, usa número, peso y medida.
No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
Un cuerpo muerto no venga injurias.
El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti.
Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.
La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es
el atuendo del orgullo.
Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles
con ladrillos de religión.
La altivez del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.
La ira del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.
El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado
y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes
para que las aprecie el ojo humano.
El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.
El júbilo impregna; las penas engendran.
Dejad que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.
El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad.
El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, y podrían ser medidos con la misma vara.
Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado.
La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo
y el elefante vigilan los frutos.
La cisterna contiene; el manantial rebosa.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad.
Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo.
El zorro se provee a sí mismo; pero Dios provee al león.
Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.
Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.
Así como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.
Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.
Del agua estancada espera veneno.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente.
¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título real!

Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.

El débil en coraje es fuerte en astucia.
El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el león no
interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.
Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.
Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros.
El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada.
Cuando ves un águila, ves una porción de Genio: ¡Alza la cabeza!
Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos,
el sacerdote lanza sus imprecaciones para los más dulces goces.
Crear una florecilla es labor de siglos.
La condena estimula, la bendición relaja.
El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.
¡Las plegarias no aran! ¡Los elogios no cosechan!
Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.
La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza;
manos y pies la Proporción.
Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable.
El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco.
La exuberancia es belleza.
Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.
El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio.
Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.
La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Suficiente! o demasiado.

El texto de Blake ha sido interpretado de muchas maneras diferentes. 

Educado en la tradición disidente o inconformista, es decir, en la religión de aquellos que aceptaron la ruptura con Roma pero no el sometimiento a la nueva Iglesia de Inglaterra fundada desde la monarquía, Blake planeó una obra que le brindara la posibilidad de denunciar la moral instituida, exponer su visión antinómica del mundo, expresar sus ideas sobre el origen de las religiones e incluir un canto revolucionario, la » Canción de la libertad » , muestra de la energía revolucionaria que se desató a finales del siglo XVIII.

William Blake  es una parte integral de la cultura revolucionaria de este período. Las referencias a la casa de imprenta sugieren impresores radicales escribiendo y extendiendo panfletos revolucionarios. Además, los impresores de tinta eran burlonamente llamados «impresores del diablo», y las publicaciones revolucionarias eran referidas desde los púlpitos como trabajos del demonio.

Uno de los rasgos más desconcertantes de » El matrimonio del cielo y el infierno » es la variedad de elementos que la componen: ilustraciones y poemas, diálogos y parodias, una teoría de la percepción, proverbios, una teogonía, un canto político, manifiestos religiosos y varios descensos a los infiernos.

Ideológicamente, William Blake fue decidido partidario de las revoluciones francesa (hasta que comenzó el periodo de El Terror) y americana y creía en la igualdad sexual y racial, como se refleja en sus obras. Y en el Dios del Nuevo Testamento, más que en el del Antiguo, aunque los contenidos de ambos corpus están presentes en su obra y pensamiento. Creía, además, en el advenimiento de una nueva era espiritual y artística, y fue creando en sus Libros Proféticos una mitología propia generada a través de sus visiones, de la iconografía cristiana y de la tradición británica precristiana. Esta producción mitopoyética comenzará con “Tiriel” (hacia 1789) y finalizará con “Jerusalén: la emanación del gigante Albión” (1804-1820), comprendiendo catorce obras, la mayoría de las cuales son libros iluminados.

Blake el libertario, el revolucionario total, el homme revolté, abomina la modernidad materialista y las religiones institucionalizadas, rechaza toda forma de autoridad impuesta, advierte la ceguera del hombre, reclama la supremacía de la intuición sobre la razón, condena la represión sexual dos siglos antes que Freud y defiende el derecho de la mujer a su completa autorrealización.. La turbulencia de su rebelión frente a su tiempo se prolonga en un torbellino icónico pleno de sobrecogedoras visiones pobladas de dioses, ángeles y demonios. No se trata de meras alegorías poéticas para complacer a los eruditos, sino de realidades espirituales dramáticamente experimentadas por su autor.

El libro termina con una serie de profecías y advertencias revolucionarias, que aumentan en una sombría invitación a las diversas personas en el mundo para romper los lazos de los opresores religiosos y políticos. El coro final The Song of Liberty no fue originalmente parte de The Marriage of Heaven and Hell , pero siempre se publicó al final de este trabajo.

https://www.youtube.com/watch?v=EwjsSD0seV0


FUENTES

  • Wikipedia
  • SERRA,C., Pequeño diccionario de William Blake (Caracteres simbólicos. Alejandría.Ed. José J. de Olañeta. 1992
  • Harold Bloom (ed.), El matrimonio del cielo y el infierno de William Blake . Chelsea House Publisher, Nueva York / New Haven / Filadelfia 1987.
  • Jerry Caris Godard, Creación de formas mentales. William Blake anticipa a Freud, Jung y Rank . University Press of America, Lanham / Nueva York 1985.
  • GR Sabri-Tabrizi, El «cielo» y el «Infierno» de William Blake . Lawrence y Wishart, Londres 1973.
  • June K. Singer: La Biblia impía. Una interpretación psicológica de William Blake , Putnam, Nueva York (1970)
  • Arthur Symons, William Blake . Constable, Londres 1907.
  • Biblioteca digital mundial
  • https://manuelmedrano.wordpress.com/2014/09/02/william-blake/
  • https://www.todostuslibros.com/autor/william-blake

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