YO SOY el Alfa y la Omega. La Omnipresencia Divina

Las letras griegas alfa y omega rodean el halo de Jesús en las catacumbas de Roma del siglo IV. 

Dentro del sistema de numeración griega la letra alfa representa el número más pequeño y la letra omega representa el número más grande. Esta asociación permite interpretar también que Dios abarca desde lo más pequeño a lo más grande y es un símbolo de su omnipresencia.

También el Alfa y la Omega. El alfa «Α, α» es la primera letra del alfabeto griego, y la omega «Ω, ω» es la última.

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El Alfa y la Omega

Alfa es la letra que está ubicada en el primer lugar del alfabeto griego, situada justo antes de beta. Su nombre deriva de una letra fenicia conocida como alp buey. La letra alfa se corresponde a la A del alfabeto latino.

Por tratarse de la letra inicial del alfabeto griego, alfa suele utilizarse para indicar el comienzo de una cosa. De igual forma, omega (la última letra de dicho alfabeto) denota el final. En este sentido, hablar de “alfa y omega” es hacer referencia al comienzo y al final de algo.

La letra omega suele utilizarse como símbolo en diversos ámbitos, tanto en su versión mayúscula como en minúscula. La resistencia eléctrica, la frecuencia angular y la velocidad angular en la física, por ejemplo, se simbolizan a través de esta letra.

Antes de proceder a determinar el significado del término omnipresente, es interesante que procedamos a dejar patente cuál es su origen etimológico. En este sentido, cabe decir que proviene del latín, pues está conformado a partir de la suma de varios elementos de dicha lengua:

  • El prefijo “omni-“, que es sinónimo de “todo”.
  • “Prae”, que se utiliza para indicar “antes”.
  • El verbo “esse” que puede traducirse como “estar”.
  • El sufijo “-ente”, que indica participio presente.
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Iconografía de Atón.

DIOS OMNIPRESENTE

Se le llama omnipresencia a la característica de estar presente a la vez en todas partes.

El adjetivo omnipresente posibilita la calificación de aquel que puede tener presencia simultánea en todos los lugares. La omnipresencia, al igual que la omnipotencia y la omnisciencia, son facultades atribuidas solo a una divinidad.

La omnipresencia es el método de Dios para estar presente en todos los rangos de tiempo o espacio. Aunque Dios está presente en todo tiempo y espacio, Dios no está localmente limitado a ningún tiempo o espacio. Dios está en todas partes y en cada momento. No hay molécula o partícula atómica que sea tan pequeña en la que Dios no esté totalmente presente, y ninguna galaxia tan vasta que Dios no la abarque. Pero si tuviéramos que quitar la creación, Dios aún sabría de ella, porque Él conoce todas las posibilidades ya sea que éstas sean reales o no.

Esto quiere decir que únicamente Dios puede estar en todos lados a la vez, además de contar con poder ilimitado (es omnipotente) y saberlo todo (es omnisciente). Las religiones monoteístas fueron las encargadas de sostener que Dios cuenta con estas facultades, también entendidas como perfecciones.

Al igual que ocurre con el resto de las capacidades mencionadas, la omnipresencia ha sido sujeto de múltiples debates a lo largo de la historia. La paradoja más habitual señala que, si Dios se encuentra en todos lados y tiene poder infinito, no debería permitir que exista el mal o que las personas sufran: de lo contrario, no tendría la bondad absoluta que se le atribuye. Y si Dios no está capacitado para estar en todos los lugares simultáneamente o para revertir estas situaciones, no sería omnipresente ni omnipotente.

Esta cuestión es uno de los justificativos de las religiones de tipo deístas, que reconocen la existencia de Dios como entidad que creó el planeta, pero que no le otorgan un rol activo (algo que sí hacen los credos teístas).

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El impacto en el agua es una analogía del alma en el Brahman.

La aparición del concepto de omnipresencia vino ligada a la aparición de las religiones monoteístas.

El atonismo egipcio es la primera religión que se tiene registro que da esa cualidad a una divinidad, fue difundida por el faraón Akenatón al decir que el dios Atón (cuyo nombre significa ‘todo’ o ‘completo’), ​la luz, y como tal abstracto y omnipresente. Fue identificado con Thot, en su forma nocturna, llamándole «Atón de Plata». Los griegos lo identificaron con Hermes, agregándole más tarde el apelativo de Trismegisto «Tres veces grande»

En la época de Amarna, Atón era un dios de bondad infinita, el que vivificaba la Justicia y el Orden cósmico, Maat, favoreciendo a todos los hombres por igual. El soberano era su enviado, y su profeta en la tierra, el único digno de inmortalidad. En su poema » Gran Himno a Aton «, Akhenaton elogia a Aten como el creador, el dador de la vida y el espíritu nutritivo del mundo. Aton no tiene un mito o una familia de creación, pero se menciona en el Libro de los Muertos .

El colapso del atenismo comenzó durante el reinado tardío de Akhenaton, cuando una gran plaga se extendió por el antiguo Cercano Oriente. Esta pandemia parece haber cobrado la vida de numerosos miembros de la familia real y funcionarios de alto rango, posiblemente contribuyendo al declive del gobierno de Akhenaton. Los eventos de este período no son bien conocidos debido a la escasez y la naturaleza fragmentaria de las fuentes sobrevivientes. La adoración de Aton fue erradicada por el faraon Horemheb .

Debido al carácter monolatrista o monoteísta del atenismo, varios escritores han sugerido un vínculo con el judaísmo (u otras religiones monoteístas). Por ejemplo, el psicoanalista Sigmund Freud asumió que Akhenaton era el pionero de la religión monoteísta y Moisés como seguidor de Akhenaton en su libro Moisés y el monoteísmo. El autor egipcio Ahmed Osman llegó a afirmar que Moisés y Akhenaton eran la misma persona.

En el Rigveda , durante el período védico en la Edad del Hierro al sur de Asia​ se exhiben nociones filosóficas describiendo al Brahman (primera causa de todo cambio) idéntico al Atman, (Alma)  omnipresente que vive dentro de cada ser.

¿Qué relación hay entre el Creador y la criatura? La respuesta, para Rāmānuja, está en el descubrimiento de que, en el corazón de toda imperfección, de toda mutación, de toda destrucción, hay Algo perfecto, inmutable, imperecedero. Algo, en fin, que da sentido a nuestra vida como criaturas, y este algo es el mismísimo Creador, que no solo no está lejos de la criatura, sino que es el núcleo inamovible de su ser, como verdadera Alma imperecedera de su limitada realidad ontológica.  En la India, este permanente huésped de toda criatura ha sido siempre conocido como el Ātman, Brahman, el Espíritu que mora en todos los seres desde el primer instante de su existencia, y que, siendo distinto de todo, distinto ontológicamente del hombre, está presente en todo, guiándolo todo desde dentro, hacia el reencuentro final con Él.

El judaísmo incorpora la omnipresencia como una característica de Dios, que posteriormente fue heredada al cristianismo e islamismo.

«Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro  Dios, el Señor uno es.»

Deuteronomio 6:4

El judaísmo cree en la figura de un Dios único e inefable. Es concebido como sostén del universo cuya voluntad y propósitos son supremos. Es el único ser cuya existencia es necesaria e inmotivada y todos los otros seres dependen de El.

De la unidad divina deriva su universalidad. Dios trasciende el mundo de la naturaleza porque El lo creó. Estableció sus leyes y determinó su orden. Es eterno y se halla fuera del tiempo ya que precedió al universo y habrá de sobrevivirlo. Es un Ser inmutable que constituye el vigía de toda la existencia.

Existen multitud de referencias a este atributo de ubicuidad en la Biblia, pero quizás la más clara esté reflejada en Jeremías: Dios es omnipresente. Está con su ser, saber y poder, donde quiera que exista algo distinto de Él mismo

… Soy el primero y el último, y aparte de mí no hay Dios  (Isaías 44: 6)

En el ámbito de la religión católica, la expresión “el Alfa y el Omega” se asocia a Jesucristo como principio y fin de la totalidad las cosas. En el libro del Apocalipsis, puede leerse una frase que muestra este uso del concepto en alusión a Jesús en cuanto es Dios.

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

(Apocalipsis 1:8)ç

En la Versión Reina Valera de Apocalipsis 1, 11 dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último». Muchos especialistas y diccionarios aplican este título tanto a Dios Padre como a Jesucristo. De ahí que las letras Alfa y Omega yuxtapuestas se usen desde antiguo como un símbolo cristiano

El libro del Apocalipsis forma parte del Nuevo Testamento y fue escrito en griego. Es por esto que la referencia a las letras está basada en el antiguo alfabeto griego.

“También me dijo: «Ya todo está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”

(Apocalipsis 21:6 )

El apóstol Juan recibió esta profecía de Jesucristo, en una isla llamada Patmos en Grecia, este libro fue escrito aproximadamente en los años 70-95 d.C. en una época de extrema persecución de Nerón hacia los cristianos.

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

Apocalipsis 22:13

La interpretación cristiana de esta afirmación es que Dios es eterno porque representa tanto el principio como el final. La existencia de Dios y de Jesucristo abarca toda la realidad, así como su poder.

Jesús es el gran YO SOY, se aseguró que quedara establecido claramente en su Palabra, para que no hubiera ninguna duda de su Deidad. Los judíos no usaban esa expresión con la regularidad con la que la usamos nosotros. Hoy, cuando uno se presenta dice «Yo soy Juan (o Pedro, o María, o Ganímedes, o como te llames). Pero los judíos, de hecho, evitaban esa expresión porque en el Antiguo Testamento es Dios quien se presenta así, y la expresión está, además, colmada de significado. Es como una indicación de la existencia suprema (YO SOY EL QUE SOY).

En una ocasión, respondió a la Samaritana en el pozo de Jacob cuando ella percibió que él podría ser el tan esperado Mesías. Jesús dijo, «Yo soy El que habla contigo.» Literalmente, Jesús dijo: «Yo soy», apuntando a su demanda al título «Yo soy».

Esto significa que Jesús se presenta a si mismo como Dios mismo, y lo es desde el principio y hasta el fin, aunque Él no tiene fin, se refiere al mundo material como tu y yo lo conocemos.

Cada una de estas expresiones «Yo soy» en el evangelio de Juan muestra una diferente faceta de la personalidad de Jesucristo, y por lo tanto su estudio nos sirve para aprender sobre estas facetas complementarias. He aquí algunos ejemplos de estas desafiantes y maravillosas expresiones:

  • «Yo soy el pan de vida» (Juan 6:35, 41, 48, 51)
  • «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8:12)
  • «Yo soy la puerta de las ovejas» (Juan 10:7)
  • «Yo soy la resurrección y la vida» (Juan 11:25)
  • «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6)
  • «Yo soy la vid verdadera» (Juan 15:1, 5)
  • “Yo soy el buen pastor” (Jn. 10:11–20)
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PAZ

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FUENTES:

  • https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/2017/11/01/la-idea-hinduista-brahman/

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