iconografía de ranas y sapos

Iconografía Mágica de Ranas y Sapos

 

La iconografía de ranas y sapos ha estado tradicionalmente vinculada a símbolos de fertilidad, por su asociación al agua. Esto no es algo sorprendente, ya que numerosas especies de animales se asocian con este elemento, aunque en el caso de la rana, cabe decir, que en mayor proporción. Esto quiere decir, que en muchas culturas la rana se ha visto como un animal fértil, debido a la gran cantidad de huevos que es capaz de poner, por tanto se ha podido relacionar no sólo con el símbolo de fertilidad, sino paralelamente con el de abundancia.

Rana o sapo, tortuga, erizo y pez, símbolos a la vez funerarios y de vida, se relacionan también con el útero. Entre egipcios, griegos y romanos el sapo era considerado ¨una epifanía de la Diosa¨ o de su útero; de allí la creencia en ¨el útero ambulante¨ que describen tanto Hipócrates como Platón. Aún hoy, dice Gimbutas, los campesinos europeos consideran al sapo presagio de embarazo.

La rana es otro de los animales que se encuentran en el panorama religioso del antiguo Egipto al llevarse al terreno de lo divino animales y objetos de la naturaleza. De hecho su nombre genérico (Qrr) es quizá la onomatopeya del sonido que emiten.

Fue en el Primer Testamento donde se introdujo a las ranas dentro del concepto de “plaga”. Y fue en el mismo Egipto que veneraba a la diosa Herit, donde el Dios de los cristianos mandó “siete plagas”, siendo la segunda de ellas una lluvia de ranas.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

2 Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios.

3 Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa. En la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo. En tus hornos y en tus artesas.

14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.

Queda pues de algún modo aclarado que las ranas no eran del agrado de los cristianos y antecesores, por lo que no eran precisamente amuletos de la buena suerte.

En el antiguo Egipto, las ranas se relacionaban con Herit, la diosa de la concepción y el nacimiento. Herit, Hehet o Heket fué representada como una mujer con cabeza de rana. Representa la fertilidad y la vida. Se dice que presenciaba todos los partos y como comadrona los asistía.  Las mujeres embarazadas en el momento del parto las usaban como amuletos de la suerte, que consistía en una ranita sobre una flor de loto.

Además, en estas tierras influenciadas por el majestuoso Nilo, se vivenciaba un fenómeno natural consistente en la aparición de miles de renacuajos unos días antes de la crecida del río, crecida que los campesinos esperaban con ansias para sus sembrados. Por esta razón la rana era considerada un augurio de abundancia. El renacuajo sirvió para escribir el número 100.000, es decir el que servía para designar lo ilimitado, la regeneración eterna y de la abundancia.

Se solía colocar una rana sobre las momias en recuerdo de haber sido esta divinidad la que asistió a Isis en los rituales de resurrección de su esposo Osiris. También por su color verde, que en Egipto era considerado como símbolo del nacimiento material y el renacimiento espiritual, se asocia a la idea de nacimiento y resurrección. Hiqit es una deidad cósmica relacionada con la creación en la que, como diosa madre y lunar toma parte, junto con Khnum, para organizar al mundo y su renacimiento cíclico. De ahí también que las pequeñas ranas que aparecían en el Nilo unos días antes de la crecida del río, fueran consideradas un buen augurio como heraldos y promesa de nacimientos y fertilidad.

El sapo representaba el útero en la antigua Grecia, Roma y Escandinavia. Debido a este simbolismo, el sapo llegó a ser el símbolo de una partera, lo que llevó a asociaciones con la brujería. El sapo es visto por lo general como un símbolo de fealdad, suciedad y torpeza. Así, se considera a este animal como la versión infernal y oscura de la rana. Por esta razón, se le asociaba con la brujería y la muerte.

Para los griegos, el sapo era un símbolo de una cortesana lujuriosa, Phryne, quien usaba como texto los rituales en honor a Afrodita para dar rienda suelta a sus deseos. Los antiguos Romanos utilizaban la efigie de las ranas y sapos ya sea adornando su  persona, o como amuleto en sus hogares como símbolo de protección.

Los primeros cristianos las incluyeron en sus rituales. Una rana reposando sobre una flor de loto, símbolo del poder reproductor, o simplemente sola, era la forma elegida para las lamparitas ceremoniales utilizadas en las iglesias primitivas y en las que se grababan las palabras “Yo soy la Resurrección y la Vida”.

Para los celtas la rana era vista con poderes de liderazgo y poseedor de la tierra, dada su conexión con la lluvia.  Las hadas y elfos se convertían en sapos y ranas para de esta forma poder interactuar con las dimensiones cósmicas. Estas conexiones les otorgaban poderes suficientes como para tener la capacidad de curar enfermedades y de ahí se considerados como talísmanes de la suerte.

Los sapos también se consideran criaturas de cuentos de hadas, retratados como comienzos mágicos que pueden convertirse en un príncipe o, a veces, incluso utilizados por brujas y magos para preparar una poción.

Sapo Chan gchu
El Chan Chu significa ‘sapo o rana del dinero’es una estatuilla que representa un sapo o rana con tres patas y monedas chinas del I Ching (una de ellas en su boca), y, a veces, sobre monedas I Ching o lingotes de oro.

Símbolo de buena suerte, abundancia, dinero y fortuna

El sapo en su dimensión onírica acorde a la cosmovisión de cada cultura puede representar dinero y fortuna.

Es así como podemos notar que en muchas culturas consideran la rana como símbolo de buena suerte, abundancia y además, se les atribuye la cualidad de cuidar el dinero. En el caso de China en particular, poseen la creencia de que esta criatura aparece en las noches de luna llena, cerca de negocios o casas, de este modo, esos lugares recibirán pronto buenas noticias referidas sobre el dinero.

 Los chinos creían que había un sapo en la Luna. Según se cuenta, la esposa de Yi-el-Buen-Arquero, se había refugiado ahí luego de robar la droga de la inmortalidad. Y por ello ocurren los eclipses, que es cuando el sapo se come a la luna. Dada su preferencia por los ambientes húmedos y oscuros, el sapo es visto como un animal cargado de yin.

En China la rana es considerada como un emblema de la energía del Yin (haciendo referencia al Yin y el Yang), y vista como símbolo de la buena suerte. De hecho, el feng shui (una práctica que sirve para relajarse) recomienda poner una imagen de una rana en una ventana que dé al este en tu casa, ya que según esto se promueve la fertilidad y una vida familiar feliz.

Los amuletos de la suerte, tal y como los conocemos hoy podrían tener su origen en China. Es muy difícil establecer que culturas fueron las que tomaron a los anfibios y concretamente a la rana.

También se creía que esta criatura propiciaba la lluvia. Para los vietnamitas, era el tío del Cielo, quien lo enviaba a crear las lluvias. Por ello no se le podía maltratar. En esta misma cultura, los sapos escarlatas eran vistos como símbolos de suerte y riqueza, debido a su rareza y a su pigmentación.

En Japón, la rana es vista como símbolo de buena suerte, especialmente para los viajeros. Por ello las imágenes o amuletos que representan a este animal son considerados elementos que dan buena suerte, sobre todo cuando el viaje implica cruzar un mar o río. También se dice que la palabra rana en japonés es la misma palabra para decir vuelta o volver, por lo que los viajeros pueden llevarla como amuleto con ellos para volver a casa de manera segura. Además, los amuletos de rana son a menudo llevados en carteras para no perder el dinero que se lleva en ellas.

En los mitos de la creación del Rig Veda de los hindúes, la gran rana sostiene el universo y es representativa de la materia de la cual todo es creado. En la poesía védica, las ranas se presentan como la encarnación de la tierra fecundada por las primeras lluvias de primavera; su coro se eleva entonces para agradecer al cielo las promesas de frutos y riquezas hechas a los hombres. Ellas son los chantres, los sacerdotes de la Tierra Madre que entonan los himnos recogidos en el Rig Veda. Los hindúes ven a las ranas de esta manera  mas profunda, ya que ellos creían que las ranas eran las encargadas de la protección del mundo dentro del espacio y que la rana representaba además la oscuridad.

Una relación cercana con las personas también puede encontrarse en los bambara, África, quienes veían una familiaridad con este animal porque en cierta fase del proceso embrionario, los humanos tienen una cola como los renacuajos.

La escultura de Xochipilli “El Principe de las Flores” es la deidad mexica de las plantas medicinales, así como de los cantos, juegos, baile, belleza y arte.

En algunas las culturas indígenas de América, el sapo es visto como el aliado del ser humano, que lo ayudó a robarle el fuego al buitre.

El texto explicativo que acompaña las dos sapos sonrientes del Templo Mayor señala que “el croar de estos anfibios anunciaba la llegada de las lluvias. Durante la fiesta de la veintena de Tozoztontli, celebración relacionada con el maíz, las ranas eran vestidas de azul, para después ser sacrificadas y asadas”.

Tlaltecuhtli, la diosa mexica de la tierra, también conocida como la diosa sapo, es representada como una figura entre animal y antropomorfa con las piernas abiertas a horcajadas en posición de parto, pero también como una posición análoga a la fisionomía de los batracios. Una de sus estatuas, expuesta en el Templo Mayor tras ser hallada en 2006 en una excavación en la capital, está acompañada de conchas y restos marinos, un indicio, según la investigación independiente, de que hubo contacto con la zona costera de Sonora

Después de años de investigaciones y un arduo proceso de restauración, el importante hallazgo arqueológico de un relieve mexica de la diosa de la tierrra, Tlaltecuhtli (ocurrido en octubre de 2006 ), se exhibe en el Museo del Templo Mayor.

Siendo parte de la mitología o estando en el campo de la metafísica, existen en la actualidad numerosos mitos y leyendas que reconocen a los sapos y las ranas como seres malignos o mágicos. Muchos de estos mitos y leyendas hacen que este grupo de animales sea rechazado y genere un desprecio injustificado, lo cual ha generado cierta preocupación en términos de conservación de algunas especies.

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Nos leemos en el próximo post.

FUENTES:

  • Wikipedia
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS de Juan Eduardo Cirlot, ed. Siruela
  • DICCIONARIO DE LOS SÍMBOLOS de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, ed. Herder
  • DICCIONARIO DE SÍMBOLOS Y MITOS de J.A. Pérez-Rioja, ed. Tecnos
  • AGUILERA, C. (1985): Flora y fauna mejicana. Mitología y tradiciones, Ed. Everest, México.
  • http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sapos-historia-de-una-maldicion/html/

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