La Inmersión en la Naturaleza.

En el silencio  de un Baño de Bosque nosotros no somos los protagonistas. Es la Naturaleza quien tiene que serlo.

Cultivamos el amor a los bosques, no solo cuando los protegemos del fuego, pues son recursos de futuro sino, de forma más profunda, cuando en el silencio contemplativo la sinfonía de su musicalidad nos habla de nuestras raíces, nos permite ver y oír su mensaje, su signo de unir cielo con tierra; de nuestra necesidad de respirar su belleza, de preservar su sombra y su cobijo para las generaciones futuras de seres.

El problema de la conservación de lo salvaje tiene sus raíces en la incapacidad actual del ser humando de ver y acariciar la naturaleza. De sentir, por ejemplo, el fresco aroma del suelo y de los árboles llenos de vigor, de conmoverse con el estrepitoso ruido de las cascadas o las tormentas.

La contemplación atenta en la Naturaleza, con todos sentidos agudizados, casi como los de un animal salvaje, nos abre a todo lo que la vida nos muestra y, por ello, puede llenarnos. Nuestra alma se empapa de todo lo que nos rodea. Incluso en la aparente soledad estamos acompañados.

En la Naturaleza todo está en constante estado de transformación. Cuando cualquier cosa llega a su máxima o mínima expresión comienza un nuevo ciclo. En la noche más corta del año, los días empiezan a crecer hacia el verano, y una vez que crecen en su máxima extensión, decrecen cada día un minuto hasta que llega el invierno. Crecer, decrecer, renovar. Todo en la Naturaleza sigue este ritmo: las mareas, la luna, las estaciones, las plantas

Allí, en lo alto de un monte, contemplando serenamente el ancho horizonte, como un águila real, nuestra alma se ensancha, se agranda. Siente nacer en ella una fuerza. Un dominio. Es como sí, de algún modo, pudiese irrumpir un ser consciente donde antes había una criatura más inquieta y ciega. Un ser, acaso, más libre. Porque los espacios libres son espacios donde se palpa, entiende y aprecia más claramente la libertad. La contemplación en la Naturaleza salvaje es libertad.

Adentrarse en el bosque tiene algo de mágico. El camino ondulante nos traslada de la agitada vida diaria a una agradable tranquilidad. Enormes árboles que se elevan hacia el cielo nos dan la bienvenida. La atmósfera cambia. Se respira aire fresco y limpio impregnado del olor a tierra húmeda y a musgo.

Nadie más en el mundo verá esa misma hormiga transportando hasta su hogar esa pajita seca, que casi duplica su tamaño. Nadie más que nosotros verá esa hoja de roble amarillear al mediar el otoño. Nadie más verá fluir esa agua concreta por ese tramo del río en ese momento del año. Nadie apreciará las flores del brezo, minúsculas, o las de la jara blanca, que duran apenas unos días.

La atención se hace más intensa y ello incrementa la densidad de lo que se ve. Nos fijamos en ése pino caído, en la corteza de ése otro hendido por el rayo, en el color de ésas u otras flores, en los aromas del bosque, en los cantos de las aves, en el susurro de la brisa, en la mariposa que pasa junto a nosotros… La atención hace que cada metro de camino, o lo que es lo mismo, cada metro de nuestra vida, tenga más riqueza y más sentido. Descubrimos más colores, más olores, más sensaciones, más criaturas que nos acompañan, más vida

Los Arboles dan vida y mucho amor a los hijos de Gaia.

Debemos superar la idea de árbol como objeto útil y ornamental. Los árboles, esos gigantes silenciosos a merced de la salud del suelo, de la fuerza del viento y los elementos, de la sequía y de la acción destructora o planificadora de los hombres, siguen ahí, en el lugar donde crecen, sirviéndose del tiempo y del entorno de un modo tan paciente y desconocido que ha fascinado a los miembros de nuestra especie más trascendentales desde los orígenes.

Lo que llamamos extraordinario está a tu alrededor. Respiras su esencia con el aire que te llena los pulmones, caminas a su lado un paso tras otro, puedes atravesar su umbral a cada decisión que tomes, a cada comprensión a lo largo del camino de la vida…está dentro de ti y puedes acceder a él en el mismo momento en que te abres para contemplar sus posibilidades, dando a tu pensamiento la oportunidad de imaginar su potencial.

Los bosques crean auténticas comunidades y relaciones simbióticas (tanto subterráneas como a nivel del sotobosque y en el dosel del bosque) con otros organismos; bajo tierra, los micelios de hongos, con sus filamentos inabarcables, se extienden como un sistema nervioso para ayudar a los árboles a descomponer nutrientes, logrando a cambio carbohidratos procedentes de la fotosíntesis que tiene lugar en la planta.

Los árboles se comunican a través de complejas redes que apenas empezamos a descifrar y a evocar en su justa extensión: mediante raíces y la relación simbiótica con micelios (micorriza), los árboles envían señales eléctricas a otros árboles, incluso cuando no existe una conexión directa entre ellos; asimismo los árboles se comunican a través de marcadores químicos y hormonales enviados en forma de aceites esenciales, recibidos tanto por animales que merodean el bosque (incluyéndonos a nosotros) como por organismos que se alimentan de hojas y frutos.

Mediante estas señales, los árboles «avisan» a miembros de su especie y de otras especies sobre fenómenos del entorno que a menudo pasan desapercibidos para organismos cuya concepción del tiempo y la realidad es rica y acelerada (como los animales vertebrados) en comparación con la estrategia evolutiva de las plantas.

A medida que fortalecemos nuestra conexión con el mundo natural, nuestro sentido de la belleza, el asombro y la curiosidad se restauran, y nuestros cerebros y sistemas nerviosos se calman. Los niveles de estrés se reducen y se impulsa el sistema inmunitario.

Contemplación Silente: Paseo por el Bosque.

La contemplación de la Naturaleza es más necesaria que nunca

La palabra meditar proviene de una raíz Indoeuropea que significa, “tomar medidas adecuadas”; en Latín es meditare ó meditatio y relaciona esta práctica con un ejercicio que puede ser, intelectual,espiritual, ó religioso. El fin de la meditación es variado, pero el camino es la contemplación que se hace a través de un viaje interior profundo.

La contemplación de la naturaleza requiere cultivar la apertura atenta y consciente de los sentidos corporales y las facultades anímicas; todos ellos simultáneamente, si es posible. La contemplación se puede acomodar a una gran diversidad de posturas corporales, de pie, andando, sentado, reclinado, etc., es decir, goza de una gran libertad de movimientos. En este sentido la contemplación también se diferencia de la meditación, de la cual existen muchas modalidades que exigen cerrar o replegar los sentidos corporales y exigen unas posturas corporales muy precisas.

Podemos hacer una meditación contemplativa caminando, simplemente paseando en silencio.

Como afirma el maestro Thich Nhat Hanh:

«el silencio interior es esencial para poder oír la llamada de la belleza y responder a ella. Si en nuestro interior no hay silencio – si nuestra mente, nuestro cuerpo, están llenos de ruido- no oiremos la llamada de la belleza».

Si en nuestra mente sólo tenemos un discurso que nos repite una y otra vez lo mismo, no seremos capaces de apreciar la belleza que nos brinda la naturaleza. Solo cuando seamos capaces de serenar, de acallar, de calmar la mente discursiva, podremos sentirnos parte del todo. De esta forma, volveremos a estar en contacto con nuestra auténtica naturaleza. Sabremos que realmente somos parte de aquello que nos rodea y no de lo creado artificialmente.

Como insiste el maestro:

«la plena conciencia es la práctica que silencia el ruido de nuestro interior. Sin ella nos dejaremos arrastrar por una cosa tras otra». Así pues, qué mejor que apreciar la belleza de la naturaleza a través del silencio mental.»

Conectar con el Bosque. Conectar con la Naturaleza.

Conectar con la naturaleza significa dejar a un lado la creencia de que somos tan importantes, casi divinos y darnos cuentas de una vez por todas de que somos humanos. Pertenecemos, al igual que los animales y las plantas, a este mundo que poco entendemos pero que tiene un orden natural establecido y que es el que es, nos guste o no.

La Técnica de Baños de Bosque es un procedimiento de contemplación que puede crear un estado profundo de relajación de la mente y el cuerpo, equivalente a la meditación.. A medida que la mente se aquiete aunque permanezca despierta, experimentarás niveles de conciencia más profundos y silenciosos.

Se basa en los principios de atención plena: la apertura de los sentidos a la atmósfera del bosque, disminuyendo la velocidad al caminar por el bosque, inhalando el aire del bosque y fomentando una conexión emocional con el paisaje. Se involucra en una atención fácil.

Porque la contemplación nos saca del ámbito del pensar, o el hacer, en el que estamos habitualmente involucrados, para adentrarnos en el ámbito del ser, de la existencia plena, del profundo sosiego que surge cuando se vive el presente dichoso en plenitud.

La experiencia contemplativa infunde conciencia, serenidad, calma y gozo o dicha, en un grado u otro. Cuando la vivencia alcanza una cierta intensidad, se grava espontáneamente en nuestra memoria y adquiere un carácter transformador, del cual fluyen sin darnos cuenta, cambios vitales que suelen tener derivadas éticas significativas.

¿CÓMO CAPTAR LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES? 

Tras la caminata, es muy interesante sentarse en el suelo bajo alguno de los árboles y permanecer en silencio al menos 10 minutos, con la mente centrada únicamente en lo que el paraje nos ofrece a través de sus sonidos.

Pues toda peregrinación, y la de la interioridad no es una excepción termina cuando se regresa a casa. Y desde el Centro y desde el Templo podemos ahora regresar por el radio de la belleza al final del viaje, que no es la experiencia estética o mística, en algunos casos, que la contemplación procura sino el regreso a la vida relacional, a la dulce cotidianeidad con la naturaleza y con el prójimo y poder decir, gracias a la luz que se ha encendido en elfondó del alma, como el sabio Lao Tse en el Hua Hu Ching:

Una persona superior cuida del bienestar de todas las cosas.
Lo hace aceptando la responsabilidad de la energía que manifiesta, tanto activamente como en el reino sutil.
Cuando mira un árbol, no ve un fenómeno aislado, sino raíces, tronco, agua, tierra y sol: cada fenómeno relacionado con los demás, y el árbol surgiendo de ese estado de relación.
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Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa.
Comprendiendo estas cosas, respeta a la tierra como a su madre, al cielo como a su
padre, y a todas las cosas vivas como a sus hermanos y hermanas.
Cuidándolos sabe que se cuida a sí mismo.
Dándoles a ellos, sabe que se da a sí mismo.
En paz con ellos, está siempre en paz consigo mismo.

A lo largo de nuestra existencia son numerosos los distintos ritos y costumbres que están directamente relacionados con la conexión del ser humano con la naturaleza que le rodea, hasta el punto de haber creado gigantescos y misteriosos monumentos, quién sabe si para honrar esa conexión o incluso con la intención de comunicarse a través de una energía común.

Al fin y al cabo, el ser humano es natural, es producto y miembro de esa naturaleza que le rodea y a la que pertenece y no es de extrañar que a través de esa evolución conjunta y común ahora sintamos instintivamente que necesitamos esa conexión, que esa unión está intrínseca en nuestro organismo, y que en realidad existe un misterioso placer al conectar con la naturaleza de manera real.

Los bosques que parecen tener un futuro asegurado son aquellos que han logrado ser percibidos como “bien valioso” por las personas que viven en sus lindes. Por ello, nunca te olvides de ir al bosque con bolsas reciclables, seguro que te veras obligada a recoger basura, especialmente latas y plásticos, que personas incívicas han abandonado por creer que el bosque es un vertedero que todo lo soporta y no un ser vivo que merece respeto y cuidados.

«La conservación es un estado de harmonía entre el ser humano y el territorio. La harmonía con la tierra es como la harmonía con un amigo: no puedes acariciar su mano derecha y cortarle la izquierda. Es decir, no puedes amar la caza y odiar a los depredadores; no se puede preservar el curso fluvial y maltratar las riberas; no se puede promover el bosque y esquilmar la granja. El territorio es un único organismo.»

 – Aldo Leopold

Imagen de Capri23auto en Pixabay

Ritual de Revelación.

Citando a Martín Lutero, “aun cuando supiera que mañana el mundo se va a desintegrar, yo plantaría mi manzano”.

Al final de tu paseo coge algo de tierra, ligera y esponjosa  del bosque. Toma unas semillas. Puedes utilizar la de una fruta que hayas comido o semillas encontradas  en el bosque: piñones, bellotas… y en la intimidad de tu hogar, ponlas a germinar, colocándolas en una maceta donde hayas colocado la tierra.

Riega y cuida lo que crezca. Contempla la maravilla que se produce, entendiendo que lo que está aconteciendo ante tus ojos también está aconteciendo dentro de ti…después piensa ¿Cómo es el mundo que deseo realizar? Imagínalo y luego empieza a crearlo formando pensamientos y sentimientos correspondientes a los ideales que deseas y a los que has ofrecido las primeras semillas en la tierra fértil de tu corazón.

Una vez germinadas y enraizadas las semillas, trasplanta  las plantitas en lugares yermos del bosque.

A nosotros nos parece una buena forma de mejorar nuestra calidad de vida y vivir de una forma más plena, por lo que animamos a todo el mundo a que, al menos, lo intente y compruebe por sí mismo sus beneficiosos resultados. ¿Te animas a probar?

Esperamos que lo disfrutéis.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

FUENTES:

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About Post Author

Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.

3 comentarios en “Inmersión en el Bosque II: Respeto y Conservación

  1. Me he copiado a Lao tse, para escribir ese texto en las paredes de mi clase con mis alumnos (;
    No puedo estar más de acuerdo en cuanto al respeto que debemos mostrar y la conservación que hemos de promover, sobretodo dando ejemplo.
    Muchas gracias y buen día

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