EL BOSQUE, EL LABERINTO PRIMIGENIO.

Vivir la naturaleza, moverse, perder la noción del tiempo, danzar con ella.

 La mayoría de las personas albergan recuerdos positivos de sus excursiones al bosque, sobre todo durante la infancia. Desde hace unos años, estas experiencias reciben un nombre: «baños de bosque». Consisten en sumergirse en la atmósfera del espacio forestal para refrescarse física y mentalmente.

Elige preferiblemente un bosque centenario. Entrar en el bosque es caminar por el laberinto primigenio. La maraña de caminos, destinos cruzados, las innumerables plantas, arboles y construcciones naturales de roca y agua que bloquean los pasos, sugieren fuertemente una imagen del laberinto donde es posible perderse.

El Bosque Antiguo es un Laberinto Viviente.

Arboles que dan vida y mucho amor a los hijos de Gaia.

Los Nórdicos adoran sus bosques. Hasta tal punto que es difícil de comprender para quien no haya nacido allí. Desde niños entran en el bosque para tratar de vencer sus miedos y entenderlo.   Sea el origen del  miedo, en una época en la que se están talando árboles en todo el mundo a una velocidad sin precedentes para dar paso a monocultivos, parece absurdo tenerle miedo. En todo caso, el bosque tendría más razones para temer al ser humano.

Inmersión en el Bosque:  Respeto y Conservación.

Existen  muchos tipos de laberintos, desde los emocionales, hasta los físicos como los bosques y los jardines (o su alternativa moderna: centros comerciales). Y vosotros ¿qué laberintos creéis que existen en la actualidad? ¿Os habéis perdido en alguno? (Creo que ya habéis pillado la dualidad metafórica entre bosques naturales y sus sombras artificiales, los centros comerciales.)

El tema es muy extenso, pero el concepto es muy sencillo: un lugar formado por caminos , cruces y arboles frondosos dispuestos de forma tan compleja que confunde a quien se adentra en él. Caminar dentro de un laberinto es como caminar en la vida, llena de cambios y vueltas. Las ciudades son como laberintos en donde nos podemos perder o, si sabemos el camino, podemos encontrar la felicidad, como en los jardines renacentistas que eran laberintos diseñados para perderse en ellos y poder disfrutar de privacidad con la persona amada. Pero los bosques son los laberintos primigenios, las tierras salvajes.

«El laberinto es un temor y una esperanza. Es un temor porque estamos perdidos, pero hay una esperanza de que tenga un centro, que tenga un plano, que tenga una arquitectura”.

-Borges-

Imagen de Qube’s Pictures en Pixabay

INMERSIÓN EN EL BOSQUE LABERINTICO: UNA FORMA DE MEDITACIÓN.

Al sumergirnos en el bosque dejaremos que las energías naturales se expresen a través de nosotros. 

Se trata de reconectar con el bosque del que formamos parte, puesto que nosotros también somos naturaleza. Todo un viaje de estímulos que recupera ese hilo que une interior y exterior.  Existen muchas formas de meditación, pero una que llama mucho la atención por la herramienta que utiliza, y lo extraña que resulta, es la meditación del laberinto, la cual, ni más ni menos, se trata de meditar mientras se camina por un laberinto especialmente diseñado para tal fin, imitando precisamente un bosque.

Las parábolas de Thoreau

 “El esquema que perfilarían mis caminatas no sería un círculo, sino una parábola o, mejor, como una de esas órbitas cometarias que se consideran curvas de no retorno, abriéndose en este caso hacia el oeste y en la que mi casa ocuparía el lugar del Sol. A veces doy vueltas de un lado para otro, incapaz de decidirme, durante un cuarto de hora, hasta que resuelvo, por milésima vez, caminar hacia el suroeste o el oeste (…). Me parece que el bosque que veo en el occidente se extiende sin interrupción hacia el sol poniente y que no alberga ciudades lo bastante grandes como para ­molestarme”.

Caminar (1862), de Henry David Thoreau.

El mito del laberinto está en lo más profundo de la naturaleza humana.

Para meditar en un laberinto sólo se debe ingresar y recorrer su sendero de forma tranquila, con pasos lentos y cuidando mantener una buena respiración. Si eres miembro de alguna iglesia, puedes realzar tus rezos o meditaciones habituales, o simplemente dejarte llevar por la tranquilidad y relajación que inspiran estos lugares.

Originalmente el objetivo de caminar rezando o meditando por un laberinto era buscar incrementar la conexión con la divinidad, y si bien esta vuelve a ser una de las principales razones por la que los laberintos están volviendo a resurgir, también se ha constatado que el hecho de caminar por los senderos y el continuo cambio de dirección genera un efecto sobre los diferentes hemisferios del cerebro que estaría estimulando la creatividad, el sentido de orientación, y generando un reflexión sobre el autoconocimiento.

De algún modo, la actitud contemplativa en la Naturaleza puede ser una especie de antídoto contra un ritmo y un modo de supuesta «vida» que nos vacía y, realmente, nos hace no vivir. Que se nos pase la vida sin percatarnos de ella y de muchas de sus maravillas. Incluida la maravilla interior que podemos tener dentro y que muchas veces, entre tanto ruido, distracción o preocupación, no llegamos a captar.

Camina sin rumbo fijo. Paso tras paso. Querer cubrir un trayecto prefijado en un tiempo determinado convierte la experiencia en una obligación estresante. Permite que sean tus pies los que dicten la ruta, haciendo todas las pausas que te pida el cuerpo.

En el camino contemplativo en la Naturaleza no hay prisa. No se sabe qué es la prisa. Es como si el tiempo se hubiese detenido. Como si no importase. Más aún, como si no existiera. Tampoco importan las distancias. Como si recorrer un metro fuese como recorrer un kilómetro o un millón de ellos. No hay urgencia  en hallar la salida del bosque, es  el centro del laberinto de la Naturaleza de nuestro propio cosmos, conectando con el macrocosmos del bosque nuestro foco de interés. El medio del bosque no es el centro del laberinto. El centro que buscamos es el espacio donde vamos a  focalizar nuestra actividad central de inmersión en el bosque. Puede ser un claro , una cueva, una piedra, un árbol, un circulo de arbustos, el rastro de un animal o un animal mismo.

Recorrer el laberinto desde la entrada hasta este centro es construir una metáfora viva de la historia del hombre en su dimensión universal, que se corresponderá con el camino de la vida del hombre en su dimensión individual cuando el héroe- peregrino recorra la vía de regreso: pura liturgia cósmica.

DANZA CON EL BOSQUE.

La Danza del bosque no es otra que la celebración alegre de esos seres complejos, enigmáticos, a la vez familiares: los arboles  majestuosos e impávidos a los cuales, según Baudelaire, el hombre presta voluntariamente sus pasiones, sus deseos y su melancolía. Se genera una fuerte conexión que nos une a ellos. Esta misma conexión que hacia decir a Víctor Hugo «Arboles del bosque, ustedes conocen mi alma»

EL PROCESO: Primero invocas el silencio interno, del que brota toda comunicación verdadera. Una vez en quietud, te abres a la experiencia, tiendes el puente hacia lo inconsciente, lo desconocido, lo que no sabes, y dejas que te baile.  En Europa, los ritos laberínticos adoptaban a veces la forma de danza. El hombre llegado al centro del laberinto, tras haberlo recorrido ritualmente, tras haberlo “danzado”, será un hombre transformado.

Pero te tienes que dejar; primero apagas el intelecto y no haces preguntas, te dejas bailar, que te baile, que te tome. Después de las danzas, y de los silencios, como pulgarcito siguiendo miguitas de pan descubres qué energía totémica vino a bailarte y qué enseñanza te ofrece para continuar en tu camino. Has hallado el centro del laberinto.

Y sentados en el centro del cosmos que es el bosque,, en medio del laberinto interior, que es el espíritu en cada uno de nosotros, el gran libro de la Naturaleza, la primera Revelación del Misterio del Ser que escribe sus signos en el horizonte nos habla por fin al oído íntimo del corazón a través de la belleza de unos versos que, en su aparente y maravillosa diversidad, son un único verso y nos hace preguntarnos como San Agustín:

“Pregunta a la hermosura de la tierra, pregunta a la hermosura del mar, pregunta a la hermosura del aire dilatado y difuso, pregunta a la hermosura del cielo, pregunta al ritmo ordenado de los astros; pregunta al sol, que ilumina el día con fulgor; pregunta a la luna, que mitiga con su resplandor la oscuridad de la noche que sigue al día; pregunta a los animales que se mueven en el agua, que habitan la tierra y vuelan en el aire: a las almas ocultas, a los cuerpos manifiestos; a los seres visibles, que necesitan quien los gobierne, y los invisibles, que lo gobiernan. Pregúntales. Todos te responderán: «Contempla nuestra belleza.» Su hermosura es su confesión. ¿Quién hizo estas cosas bellas, aunque mudables, sino la belleza inmutable”

Por ello no resulta raro que los laberintos hayan sido utilizados por religiones tan variadas como el cristianismo, el paganismo, o el budismo Zen, pues los beneficios que se logran con esta practica son indistintos para cualquier creencia.

El término contemplación viene del latín contemplatio, que deriva de cum-templus, es decir ante o junto al templo. Templus no fue un edifico originariamente, sino un espacio natural sagrado (temenos en griego) donde se manifiesta la divinidad de alguna manera. Por dicho motivo la contemplación ha estado históricamente vinculada al sentido de lo Sagrado, sea cual sea la forma en que éste haya sido concebido. En su acepción más llana, la contemplación es la “consideración, atención o miramiento que se guarda a alguien”, en nuestro caso el ser contemplado es la naturaleza del bosque.

EL CENTRO DEL LABERINTO: LA METAFORA, LA POESIA.

Buscas perderte en medio del bosque porque el centro del Laberinto esta en tu interior. 

El guía del bosque esta representado por Ariadna , la esposa del dios Dioniso en la Creta minoica. Ariadna era una tejedora y poseía el hilo hilado que conducía a Teseo al centro del laberinto y salía a salvo de nuevo.

Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontraremos y lo perderemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía…

Jorge Luis Borges

 

Imagen de Pexels en Pixabay

LA POESIA

Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la savia de los troncos talados,
y, como roca voy respirando el silencio
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y, como las raíces negras, respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
(…) Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.

Antonio Colinas

Te recomiendo descubrir el placer de leer poesía en el centro del bosque.

Leer poesía es una técnica de meditación muy sencilla, y que estamos olvidando por temor a ser expuestos a un publico  indeseado. Se puede practicar este tipo de lectura meditativa cuando hallas el espacio idóneo para ello en un espacio natural, como un bosque. Entonces accedes al centro del cosmos.

Leer poesía especifica sobre la naturaleza, humana y del cosmos, bajo un árbol, es una forma de meditación contemplativa que incluye la inmersión en el bosque. En una ocasión leí que la poesía comienza en el último verso del poema. ¡Precioso! Si al terminar de leer un poema, éste produce silencio en nuestro interior, si nos deja contemplando el cielo, el poema habrá cumplido con su ciclo de vida como el centro del bosque.

Podemos enfocar la contemplación en algún objeto determinado  o ser vivo. 

La Meditación enfocada en un objeto determinado, tiene por objetivo promover un estado activo y atento de la conciencia. Diversos estudios avalan que, mediante la práctica de esta técnica, se desarrolla una fuerte actividad en áreas cerebrales responsables de procesar la información sensorial, las emociones y la atención.

Aunque para la mayoría sea un objeto contemplativo el canto de los pájaros, las luces en el follaje, el murmullo del agua o silbar del viento, el enfoque totémico conecta directamente  con la identidad del propio  bosque. En resumen, si aparece un tótem animal, este nos cuenta una historia del espacio-tiempo en que estamos presentes,

Y si hay un animal guía del laberinto, es la araña, por eso será el ejemplo de enfoque para este ejercicio.

ENFOQUE TOTEMICO: LA ARAÑA Y SU TELA.

No todas las cosas son como parecen ser. Mira más profundamente te dirá la Araña.

La araña es la tejedora del destino. Tiene poderes tanto creadores como destructores. Anuncia suerte y prosperidad. Invita a la reflexión y a ser creativo ante los problemas de la vida, pero de manera racional hacia un nuevo futuro. Es la concordancia entre el mundo de los sueños y el mundo real. Es equilibrio entre nuestra parte física y emocional, masculino y femenino, terrenal y espiritual y puente entre pasado y futuro. Anuncia emprendimiento de proyectos, con paciencia y esfuerzo. Es a la vez delicadeza y fuerza. símbolo de misterio, del poder y del crecimiento.. Así como la araña teje una red, también tenemos que tejer nuestra propia vida. El símbolo que significa araña aquí sirve como un recordatorio de que nuestras elecciones construyen nuestras vidas. Cuando la araña se nos presenta, es un mensaje para tener en cuenta las elecciones que estamos haciendo.

LA ARAÑA,, el espíritu guía de la tejedora, es un animal capaz de elaborar construcciones de extraordinaria complejidad (especialmente para un hombre primitivo) en forma de telas orbiculares de aspecto perfectamente geométrico. Ello ocurre en mitad de la naturaleza, una ‘entidad’ armoniosa y bella para los poetas, pero escenario salvaje de dramas intensos, fuente de temores y problemas para sus moradores, en la que residen fuerzas poderosas, indomables, y en las que acecha el peligro y la muerte.

En el caos abigarrado de lo Natural, en el que se entremezclan vegetación, bestias y alimañas, inundaciones, tormentas y climas dramáticos (junto a demonios, monstruos y sombras de nuestra imaginación…), surgen como por encanto símbolos perfectos del orden del cosmos en forma de perfectas telas geométricas. Sólo pueden ser un símbolo divino. Y las construye ese pequeño y misterioso animal con una sustancia que extrae de su interior, creando el orden dentro del caos a partir de sí mismo.

Imagen de Krzysztof Niewolny en Pixabay

Las arañas prefieren huir a enfrentarse contra ti.

Es frecuente que las arañas entren en contacto con nosotros en el bosque. Algunas personas tienen un pánico atroz y excesivo respecto algunos de estos seres. Estas personas presentan severas dificultades y reacciones extremas ante la visualización o incluso la evocación en la imaginación de estas criaturas. Se trata de las personas que padecen aracnofobia.

Los síntomas de la aracnofobia incluyen náuseas, ansiedad, sudoración, taquicardia, conductas de escape y evitación o parálisis, crisis de ansiedad o ataques de llanto entre otros ante la visión o evocación de un arácnido. En casos muy extremos pueden darse incluso alteraciones perceptivas. El miedo puede aparecer también de manera anticipada en situaciones en el que es probable que el animal en cuestión aparezca o hacia los productos de su actuación, como las telarañas.

Los científicos saben que una forma de evitar el miedo y las fobias consiste en exponer al individuo a su fuente de miedo. El truco consiste en que esto sea un proceso gradual en el que el estímulo negativo (por ejemplo la imagen de una araña) no vaya acompañado de un estímulo negativo extra (como que la araña escale por el pie de la persona). Esto lleva a un proceso psicológico conocido como extinción del miedo y es muy familiar, por ejemplo, para las personas que acuden a ayuda profesional para perder el miedo a volar.

Como supondrás, tú no eres su alimento, y por lo tanto, ellas no querrán comerte en ningún momento. De hecho les inquieta y mucho, que las observes ¡podrías ser tú el depredador e incluso asustarle a las presas! Así que te invito a observarlas con cautela para no asustarlas y disfrutar de su comportamiento.

NOTA APARTE: Si se te ha colado en casa una de ellas. la mejor manera de molestar a una araña, es quitarle su tela. Después de todo el trabajo que le ha dado, darle un buen cepillado le persuadirá de seguir con la labor. Ten cuidado y no la mates, cuando caiga al suelo, puedes atraparla con un bote de conservas y llevarla a un lugar lejos del alcance de tu vista. Si ves que su presencia es recurrente en lugares concretos, puedes emplear laca para el pelo, esto les disuadirá de volver a okupar tu cálida casa. A propósito, si eres coleccionista de cosas raras, con laca también puedes endurecer las telas de araña y coleccionarlas. A las arañas no les gusta nada el vinagre ni el olor a menta.  Diluye un poco en agua y  se pulveriza con un spray donde no se quiera que estén.

Al alba, meditación contemplativa en medio del bosque rodeada de arañas.

En la imagen,  estoy rodeada de arañas reflexionando que sucede en este tramo de bosque con semejante desequilibrio ecológico. Con el  frio de este mes de noviembre, ello es inusual.  La explicación que le encuentro es que al cerrar los parques por el COVID, muchos paseadores de perros incívicos acuden al bosque con sus mascotas. Las heces de perro se acumulan en el camino y es un criadero de ácaros,  moscas, e  insectos que las arañas eliminan tan rápido como pueden.  Las arañas contribuyen a mantener el equilibrio de la cadena trófica de los ecosistemas alimentándose básicamente de insectos y otros invertebrados: Abejas y avispas, moscas y mosquitos, saltamontes y grillos, hormigas, lombrices….

Las arañas, en general, actúan muy eficientemente como controles naturales de las poblaciones de insectos, muchos de los cuales son dañinos no sólo a la agricultura, sino a la salud del hombre y sus animales. Son, por lo tanto, benefactoras indirectas del ser humano. El abuso de plaguicidas en el campo y el coleccionismo ha llevado a un gran número de especies de araña al borde de la extinción. La próxima vez que nos topemos con una no la molestemos, ni la pisemos: respetemos su existencia y sigamos nuestro camino sin causarle ningún daño.

El tótem de la araña es un tótem de sabiduría profunda, invita a ver la vida desde una perspectiva elevada y ver los ciclos que hemos pasado en ella con análisis positivo. La araña es un tótem de astucia, progresión cíclica, renacimiento y muerte, protección y poder sobre el destino.

Si tienes el don de una creatividad inmensa, siempre hilando y tejiendo nuevas empresas, pero no logras confiar en que el Universo siempre te manda justo lo que necesitas, quizá te acompañe el espiritu de la Araña para mostrarte la acción de la no acción, y cómo operar desde una posición de abundancia, en la que das porque sabes que recibirás de nuevo, en lugar de seguir operando desde una posición de escasez en la que tomas lo que crees que te falta.

La construcción de telas, la forma en que algunas especies se deslizan por los hilos, y la estructura geométrica de esas construcciones relacionan a la araña con el hilado y con el destino, también con el laberinto  o la convierten en medio de comunicación –hilo conductor– entre el hombre y el universo o la divinidad y nuestra alma.

Una araña paciente y silenciosa

Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.

       Y tú, alma mía, allí donde te  encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.

Walt Whitman (1819-1892)

El Bosque, el Laberinto y la Araña  evocan el título en triada de un cuento para niños: bosquelaberinto-áraña, términos que enlazan a numerosos aspectos del pensamiento mágico: ES POESIA.

Imagen de Julia Boldt en Pixabay

IMPORTANTE: EJERCICIO DE NIVEL 3.

El Ejercicio de Inmersión en el Bosque Laberintico y el enfoque totémico es de nivel 3.

En una inmersión de nivel 3 o Laberíntica nunca debe faltar el guía terapeuta que conozca el entorno y garantice la seguridad de los participantes. Este es un ejemplo de este nivel. Esta practica esta expuesta en clave y resumen, fácil de desarrollar por guías expertos del bosque y conocedores del territorio.

La practica del laberinto debe ser realizada al alba o primeras horas de la mañana cuando el roció impregna el aire, mejor con niebla. Los mejores meses son otoño y primavera. Es un ejercicio ideal , posterior a una noche de acampada.

Además siempre que se enfoca un animal totémico, después de la contemplación, es importante realizar una rueda de armonía con el grupo al mediodía, para exponer y equilibrar las emociones.

Y que no falte al finalizar la practica, compartir un te del bosque y miel,  bien caliente, para celebrar el encuentro con la Naturaleza.

Imagen de Гай Дудка en Pixabay

FUENTES:

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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Un pensamiento en “Inmersión en el Bosque III: El Laberinto y la Araña

  1. Es triste pensar que en este mundo cada vez hay menos poesía y menos árboles ¿Estará relacionado? Mi esperanza es que haya mucha más gente de la que parece, que cultiva ambas cosas y las respeta.
    Abrazo grande

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