Usa las Palabras con Sabiduría.

La Palabra tiene Poder. En el anterior articulo hablamos sobre ello.

Todos somos magos y la palabra es el principal ingrediente del caldero. A través de lo que se dice o se escribe podemos invitar a la gente a danzar, sembrando alegría y esperanza o podemos construir muros, difundiendo odio y miedo. Este es el poder de las palabras y él es tuyo. De esta manera, cada manifestación se vuelve un acto de magia y define el tipo de mago que escogemos ser.

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

Las Palabras «Mágicas», las Palabras «Trágicas».

Antes de seguir, primero tengo que rogar un favor. Todo lo que te voy a contar en este articulo tiene que permanecer en absoluto secreto. Conocí las palabras mágicas en un viaje por un continente perdido y los ancestros que me obsequiaron con la sabiduría de este conocimiento me obligaron a jurar que nunca lo desvelaría… o sabrían dónde encontrarme.

A veces debemos someter nuestra voluntad, para decir las palabras apropiadas. Siempre le pido a Dios que me de el don de decir lo apropiado.  Otras veces utilizo este encanto, para reforzar un conjuro…

La palabra fue dicha para siempre.
La elijo entre otras muchas
La empaño con mi aliento
y la lanzo
pájaro o piedra.

Las palabras «mágicas»son algo más que la voz que usan los magos; son palabras que nos pueden servir para alcanzar metas. Son las palabras como solución: bueno, mejor, fácil, eficaz, seguro; son palabras que, al oírlas, nos dicen cosas positivas, facilitan la comunicación, abren al acuerdo y la creación.

Por otra parte, a veces nos gustaría que la gente omitiera alguna palabra. Hay personas a quienes en ocasiones se les escapa una palabra al proferir, por descuido, una expresión disonante o molesta. También tienen poder estas palabras, generan vibraciones oscuras.

Cuando se trata de magia negra, lanzarse a la aventura no resulta sencillo.  Todo hechizo conlleva una contraparte. Los conjuros nunca son gratis. Seguro que te enseñaron que todo deseo puede volverse contra ti. Te puedo prometer que es verdad. Porque las palabras pueden ser «mágicas o trágicas».

Son las palabras «trágicas»: al utilizarlas pueden hacer -hacen- daño a la persona receptora. Son a veces palabras gruesas, mayores, injuriosas, que hieren a quien las recibe; son ofensivas. Son como los virus y las bacterias, que producen infecciones y, por tanto, dolor, enrojecimiento, inflamación; infectan la relación entre personas. Las llamamos virus y bacterias de la comunicación. Existen tres «virus» y cinco «bacterias» a erradicar (o disminuir) de nuestras bocas. Los tres virus son: acusaciones, amenazas y exigencias. Las cinco bacterias son: juicios, menosprecios, sarcasmo e ironía, etiquetas y generalizaciones. Son creaciones malignas que generan mal de ojo, aunque el mal de ojo tenga su origen en el oído.

Deberíamos observar cuidadosamente las palabras que cualquier persona puede decir en algún momento, y así poder notar y hacer notar tanto las que son impropias y trágicas como las que son mágicas y facilitadoras. Partimos de un principio: es importante medir las palabras, hablar con cuidado, con la idea de no generar conflictos ni distancia con las palabras que ponemos en una conversación, en un ritual, en un hechizo o conjuro..

Los cabalistas narran una bella historia en la cual un profesor, para corregir a un alumno que difamó a su compañero, le pidió que escribiera la ofensa en un pedazo de papel. Después el profesor determinó que la rasgase en muchos pedazos y los soltara en un lugar azotado por una fuerte ventisca y que recogiera todo nuevamente. Imposible, respondió el agresor pues ya no sabía en donde habían quedado los pedazos dispersos y perdidos. Así sucede con nuestras palabras, dijo el bondadoso profesor, después de dichas ya no nos pertenecen más e ignoramos cuál será su destino.

Muchas personas desconocen que las palabras son muy poderosas. De hecho, cuando dices algo, estás extendiendo tu dialogo interno y creas un mundo similar alrededor tuyo. Somos esclavos de nuestras palabras y reos de nuestros silencios. Somos evolución íntima de ellas. Se amamantan del alimento interior que le aportamos con nuestras lecturas, nuestras visiones, nuestras escuchas.

Nos han explicado que valemos más por lo que callamos, que por lo que decimos. Pero sea verdadero o falso, la unidad de medida son nuestras palabras, esas que los monos orientales callan, no quieren ver y hasta se niegan a oír. Nos enseñaron a leer y a escribir. No a hablar. Menos a conversar.

La palabra hablada tiene un gran poder creador, se consciente de este poder y utilízalo a tu favor y a favor de las personas que invierten su tiempo en escucharte. En este sentido, cuando nos expresamos pongamos especial cuidado en hablar en positivo, manifestando lo que realmente queremos y salir de la “actitud de la queja”, si lo que deseamos es que nuestra vida empiece a manifestar unos resultados positivos.

Debemos buscar palabras facilitadoras, llenas de verbos en condicional, de refuerzos de lo importante, de expresiones en plural, de declarar deseos, de preguntar (preguntar y preguntar), de pedir opinión, de explicar el porqué y para qué de las cosas.

A veces, las palabras se posan sobre las cosas,
como una mariposa sobre una flor,
y las recubren de colores nuevos.

Palabras en búsqueda del encuentro, de la confianza, del diálogo, de la transparencia, de la cercanía; de la comunicación.  ¿Recuerdas que en todas las películas de tu infancia siempre había una palabra mágica que salvaba al protagonista cuando se encontraba entre la espada y la pared?

La Palabra es SABER (SABIDURÍA).

Este texto a continuación, forma parte del libro El mensaje de los sabios de Renny Yagosesky y nos ayudará a reflexionar sobre la importancia de usar el Poder de las Palabras con Sabiduría.

Usa las palabras con sabiduría.

Porque pocos poderes son tan grandes.

Con ellas avanzamos o frenamos.

Acariciamos o maltratamos.

Adoramos o descalificamos.

Mostramos altura o mezquindad

Usa las palabras con sabiduría.

Son como el bisturí que

extirpa un tumor maligno,

o como el puñal satánico con que se destruye una vida.

¿Cómo se sienten las personas después de hablar contigo?

¿Amadas y mejores u odiadas o peores?

Al hablar; consuela, anima, entusiasma, une,

señala lo deseable y enfatiza la senda hacia la virtud.

No desanimes, instigues, amenaces, culpes, acuses, mientas,

banalices, desprestigies, ni reniegues de tu vida.

Puedes mediar amablemente entre quienes se combaten.

Puedes reconocer errores, agradecer favores,

decir “perdón”, “te quiero”, y alabar a Dios.

Usa las palabras con sabiduría.

Riega tus ondas sin discriminación.

Que te oigan niños, adultos, ancianos, hombres, mujeres,

negros, blancos, judíos, cristianos, budistas, ateos.

Todos son dignos de las mejores vibraciones de tu voz.

Usa tus palabras adecuadamente o calla.

A veces callar puede ser el mejor de los discursos.

Pero si acaso no es posible el silencio y decides hablar,

hazlo como si fueras el ejemplo a seguir por todos los humanos.

USA LAS PALABRAS CON SABIDURÍA.

 

Te invito a vivir el encanto de las palabras pronunciadas con sabiduría.

La sabiduría es un carácter que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma a la sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.

La Sociedad actual esta enferma emocionalmente porque no vigilamos nuestras palabras y apenas damos valor al sentido común y a la sabiduría empírica.  El nivel de la sabiduría o la prudencia como una virtud es reconocida en fuentes culturales, filosóficas y religiosas. Algunos definen la sabiduría en un sentido utilitario, como una forma de prever las consecuencias y actuar para maximizar el bien común a largo plazo.  La cultura contemporánea limita la importancia de la sabiduría y de la intuición.

El conocimiento está en tu mano. Ahora es también tu responsabilidad. Utilízalo con cabeza. Transforma el impacto de tus palabras. Las palabras mágicas son gratis. Y funcionan siempre. La vida es un reflejo de las acciones que llevas a cabo. Así que tú eliges si pensar, hablar y actuar de manera positiva o negativa.

Todos los mensajes aquí expuestos son para el desarrollo espiritual. El discernimiento personal es un requerimiento para leerlos. Si no resuenan con tu corazón, deséchalos. . En tu mano está aceptarlo o continuar por tu camino sin mirar atrás. 

FUENTES:

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About Post Author

Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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