LA DIOSA VESTA Y LAS VESTALES

Antes de terminar abril, sobre el 28, se celebraban en Roma dos fiestas: una decente, las Vestales, y otra indecente, las  Floralia. De las Floralia hablaremos mañana.

Este articulo estará dedicado a la DIOSA VESTA – HESTIA, sus sacerdotisas las Vestales, y sus fiestas sagradas.

Las Vestales era una de las festividades más esperadas y populares de Roma. Donde las Vestales eran figura central. Durante los festejos las mujeres Romanas que fueran madres, ya que la diosa Vesta era la diosa de la familia y la pureza, podían ingresar al templo de las Vestales.

VESTA Y LAS VESTALES, SEÑORAS DEL FUEGO DEL HOGAR Y DE LOS TEMPLOS.

La virginal e inmaculada diosa Vesta (Hestia para los griegos), era la deidad protectora del fuego del hogar, además de ser la mismísima representación de la fidelidad. Su culto fue adquiriendo importancia con el paso de los años, y la llama de su templo se convirtió en una metáfora del bienestar social de Roma. Se la representaba con la forma de una hermosa mujer, que portaba en sus manos un cuenco y una antorcha, y cuenta la leyenda que pese al cortejo del poderoso Neptuno y del bello Apolo, Vesta decidió mantener su virginidad. El fuego de Vesta simboliza en parte esta decisión, y en parte el fuego de la pasión del alma humana.

En la religión romana, Vesta era asistida por las vestales. Su culto fue establecido en Roma por Numa y perduró hasta el final del paganismo.

La Diosa Griega Hestia

Vestales, la mujeres sagradas de Roma.

El culto de Hestia en Grecia tendría su equivalente en la diosa escitia Tabiti, diosa del fuego y las bestias. Su equivalente romano fue Vesta.

Vestal (del latín, Vestalis y plural, Vestales) en la religión de la Antigua Roma, era una sacerdotisa consagrada a la diosa del hogar Vesta o Hestia .Originalmente, es probable que fueran dos, cuatro en tiempos de Plutarco y posteriormente, seis. De su importancia dan prueba que el Colegio de las Vestales y su bienestar eran considerados fundamentales para la continuidad y seguridad de Roma. Eran sacerdotisas públicas Vesta publica populi Romani Quiritium y, en tanto que tales, constituían una excepción en el mundo sacerdotal romano, que estaba casi por entero compuesto de hombres.

El fuego sagrado de Vesta, quien en la mitología romana era la diosa de la tierra, del fuego y del humo, era central en la piedad romana. Durante siglos, hubo una llama eterna que ardía en el Templo de Vesta en el Foro romano. Según Dionisio de Halicarnaso, los romanos creían que el fuego estaba íntimamente vinculado con la fortuna de la ciudad y se veía su extinción como la premonición de un desastre.

En origen, la práctica de mantener un fuego era central para el bienestar doméstico: para los romanos, mantener un fuego constante era a menudo más fácil que volver a encender uno con regularidad. El culto de Vesta creció a partir de esta práctica. El cargo de vestal, encargada de cuidar del fuego sagrado, era desempeñado en origen por las hijas del rey de Roma, quienes, como otras jóvenes romanas, estaban encargadas de cuidar el fuego del hogar.

Las vírgenes vestales (originalmente eran dos, pero luego se incrementaron hasta ser cuatro y luego seis) servían durante treinta años, cuidaban del fuego sagrado y llevaban a cabo otros rituales relacionados con la vida doméstica; entre ellos, estaban el ritual de barrer el templo el 15 de junio y la preparación de comidas para determinadas fiestas. Por analogía, también cuidaban de la vida y el alma de la ciudad y del cuerpo político a través del fuego sagrado de Vesta, que se renovaba cada año en las calendas de marzo.

Algunas vestales. Las vestales legendarias más conocidas fueron Rea Silvia, madre mítica de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo; y Aemilia, que, según la leyenda, cuando el fuego sagrado se extinguió en una ocasión, oró a Vesta suplicándole ayuda, y milagrosamente se reavivó al tirar un trozo de su vestido en los rescoldos apagados.

Las vestales vestían de una forma característica que las identificaba del resto.  La vestimenta de una vestal también reflejaba su rango elevado en la sociedad y a la vez su pureza y castidad. Las túnicas que utilizaban eran del más fino lino de color blanco y estaban adornadas con una orla de púrpura.

Su vestimenta principal constaba de una ínfula, un sufíbulo (suffibulum) y una palla. Su cuerpo quedaba cubierto por la llamada palla, una especie de manto que se ajustaba en un hombro mediante una fíbula y que las vestales abrochaban en el lado contrario al resto de matronas romanas. La ínfula era una especie de venda, que era usada por sacerdotes y otras figuras religiosas en Roma; la de las vestales era de lana blanca.

El sufíbulo era un velo blanco de lana que era utilizado durante rituales y sacrificios. En la cabeza lucían en sufibulo, un velo que se utilizaba durante las ceremonias. El color predominante era el blanco, símbolo de su pureza y virginidad. Debajo de este velo incorporaban cintas de color blanco y rojo, simbolismo de pureza las primeras y de compromiso de mantener para mantener el fuego de Vesta y la segunda, su voto de pureza. La palla era un simple chal, largo, típico de la vestimenta de las mujeres romanas que se recogía con un alfiler sobre su hombro izquierdo.

Una vida al servicio de Roma.

Elegidas a muy temprana edad por el Pontifex Maximus entre las niñas de las familias patricias de la ciudad, las vestales servían como sacerdotisas durante 30 años para luego retirarse y poder casarse. De estos, 10 años eran como estudiantes y 20 como vírgenes vestales

Las vestales debían ser vírgenes, de padre y madre patricios, y de gran hermosura. Eran seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro romano por lo que tenían restringidos sus movimientos. Estaban liberadas de las obligaciones sociales habituales de casarse y tener hijos, y tenían voto de castidad para dedicarse expresamente al estudio y correcta observancia de los rituales estatales que no podían efectuar los colegios sacerdotales masculinos, como la preparación de la mola salsa que se utilizaba en sacrificios estatales. Iban tocadas con un velo en la cabeza y portaban una lámpara encendida entre las manos.

Deberes, votos y privilegios.

Desde su entrada al templo, las vestales se comprometían a permanecer vírgenes durante el tiempo que durase el servicio. Si alguna de ellas perdía esa virginidad, se la condenaba por crimen incesti. Solo podía tener relaciones cuando abandonase el sacerdocio. Pero es más, ni siquiera podía tener contacto físico con nadie. Nadie, ni siquiera otra vestal, podía rozar su piel.

Los casos de falta de castidad y su castigo eran raros. En 483 a. C., tras una serie de portentos y el consejo de los adivinos de que las ceremonias religiosas no estaban siendo debidamente atendidas, la virgen vestal Oppia fue declarada culpable de una infracción de la castidad y castigada. La vestal Tuccia fue acusada de fornicación , pero llevó agua en un colador para demostrar su castidad.

Oh Vesta, si siempre he traído manos puras a tus servicios secretos, hazlo ahora que con este colador podré sacar agua del Tíber y llevarla a Tu templo.

Debido a que se pensaba que la virginidad de una vestal estaba directamente relacionada con la quema sagrada del fuego, si el fuego se extinguiera, se podría suponer que la vestal había actuado mal o que la vestal simplemente había descuidado sus deberes. La decisión final fue responsabilidad del Pontifex Maximus , o el director del colegio pontificio, en contraposición a un cuerpo judicial. Si bien la Orden de las Vestales existió durante más de mil años, solo hay diez condenas registradas por falta de castidad y todos estos juicios tuvieron lugar en momentos de crisis política para el estado romano. Se ha sugerido que las vestales fueron utilizadas como chivos expiatorios en tiempos de gran crisis.

Plinio el Joven estaba convencido de que Cornelia, quien como Virgo Máxima fue enterrada viva por orden del emperador Domiciano , era inocente de los cargos de falta de castidad, y describe cómo trató de mantener intacta su dignidad cuando descendió a la cámara:

… cuando la bajaron a la cámara subterránea y su túnica se enganchó al descender, se dio la vuelta y la recogió. Y cuando el verdugo le ofreció la mano, ella se apartó y se volvió disgustada; rechazando el contacto inmundo de su persona, casta, pura y santa: Y con todo el porte de la modesta gracia, se esforzó escrupulosamente por perecer con decoro y decoro.

Si bien las vestales que cumplían sus funciones eran tratadas con la mayor admiración y amabilidad, las vestales que rompían sus votos eran castigadas cruelmente. En más de mil años sólo se conoce de 22 vestales castigadas por romper sus votos. Se podría deducir que el terror de tal castigo era suficiente razón para no romper sus votos. Pero más allá de esto el motivo más fuerte era la excelente vida en la opulencia y la comodidad que éstas mujeres llevaban.  En una oportunidad, la Vestal Aemilia descuidó la llama del fuego sagrado el cual se apagó. Ese fallo se pagaba con la vida, por lo que Aemilia imploró a la diosa por su salvación, Vesta enternecida la salvó de manera milagrosa.

Las vestales ocupaban asientos de honor en los teatros, circos y anfiteatros, disfrutando de los máximos honores y respetos por parte de toda la sociedad. Sus privilegios eran enormes, podían disponer de sus propios bienes sin necesidad de ningún tutor legal y todos, incluyendo el más poderoso de los Césares, debían cederles el paso en la calle. Si una vestal, se cruzaba con un condenado a muerte camino de su pena, tenía pleno derecho para ponerlo en libertad si ella sentía que ese condenado era inocente. Realmente eran lo más sagrado y puro de Roma. Símbolo de concordia.

Imagen en Pixabay

LA VESTALIA.

 

La Vestalia, la fiesta en honor a la diosa Vesta.

Las fiestas principales de Vesta eran las Vestalias (Vestalia) que se celebraban el 21 de abril. Curiosamente la Vestalia era la única oportunidad durante el año en la que se permitía que alguien más allá de las Vestales pueda ingresar al templo que contenía la llama sagrada de Roma.

Las ceremonias eran oficiadas por las vestales y recogían grano y pasteles salados para la fiesta. Únicamente el primer día, las madres de familia que traían comida podían acceder a su santuario, donde normalmente nadie podía entrar, excepto las propias vestales. Las ceremonias eran oficiadas por las vestales y recogían grano y pasteles salados para la fiesta. Era la única ocasión en que preparaban la mola salsa, porque era el momento más sagrado de Vesta, y tenía que hacerse de forma perfecta, ya que se utilizaría posteriormente en todos los sacrificios públicos.

La mola salsa era una especie de gachas muy empleadas en la cocina romana durante la época del Imperio romano que se cocían en forma de pan ácimo. «Mola» significa «molienda», «molino» y por extensión «harina». «Salsa» es la forma adjetival de «salsus» que significa «salado». De esta forma mola salsa significa «harina salada». La elaboración empleaba harina de trigo espelta, se mezclaban con sal y se elaboraba una masa hasta que se sometía a una fuente de calor: Turibulum. Era una especie de focaccia sagrada dedicada a ofrecimiento de los dioses romanos.

La mola salsa se empleaba en el Imperio romano como un elemento ritual. Se ofrecía a las Vestales en el Lararium. Era empleado en las festividades romanas: Vestalia, Matralia, Fornacalia, Lupercalia y en todas las celebraciones de Júpiter. Se dice que la palabra inmolación proviene etimológicamente de mola salsa.

Las fiestas en honor de Vesta, especialmente celebradas por los panaderos y los molineros. Se hacía participar en ellas a los asnos y las piedras de molino, adornando a unos y otras con guirnaldas de flores y dejándoles descansar ese día.

La procesión de las estatuas

Diferentes estatuas de la diosa eran transportadas por las calles principales en distintas procesiones públicas. Las vestales, como hemos dicho, eran figura central de los festejos y eran cortejadas por las matronas -mujeres que tenían un gran poder en la sociedad y economía Romana- quienes las seguían descalzas cantando alabanzas a la diosa Vesta.

La coronación del burro

En el curso de este festival también se preparaba la mola salsa. Esta era una especie de pastel no comestible de significado puramente religioso. Otro de los actos realizados era el coronar a un burro con flores y collares el cual representaba al dios Priapo.

El burro era el animal consagrado a Vesta, y representaba en el triunfo de Vesta sobre la impureza. Esto debido a que en la mitología grecoromana el dios degenerado Priapo, cuyas principales características eran su exagerado miembro viril y su corona de flores, estuvo a punto de abusar sexualmente de Vesta, la diosa de mayor pureza. Vesta sin embargo pudo evitarlo, y así la pureza de la diosa triunfó sobre la degeneración de Priapo.

La Casa de las Vestales

La Casa de las Vestales era la residencia de las sacerdotisas vestales en Roma. Detrás del Templo de Vesta (que albergaba el fuego sagrado), el Atrium Vestiae era un edificio de tres plantas al pie del Monte Palatino.

La Vestalium Maxima

La Vestalium Maxima fue la más importante Suma Sacerdotisa de Roma. La Flaminica Dialis y la regina sacrorum mantuvieron la responsabilidad en exclusiva para determinados ritos religiosos, pero su oficio se realizaba como parte de una pareja.

La vestal superiora (Virgo Vestalis Maxima o Vestalium Maxima, «la más grande de las Vestales» o «Suma Vestal») supervisaba las tareas de las vestales y estaba presente en el Colegio de Pontífices. Según Tácito, la Vestalis Maxima Occia presidió el Colegio de las vestales durante 57 años. La última Suma Vestal conocida fue Coelia Concordia en el 380.

Las vestales fueron disueltas por el emperador Teodosio El Grande en el año 394.

Finalmente, el 27 de febrero de 380, el emperador Teodosio I el Grande declaró el cristianismo en su versión ortodoxa la única religión imperial legítima, acabando con el apoyo del Estado a la religión romana tradicional y prohibiendo la adoración pública de los antiguos dioses. El templo de Vesta fue cerrado en 391 y Celia Concordia dimitió como vestalis maxima en 394. Hacia el final de su vida, se convirtió al cristianismo, doce años después

NOTA: El 21 de abril, también se celebraba la Palilia  Era la fiesta que los pastores celebraban en honor de su diosa, Pales. Tras cumplir con una serie de ritos que se realizaban en los establos, encendían tres filas de hogueras y los pastores procedían a saltar por encima de ellas.

Fiesta de Pales ( Joseph-Benoît Suvée , 1783)

FUENTES:

NOTA: Después de cinco mil años de uso y estudio, la información está tan dispersa que es casi imposible dar una lista completa del origen en el que está cada afirmación (todo está publicado y poco aquí es original).

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Maria Mercedes

Cosmopolita. Soy gnostica de raíces cristianas , mi parte pagana es mi amor incondicional a la Madre Tierra. No Teista y universalista. Anti-dogmatica por naturaleza- Políticamente humanista.
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4 comentarios en “LA FIESTA DE LAS VESTALES.

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